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Luces Rojas

El abandono educativo: desenganchados y expectantes

Publicada el 16/02/2015 a las 06:00 Actualizada el 13/02/2015 a las 17:28
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El principal problema educativo que padecemos es el abandono educativo temprano, según se puede inferir del informe publicado recientemente por la OCDE. España es el país con mayor tasa de abandono (23,5%) de la UE en 2013, a pesar de que está en el nivel más bajo de nuestra historia, empezando un rápido descenso en 2008, cuando alcanzó el 31,7%.

En otro lugar he analizado a qué se debe que sea tan alto en nuestro país: a la inercia histórica, a lo difícil que es lograr el título de la ESO y al mercado de trabajo (véase aquí). En esta ocasión voy a hacer un breve análisis de su disminución. Para ello debemos tener en cuenta que bajo el concepto de abandono educativo temprano se incluyen situaciones sociales heterogéneas, por lo que creo que puede ser un buen indicador desde el punto de vista de las políticas públicas (asegurarse que los jóvenes están adquiriendo una formación por encima de la secundaria inferior), pero no desde el punto de vista del análisis social.

La tasa de abandono educativo temprano se define como el porcentaje de jóvenes entre 18 y 24 que no tienen un título de educación post-obligatoria o/y no están cursando ningún tipo de estudios (ya sean reglados o no). Esto puede llevar a la situación, poco intuitiva, de que una persona sin la ESO que esté haciendo un cursillo de manipulador de alimentos no consta como abandono escolar, mientras que una persona que sí la terminó satisfactoriamente, pero no sigue cursando ningún tipo de estudios, sí cuenta como abandono. Una persona que a los 20 años esté cursando la ESO, tampoco cuenta como abandono educativo. Como señalé, las situaciones sociales son demasiado diferentes.

Para entender mejor qué está pasando he separado el abandono educativo en dos grupos (Tabla 1): quienes terminaron la ESO y quienes no terminaron. El grupo en el que disminuye claramente el abandono entre 2007 y 2013 es el de las personas con título de ESO que no siguen estudiando, que cae del 17,5% al 12,5%, mientras que el de quienes no terminaron la ESO se mantiene mucho más estable, pasando del 13,5% al 11,0%.

Tabla 1. Tasa de abandono educativo temprano, distinguiendo entre quienes terminaron y no terminaron la ESO

Oficinas de Cinfa

¿Cómo interpretar estos datos? Simplificando, podemos contar la siguiente historia: hay dos grupos en el abandono educativo, los “desenganchados”, tomando la expresión de Enguita, Rivière y Mena, y los “expectantes”. Los desenganchados posiblemente sean el alumnado que ha experimentado más problemas de integración en la institución escolar, con más cursos repetidos, más comportamientos disruptivos y que vive la escuela como realidad más ajena a su vida cotidiana. Los expectantes también pueden haber tenido dificultades en su vida escolar, pero están dispuestos a realizar el esfuerzo para lograr el título de ESO, y siguen estudiando o no en función de las circunstancias, entiéndase por circunstancia el mercado de trabajo.

La crisis parece haber empujado hacia la educación post-obligatoria a los expectantes, pero no lo consigue con los desenganchados, que posiblemente vivan al margen de la experiencia escolar mucho antes de la edad crítica de los 16 años.

Estos datos contribuyen al debate sobre el efecto beneficioso de la Ley Orgánica de Educación (LOE), que estuvo en vigor entre 2006 y 2013 (y que, por tanto, no afecta a quienes tenían entre 18 y 24 años en 2007 y sólo a una parte de los jóvenes de 2013, los de 18 a 21 años, que cumplieron los 16 en 2008 o posteriormente). Esta ley introdujo los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI), pensados tanto para dar una formación profesional como para facilitar la obtención del grado en ESO.

Si somos generosos y toda la mejora de quienes terminan la ESO la atribuimos a la LOE, ha mejorado en 1,5% las personas que obtienen el título. Obviamente no es el único criterio para evaluar la reforma, pero debemos tenerlo en cuenta.

A la luz de estos datos, ¿cómo conseguimos disminuir el abandono educativo temprano? Podemos distinguir tres grandes planteamientos. Por un lado, logrando que menos jóvenes se desenganchen del sistema educativo, lo cual supone intervenciones tempranas, no ya en secundaria, sino en educación infantil y primaria. Estas intervenciones no sólo deben ser educativas, pues en muchas ocasiones son necesarias las políticas sociales para lograr mejores resultados educativos (no olvidemos que España es de los países de la UE con más menores en situación de riesgo de pobreza y exclusión social).

Por otro, facilitando el paso a los estudios post-obligatorios. Si algo caracteriza al sistema educativo español, es la rigidez para cursar estudios post-obligatorios, pues hasta la LOMCE se exigía el título de ESO. No se trata de poder llegar a la universidad sin haber acabado la ESO, sino de que el sistema educativo ofrezca educación reglada a quien no la ha terminado, en vez de desentenderse por completo de este colectivo. La LOMCE ha cambiado esta situación con la FB Básica, que se imparte a partir de los 15 años, y permite el paso a la FP de Grado Medio. Pero lo ha hecho a costa de desvirtuar su posibilidad formativa, convirtiéndola en un cajón desastre en el que se mezcla el alumnado con vocación profesional con aquellos con dificultades de aprendizaje, que se han quedado sin apoyos (la financiación de programas de educación compensatoria ha disminuido más de un 90%).

