x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Luces Rojas

Respeto al derecho, la línea roja entre civilización y barbarie

Publicada el 12/06/2018 a las 06:00 Actualizada el 11/06/2018 a las 21:18
Facebook Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

La trampa del paternalismo asistencialista, del “humanitarismo”

El Gobierno italiano, a impulsos del xenófobo ministro Salvini, decidió ayer cerrar los puertos para impedir que atraque el buque Aquarius (fletado por MSF y SOS Mediterranée) con 620 naúfragos, que no son sólo inmigrantes, pues habrá quienes puedan y deban solicitar asilo. De ellos, más de cien menores.

Unos y otros, como tales naúfragos, están  protegidos por los principios básicos del Derecho internacional del Mar reconocidos en el Convenio de Montego Bay, que impone deberes jurídicos a todos los Estados (todos los de la UE lo son), empezando por el de protección de la vida. No hacerlo efectivo, como he denunciado reiteradamente, es necropolítica. Y en eso se han convertido algunos instrumentos de la política migratoria y de asilo de la UE.

Unos y otros son titulares de derechos humanos y fundamentales reconocidos por el Derecho internacional de los derechos humanos a toda persona, y que obligan a los Estados bajo cuya soberanía territorial se encuentren.

Los inmigrantes y solicitantes de asilo son titulares de derechos específicos reconocidos en los respectivos instrumentos internacionales que obligan a todos los Estados parte en esos Convenios (Convención de derechos de los trabajadores inmigrantes y sus familias de 1990; Convención de Ginebra de 1951 y Protocolo de Nueva York de 1976).

Los menores, son titulares de derechos de acuerdo con la Convención de derechos del niño de la ONU que impone deberes correlativos a los Estados parte (todos los de la UE lo son). En la mayor parte de los Estados, hay leyes como nuestra Ley orgánica de protección del menor que dejan claro este principio jurídico prioritario: garantizar el interés del menor. Recientemente, en noviembre de 2017, los Comités ONU de derechos del niño y de derechos de los trabajadores inmigrantes han emitido dos observaciones generales que los Estados parte (todos los de la UE lo son) deben conocer y tener en cuenta.

No se trata, pues, de ser humanitarios o caritativos. No se trata de elegir entre el demagógico buenismo y el pragmatismo que nos impone la limitación de nuestras capacidades y recursos. Aquí está en juego la decisión de cumplir con deberes jurídicos elementales o saltárnoslos, cuando sus titulares no son considerados seres humanos iguales a los europeos, de acuerdo con la célebre sentencia del cerdo Napoleón en Rebelión en la granja: "Todos los animales son iguales, sí, pero unos más iguales que otros". ¿Cómo comparar a un finés, danés, belga o francés, incluso a un catalán o murciano, con una gente que viene de Nigeria, Mali, Eritrea o de dios sabe dónde?

Que quede claro: esta decisión es tan simple como la de cumplir o no con las obligaciones legales. Como la de pagar o no impuestos, pagar por una mercancía que nos gusta, o no comprarla, o robarla. Ayudar a una persona en peligro de muerte (si eso no comporta el mismo riesgo para uno mismo) o abandonarla a su suerte. Comprometerse a un pacto y decidir que ahora no queremos cumplirlo o arrostrarlo cuando nos es incómodo, porque sin la observancia del pacta sunt servanda no hay convivencia posible.

Principios claros para abordar problemas complejos

Por supuesto que, debido a la enorme complejidad de la gestión de los movimientos migratorios y de refugiados, cumplir con esos deberes no es un asunto fácil. No está al alcance de un solo país. Y los ribereños del Mediterráneo (Grecia, Italia y también España) nos encontramos en primera línea de la dificultad. ¡A buenas horas nos enteramos! Pero de lo que se trata es de que los modelos, las políticas migratorias y de asilo, tienen una línea roja que no debemos traspasar. Y lamentablemente parece que es el empeño de buena parte de los Estados de la UE. No sólo los “malos”, los más extremistas en sus posiciones xenófobas, esto es, los cuatro del Grupo de Visegrad (Polonia Hungría, Chequia y Eslovaquia). El número de los que apuestan por este giro es cada vez mayor: Italia, Austria, Dinamarca, los Países Bajos, la coalición de gobierno en Bélgica (por la presencia del ultraxenófobo N-VA, gran defensor, eso sí, de los derechos del Sr. Puigdemont): todos ellos se suman al intento de olvidar la línea roja, en aras del pragmatismo y parecen derivar hacia los extremos más rechazables del modelo australiano.

