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Luces Rojas

Igualdad salarial en la sociedad 4.0

Publicada el 25/02/2019 a las 06:00 Actualizada el 24/02/2019 a las 20:21
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En la época de los robots, la Inteligencia Artificial, las plataformas digitales o el Big Data hay algunos retos del pasado que todavía permanecen. El logro de la igualdad salarial entre mujeres y hombres es uno de ellos.

Así, de acuerdo con los últimos datos disponibles, las mujeres ganan en España un 22,3% menos que los hombres. Mientras el salario medio anual de las mujeres es de 20.134 euros, el de los varones es de 25.924 euros. Las diferencias salariales por razón de sexo están igualmente presentes cuando observamos lo que ganan mujeres y hombres por trabajos a tiempo completo y lo que ganan ambos sexos por trabajos a tiempos parcial. En el primer caso las mujeres ganan 24.813 euros al año frente a 28.363 euros anuales que ganan los varones; en el segundo, las mujeres perciben 10.023 euros al año frente a 10.737 euros que ganan los hombres. Aún así, quizá sea el dato más alarmante que las mujeres ganan menos que los varones en todas y cada una de las ocupaciones y que la brecha salarial entre unas y otros se ensancha en las actividades que requieren menor cualificación profesional.

Hay más datos salariales realmente hirientes: el 17,8% de las mujeres tienen salarios iguales o menores que el salario mínimo interprofesional, mientras que son el 7,8% de los varones los que se hallan en esta situación. De hecho, las mujeres son la gran mayoría de los trabajadores con ganancias más bajas, el 64,3% de ellos son, en efecto, mujeres. Así las cosas, es claro que una política que apuesta por la subida del salario mínimo interprofesional es especialmente beneficiosa para la fuerza de trabajo femenina.

Por otra parte, aunque Eurostat sitúa nuestra brecha salarial en un 14.2%, nos proporciona dos datos realmente relevantes. La diferencia salarial entre mujeres y hombres es más ancha en el sector privado que en el público, de un 19% en el primero frente a un 13% en el segundo, y más ancha también en el trabajo a tiempo parcial que en el trabajo a tiempo completo, de un 10,8% en el primero frente a un 14,5% en el segundo.

No es sencillo conocer la totalidad de factores que confluyen para producir las diferencias salariales entre mujeres y hombres. Pero hay algunas razones clave dentro del mercado de trabajo que merecen ser destacadas. Según los datos de la última Encuesta de Población Activa, las mujeres tienen una tasa de paro más de 3 puntos más elevada que la de los varones y una tasa de actividad –y este es un dato verdaderamente significativo- más de 11 puntos inferior a la tasa de actividad de los hombres. Si bien tienen una situación pareja respecto de la contratación temporal, donde las mujeres representan cerca del 50% de los contratados bajo esta modalidad, son claramente menos cuando hablamos de la contratación indefinida, donde los varones representan el 53% frente al 47% de mujeres con contrato fijo.

Ahora bien, donde hay una disparidad absoluta entre mujeres y hombres es en la contratación a tiempo parcial. El 74,6% de los casi 2,9 millones de personas que trabajan a tiempo parcial son mujeres, lo que significa que más 2,1 millones de mujeres de nuestro país (1 de cada 4 mujeres ocupadas) trabajan menos horas, cobran menos salario y cotizan menos que aquellos que trabajan a tiempo completo, en su mayoría hombres. Además, debe subrayarse que más del 50% de las mujeres que trabajan a tiempo parcial lo hacen porque no encuentran trabajo a tiempo completo, de forma que es mayoritario entre ellas el trabajo a tiempo parcial involuntario.

