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Luces Rojas

Septiembre de 2020: la hora del sentido común y de lo común

Publicada el 03/09/2020 a las 06:00

Tradicionalmente hacemos propósitos ante la rentrée, el comienzo de un nuevo curso, en todos los terrenos. Por supuesto, en el político. Y en esta ocasión la tarea se presenta revestida de la mayor trascendencia, ante la envergadura de cuanto nos sucede y, no digamos, lo que vendrá inevitablemente, ya en el otoño.

El presidente del Gobierno los ha formulado en la mañana del lunes 31 de agosto, en la Casa de América, en una intervención que, por encima de cualquier consideración de partido, me parece cargada de sentido común. También de la prioridad del imperativo de lo que es común, lo que nos importa a todos los ciudadanos. Llamaré patriotismo a la lealtad a ese sentido común y de lo común. En aras de ese modo de entender el patriotismo, me parece que el sentido común dicta que el común de los ciudadanos necesitamos imperativamente instrumentos de respuesta adecuados para contrarrestar el impacto de las tremendas crisis que afrontamos, en el ámbito sanitario, en el de la educación, en el empleo, en la atención a nuestros mayores. Es decir, ante todo, para atender a los más vulnerables y que nadie se quede atrás. Y por eso puede decirse que, aunque contemos con los fondos europeos, una prioridad irrenunciable, imprescindible, que impone ese patriotismo es tener lo antes posible unos Presupuestos adecuados.

Se ha hecho aún más evidente que nunca que no podemos seguir prorrogando los Presupuestos del ministro Montoro, absolutamente ajenos a las crisis que nos desafían ya. Tampoco, y ya lo siento, puede servir el proyecto de Presupuestos que se estaba diseñando antes de la crisis de la pandemia y que respondía al acuerdo de gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos. El Gobierno de coalición debe encontrar, y apuesto que la encontrará, una propuesta acordada entre los dos socios, en la que tanto el PSOE como Unidas Podemos saben que deberán renunciar a algunas de sus prioridades, porque la prioridad que dicta el sentido común y de lo común es atender a las personas y grupos más vulnerables, para que no vuelva a suceder como en 2008. Pero no es menos claro que ese sentido común y de lo común hace ver también que los objetivos consignados en el acuerdo programático ya no pueden ser condición irrenunciable, ante urgencias como la que tenemos delante. Estoy seguro de que ese patriotismo es el que va a mantener el PSOE. Y creo que también Unidas Podemos. En particular, confío en el patriotismo del partido comunista, como ya lo probó hace años, en otro momento decisivo. Y espero que En Comú Podem entienda estas razones y no obstaculice la negociación, es decir, que no se sume a la concepción de prioridades que coloca como condición sine qua non de toda negociación la discusión del derecho a la autodeterminación de Cataluña, una posición que, aquí y ahora y lo repetiré donde haga falta, a mi juicio, no sólo es errónea sino absolutamente carente de sentido político de izquierda.

La propuesta del Gobierno debe ser negociada con todos los partidos que estén dispuestos a dejar a un lado sus legítimos intereses –claro, partidistas– y la estrategia de derribar al Gobierno en el plazo más breve posible, para priorizar lo que necesitan los ciudadanos, en aras de ese sentido común y de lo común, que es como entiendo la apelación a la unidad. Insisto, en primer lugar, las necesidades de los que más están sufriendo esta crisis y desgraciadamente pueden quedar aplastados por ella. Por eso, no creo que la prioridad sea tanto sacar adelante unos Presupuestos "de izquierda", aunque sí, insisto, unos Presupuestos en los que queden suficiente y prioritariamente garantizadas las necesidades de los más vulnerables ante la crisis. Pero, al mismo tiempo, la llamada a la unidad no comporta un cierre sumiso de filas, un trágala. No: no se pide ni se debe pedir a nadie el abandono de la imprescindible labor de crítica, de negociación, de control. Es una convocatoria a negociar bajo un imperativo difícilmente discutible, casi categórico, el de lo que manda el sentido común, el sentido de lo público, la salud de los ciudadanos, que son el demos, el sujeto soberano.

Salvo milagro, no creo que el tercer partido del arco parlamentario, Vox, esté dispuesto a entrar en una negociación de este tipo. Su modo de entender el patriotismo no va por ahí, porque no parece que en él tenga cabida el respeto a quienes piensan diferente y reivindican que esa diferencia es la manera que tiene cada uno de entender el amor por su país y la solidaridad con los demás ciudadanos. Con Vox –ojalá me equivoque– no cabe pensar en la negociación, porque parecen creer que son los únicos que toman en serio el imperativo salus populi suprema lex esto, como también parecen creer que sólo forma parte de ese populus el que piensa como ellos.

