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Liebre por gato

Polvo de estrellas

Publicada el 11/12/2020 a las 06:00
El poeta Manuel Terrones.

El poeta Manuel Terrones.

La sección de microrrelatos inéditos 'Liebre por gato' está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. Esta nueva entrega recoge cuatro textos de Manuel Terrones.

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Polvo de estrellas

Aquel lejano polvo de estrellas aparecería tras la explosión de una supernova, solo para recorrer el espacio durante eones y deslizarse por el brazo de una galaxia espiral, llegar a la órbita de un joven y pequeño sol e instalarse en la superficie de un planeta rocoso, convertirse en una célula, un grupo de cianobacterias, un árbol paleozoico, un insecto que vuela sobre el pantano, un reptil que huye en el bosque, un ave que se alza sobre el paisaje, un dinosaurio acorazado, un mamífero tímido, un tigre dientes de sable, un conejo, un perro, un mono y, finalmente, un hombre que sella interminables folios en una oficina, mientras piensa en todo lo que ha sido, vivido y experimentado en vano; tanto ser polvo de estrellas para no ser nada, al final.

Ciego y solitario

Me entristece no tener que prender la luz.

Semilla

Para salir del hormiguero, la obrera deberá recorrer las inmensas galerías que la separan del exterior. Destinada a cuidar los huevos de la reina, la obrera imagina que el recorrido hacia la libertad podría ser largo y tedioso. Empezará bordeando la cámara real, subiendo por el conducto principal, atravesando con cuidado el larvario. Sabe que el hormiguero es profundo y sus caminos intricados, que podría gastar su vida entera para apenas alcanzar a ver un rayo de sol. La obrera medita y se decide. Acomete la travesía sujetando un huevo entre sus poderosas mandíbulas. Si ella no alcanza la libertad, se dice, al menos dejará una semilla.

Sangre

Me perdí en la selva desde hace años y tuve que adaptarme a vivir en ella. Recolecté frutos, aprendí a cazar y, gracias al recuerdo de un libro de botánica, logré preparar ungüentos y pociones con algunas plantas, que me alivian de heridas y enfermedades.

Pese a todos mis avances, no he podido deshacerme de los zancudos. Todas las noches, al volver a mi guarida de caña y hojas de plátano, he sufrido los embates de sus zumbidos y picaduras que no pocas veces me han hecho pasar la noche en vela. Por ello, he ideado un método que me ha dado cierta tranquilidad. En un plato de madera, vierto unas gotas con la sangre del animal que he cazado en el día y lo coloco en la entrada. Los zancudos entonces se dirigen al recipiente y se hartan con el líquido, al punto de dejar el plato casi limpio.

Hoy no he podido cazar ningún animal y he debido pinchar uno de mis dedos para verter algunas gotas en el recipiente. Lo que sea a cambio de una noche de sueño tranquilo. Pero he debido permanecer despierto. Un hombre de capa ha bebido la sangre del plato y ahora se acerca sigilosamente a mí, mostrando sus dos enormes caninos.

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Manuel Terrones (Lima, 1989) es licenciado en Administración de Turismo y estudiante de Maestría de Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima. Es autor del libro de microrrelatos Transparencias (2018), publicado por la Pontificia Universidad Católica del Perú.

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