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Luces Rojas

Daños irreversibles: el FMI descubre la paradoja de los costes

José Esteban Cruz y Stuart Medina Publicada 01/02/2016 a las 06:00 Actualizada 31/01/2016 a las 14:10    
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El FMI parece desconcertar a la opinión pública al emitir consejos contradictorios sobre moderación salarial, pidiéndola insistentemente a determinados países para después desmarcarse recientemente de tal propuesta a nivel agregado en un reciente informe titulado Moderación salarial en las crisis. Esta revelación esconde una lógica macroeconómica correcta que es corroborada por la realidad tras muchos años de sufrimiento individual y colectivo inútil e irreparable, y que intentaremos esbozar a lo largo de las siguientes líneas.

Desde las instituciones dominadas por la ortodoxia económica llevan años denunciando la rigidez de nuestro mercado laboral, a la cual culpan de mantener artificialmente elevado el coste del trabajo. (Estas instituciones nunca aclaran por qué la tasa de desempleo es el doble en Andalucía que en Euskadi con la misma legislación laboral). La teoría neoclásica, tal y como se enseña en las facultades de Economía, considera al trabajo igual que cualquier otro recurso que contribuye al proceso productivo. Si la oferta supera la demanda, para restaurar el equilibrio del mercado bastaría con bajar su precio —el salario— para que aumentara esta y cayera aquélla. Un salario más bajo también contribuiría a reducir la oferta pues algunos trabajadores la retirarían.

Muchos economistas, siguiendo esta lógica, afirman que todo el desempleo es voluntario, ya que lo único que habría que hacer para “vaciar” este mercado sería ofertar nuestros esfuerzos y habilidades a aquel precio por el que las empresas, como demandantes, estén dispuestas a comprar todo el trabajo disponible en el mercado. Por tanto, si no bajan los salarios es porque los trabajadores aplicarían prácticas de colusión para impedirlo o porque las normas no son flexibles, impidiendo que el mercado se ajuste.

Es en este punto donde aparecen en el análisis las rigideces y la habitual cantinela de “flexibilizar” el mercado de trabajo con la que los medios de comunicación y creadores de opinión nos aturden. Los trabajadores que ya tienen un empleo difícilmente aceptarán una bajada de salario para unas mismas condiciones laborales particulares, lo cual crea –dicen– un conflicto en el mercado laboral entre individuos con trabajo e individuos desempleados. La conclusión derivada del análisis convencional lleva inevitablemente a culpabilizar a los sindicatos y a la regulación que protege los derechos de los trabajadores por mantener unos “privilegios” que distorsionan el equilibrio en el mercado laboral. Dentro de este planteamiento surgen las reformas laborales del PSOE en 2010 y del PP en 2012, que han permitido precarizar el empleo y destruir puestos de trabajo, sustituyendo uno bien pagado por uno o más con menores costes para la empresa. Las prescripciones económicas de Ciudadanos proponiendo la reducción del coste del despido —sustituyendo las indemnizaciones por la llamada mochila austríaca— y la eliminación de la distinción entre contratos temporales y fijos responden a esta forma de pensar.

Es intuitivo pensar que una persona que está dispuesta a trabajar a un salario más bajo, quizás encuentre empleo. Sin embargo, la idea de que la reducción de los salarios eliminará el desempleo es incorrecta, pues se basa en una clásica falacia de composición. Al reducir la fuerza de trabajo a la condición de una mercancía cualquiera, se incurre en la falsa deducción de que lo que es cierto para una persona que está buscando empleo, también lo es para todos los trabajadores considerados en su conjunto. El gran economista John Maynard Keynes ya advirtió en los años 30 que el empeño en aplicar políticas de reducción salarial para acabar con el desempleo estaba condenado al fracaso. Veamos por qué.

Uno de los hechos más difíciles de entender de nuestro sistema económico es que se considere normal que haya fábricas ociosas y personas en busca de trabajo y que, al mismo tiempo, siga habiendo necesidades humanas insatisfechas. Ello se debe a que nuestro sistema económico está organizado de forma que el objetivo de producir mercancías no sea la satisfacción de necesidades mediante el intercambio, como estudiamos en las universidades, sino la obtención de beneficios privados. En una economía capitalista, si los que dirigen el proceso de producción no creen que vayan a obtener beneficios, no lo iniciarán, dejando los recursos ociosos.