Y por último, el mercado de trabajo: si mantenemos una estructura productiva que demanda empleos de baja cualificación, los incentivos para estudiar de los jóvenes son bajos.


José Saturnino Martínez es profesor de Equidad y Educación en la Universidad de La Laguna y acaba de publicar Estructura social y desigualdad en España (La Catarata). Entre 2007 y 2011 fue vocal asesor en el Gabinete del Presidente Rodríguez Zapatero
    
 
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7 Comentarios
  • AmErICaNo AmErICaNo 21/02/15 21:25

    La segunda cuestión y no menos importante es el cambio que sufre la incorporación a la carrera docente y su falta de control posterior, así como la falta de incentivos de aquellos que se vuelcan decididamente en su tarea en las aulas y que a veces no solo no se les reconoce si no que sufren cierto desprecio por parte de aquellos que consideran esta profesión igual la cadena de producción de tornillos. La falta de acuerdos entre políticos para establecer un plan que tenga en cuenta los agentes implicados asesorados por especialistas del desarrollo cerebral y social de los humanos desemboca en un mal sistema que cuanto mas parches se pongan mas ineficaz resultará. Acomodamos el horario escolar de forma que exige 6 horas con poco descanso a alumnos que no tienen por edad posibilidad de rendir como sería deseable. 

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  • AmErICaNo AmErICaNo 21/02/15 21:14

    Como primera aproximación y exposición de datos el artículo me parece bueno pero insuficiente. La base de todos los cambios empieza con la LOGSE, se hace desde arriba sin tener en cuenta las aportaciones de los agentes implicados en su implantación desmotivados y se solucionó dejando fuera las decisiones vinculantes de los claustros de profesores. Esta ley se hizo sin las infraestructuras necesarias y sin dotación de medios en muchos centros. Se abandonó la FP necesitada de un impulso y unas dotaciones que nunca llegaron. Las demás leyes parchearon mal que bien y no dieron soluciones realistas a problemas sobrevenidos. Nunca entendimos la formación de Departamentos de orientación en secundaria sin su implantación previa en primaria donde su necesidad es a día de hoy cada vez mas necesaria los problemas que se solucionan en estas edades favorecen la integración y el éxito escolar, lo que no se ha solucionado antes de los 12 años se cronifica con pocas posibilidades de mejora.

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  • nomerindo nomerindo 17/02/15 09:19

    Programas como los que se imparten en las Ufils, desde hace 25 años para alumnos en situación de riesgo de exclusión social, han sido atacados hasta quedar en la situación más precaria, dejando a este colectivo en la más absoluta indefensión y mientras Europa demandando programas reales como estos. Esto no es política es una estrategia de desatención a menores sin recursos. Se les deja sin una salida real. Llevo 20 años trabajando en estos programas y es demoledor ver como quieren volver invisibles a estos chavales. Indignación? mucho más que eso.

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    • hartodjetas hartodjetas 17/02/15 11:52

      ¿Y ya nadie se acuerda de la jauría en contra de la LOGSE que, por cierto, el propio P$*€ se negó a financiar y de ahí su fracaso?

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  • Luis78 Luis78 16/02/15 15:14

    Una sola pregunta para el autor del artículo, ¿no le parece pertinente hablar sobre la aberración democrática que supone financiar con dinero público los centros privados (en su mayoría en manos de la Iglesia) hurtando inversiones que debieran ir a la enseñanza pública?

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  • Itsasmir Itsasmir 16/02/15 11:55

    La LOMCE ha llevado a cabo lo que ya se buscaba con una reforma de la LOE que no pudo llevar a cabo Gabilondo: sujetar como fuera a los jóvenes mayores de 16 años dentro del sistema educativo para, así,  matar dos pájaros de un tiro: mejorar las estadísticas de abandono escolar y las de jóvenes apuntados en las listas del paro. El coste es el siguiente: las aulas de ESO se hacen cada vez más ingobernables (más alumnos que no quieren estar, más alumnos por aula por efecto de los recortes y la disminución de apoyos) con lo que las familias que pueden sacan a sus hijos de los centros que no les garantizan un ambiente de trabajo y un nivel de aprendizaje adecuado, generándose diversas tipologías de centros según el nivel económico-social de las familias; además, el ciclo medio de FP acaba siendo un "desagüe" (ya se está notando) donde se juntan alumnos con un nivel inicial adecuado para poder alcanzar el nivel que los actuales curricula exigen y los que literalmente no saben ni sumar

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  • hartodjetas hartodjetas 16/02/15 09:10

    Y desde hace decenas de años hay leyes para impedir el abandono escolar, pero... ¡no interesa que el pueblo esté formado e informado!... Las élites siempre han preferido que la incultura y el desconocimiento primen, para que el pueblo no piense y vaya a deducir que lo que hay, y tal y como está repartido,no se corresponde con la solidaridad y la justicia que hipócritamente se predica desde los púlpitos de los poderes fácticos. Es lo que se podría definir, sin ápice de acritud, como un GENOCIDIO CULTURAL DESDE ARRIBA.

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