Junto a ello debe anotarse que, de acuerdo con datos del Instituto de la Mujer, más del 92% de las excedencias por cuidados de hijos e hijas las solicitan las mujeres, que más del 83% de las excedencias por cuidados de otros familiares las solicitan las mujeres y que, entre las personas que trabajan a tiempo parcial por cuidado de menores o adultos enfermos, con discapacidad o mayores, más del 95% son mujeres. Esto significa que los derechos de conciliación de la vida laboral y familiar están siendo ejercidos mayoritariamente por mujeres y que ello está teniendo una influencia no positiva sobre sus salarios y sus cotizaciones a la Seguridad Social. La conciliación a veces se vuelve en contra de la igualdad, de forma que es el avance en corresponsabilidad entre ambos sexos en la asunción de las responsabilidades familiares el camino que realmente se debe andar. Para ello, la igualdad entre los permisos parentales que disfrutan mujeres y hombres, y la no transferibilidad de los mismos, es un objetivo de primer orden, de manera que debe saludarse como una buena medida en esta dirección la ampliación del permiso de paternidad a 8 semanas que hoy figura en el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2019.

Este estado de cosas que se dan cuando la mujer está en activo se agrava cuando llega a la jubilación. Las reducciones de jornada, las entradas y salidas del mercado de trabajo para el cuidado de hijos e hijas y demás familiares, el trabajo en sectores económicos que tienen una menor valoración social y económica que aquellos más masculinizados se dejan notar después en las pensiones. Hoy, de acuerdo con datos de la Seguridad Social, la pensión media de los hombres es de 1.200 euros mensuales, mientras que la de las mujeres es de 780 euros, es decir, un 35% más baja. Las mujeres son mayoría (más del 65%) entre los pensionistas que necesitan complemento a mínimos y son mayoría también (más del 66%) entre las personas que perciben pensiones no contributivas. Es por ello que el riesgo de pobreza entre las mujeres de 65 y más años es mayor que el riesgo de pobreza de los varones de 65 y más años, un 15,9% el de ellas frente a un 13,5% el de ellos. Y es por ello también que una política de subida de las pensiones mínimas por encima de las demás ha sido siempre una política que beneficia fundamentalmente a las mujeres.

Han sido muchos los avances en materia de igualdad que se han producido en los últimos años, aunque en el pasado más reciente haya habido un claro retroceso. En cualquier caso, aún queda un largo camino por andar para conseguir la completa igualdad salarial de mujeres y hombres. Más aún, hay síntomas que nos alertan sobre la posibilidad de que, en lugar de avanzar, podamos retroceder con el impulso de la economía digital. De acuerdo con una reciente publicación, únicamente el 2% de las mujeres ocupadas tienen empleos digitales frente a un 5,2% de hombres ocupados en empleos digitales. Pero es que, en el ámbito de los estudios tecnológicos, que son los que darán acceso a los empleos vinculados con la revolución tecnológica, sólo el 18,6% de los graduados son mujeres, mientras que el 81,4% son varones, una tendencia que, además, parece ir a peor, pues está disminuyendo el número de jóvenes mujeres que cursan estudios relacionados con la tecnología. Lo que significa que, de no reparar la segregación que se produce en los campos de estudios vinculados con la revolución tecnológica (los que llamamos STEM), y dando por sentado que los empleos que se deriven de ella serán los más demandados y, por ello, los de mayor remuneración, la brecha salarial entre mujeres y hombres se irá agrandando a medida que avance la digitalización.

Por todo lo anterior, el 22 de febrero debe ser una fecha para demandar actuaciones que puedan ir achicando las diferencias salariales de mujeres y hombres. Las causas no están sólo en el mercado de trabajo, aunque ahí es donde se reflejan claramente. Pero hay que buscarlas también en la educación, en nuestro modelo de Estado de Bienestar y de gasto social, en la cultura que arraiga estereotipos sobre el valor de las profesiones y el valor de los cuidados, en el tratamiento que realizan los medios de comunicación, en el posicionamiento de las empresas, etc. Se demanda, por tanto, un actuación integral, que llegue hasta las raíces más hondas de la desigualdad salarial.

También un cambio de cultura, incluida la de las propias mujeres, pues a veces somos nosotras mismas las que participamos en la reproducción de los estereotipos sobre el trabajo y la vida familiar que tanto nos han perjudicado. Finalmente, es necesario algo más que narrativa política. En este momento están en tramitación tres Proposiciones de Ley sobre igualdad salarial de tres Grupos Parlamentarios distintos, pero ninguna de ellas está aprobada. Está demostrado que la ley no lo puede todo, aunque puede convertirse en una punta de lanza para abrir debates sociales y cerrar comportamientos endémicos que están detrás de la desigualdad salarial. Así que no estaría de más que el 22 de febrero hubiera empezado a fraguarse un gran consenso de país sobre el que edificar una nueva ley (y una nueva cultura) de igualdad salarial.

