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Luces Rojas

Ante el Consejo Europeo del 17 y 18 de julio, leer a Cicerón

Publicada el 17/07/2020 a las 06:00

Está tan gastado el calificativo de histórico que cuando nos enfrentamos realmente a un acontecimiento que puede ser un parteaguas en nuestras vidas y en las de las generaciones inmediatas, apenas consigue llamar nuestra atención. Y, sin embargo, el Consejo Europeo de este fin de semana (y quizá su secuela, si no se consigue un acuerdo) merece bien tal denominación, pues su trascendencia, para bien o para mal, será enorme. Pocos pueden discutir que el futuro de más de una generación de europeos y aun de la propia UE (y no sólo, como parecen querer presentar los “frugales”, el de Italia y España, los países europeos que ven más afectado su futuro en medio de la pandemia), va a depender de esas decisiones. Y lo cierto es que llegamos a este momento decisivo en términos de un considerable enfrentamiento a propósito del contenido, del alcance y de las condiciones del propio presupuesto europeo y de los fondos de reconstrucción.

Sin duda, sería tan deseable evitar ilusiones vanas (se ha llegado a hablar de un momento hamiltoniano de la UE), como posiciones de un grosero pragmatismo, meramente partidistas (no digamos ventajistas), o ralamente patrioteras, las propias del right or wrong, my country. En todo caso, lo que está claro es que esto no es un problema que provocamos los perezosos fainéants italianos y españoles, sino la verdadera cuestión de Europa, aquí y ahora. Más aún, insisto, de las futuras generaciones de europeos. Y lo que sorprende es que no seamos capaces de ver lo que tenemos –y lo que nos jugamos– en común.

A la búsqueda de ese depósito común, he vuelto a caer sobre la conocida máxima de Cicerón en el libro tercero de su De Legibus, 3, 8: “Ollis salus populi suprema lex esto”. Con ese arcaísmo –ollis, por illis– Cicerón impone un mandato sagrado a los magistrados: la salud del pueblo ha de ser el criterio supremo por el que se oriente su actuación. Lo repetirán quienes de un modo u otro sostengan una parecida concepción , con especial mención a Spinoza y, por supuesto, los revolucionarios de 1776 y 1789.

Me dirán quizá que ese brocardo ciceroniano es poco más que una obviedad que todo el mundo comparte, pero que no nos ayuda a precisar lo que necesitamos. No lo creo. H. Arendt en su ensayo La promesa de la política, G. Agamben en El sacramento del lenguaje (Homo sacer, II) y, sobre todo, Foucault en su curso de 1981-82 La hermenéutica del sujeto, nos ayudan a desentrañar algunas consecuencias.

La clave está, evidentemente, en lo que entendamos por salus populi (que, dicho sea de paso, no es exactamente salus publica, una expresión más tardía). Pues bien, sobre el sujeto de la expresión, ese populi, creo que los dos primeros ensayos dan en el clavo al apuntar que Cicerón trata de indicarles a los magistrados que el criterio guía es lo que es sagrado, en cuanto imprescindible para la vida de los ciudadanos. Cicerón piensa en los ciudadanos de la república que defiende, esto es, en el pueblo. Y Cicerón entiende que para que podamos hablar de pueblo en sentido político (republicano), no basta que exista una multitud, una agregación de sujetos. En su De Republica 1, 39 lo explica bien: “coetus multitudinis iuris consensu et utilitatis communione sociatus”: son el interés común y el consenso jurídico los que hacen aparecer el demos. Para Cicerón, como ha recordado Ferrajoli, la clave de la existencia de una verdadera res publica es la ley, el derecho como regla común que rige la convivencia y permite dirimir qué es verdaderamente el interés común, entre todos los intereses en concurrencia.

Esta primera pista me parece relevante si pensamos en las decisiones que nos esperan en el Consejo Europeo de este viernes y sábado, 17 y 18 de julio (y quizá en lo que siga), decisiones a las que con toda justicia cabe el calificativo de históricas. Lo primero para que esas decisiones estén a la altura del desafío, en sentido positivo, es que se ajusten al núcleo del Derecho europeo que permite establecer qué es lo común, aquello que da sentido, que permite hablar de unión. Por eso, el verdadero cemento de la Unión Europea es el Estado de Derecho, en su desarrollo hacia lo que es específico del modelo europeo, el Estado social de Derecho, que hoy enunciamos en términos de Estado constitucional. Y a ese núcleo que permite hablar de “unión” europea, pertenece la idea de solidaridad, junto con la idea de equidad, el principio de justice as fairness. No hay unión sin la solidaridad, entendida como conciencia conjunta de derechos y deberes de los europeos y eso se pone a prueba precisamente ahora, en la pandemia del covid-19. Si esa pretendida Unión no sirve para que los europeos actuemos solidaria y proporcionalmente al riesgo común, ¿para qué nos sirve la UE? Si en esta coyuntura, millones de europeos se ven tratados como ciudadanos de segunda, difícilmente podrá exigírseles que sigan apostando por la UE. Y no hablo de subsidios o de caridad, de donaciones gratis et amore. Pero tampoco me parece admisible el trato cuasi colonial que parece inspirar algunas de las posiciones avanzadas por los condescendientes líderes de la soidissant frugalidad...