Volvamos a la historia del Aquarius. No es nueva. En 2017, L’Espresso publicó una conversación telefónica ocurrida en 2013, en la que las llamadas de un médico sirio para que atendieran a un barco a punto de naufragar fueron desatendidas en un cruce de argumentos del tipo, “no es esta la ventanilla que toca”, que acabó con 268 muertos, porque Malta e Italia no se ponían de acuerdo. Pero hay que ir más atrás. Por si no lo recuerdan, en agosto de 2001 la prensa contaba la historia del buque noruego Tampa, que cargó a más de cuatro centenares de refugiados afganos que habían naufragado cerca de un puerto indonesio. Ni Indonesia ni Australia querían hacerse cargo. Finalmente, en septiembre, la armada australiana los llevó hasta Nueva Zelanda y a las islas de Manus (Papúa) y, sobre todo, Nauru, una “república” bajo control australiano, a la que convirtió en isla-cárcel para refugiados y que tuvo que cerrar en 2009 ante las denuncias de la ONU, pero que ha reabierto y sigue funcionando como tal. La política australiana se orienta sobre todo a disuadir a los refugiados de intentar llegar a Australia, pese a las críticas crecientes que denuncian que ese modelo incumple principios básicos de Derecho internacional de refugiados, como han señalado J.Hathaway y D. Ghezelbash.

Ese parece el modelo que una parte de los gobiernos europeos quiere recuperar, externalizar los campos de retención de inmigrantes y solicitantes de asilo, llevarlos a países fronterizos con la UE (Bulgaria, Macedonia) o, mejor, al sur del continente europeo (Marruecos, Mauritania, Libia…). Ya lo intentó el Gobierno Aznar en el Consejo extraordinario de Sevilla de 2002, aunque la oposición de Francia y Suecia lo frustró. Lo intentaron Berlusconi y el propio Sarkozy. Lo acaban de proponer algunos ministros de Justicia e Interior que han bloqueado la semana pasada en Sofía la iniciativa de la presidencia búlgara de la UE para relanzar la revisión del Reglamento de Dublín y así amenazan con vaciar de contenido el sistema común europeo de asilo (SECA).

Sin duda, organizar una respuesta eficaz que no renuncie a la condición sine qua non del respeto a los derechos humanos, requiere otras políticas migratorias y de asilo, que asocien a las sociedades civiles de todos los países implicados (más incluso que a sus gobiernos, como ha explicado reiteradamente Sami Nair) en acuerdos focalizados en el desarrollo humano –que reúne desarrollo, democracia y derechos– de los países que generan los flujos de movilidad migratoria. El Global Compact for Safe, orderly and regular migration que impulsa la ONU junto al Global Compact on Refugees ofrecen buenas pistas. El Gobierno Rajoy estuvo de perfil sobre este proceso. Espero que el Gobierno Sánchez haga más que gestos simbólicos y algún nombramiento mediático. Que empecemos por el compromiso claro y consecuente con el respeto de los derechos, del Derecho, que es la barrera que separa civilización y barbarie.

Para empujar a tomar decisiones contamos con la reacción ciudadana, que ha comenzado por las autoridades municipales (Ayuntamientos de Nápoles, Palermo, Messina, Reggio, València, Barcelona) y autonómicas o regionales, las más próximas a los ciudadanos, para poner a salvo a esas personas. En el momento de redactar estas líneas, recibo la buena noticia de que, de nuevo, el Gobierno del Botánic de la Comunidad Valenciana, a través de la iniciativa de su vicepresidenta, la incansable Mónica Oltra, con la colaboración del Ayuntamiento que encabeza Joan Ribó (inequívoco en su apoyo a los refugiados), de Balearia, de la Autoridad del puerto de València y el acuerdo del Gobierno Sánchez, ha preparado todo para que esas 629 personas puedan encontrar refugio en València. Mónica Oltra (con el respaldo del president  Puig) ya propuso una solución a casos similares en los peores momentos de la llegada de refugiados sirios a Grecia. La vicepresidenta Sáenz de Santamaría bloqueó esas iniciativas y sabemos el magro resultado de la política de reubicación de refugiados en España (no llegamos al 10%). Ahora, el espíritu del Botánic consigue la sintonía del Gobierno Sánchez en La Moncloa.