Añadiré que, en mi opinión, salvo que se produzca un giro sustancial en su postura y estrategia, me parece muy difícil que se pueda contar para esa negociación con ERC, aunque hayan sido socios de la investidura. Dejaré claro que preferiría contar con ERC como socios, pero han probado e insistido con tanta claridad en sus declaraciones que su prioridad de prioridades es el objetivo de la independencia y por eso su condición para sentarse a negociar los Presupuestos es esa, que más vale creerles y no hacerse ilusiones. Su ideario no viene de ahora y es perfectamente legítimo, claro; nadie tiene derecho a extrañarse ni, faltaría más, a exigirles que lo abandonen. Está claro que su proyecto de independencia (ya, ahora) les sitúa, por definición, en una óptica diferente de los intereses comunes en España, aunque, a mi entender, no debería serlo –y menos aquí y ahora– que les resulten ajenos los intereses de todos los ciudadanos, comenzando por los más vulnerables. Pero si insisten en ponerlo por delante también aquí y ahora, y condicionar toda negociación presupuestaria a la negociación de su proyecto de autodeterminación, como hicieron en 2019, diré, con todo respeto, que se sitúan ellos mismos fuera del sentido político común y también, creo, del seny, en pos de una rauxa que me parece suicida para la inmensa mayoría de los ciudadanos. No pretendo, ni muchísimo menos, hablar en nombre del PSOE: no soy portavoz, sino un senador raso y encima independiente, por más que orgulloso de formar parte del grupo parlamentario socialista en el Senado. Pero dicho esto, creo que puedo afirmar que nosotros, en el PSOE, no estamos en eso, no podemos permitirnos estarlo. Porque nuestra prioridad es ese sentido común y de lo común, que obliga a poner por delante, aquí y ahora, lo que importa a la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos (que lo son también de ERC), que es, insisto, cómo garantizar aquí y ahora los derechos de todos, comenzando por los que menos los tienen asegurados. Ojalá ERC pueda entenderlo así y recapacitar, más allá de la mirada a corto plazo, puesta en las elecciones en Catalunya y en su rivalidad con Junts per Cat. Entenderá el lector, por cierto, que, dicho todo esto, no gasté más líneas en explicar por qué no me parece posible negociar con los fieles del proyecto del ex-president Puigdemont.

Espero que Ciudadanos acuda a la negociación, tal y como proclaman, con el sentido común por delante –salus populi– y dejen de lado su legítima ambición de desgastar a Unidos Podemos a toda costa. Las señales que emite su portavoz, el diputado y abogado del Estado señor Bal, así parecerían confirmarlo. Ojalá que su líder, la señora Arrimadas, tenga ese sentido común. Lo espero, sinceramente.

Y espero que así lo entiendan también los demás partidos para entrar así a negociar. Confío en el sentido común (más que en el sentido de lo común, la verdad), acreditado largamente por el PNV y por los diputados de Compromís, el Sr Baldoví, y del BNG, el Sr.Rego. Confío en el sentido común y de lo común demostrado por Más País-Equo y por los diputados Guitarte, Mazón, Quevedo y Oramas. Y confío en el sentido común y en el olfato político de EH-Bildu, ante la necesidad de estos Presupuestos.

Finalmente, ante esa negociación, creo que la responsabilidad del PP es extraordinaria: desde la modestia de mi condición de senador de a pie, permítanme que escriba que es la hora de demostrar hasta qué punto la prioridad del Partido Popular son los ciudadanos españoles, España, y no derribar a toda costa al Gobierno. No les pido que abdiquen de su condición de primer partido de la oposición. Les pido a los diputados y senadores del PP lo que les pide el presidente del Gobierno, que demuestren que son un partido de Estado y, sobre todo, un partido que entiende y practica ese patriotismo del sentido común y de lo común. Que prueben que les importa ante todo lo que importa al común de los ciudadanos, en esta hora, la más difícil que le ha tocado vivir a nuestro país en casi cien años.

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Javier de Lucas es catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia y senador del PSOE por Valencia.

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6 Comentarios
  • Isa. Isa. 04/09/20 16:38

    Muchas gracias por expresar lo obvio en teoría política pero tan ilusorio ejercerlo. Ahora no hay excusa. Ya no hay tiempo para la interpretación. Ahora toca actuar. Muchas gracias por manifestarlo con la honestidad que se requiere.