La razón por la cual las empresas invierten es la tasa de beneficios esperada, que determina la cantidad de bienes y servicios producidos, el número de trabajadores contratados, y el número de personas que quedan sin empleo. Estas expectativas dependen de dos factores muy diferentes pero que se influyen mutuamente:

1.) Las condiciones de costes relacionadas con la compra de factores de producción y la obtención del producto.

2.) Las condiciones de demanda relacionadas con la tasa esperada de utilización de la capacidad productiva instalada.

Si las condiciones de demanda son buenas, es probable que las condiciones de costes sean malas. ¿Por qué? Algunas de las cosas que mejorarían las condiciones de costes producirán el efecto contrario en las condiciones de demanda. Por ejemplo, si todas o muchas empresas consiguen reducir sus salarios, sus condiciones de costes mejorarán (a menos que disminuya también la productividad), pero probablemente sus condiciones de demanda empeorarán.

Las ventas de las empresas dependen de que los trabajadores y trabajadoras tengan renta suficiente para adquirir los bienes y servicios que éstas ofertan, y los salarios constituyen, con gran diferencia, la principal fuente de renta de las personas. Al reducir los costes salariales los empresarios no encontrarán demanda para sus productos. Así, una reducción de los salarios puede empeorar la tasa de beneficios y dar lugar a una reducción de la inversión y el agravamiento del desempleo. Los economistas no ortodoxos denominan a este fenómeno “la paradoja de los costes”.

Cabe preguntarse por qué los empresarios en su conjunto tendrían interés en mantener a una parte de la población desempleada y reducir los salarios de los que emplean en el mercado de trabajo. Como al FMI, a las asociaciones de empresarios no debería costarles entender la paradoja de los costes.

Podríamos encontrar una explicación en la conducta egoísta de unos empresarios que buscan maximizar sus beneficios sin darse cuenta de que el empeño de todos en el mismo fin les lleva a una trampa de demanda deprimida. Pero no podemos subestimar ni la competencia entre empresarios como fuente de incertidumbre para cada empresa a nivel individual, ni los intereses de clase para mantener a la clase trabajadora disciplinada

El economista polaco Michal Kalecki demostró cómo los empresarios, como propietarios de los medios de producción, deciden el nivel de inversión de la economía, y por extensión de la producción y empleo. Puesto que la participación de los salarios en la economía es una función del grado de monopolio, a mayor grado de monopolio menor es la cuota en el reparto de la renta para los trabajadores, por lo cual las empresas perseguirían la concentración de la actividad para asegurarse mayores beneficios, estableciendo acuerdos con otras empresas que diesen lugar a una estructura de mercado oligopólica. De otra forma, la obligación de invertir continuamente en la búsqueda de ventajas tecnológicas para sobrevivir a la competencia, llevaría a un nivel en el cual el desempleo escasease y se hiciesen fuertes los trabajadores en la negociación salarial, reduciendo la tasa de beneficios del conjunto de los empresarios.

Puede que los empresarios tomen decisiones que vayan en detrimento de la sociedad, pero no necesariamente de sus intereses. La amenaza creíble del paro fortalece su poder de negociación y reduce el de los sindicatos. Es fácil ver cómo el poder de los sindicatos es residual en aquellos sectores donde las empresas pueden amenazar con deslocalizar su producción o externalizar los servicios hacia otros países con menores salarios y también en situaciones con un desempleo elevado.

Muchos países han aplicado políticas de contención salarial con la intención de ganar competitividad y cuota de mercado. La política de crecimiento basada en exportaciones no beneficia a los trabajadores pero sí permite que los capitalistas de los países netamente exportadores arrebaten beneficios a los capitalistas de los países con déficit comercial. Pero aquí caemos en otra paradoja: si todos los países implantan políticas de moderación salarial simultáneamente, cae la demanda efectiva en su conjunto y, por tanto, se exacerba la caída en las expectativas de beneficios. La lógica capitalista que busca la rentabilidad a toda costa es claramente ineficiente. Esta carrera hacia el mínimo común denominador salarial conduce la economía global a una demanda agregada anémica. Es esta situación la que ha advertido el FMI. La victoria ideológica del capitalismo ha tomado una deriva suicida.