La segunda pista que nos ofrece la lectura de Cicerón atañe más al sentido de la noción de salus. Y aquí me sirve sobre todo la investigación de Foucault, que propone, como es sabido, hasta media docena de acepciones, remontándose al origen griego: salus es soteria, del verbo sozein. Lo que tiene en cuenta como mandato supremo el jurista y político romano es, ante todo, salvar a los ciudadanos de un peligro, de una amenaza, de un riesgo. Esta es, ni más ni menos, la primera tarea que los europeos necesitamos que emprendan en serio nuestros gobernantes: salvarnos de la amenaza del covid-19 y de sus terribles consecuencias sanitarias, económicas, sociales. Pero Foucault apunta también otro sentido: sozein, salvar, significa también hacer el bien, asegurar el buen estado de alguien, de algo, de un grupo; su bienestar. Y de eso va también el desafío a cuya altura deberían estar los gobernantes europeos en este fin de semana: acordar un plan que sea garantía de la cohesión social, de la protección de todos los europeos, comenzando por los más vulnerables en esta crisis, tal y como ha propuesto desde el primer momento a nuestros socios europeos el Gobierno de España que preside Pedro Sánchez. Y eso no será posible si, en lugar del modelo depredador del sistema de fundamentalismo de mercado, no nos orientamos a lo que bien se ha denominado el Green Social Deal, que exige los esfuerzos concertados de todos.

Salvar a los ciudadanos (y lo entiendo en el sentido inclusivo, a todos los que se encuentran viviendo entre nosotros) de la amenaza de la pandemia. Devolverles el bienestar, la satisfacción de sus necesidades básicas de modo digno, comenzando por los más vulnerables. He aquí dos guías a extraer de esa inspiración republicana, ciceroniana, que enlazan bien con aquello de León Felipe: “…no es lo que importa llegar solo, ni pronto, sino con todos y a tiempo”.

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Javier de Lucas es catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia. También es senador del PSOE por Valencia.

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12 Comentarios
  • Alfonso J. Vázquez Alfonso J. Vázquez 19/07/20 09:26

    Excelente reflexion. Demuesta una vez más - ¿serán capaces de entenderlo los votantes y mimerbos del PP? - que instruir y educar en la filosofìa, lo que exige el conocimiento de los clasicos que por serlo son eternos e intemporales, no es una pérdida de tiempo en la formacion de los niños, gente con una mente logica y equitativa que una mala educación, tantas veces familiar, acaba pervirtiendo, y de los jóvenes, gente con ánimo de mejorar el mundo que han recibido de sus padres, abuelos y aun bisabuelos, cada vez mas frecuentes en su vida, cuyo ánimo exige el complemento de la instrucción que compense su falta de vida experimental. Es a ellos a los que, por razon objetiva de edad - que presume capacidad de raciocinio - reconoceremos el derecho a decidir sobre el futuro de esa comunidad que somos los españoles, pero también los comunitarios y, en suma, los seres humanos.

    La frase final de León Felipe es definitiva; es la expresion del socialismo humanista que coincide, aunque con motivacines ultraterrenas, con el cristianimo de Cristo, que no de quienes ignoran que "no por decir Señor, Señor, será suyo el reino de los cielos" sino por intentar traer a éste mundo real "el reino de dios y su justicia", que es a lo que no se dedican. ¡Y más les valdría!

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  • Mascarat Mascarat 17/07/20 18:46

    Sr de Lucas, podría haber escrito el artículo en inglés ya que utiliza el infinitivo a la manera británica... 

