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Televisión

Eurovisión: la eterna canción

  • Aluvión de opiniones extremas, un año más, sobre la participación española en el festival más seguido, y denostado, por los espectadores europeos
  • La emisión le ha valido a TVE una audiencia de casi 7,2 millones de espectadores (43,5%), el dato más alto desde el festival de 2008

Publicada 13/05/2018 a las 12:21 Actualizada 13/05/2018 a las 13:16    
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Amaia y Alfred durante su actuación en el festival de Eurovisión 2018.

Amaia y Alfred durante su actuación en el festival de Eurovisión 2018.

EFE
La gala final de Eurovisión ha proporcionado, como cada anterior edición, material para opiniones extremas, innumerables memes, vocerío desatado en redes sociales, ácidas críticas, apoyos ciegos y un largo etcétera. Nada nuevo bajo el sol, que dirían aquellos que están de vuelta de todo. Quizás lo más significativo sea que se trate de un evento en el que casi todos tenemos algo que decir, porque casi todos nos hemos asomado en algún momento a la transmisión, o al menos hemos tenido noticia del resultado final. Por cierto, si quien esto lee se encuentra entre las excepciones, ganó la representante de Israel, con una composición que cacareaba contra los gallinas que practican el bullying contra sus compañeros, y la representación española, con el tema Mi Canción, interpretada por el dúo Amaia y Alfred, quedó en el puesto 23 entre los 26 finalistas, puesto nada satisfactorio si se recuerda que Chiquilicuatre se situó en el 16 el año de su participación. "El puesto es una mierda, la verdad", sentenciaba la joven navarra.

El Festival de Eurovisión, en puridad, es tan solo una contienda musical en la que participan, al menos en origen, las televisiones europeas integradas en la Unión de Radiotelevisiones Europeas, a las que se han ido incorporando otros países tan alejados como Australia, o tan contrapuestos a la realidad continental como Israel. Sin embargo no se nos presenta como un concurso entre televisiones, sino entre naciones, tal y como acreditaban los propios paneles de participación, en los que figuraba "Spain", en lugar de TVE. Esta ha sido, y es, una de las claves que explican el extraordinario seguimiento y la gran pasión con que se siguen sus avatares: nos guste o no reconocerlo, lo que está en juego para una parte importante de España es el honor patrio, tan proclive a salir a las calles clamando "yo soy español, español, español", si se alcanza el triunfo, como a las manifestaciones de frustración, con búsqueda de culpables incluida, si el resultado no acompaña. Lo peor de este pseudonacionalismo es que acalla las voces de quienes creen que el sentimiento de pertenencia a un territorio nada tiene que ver con este tipo de reduccionismos.

Pero hablamos de un festival de música y lo cierto es que de música, poca y trasnochada. Por lo visto en esta edición, mucha escenografía, muchos efectos especiales, múltiples atuendos y representaciones llamativas para buscar sorprender, singularizar, fijar en la memoria para las votaciones lo desarrollado durante poco más de dos minutos. Unos participantes se sumaban a un estilo tan fuera del continente como el country; otros se apuntaban a un remedo del heavy metal, aunque solo lograban parecer enfadados; aquella convertía su amplísima falda en una sinfonía cambiante de colores; otros representaban escenas de familia, o simulaban ir al colegio, mientras algunos elegían en sus letras la denuncia de fenómenos como el terrorismo islamista, o el horror de la migración forzada por el hambre o la guerra... Pero, en conjunto, música, poca y trasnochada, he escrito. Excepcional era encontrar melodía, ritmo y compás, detrás de tanta tramoya. Ni siquiera se alcanzaba a trasponer la música real que expanden las emisoras especializadas de radio, la que se corea en conciertos multitudinarios, la que suena en fiestas y discotecas. El Festival de Eurovisión, dedicado desde su nacimiento a lo que entonces se denominaba "música ligera", no ha tenido apenas representación de las corrientes musicales que se han ido instalando en el favor del público joven: el pop, el rock con todas sus variantes, el soul, el punk o el rap solo han estado presentes de manera excepcional y como remedo distorsionado del original. Y esta edición no se ha separado de la tradición.

Algunos tenemos, en el recuerdo íntimo y familiar, la respuesta de los mayores a nuestras repetidas peticiones infantiles y adolescentes: "Ya estás con la eterna canción", nos decían, tanto si insistíamos en la compra inalcanzable para el presupuesto familiar, como en el ensanchamiento de horarios e independencia. Algo similar ocurre con las participaciones de España (o TVE) en Eurovisión: "Se ha elegido mal", "no se ha promocionado lo suficiente", "otra vez hemos hecho el ridículo", "había que haber creado un ambiente más intimista, más acorde con el contenido de la canción", "ya se sabe que todos los países votan a los más cercanos", etc. Quizás, en estos tiempos dominados por ese patio de vecinos en que hemos convertido las redes sociales, el mejor resumen se encuentre en un tuit leído en las últimas horas:
   
7,2 millones de espectadores

Este año, la emisión de Eurovisión le ha valido a TVE un total de 7,17 millones de espectadores, el festival más visto desde 2008, con una cuota de pantalla del 43,5%, también la cifra más alta de audiencia desde hace diez años, aunque iguala el dato de 2012.