No hay motivo para tolerar los costes que el desempleo impone a la sociedad. La incertidumbre a la que se ven abocadas las personas desempleadas o atormentadas por tal posibilidad no solo deprime sus decisiones de gasto, también afecta a sus capacidades y relaciones personales. Como dijo el presidente Roosevelt, "ningún país, sin importar su riqueza, puede permitirse el derroche de sus recursos humanos. La desmoralización causada por el desempleo masivo es nuestra mayor extravagancia. Moralmente es la mayor amenaza a nuestro orden social". Este despilfarro de recursos es una lacra que solo una ideología fundamentalista impide resolver. Debemos acabar con esta permisividad exigiendo que el Estado asuma su responsabilidad y resuelva esta ineficiente dinámica intrínseca al funcionamiento del sistema capitalista, dándole una utilidad social a todos los recursos que están parados. Ante la limitada posibilidad de que otras economías extranjeras absorban la producción nacional y la anemia de la demanda interna, necesitamos un Estado emprendedor que no se vea atado de pies y manos presupuestariamente, libre de la perniciosa disciplina que pretende neutralizar el ejercicio de la democracia misma. Solo el Leviatán puede evitar que el capitalismo se destruya a sí mismo y a la sociedad.
______________________

José Esteban Cruz es licenciado en Economía y máster en Investigación en Ciencias Sociales y Jurídicas, especialidad Economía, Empresa y Trabajo. Miembro da ATTAC Extremadura, del Instituto de Economía Política y Humana y de la Asociación por el Pleno Empleo y la Estabilidad de Precios.

Stuart Medina Miltimore es vicepresidente de la Asociación por el Pleno Empleo y la Estabilidad de Precios. Además es economista y MBA por la Darden School de la Unversidad de Virginia. Acumula más de 30 años de experiencia profesional en los sectores de material eléctrico, TIC y biotecnología. Fundó en 2003 la consultora MetasBio desde la que ha asesorado a numerosas empresas de diversos sectores.


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12 Comentarios
  • Culantrillo Culantrillo 01/02/16 23:24

    La Teoría económica del barco pirata señala que: los beneficios se deben dividen en tres partes, una para los trabajadores-marineros, una para el estado-barco, y una tercera para el inversor capitalista-capitán-armador. Lo que no se entiende en el capitalismo, es como el capitán se queda con todo el beneficio, despreciando el factor trabajadores, y el factor regulación y seguridad estatal (se entiende desde el punto de vista del depredador suicida que al liquidar a todas las presas, luego se muere de hambre). No ha aprendido que si el barco hace aguas o que si los marineros no están a la altura, no hay beneficios ni para el capitán, ni para nadie. Otra teoría, pero esta es de cátedra, señala que los trabajadores son parte de los costos de producción, pero no tienen en cuenta por avaricia carroñera, que los trabajadores son a su vez, los consumidores que llenan los centros comerciales, etc. etc., y que si tienen los bolsillos vacíos, o el estado no tiene medios para promover obras públicas, se acaban los beneficios de la inversión. Hay un refrán muy antiguo que dice: hay que sembrar para recoger trigo. 

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  • asereje asereje 01/02/16 19:31

    Estupendo artículo, que yo resumiría en la frase la victoria ideológica del capitalismo ha tomado una deriva suicida.

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  • viaje_itaca viaje_itaca 01/02/16 18:14

    Chapeau. Ya va siendo hora de que se aclare entre los economistas que la idea de mercados eficientes y actores racionales es una solemne chorrada, como puso de manifiesto, por ejemplo, la bancarrota de aquel fondo gestionado por premios nobel de economía, el Long Term Capital Management, frente a los éxitos, por ejemplo, de Soros en ese mismo terreno, quién no se cree la patraña. Es que da risa. O cuando va uno a Internet a buscar información sobre las teorías económicas de Milton Fridman y un economista explica que era un gran profesor, un gran economista y la tenía muy grande, pero de teoría económica ni palabra...