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  • Larrauri Larrauri 17/07/20 15:10

    El articulo excelente es por desgracia un desideratum. Comparto alguno de los comentarios. En el fondo y ese es el motivo de que la UE no funcione como una institución politica supranacional que garantize el bienestar de los ciudadanos es que ab initio se diseño como una uníon economica para fortalecerse frente ante un mundo de comercio globalizado desregulado. El bienestar y la justicia social no han sido la brujula de la UE o solo tangelcialmente. Las debilidades e insolvencia de la UE se han puesto de manifiesto precisamente cuando más falta hacia superar las diferencias locales con la crisis del del 2008 y ahora. Un espejismo lo de la UE.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 17/07/20 13:27

    Muy buen artículo que sin embargo parte de una premisa equivocada. Asegura que es la ley (interés común y consenso jurídico) la constructora del pueblo (demos). En el caso de la UE no es cierto. Olvidamos con demasiada frecuencia que la UE nació para subvenir intereses económicos (Confederación del Carbón y del Acero) evitando las sangrías de población que causaban las guerras por enfrentamientos económicos. Que duran muchos años se llamo "Mercado Común", y que cada vez que a los poderosos europeos se les habla de Derecho, se parten la caja, salvo que éste tenga que ver con el Mercantil, única rama del derecho que la UE defiende. No es de extrañar, por tanto, que todo se tiña del sucio color del dinero. Y que quien lo tiene haga lo posible por conservarlo y acrecentarlo, aún a costa de los que no lo tienen. Nuestra entrada en la UE vino precedida de una brutal "reconversión industrial" que en realidad debió haber sido llamada "demolición productiva". Quedamos a merced del turismo y los servicios. Y cuando hemos intentado poner en pie algún tipo de producción (las energía renovables, por ejemplo) los poderosos de Europa incluidos los españoles, se le ha puesto freno. El sur europeo, especialmente los dos países grandes, no puede ser una potencia de producción, porque entonces exigirían como quienes, financiados por los Estados Unidos, pusieron en pie el falso "estado de bienestar", un lugar en el concierto europeo. Que países de reconocida laxitud moral fiscal o con densidades poblacionales rozando el ridículo den consejos o impongan voluntades, no hace sino demostrar que la falacia de la UE, de la que viven un ejército de burócratas, no colapsará porque la sustentarán los intereses de los poderosos, pero no cuidará nunca de esa salud del pueblo de la que habla el artículo. Porque el pueblo está anestesiado y el poder feliz con ello.

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    • Dver Dver 17/07/20 14:30

      El pueblo puede estar anestesiado porque los medios no explican, como magníficamente lo hace usted, qué es la UE. No explican eso; que justamente es un tratado que liga a los países comercialmente y poco más. Si hay un Tribunal Europeo de Derechos Humanos, un Tribunal Europeo de lo "Civil", pero son papel mojado. Aún no han trasladado los países de la UE a sus constituciones el acuerdo del Parlamento Europeo, basado en una sentencia del Tribunal Constitucional Belga, para que la deuda soberana que se pague sea la que el comprador (fondo buitre) haya pagado al comprarla (más ,os intereses). ¡Y eso que estamos hablando de pasta! En España, Felipe y compañía, nos vendió la idea de que se estaba construyendo una UE cuyo fín final era una organización política, una armonización fiscal, unos derechos laborales y sociales comunes, y un ciudadano europeo que tendría los mismos derechos y obligaciones en cualquier lugar de Europa. Este camino no solo se paró (hasta las Euroórdenes son papel mojado), sino que ha retrocedido. Hay que tener muy claro que la UE actual es un tratado comercial, donde mandan los lobbys empresariales, y para mas inri, se ha cedido la soberanía económica y ni siquiera tenemos la posibilidad de emitir, devaluar o revaluar la moneda. Evidentemente Felipe no hizo ninguna reconversión industrial, no "agiornó" la industria, la demolió como usted dice, incluso aquella de la que erámos punteros en producción y en tecnología, la naval. Y todo ello al dictak de Alemania. Resulta que privatizamos todo sector estratégico, pero los estados de Alemania, Francia, y compañía, bién mantienen sus participaciones en las empresas energéticas, farmaceúticas y del motor, participaciones que les dan el control estratégico de estas empresas. El 20% de las acciones de la Wolkswagen son controladas por la Caja de Ahorros de Baviera (Estado Federal Alemán). Con eso está dicho todo. Lo que se impone es respondernos a la pregunta del artículista: ¿Para qué coño queremos esta UE?

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  • Fernandos Fernandos 17/07/20 11:00

    ¿De donde sale la calificación de frugales para algunos paises de la UE.?yo creo que son todo lo contrario, son los mas derrochadores, si todo el mundo consumiera como ellos, ya no habría planeta abitable. Yo creo que no hay que andarse por las ramas, estos paises son insolidarios y punto.

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  • Fernandos Fernandos 17/07/20 11:00

    ¿De donde sale la calificación de frugales para algunos paises de la UE.?yo creo que son todo lo contrario, son los mas derrochadores, si todo el mundo consumiera como ellos, ya no habría planeta abitable. Yo creo que no hay que andarse por las ramas, estos paises son insolidarios y punto.