__________________

* Este texto ha sido publicado el 22/02/19 en el Boletín de Igualdad en la Empresa (BIE) de la Secretaría de Estado de Igualdad.


Luz Rodríguez es profesora titular de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla-La Mancha
 
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21 Comentarios
  • Suber Suber 26/02/19 09:23

    Artículo lleno de malas interpretaciones de los datos estadísticos, conclusiones insostenible a partir de la información presentada y confusión generalizada en el análisis. Sería largo entrar en detalles y además ya ha señalado previamente varias de las contradicciones algún otro lector. Lo único que me queda por añadir es que flaco favor se hace a la causa de las mujeres y su actual estatus en esta Sociedad poniendo el dedo en cuestiones tan confusas, farragosas y mendaces como es la cuestión de la supuesta “brecha salarial”.

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    • Orlinda Orlinda 26/02/19 16:03

      “Lo único que me queda por añadir...” ¿a qué, si no has dicho nada? Salvo que todo es confuso y con mentiras sobre la supuesta brecha. 
      La brecha salarial es una realidad objetiva y medible, tú eres de los que contribuyen a confundir con tu negación como tantos en tantos otros asuntos en que las mujeres estamos perjudicadas.

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      • Suber Suber 26/02/19 22:16

        Por cierto, no se porque dices “ tu eres de los que...”. Tu no tienes ni idea si yo soy un hombre o una mujer. Eso sí que es estar ahogado/a en prejuicios. 

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        • Orlinda Orlinda 27/02/19 02:15

          De lo que me hago buena idea es de cómo cunde el mensaje de la ultraderecha machista, ahora negacionistas también de la brecha salarial.

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      • Suber Suber 26/02/19 22:14

        “Lo único que me queda por añadir...” quiere decir que poco más tengo que añadir a lo que ya ha explicado otro lector (jorgeplaza).  Creo que es fácil de comprender el sentido de la frase.  Pero, claro, es necesario querer entender al que opina algo contrario a uno/a. En cuanto a la realidad “objetiva” de la brecha salarial solo basta recordar que empezó siendo de veintitantos por ciento, luego paso a ser del 14 por ciento y ahora parece ser que el gobierno va a exigir a las empresas datos desagregados de lo que paga a hombres y mujeres para saber, de verdad, si hay alguna “brecha salarial”. Primero se tira la piedra y después, si acaso, ya se harán las cuentas con un mínimo de rigor. 

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  • paco arbillaga paco arbillaga 26/02/19 08:02


    «… una nueva ley (y una nueva cultura) de igualdad salarial», dice el artículo, y que concretaría en:

    1) salario mínimo;

    2) salario máximo;

    3) ingreso mínimo asegurado para quien no tenga ningún ingreso;

    4) igual salario por igual trabajo.

    Más de una vez he planteado estos temas en este digital y no han tenido mucho eco. Parece que lo que más importa en este país es la disputa partidista, la defensa o el ataque a los dirigentes de los partidos. Osasuna!

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  • jorgeplaza jorgeplaza 25/02/19 22:34

    Me sorprende muchísimo que este asunto no haya suscitado más interés. Yo creo que lo tiene, pero veo que mi punto de vista es claramente minoritario. Aunque haya sido para discrepar, felicito a las dos contertulias que se me han unido porque comparten el interés por algo que me parece importante aunque ellas lo vean de manera muy distinta a la mía.