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  • Irenepaz Irenepaz 01/02/16 15:30

    Excelente articulo. Un saludo

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  • Toño Inares Toño Inares 01/02/16 12:55

    La austeridad en lo referente a salarios frente a la "barra libre" para el capital y el patrimonio acrecientan la brecha existente entre la economía productiva real, que consume y mantiene los valores éticos, frente la economía especulativa virtual, que juega al casino de la bolsa y no repara en ningún otro valor que no sea el monetario. La dinámica establecida a simplemente se ve que no puede ser sostenible en el tiempo, pero mientras duré estará manteniendo una situación de dominio para las élites. Enhorabuena por el artículo.

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  • Sasha Sasha 01/02/16 12:36

    Por fin se van poniendo en terminología económica lo que la gente de a pie deduce de las decisiones de insensatos económicos. ¿Llegará el momento en el que se desenmascare a esos cánceres, de que por fin el capitalismo sea de una vez domado (si no para siempre, sí para 10.000 años)?

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  • cepeda cepeda 01/02/16 11:37

    El problema con este artículo es que nos deja a medias. Hace una buena crítica al FMI y a las políticas que se han puesto en marcha desde allí y por extensión desde Europa PERO se queda ahí... Si los capitalistas lo hacen mal y son ineficientes... cuál es la alternativa para acabar con el paro y con los problemas reales de la economía. ¿Cuál es la receta?. ¿Dónde se aplica? Criticar está bien y ayuda a comprender el problema pero... ¿Dónde están las soluciones?. En este artículo TAMPOCO se ven... digamos que es una moción de censura DESTRUCTIVA... pero así no se va lejos.... ¿Cuál es el plan B?.

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  • cepeda cepeda 01/02/16 11:26

    1.Lo que el FMI, y sus "paquetes", le han hecho al mundo y a las sociedades... es muy conocido. Los que hemos vivido en países que han "disfrutado" de sus "programas" jamás los olvidaremos... El FMI fue creado por... y está al servicio de.... quienes todos sabemos. 2.Otra cosa es el papel de los IRRESPONSABLES Y CRIMINALES que han gobernado muchos países... y que los han acabado dejando a los pies del FMI....  3.Si resulta que el sistema laboral es el mismo en el País Vasco y Navarra que en Andalucía... y resulta que el nivel de empleo es tan diferente.... la lógica dice que es porque en el país vasco se están haciendo las cosas mejor que en el sur... y que por tanto las ideas de los que llevan 40 años gobernando en el sur... NO SIRVEN Y HAY QUE TIRARLAS A LA BASURA. Lo de Andalucía... y otras regiones limítrofes es TERCERMUNDISTA y es una VERGÜENZA Y UN ESCÁNDALO para una izquierda que se dice transformadora... y que se ha comportado como la vieja derecha caciquil... Si algo nos dice lo de Andalucía y el país Vasco es que el modelo laboral de Andalucía hay que tirarlo a la basura y que hay que poner las condiciones imprescindibles para que los andaluces emprenda y creen empresas como lo hacen los vascos... y que si ellos no son capaces de hacerlo.... puedan venir otros que si inviertan... y solucionen el problema. 4.La respuesta a dar, lo que hay que explicar, es por qué si la situación es tan favorable a los empresarios, y tan perjudicial para los trabajadores (por lo visto los parados deben entrar en otra categoría...), no hay más personas en nuestro país dispuestas a emprender, a arriesgar su dinero y conseguir el de otros, para crear empresas competitivas y generadoras de riqueza?. ¿Por qué en Alemania y en China y en el país vasco lo hacen... y en Andalucía no?.

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    • viaje_itaca viaje_itaca 01/02/16 18:24

      Un poco por partes: la primera cuestión es yo no entiendo cosas como “lo que todos sabemos”. ¿Por qué no concreta. En Andalucía hay muchas explicaciones para lo que ocurre: no tienen ni la misma historia, ni la misma localización geográfica ni la misma suerte en el reparto de las inversiones. A lo mojó los terratenientes que consiguieron eludir una reforma agraria consiguieron dejar un retraso secular que no se recupera fácilmente. No sé,  a lo mejor es usted partidario de la superioridad genética de la raza vasca. Lo que parece claro es que el sistema laboral no es lo que soluciona los problemas. También habría que preguntarse por qué el Tercer Mundo es tercermundista. A lo mojó tiene algo que ver con cierto continente sanguinario como ninguno que, aprovechando la superioridad militar conseguida por una historia sanguinaria (la pólvora y bastantes más cosas que intervinieron en ella fue invento de los chinos, pero ellos, con excelente criterio, la utilizaron para hacer fuegos artificiales). Si tiramos el modelo laboral de Andalucía a la basura,… pues es el mismo que el vasco. Muy coherente usted, sí. Alemania y China son dos magníficos ejemplos de capitalismo impulsado por el estado. En Alemania, como ya hace un tiempo, consúltese un libro de historia. Hizo lo mismo que Japón en la época Meiji, otro gran éxito de la economía impulsada por el estado. A lo mojó en España nos va mal justamente por no hacer lo propio…