Esta vez, sí. Los ciudadanos –comenzando por los de València– podemos sentirnos orgullosos de nuestros gobernantes. Es una solución particular para un problema urgente y concreto, pero demuestra que si se tienen claros los principios y una firme voluntad política, otras políticas migratorias y de asilo son posibles.
_______________

Javier de Lucas 
es catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política y director del Instituto de Derechos Humanos (IDH).
 
Volver a Luces Rojas 
Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

8 Comentarios
  • TOTOFREDO TOTOFREDO 12/06/18 16:06

    A través de los siglos, "dicen que el ser humano ha ido construyendo una sociedad más humana e igualitaria", y para dejar constancia, y que a nadie se le olvide, se han habilitado infinidad de Leyes y Acuerdos Internacional que la mayoría países hemos firmado sin titubear, y todos o casi todos los partidos políticos incorporan en sus programas electorales.

    "Cumplir ésas Leyes o Acuerdos" es otra cosa, y rápidamente se encuentran excusas para negar o justificar el hecho del incumplimiento de dichas Leyes...

    Nuestro país está en todos los ACUERDOS, sin embargo parece que debiéramos ser los ciudadanos los que acojamos a los refugiados, como si fuera un problema personal y no social......

    Estamos hablando de "PERSONAS", mujeres - hombres y muchos niños......., no se nos cae la cara de vergüenza defender la NO acogida ??.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • vaaserqueno vaaserqueno 12/06/18 15:18

    No se puede ni quitar ni poner una coma a este artículo. Solo aplaudir y desear que la reacción ciudadana sea cada vez más numerosa.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • ArktosUrsus ArktosUrsus 12/06/18 09:14

    ¡Qué duro es que nacer en un lugar o en otro te permita tener expectativas vitales tan radicalmente distintas! De ahí la conciencia internacionalista, tan enfrentada a los nacionalismos, que los partidarios de la solidaridad humana (contra los que lo son de la caridad) han mantenido siempre. Por eso es imprescindible modificar no sólo las políticas migratorias, sino, y fundamentalmente, las ayudas al desarrollo. El mundo "rico" consiguió la riqueza robando, esquilmando y engañando a los antecesores del mundo pobre de hoy. El capitalismo es una teoría económica nefasta, cruel porque consagra las diferencias abismales y protege esas brechas como parte inherente del carácter humano en su convivencia social. Se premia en teoría el "emprendimiento" pero en realidad sólo se premia el éxito. Y se vende y publicita la sociedad "rica" como la sociedad de las oportunidades, en la que todo el que quiera puede hacerse con un capitalito, tener un casoplón y uno o varios cochazos. No hay más que ver los anuncios de la tele. Y como la tele hoy es global, los pobres del mundo pobre lo ven, lo creen y se dejan la vida por alcanzar ese Eldorado. Pero no es verdad. Que se lo pregunten a los millones de parados, a quienes trabajando no alcanzan para vivir con dignidad, a quienes trabajaron toda su vida y ahora le ratean las pensiones. Vivimos en una distopía en la que sólo la miopía de la población sigue permitiendo que sea real. No es razonable que un 1% de la población tenga más recursos que el 40% más pobre, tal y como leemos con frecuencia.