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  • Larry2 Larry2 17/07/20 10:21

    Interesante artículo. Esta UE que tiene paises en dos velocidades diferentes. La deuda es lo que hunde a los de segunda velocidad, y algunos de primera velocidad quieren hundirlos más . O somos europa o no somos europa, por supuesto que tenemos que hacer las cosas mejor, pero todos. Se ha hablado de la permisividad de paraisos fiscales cercanos a nosotros, corrupción de algunos paises miembros, lo que se trata es de tener solidaridad, y no apretar cada vez más. Llegar a acuerdos que nos de tiempo a mejorar nuestra vida. Ya se ha dicho en el artículo, llegar todos y a tiempo.agur

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    • Dver Dver 17/07/20 14:47

      Mire usted, y esto lo sé de buena tinta. Cuando la crisis del 2008 yo tenía una empresa de construcción, tuve fuertes impagados y quebré. Como los bancos no nos daban financiación para circulante sino avalaba la familia las póliza de crédito, al quebrar lo perdimos todo, pero todo. Deun día para otro, sin casa y sin poder comer. Bien, fue nuestro riesgo. Pues voy al grano. Todos los préstamos hipotecarios que los bancos y las cajas concedieron estaban financiados por capital de la banca de los países del norte, garantizados con las hipotecas que los bancos españoles concedía. El sistema era muy sencillo. Al banco del norte le salía el dinero por las orejas, se lo prestaba al español con garantías hipotecarias concedidas y con aval personal. Para los bancos españoles negocio redondo; tomo dinero, lo presto con unas garantías de particulares y estas me sirven de aval para el dinero que me prestan. Cuando los particulares dejan de pagar sus créditos, los bancos del norte no quieren saber nada de esas garantías, obligan a los gobiernos a que nacionalicen la deuda y que los bancos de aquí se pañen con sus prestatarios. ¿En que quedamos? Si los banco y cajas españoles no pueden devolverles a los del norte el capital prestado, que quiebre, y que los del norte se apañen con sus activos y las garantías que aceptaron. Pero claro, no se iba a sacar un duro, y entonces obligaron a que la deuda fuera pública, a que los PIGS se apañaran con su gente, y en el mejor de los casos a prestarles un dinero a cambio de recortes para que sus bancos no quebrasen. Eso pasó. Las garantías que aceptaron los bancos del norte fueron rechazadas, y para que no quebrasen los nuestros los estados los recataron con deuda pública, incluso obligaron a un cambio constitucional con nocturnidad y alevosía donde la primera obligación del estado es pagar la deuda, por encima de la salud y necesidades de desarrollo de sus habitantes. Esa es la UE que tenemos.

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      • Dver Dver 21/07/20 14:39

        Mucho mejor explicado, obviamente, y con datos, por el profesor Ignacio Muro. https://economistasfrentealacrisis.com/paises-frugales-paraisos-fiscales/

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  • unlector unlector 17/07/20 09:36

    los 'frugales' alegan que los últimos años no hemos hecho bien los deberes. Es decir, el desgobierno del PP (dicho hasta por la ONU) no sólo afecta cuando están, sino con las negativas consecuencias que trae luego.

    ¿Por qué no estamos desde la era ZP creando industria energética sostenible, PUNTERA, y exportando electricidad a todos esos países? ¿Por qué emigraron nuestros cerebritos?
    Todo esto nos pasa AÚN HOY factura.

    Buen artículo pero me temo que ese mismo "Ollis salus populi suprema lex esto" lo puedan usar de excusa los frugales para con los suyos por tal de no dar un duro al resto.

    Quien sabe si su negativa nos obligaría, a la larga, a hacernos más fuertes.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 17/07/20 08:13

    Gracias por estas palabras que nos llevan a reflexionar sobre quién es quién en la CE.

    Sin ese status igualitario que se debe tener en cuenta la división de importancia ciudadana no existe y, por tanto el fundamento básico de la UE tiene los cimientos de barro.

    Los frugales que tanto miran sus intereses deberían tener en cuenta la cuantía de paraísos fiscales que guardan en sus fronteras patrias, cerradas ahora a la comprensión de un estado sanitario, precario, ante lo desconocido.

    El impacto del virus, al parecer e ha cebado más en unos lugares que en otros mas, a día de hoy, ignoramos si habrá retorno y cómo será ese retorno.

    El inicio fue imprevisto para todos. El retorno puede ser, aún previsto, más grave que el inicio. Habrá que estar bien preparados.

    Gracias Sr. de Lucas por tan explícito artículo.

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