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      • cepeda cepeda 01/02/16 19:00

        1.Todos deberíamos saber que el FMI y demás instituciones creadas después de la segunda guerra mundial están al servicio de quienes las crearon y financian. Es algo básico. Ahora mismo China, Rusia y el resto de los BRICS están poniendo en marcha un fondo similar al Banco Mundial...etc. Imagina por qué? 2.Yo creo que casi 4 décadas de gobierno es tiempo más que suficiente para haber acabado con los problemas seculares de Andalucía... pero al ritmo al que van... ni en 4 siglos. 3.Nada de superioridad genética. ORGANIZACIÓN. Los andaluces en la emigración trabajaban y rendían como los demás...  4.Son tercermundistas porque no se han desarrollado. China hace 30 años era tercermundista... hoy es la segunda potencia económica del mundo. Se dejaron de retórica y de rollos... y pusieron a los gatos a cazar ratones... que para eso están. 5.Yo soy partidario de tener un estado fuerte y eficaz en asegurar que el sistema económico es competitivo, las instituciones que aseguran la libre concurrencia funcionan... el sistema judicial funciona también. Soy enemigo de debilitar el poder del estado como se ha hecho en España... Otra cosa es que piense que como aquí no tenemos monopolios naturales (gas, petróleo...etc) no tiene demasiado sentido tener grandes empresas estatales... pero si descubriéramos petróleo... mi modelo sería el de Statoil. 6.Lo que no le perdono a la casssta, y en especial al PSOE (ya que de los ex franquistas que se fueron a Miami a buscar una ideología de sustitución a la anterior... y volvieron "liberales", con lo ajeno, poco se podía esperar) es que hayan debilitado AL ESTADO para crear regímenes clientelares (el de Andalucía es un ejemplo perfecto), que hayan debilitado las alarmas que el estado tenía para evitar la corrupción y que hayan creado administraciones paralelas, a base de aparatchiks y de gente "de confianza" para saquear a placer los fondos públicos... Es lo que ocurre cuando también los socialdemócratas se convierten en "liberales" con lo ajeno.

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        • viaje_itaca viaje_itaca 03/02/16 09:27

          Lo del FMI es obvio, y no hace falta más que ver las relaciones de sus presidentes con la justicia para tenerlo más claro. No sé a qué viene citarlo. Es usted muy optimista sobre el tiempo  que hace falta para arreglar los problemas seculares, sin que yo tampoco pretenda para nada defender al PSOE de Andalucía. Véase Italia que lleva siglos con el Vaticano y una mafia menor, la sí denominada Mafia, y no hay manera. Esto se aplica al tercer punto que cita usted. Con la estructura de propiedad de Andalucía ¿quién se ocupa de organizar nada, que tenga medios, claro? Al señorito se la suda todo. China ha dejado de ser tercermundista porque es un país muy poderoso, ya solamente por grande y poblado, y encima tiene una economía dirigida por el estado, o sea, su desarrollo es del estilo del de Japón o Alemania, como ya he señalado. Yo soy partidario de estados fuertes (dentro de un orden, of course), pero sospecho que no tenemos la misma idea al respecto. No sé, tampoco que no lo hemos discutido. Y de acuerdo con la crítica los regímenes clientelares, como Andalucía, Madrid, Catalunya, Galicia, Castillas, Valencia....

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  • baldos baldos 01/02/16 07:21

    Magnifico estudio, así es como funciona la economía salarial en este país, la insaciabilidad de los empresarios, ha llegado a limites insospechados, ya que la degradación del trabajador ha llegado al extremo, de irse voluntariamente al paro, donde dado su sueldo, es más rentable que la solución de rebajar el salario, al 50%, que el precio que contratan al parado desesperado, de la situación actual.

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