    Es cierto. Aquí no cabemos todos. Pero eso no puede justificar que permitamos que la gente muera en el camino hasta aquí. Lo que debemos hacer es llevar el desarrollo, la tecnología (en un sentido amplio, desde la agricultura hasta los móviles), y los valores humanos a todos los rincones del globo. Dejar de cerrar los ojos ante los dictadores asesinos porque nos facilitan las materias primas a precios imbatibles, a base de matar a sus pueblos. Sólo un estado global mundial que reparta conocimientos y recursos puede acabar con la lacra de la emigración. Un sueño. Lo dijo Martin Luther King.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    8

    • vaaserqueno vaaserqueno 12/06/18 15:24

      ArktosUrsus, la consiguió y la sigue consiguiendo a fuerza de esquilmar recursos, desertizar, destrozar las economías locales, conseguir mano de obra barata sin derechos para que nosotros nos compremos camisas a precio de saldo y a costa de vender a los ciudadanos a gobiernos corruptos de quita y pon según convenga. Y ya de paso les vendemos las armas para que se maten y acudir luego a pacificar y reconstruir.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      1

  • TURACA TURACA 12/06/18 07:13

    Señor de Lucas, perfecta su exposición, sólo echo en falta que abra usted su casa y dé cobijo a varios inmigrantes. Sería un magnífico ejemplo a seguir. Palabra y obra.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    15

    0

    • Arkiloco Arkiloco 13/06/18 16:42

      Yo creo que los deditos te hacen un favor y en vez de migrantes en tu casa te caen deditos. No pretndo molestar pero el tuyo es el argumento lepeniano: ¿Migrantes? Pues llevelos a su casa. Gente que lo quiere privatizar todo. La sanidad, la enseñanza, los servicios públicos...y los migrantes. Visto así también deberíamos ser bomberos una semana, enfermeros la siguiente y empleados de la limpieza otra. Nos hacemos cargo de todo y sin pasar por el socialismo estamos en el comunismo. Parece que tendriamos una chapuza y que eso no puede funcionar así. Y tenemos el Estado y los estados que llamamos del Bienestar en Europa. Pagamos impuestos y queremos sanidad, enseñanza y servicios publicos que nos eviten estar haciendo de bomberos o de soldados. Y, afortunadamente, tenemos leyes que reconocen los derechos humanos y algunos queremos que se cumplan entendiendo que es de lo mejor que ha dado la civilización. Y que se reconozca y se atienda a seres humanos con los servicios y capacidades que permiten los impuestos que pagamos. Dejar esto en manos y voluntades privadas igual daba algún resultado pero así no se resuelven las cosas ni se abordan los problemas. A nadie se le escapan los grandes problemas y retos que suponen las migraciones. Para las personas que migran y para los paises receptores. No se le escapa ni a quienes ofrecen puertos ni a quienes los rechazan. Y es uno de los grandes problemas globales que habrá que encarar. Y como el cambio climatico, la globalización, las desigualdades o el paro. Pero como se aborde habrá que hacerlo dentro del viejo y siempre actual dilema. Y como se plantea aqui. Entre civilización o barbarie. O se ahogan o los recogemos. O estudiamos como acogerlos y ver sus problemas de origen o ponemos muros y carros de combate en las fronteras y barcos que hundan pateras. No hay que darle muchas vueltas a lo de los deditos pero, si en esta ocasión, te caen rojitos yo me alegro. Lo de los verdes sería peor.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      2

    • TURACA TURACA 12/06/18 21:22

      Los de la manita roja también pueden abrir sus casas.

      Responder

      Denunciar comentario

      4

      0

  • platanito platanito 12/06/18 06:51

    Me estoy preguntando, profesor, por qué esos pobres migrantes no intentan saltar el muro de CisJordania.
    Gracias por esa exposición tan clara del inmenso problema del flujo sur.norte y las obligaciones legales y humanitarias de la UE.
    Me gustaría que su colega en la docencia Verstringe nos ilustrarse con su opinión.
    En el Magreb dicen que hay un millón de personas esperando poder dar el salto.
    Y Trump de albañil por Sonora y el río Bravo.
    Pero pienso que no se puede poner puertas al campo.
    Y para compensar las penas negras un chiste: Era un señor tan grueso y enorme que fue a jiñar al campo y lo hizo fuera. Mundo occidental recebado levantando muros de arena.
    Los descendientes de Lucy más aventureros ya hicieron el trayecto sur.norte saltando muros desde Gaza a Gibraltar y en el camino se fueron blanqueando como Mikel Jackson.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    1

 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.