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  • Ambon Ambon 03/09/20 11:40

    Excelente reflexión que me hace preguntar ¿Cuantos diputados y senadores de cualquier partido hay con ese sentido común? pero aún suponiendo que sean muchos ¿Cuanto de los que tienen sentido común están dispuestos a votar en conciencia frente a las instrucciones de los partidos? ¿Prevalecera el sentido común o los argumentarios talibanes de algunos?

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  • Larry2 Larry2 03/09/20 11:02

    Interesante artículo, predomina el sentido común. ERC se equivocará si no apoya los presupuestos, lógicamente revindicará sus intenciones de conseguir una mesa para el tema catalán. Lógico, también habla para Cataluña, el PP nada de nada, argumentos para parecer que piensa en los españoles pero, lo que quieren es como los de Vox, si no gobiernan ellos todo es comunismo bolivariano, y desgaste al gobierno, Ciudadanos quiere recuperar con gestos voto de la ciudadanía, y están muy obsesionados con Podemos, y de Vox que vamos a decir pues lo de siempre están ahí no para mejorar la vida de la gente sino para destruir todo el avance social que se pueda hacer en el parlamento. PNV, EH Bildu ,suelen hacer política, que es de lo que se trata, y me imagino que lo harán con sentido común, que es lo que hace falta en este país, agur.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 03/09/20 10:53

    Lo común en el interés común, en esta tierra se suscita sola y exclusivamente a lo más próximo y ello es, sin lugar a duda alguna, las sigla del partido político que le ha fichado para el Congreso o el Senado.De ahí que se exija férreamente la disciplina del voto. Y, Sr. de Lucas a veces me pregunto cuántas veces habrán hecho de tripas corazón muchos congresistas y senadores ante esa disciplina de voto.

    Estamos, como Ud. bien apunta, en la crisis mundial más grave desde la IIGM a la que en su primer asalto se la pudo dominar gracias a la férrea disciplina impuesta por el gobierno de coalición que, con la llegada del la desescalada y el verano hemos visto irse por el desagüe debido a la interpretación que 17 CC.AA. han realizado del caso. Sin el gobierno de coalición central hoy tendríamos más muertos que en EE.UU. y me remito, principalmente, a las soluciones que da el gobierno de la C.A. de Madrid en manos de una caterva de ineptos presidido por el ser más inútil en política que ha dado este país. Afirmo, directamente, los hechos demostrados en este mismo informativo.

    Sería bonito, ejemplar y sobre todo tranquilizador que la solución a esos PGE estuviese apoyada por una mayoría política y que los partidos excluyesen, por una vez ante lo delicado de la situación, la disciplina de voto.

    ERC y la contraposición catalana deberían pensar más en lo que pierden que en esa independencia que reclaman, justa o injustamente, dependiendo de lo que estimen más las inversiones en Cataluña del gobierno central o vivir de unas rentas inseguras por la decisión de la mitad de los catalanxs.

    De Vox solo nos queda esperar su desaparición por incongruente o su ascenso a los cielos políticos (la fortuna nos guarde) por la cantidad de ciudadanos cortos de entendederas que les votan.

    Gracias Sr. de Lucas por este artículo que debería encender las luces mentales de muchos españoles.

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  • deabajo deabajo 03/09/20 09:33

    Creo sinceramente que ERC lo puede tener fácil, exigiendo la convocatoria de la mesa de diálogo sobre Cataluña y la aprobación del impuesto a las grandes fortunas para, de esta manera, visibilizar todas sus siglas.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 02/09/20 23:38

    Anteayer leî en La vanguardia un articulo que exponîa lo que probablemente iba a pasar en Catalunya en esos proximos meses.

    Parece que Torra destituido, Pere Aragones gestionara el govern como "primero de la lista" pero no va a pedir la investidura como nuevo president ya que esto serîa caracterizado como un acto de traicion por Torra y los suyos. Entonces despues de un plazo legal tal vez de 56 dîas las Corts quedarân disueltas convocandose automaticamente una nuevas elecciones. Como esta convocartoria serîa en noviembre, me pregunto si las elecciones catalanas en vez de producirse en 2020, tendran lugar a principios de 2021 !!!

    En tal caso esperar que ERC esté disponible para otra cosa que su posible y ansiada toma de poder en Catalunya no es plan. Ciudadanos actua en la Derecha y ERC supestamente en la izquierda, pero en realidad son dos partidos muy liberales.

    Con el sufrimiento social consecuente al batacazo del Covid necesitamos un acuerdo social entre sindicatos y patronal y unos nuevos PGE bastante pronto para empezar a utilizar ya en 2021 los prestamos y la ayuda de la Union Europea.

    Chapo, gran articulo de Javier de Lucas !!!

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