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    • Atea Atea 26/02/19 00:12

      Este es un tema que no va de opinar distinto, usted pide datos que están perfectamente explicados en el artículo y no los ve o no quiere verlos. La brecha salarial no es que un juez gane más que una jueza y usted se empeña en eso. La brecha salarial es que la mayoría de reducciones de jornada la sufren las mujeres o bien por cuidad de los hijos o por cuidar de los abuelos, que los despidos o no contrataciones las sufrimos las mujeres por el hecho de serlo y por se las únicas que podemos parir lo que supone, gracias a las leyes existentes, que las empresas sean más reacias a contratarnos. La brecha salarial es que una limpiadora cobra menos que un barrendero, que a una mujer se le contrata como secretaria y a un hombre como administrativo, y que a los hombres se os contrata como mayordomos y a nosotras como chachas y así los sueldos son distintos porque las categorías son distintas a pesar de hacer el mismo trabajo o con el mismo riesgo, y así suma y sigue.
      No tiene usted un punto de vista minoritario, tiene usted una vista muy sesgada.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 26/02/19 21:44

        Hay que precisar qué es la brecha salarial porque, si no, cada cual nombra de la misma manera cosas distintas. ¿Hay "brecha salarial" entre hombres? Pues evidentemente, según su concepto de brecha salarial, sí la hay, porque incluso para empleados sujetos a convenio, los pluses (los célebres "objetivos", por ejemplo), varían entre empleados varones que, por lo demás, son idénticos en puesto y categoría profesional. Pero esa brecha entre varones es difícil de cuantificar porque los sueldos de los empleados, al menos la parte "graciable", no suelen hacerse públicos.

        Insisto en que, si la brecha existiera, las empresas tenderían a contratar más mujeres que hombres para el mismo puesto (llamaran como llamaran a ese puesto) y eso no es así. Insisto también en que en el funcionariado no existe ninguna brecha salarial: se accede al puesto por oposición, que se aprueba por criterios objetivos que no dependen de si el opositor es hombre, mujer o cosa. Una vez ganada, se entra en un nivel en el que se cobra exactamente el mismo dinero. La antigüedad depende solo del tiempo. No hay discriminación ni brecha ni nada parecido entre el funcionariado.

        Lo que sí es cierto, aunque a las mujeres no les guste reconocerlo, es que están más dispuestas a aceptar trabajos a tiempo parcial o por temporadas precisamente porque muchas aún consideran (o están obligadas a considerarlo) que su trabajo fuera de casa es un complemento, una ayuda, pero no el aporte de renta fundamental. Y también ocurre que los permisos y las bajas de maternidad hasta fechas muy recientes solo los tomaban las mujeres con lo que, consideradas en conjunto, dedicaban durante su vida activa menos hora al trabajo remunerado que los hombres que ocupaban puestos estrictamente equivalentes.

        Y, finalmente, para hacer un cálculo de verdad fiable de las diferencias salariales entre hombres y mujeres (o entre las rentas de los asalariados y las de los autónomos, que es otro problema que me preocupa) faltan datos. El problema no está definido unívocamente y faltan datos para resolverlo. Además, hay indicios de que la brecha no existe o es menor de lo que se dice, pero usted lo sabe mejor. Pues bueno.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 26/02/19 16:47

        No sé si el raro soy yo, porque no lleva usted ningún positivo y sí tres negativos (y ninguno es mío).

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        • Atea Atea 26/02/19 17:51

          Uy qué disgusto más grande.

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          • jorgeplaza jorgeplaza 26/02/19 21:27

            Disgusto, ninguno. Yo también estoy acostumbrado a los negativos (supongo que muchos por su parte) pero la votación pone de manifiesto que, ni siquiera en este foro, su postura es respaldada por la mayoría.

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    • Orlinda Orlinda 25/02/19 23:48

      A mí me ha llamado la atención que niegues la realidad de la existencia de la brecha salarial. UGT presenta todos los años un estudio con datos sobre las diferencias y las distintas causas que llevan a esta situación. Este es el último de hace pocos días, todavía no lo he mirado en detalle

      http://www.ugt.es/sites/default/files/19_informe_22f_dia_igualdad_salarial_ok.pdf

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  • jorgeplaza jorgeplaza 25/02/19 08:32

    ¿Existe de verdad la brecha salarial? En el funcionariado, rotundamente no: el sueldo depende del nivel y la antigüedad, no del sexo. Pero los empleados públicos son más del 15% de todos los empleados (https://www.abc.es/economia/abci-paises-tienen-mas-funcionarios-espana-201805081141_noticia.html) (*) de manera que en el ochenta y tantos por cien restante tiene que haber una desigualdad aún mayor de la que se calcularía sobre el 100%. Pero es dudoso que el cálculo se pueda hacer correctamente porque faltan datos: sería necesario no solo conocer el tipo de puesto (ingeniero, administrativo) sino también la antigüedad o los pluses cobrados y no creo que esos datos estén disponibles. No vale dividir masa salarial total entre empleados totales porque entonces esos detalles se pierden. Volviendo a los empleados públicos, sobre los que sí existen datos, es muy posible que si se hace ese cálculo global se obtenga un valor mayor para los hombres, que se explicará porque ocupan niveles más altos y/o tienen mayor antigüedad.