Según informa RTVE, las votaciones del festival fueron seguidas por 8,11 millones personas (51,2%), también el mejor dato desde la final de 2008. Precisamente, durante las votaciones se produjo el minuto de oro del día, a las 00.27 horas, con un total de 8,75 millones de espectadores y un 57,9% de cuota. La audiencia de las votaciones ha aumentado en 16,1 puntos y 2,89 millones de espectadores los datos de 2017.

La actuación de Amaia y Alfred se produjo a las 21.20 horas de la noche y reunió a una media de 6,23 millones de espectadores y un 41,6% de share. Respecto al año anterior, la actuación gana 8,3 puntos de aceptación y aumenta 572.000 espectadores.


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8 Comentarios
  • RFripp RFripp 14/05/18 13:34

    El " evento musical " mas hortera y retrogado que existe, alimentado por OT,  una de las " cosas " mas infumables de la TV de este País.  Y el personal buscando y pidiendo explicaciones. Como dice Suso Del Toro " Que un país esté gobernado por un tipo como M. Rajoy, es un país infantilizado "

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  • JuaniKo JuaniKo 14/05/18 12:54

    Es sospechoso que el triunfo de Israel, coincida con las matanzas de palestinos en las manifestaciones de los viernes y con en mazazo que Troomp( sic) ha dado al proceso de Paz y Europa, en babia.

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    7

  • jorgeplaza jorgeplaza 14/05/18 11:12

    Que la mejor clasificación de los últimos años la alcanzara Chiquilicuatre lo dice todo acerca del Festival, de sus participantes y de su audiencia. No consigo entender qué tiene de atractivo este engendro por el que solo paso zapeando y del que huyo espantado a toda velocidad. Por no tener, ni morbo tiene, aunque nos hayamos tenido que enterar a la fuerza (ha venido en titulares en casi todos los medios) que la barbuda transexual o lo que fuera que ganó hace dos o tres años, tenga sida: menuda sorpresa. Hace muchísimos años que dejó de interesarme la música pop, pero incluso dentro de ese género hay categorías y la que ocupan los generalmente plastificados participantes de este horror (me dicen que un portugués que ganó el año pasado es la excepción: no sé) es ínfima.

    Los programas de más audiencia de la televisión lo dicen todo sobre la audiencia porque son elecciones democráticas. Los programas de más audiencia, aparte de sucesos singulares como el Festival de marras --menos mal que solo pasa una vez al año-- creo que son esos en que unos desvergonzados anónimos tratan de convertirse en unos desvergonzados con marca propia a base de insultarse y follar (a veces, las dos cosas a la vez) unos con otros; los de los desvergonzados con marca porpia, que hacen lo mismo pero cobrando más; los másteres chef que acaban provocando la náusea, los costureros chef (o como se diga). Y el fútbol, sobre todo en ciertas ocasiones "históricas" que ocurren un par de veces al mes: confieso que de esa audiencia si formo parte a veces, nadie es perfecto.

    Por sus programas favoritos de televisión los conoceréis.

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  • Sotram Sotram 13/05/18 23:23

    Acabo de leerme el artículo entero y he encontrado en él la respuesta a mi pregunta, sorry. Gracias

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    • JuaniKo JuaniKo 14/05/18 12:45

      Yo sigo sin encontrar esa respuesta.Personalmente me repujna que un pais ISRAEL, que no respueta a nada ni a nadie, que es reponsable de la mayoria de Guerras que ha habido desde la 2ª mundial, que esta invadiendo y exterminando al pueblo palestino con la vergonzante indiferencia de paises y medios de comunicacion, participe en un concurso Europeo.Este pais, que todos sabemos lo que es, que manipula EEUU y los medios de comunicacion de todo el mundo, no me puedo creer que gane tantas veces este concurso si no es porque esta manipulandolo......... Para lavar su imagen .

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  • Sotram Sotram 13/05/18 23:17

    Esto no es una opinión, es sólo una pregunta que llevo bastante tiempo haciéndome y haciendo a otros y no hallo respuesta: Por qué Israel, que no es un país europeo ( Al menos es lo que veo en el mapa ) participa en los eventos europeos  tanto deportivos como culturales? Y ¿ Por qué Marruecos, por ejemplo, no, estando más cerca? Si alguien tiene la gentileza de explicármelo, le estaré muy agradecido.

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  • isachampman isachampman 13/05/18 19:59

    La canción es bastante bonita y estuvo muy bien interpretada, pero lo que ahora gusta son los ruidos y las estridencias. Cuanto más recargado y hortera, mejor.

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    1

  • ivanovic ivanovic 13/05/18 14:14

    Me quedo con lo grandes que son ellos como cantantes y como personas. Ojalá haya muchos más como ellos en este país, porque nos irá bien.

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