    Hay un dato empírico que me señaló uno de mis hijos que me hace dudar de que la brecha exista de verdad: si a las mujeres se les puede contratar por menos dinero para el mismo puesto, ¿por qué las empresas no contratan preferentemente a mujeres en vez de a hombres? Las empresas privadas no son instituciones de beneficencia sino entidades con ánimo de lucro (de todo el lucro que puedan): ¿por qué habrían de contratar un trabajador más caro existiendo una trabajadora más barata? Esa contratación preferente de mujeres no parece que se dé, de manera que...

    Y, por último, ojo con pedir la equiparación de salarios porque, incluso si la brecha fuera real, habría dos maneras de cerrarla: subiéndole el sueldo a las mujeres es una, pero bajárselo a los hombres es otra. Y del sueldo de los hombres también comen muchas mujeres. Ojito.

    (*) Este artículo demuestra, de paso, que en España hay el mismo porcentaje de empleados públicos que en los muy liberales EE.UU., muchos menos que en los países escandinavos y algo menos que la media de la OCDE. La usé para callarles la boca a unos liberales de vía estrecha que sostenían lo contrario en El Confidencial

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    • Atea Atea 25/02/19 09:43

      La brecha salarial no va en función del salario base, solo faltaría, sino en los distintos plus que se aplican y en la categoría profesional, que a veces, al mismo trabajo corresponde un sueldo distinto, así cobran menos las secretarias que los administrativos, las cajeras que los reponedores y las limpiadoras que los que manejan material tóxico (como si la lejía o el amoniaco no lo fuesen).
      Y dígale a sus hijos que las empresas no contratan a más mujeres porque nos quedamos embarazadas y cuando eso ocurre no somos productivas para las empresas.
      Profundice un poco más en sus investigaciones Sr. Plaza que ya no sabe dónde indagar para desacreditar cualquier reivindicación por parte de la mujer.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 25/02/19 11:26

        Da usted por sentado, como suele, lo que habría que probar con datos. A veces, esa actitud se confunde con el fanatismo. Y debería tener cuidado con sus argumentos porque se pueden volver contra usted. Ejemplo: si fuera verdad, como usted afirma, que las empresas no contratan mujeres porque se quedan embarazadas, entonces habría que concluir que los embarazos son onerosos para las empresas, es decir, a igualdad del resto, las trabajadoras son más caras que los trabajadores, conclusión que no creo que le guste aceptar, aunque es verdad que podría explicar por qué se les paga menos a las mujeres (si es que se les paga menos, que está por demostrar): se les pagaría menos para compensar que, por sus embarazos, resultan globalmente menos productivas que los varones. Pero, insisto, yo no creo que nada de esto esté demostrado con datos fiables. Lo único que me parece evidente es que en el empleo público, que es más del 15% del empleo total, esa supuesta discriminación no existe: un médico de familia o un catedrático de instituto con tantos trienios cobran lo mismo sean hombre, mujer, animal o vegetal.

        Más: yo no hablo para nada de salario base, no sé de dónde saca usted esa afirmación.

        Y repito la caución: ojo con eliminar la desigualdad, aparente o real, de sueldos entre hombres y mujeres, no vaya a ser que se iguale por abajo y hagamos todos, hombres, mujeres, L, T, G, B, hache, i, jota y ka un pan como unas sagradas formas.

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        • Orlinda Orlinda 25/02/19 15:53

          No sé a qué insistir en esa advertencia sobre el peligro de igualar a la baja, si según tú no hay diferencia de salario a igual trabajo.

          Se nota que no tienes hijas ni contacto con experiencias de mujeres, o sabrías que en las entrevistas de trabajo privado a las mujeres les preguntan si tienen hijos o intención de tenerlos, lo que no les sucede a tus hijos.

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          • jorgeplaza jorgeplaza 25/02/19 18:54

            No tengo hijas, pero tengo mujer. Se acaba de jubilar a la edad reglamentaria después de 42 años en la empresa y sí, ya le hicieron esa pregunta hace esos 42 añitos. Contestó que no lo sabía porque era verdad que no lo sabía entonces... y tuvo años después del interrogatorio dos hijos (varones los dos: pedimos disculpas), razón por la cual le pagan un 2% de pensión (quizá sea un 3%, no lo recuerdo bien) más que a mí, pese a que en todo lo demás estamos igualados a "méritos pensionables" por así decir. Es una muy modesta cantidad el 2%, pero solo se la dan a las mujeres y solo si han tenido dos o más hijos: a ninguna nulípara, a ninguna madre de un solo hijo y, desde luego, a ningún varón, pero como somos duros y sufridos, no nos quejamos de esta evidente inconstitucionalidad (es broma, que luego te mosqueas si no lo advierto).

            Respecto a igualar por abajo, Orlinda, supongo que sabes lo que es hablar hipotéticamente, en condicional. Lo pongo con todas las letras para que no queden dudas: Suponiendo que de verdad hubiera esa diferencia salarial entre hombres y mujeres de la que dudo (no la niego, ojo: solo dudo porque no veo cómo se puede hacer bien el cálculo si no hay datos suficientes) y suponiendo también que se quisiera eliminar, si se dieran esas dos condiciones, entonces habría dos maneras de eliminar la diferencia: subiendo los sueldos más bajos... o bajando los más altos. ¿O no?

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            • Orlinda Orlinda 25/02/19 20:18

              Ya sabes que el aumento del 2 % a la pensión lo instituyó el PP no hace mucho en concepto de “ayuda a la maternidad”, de ahí darlo a las mujeres y por tanto no ha lugar a quejas de los hombres. Mi crítica a esta medida es otra. Cierto que en España se necesitan ayudas a la maternidad -somos las mujeres las que asumimos mayor carga en los cuidados, también de los mayores- pero no cuando te jubilas sino antes, tales como guardería públicas, asistencia a domicilio, facilitar el poder trabajar sin necesidad de tener que pedir excedencias o jornadas reducidas que luego son una de las causas que dan lugar a menores jubilaciones en las mujeres, a brecha entre mayores.
              Además este tipo de ayuda modelo PP es muy injusta, como todas las que se dan sin tener en cuenta renta y patrimonio. Puede tener derecho al 2 % más una mujer con la máxima pensión y dos hijos y no la que tiene uno y una pensión mínima.

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              • jorgeplaza jorgeplaza 25/02/19 22:32

                Recuerda que para cobrar la pensión máxima también se ha pagado la cuota máxima. No solo eso, sino que, a partir de cierto nivel salarial, la pensión no sube aunque la cuota siga subiendo. Yo, que soy parte interesada porque cobro la pensión máxima (pero también porque mi madre cobra una muy baja: intereses encontrados) creo que el sistema es más injusto en este caso con las rentas máximas que con las mínimas. Pese a lo cual, como soy un sufrido varón, seguiré sin quejarme de que a mi señora esposa le paguen un poquito más que a mí a causa de algo que para mí habría sido biológicamente imposible: parir dos hijos. Mamá naturaleza siempre ha sido bastante cabrona aunque (¿o porque?) sea del sexo femenino.

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                • Orlinda Orlinda 25/02/19 23:34

                  Pues yo creo que la naturaleza con nosotras no ha sido cabrona sino que nos ha favorecido, es una surte poder gestar y tener un hijo/hija. Cabrones son otros.

                  Las pensiones están topadas como también lo están las retenciones. De todas formas eso no tiene que ver con lo que yo decía, las ayudas deben estar en función de la renta para no ser injustas. El PP debió pensar que le salía más a cuenta dar un dinerillo a las que lleguen a mayores que crear una buena red de guarderías y que con eso animaba a las jóvenes a tener hijos. Esas mentes privilegiadas!!

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