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Reporteros Sin Fronteras exige que los periodistas gráficos puedan cubrir la llegada de migrantes

  • “Yo no quiero hacer fotos de cadáveres, yo quiero hacer fotos que enseñen lo que sucede y que muevan conciencias”, apunta Emilio Morenatti

  • El presidente de la asociación señala que "hay una forma muy sutil de lograr que una información molesta deje de darse: poner todas las trabas posibles, hasta que el periodista desiste"

Publicada el 03/09/2020 a las 11:14 Actualizada el 03/09/2020 a las 12:08
Embarcación llegada a costas españolas el pasado 2 de agosto.

Embarcación llegada a costas españolas el pasado 2 de agosto.

Europa Press

Reporteros sin Fronteras (RSF) denuncia los obstáculos impuestos por las autoridades a fotoperiodistas durante las desembarcaciones de migrantes en Canarias. 

El pasado 21 de agosto llegaba un cayuco con migrantes al puerto de Arinaga, en Las Palmas, con víctimas mortales. Emilio Morenatti, fotógrafo enviado por Associated Press, cuenta: “En la delegación del Gobierno, se pasaron el día dilatando una respuesta clara a nuestras preguntas sobre el lugar y la hora en que remolcarían el cayuco. Pese a nuestro ofrecimiento a colaborar de todas las maneras, fueron poniendo pegas y dando largas hasta que trasladaron la embarcación a un lugar muy lejano a nuestra posición, ya de noche”. El periodista subía una foto a su cuenta de Twitter desde la distancia a la que se habían visto obligados a trabajar. 

Desde que Marruecos intensificó su control migratorio, como consecuencia de las aportaciones económicas de España y la Unión Europea, menos barcos españoles de Salvamento Marítimo se adentran en aguas marroquíes. Sin embargo, la ruta migratoria que antes pasaba por el Estrecho de Gibraltar, se ha trasladado a las Islas Canarias, ruta mucho más peligrosa y mortífera que dejó víctimas mortales la década pasada. 

“Es la primera vez que se impide fotografiar de forma tan contundente. Creo que es porque había fallecidos y porque la semana anterior hubo disturbios importantes en un pueblo cercano por la llegada de migrantes en cuarentena debido al coronavirus”, explica el periodista local y colaborador de la agencia EFE, Ángel Medina, “espero que sea la última, pero tengo dudas porque los obstáculos para que fotografiemos no dejan de crecer”, añade.

Las maniobras que utilizó la Delegación del Gobierno en Canarias para entorpecer la cobertura gráfica en este caso, denuncia la asociación, son similares a las usadas en puertos andaluces en años anteriores. RSF ofrece algunos ejemplos: evitar dar datos concisos sobre rescates y desembarcos; elegir lugares de difícil acceso; esperar a que no haya luz para complicar la toma de imágenes; apostar a los periodistas en lugares con poca o nula visibilidad; colocar obstáculos físicos en el tiro de cámara; aducir supuestos protocolos de seguridad, ahora con la excusa añadida de la pandemia…

El fotoperiodista y premio Pulitzer Javier Bauluz, con 25 años de experiencia en la cobertura de flujos migratorios, apunta más alto y afirma contundente que el objetivo del Gobierno español es “hacer un black out a la cobertura de la llegada de migrantes” para que la población “solo reciba las fotos adecuadas para calmar sus conciencias y no recibir información sobre la situación real”. Algunos argumentan que el exceso de información sobre la llegada de personas migrantes solo avivará los argumentos xenófobos a la extrema derecha. Otras contraponen que el Gobierno también tiene intereses en que no florezca información sobre cómo se ha logrado reducir el número de personas migrantes que llegan a España.

Consecuencias de las maniobras de disuasión 

Por un lado, dificultando las labores periodísticas de los fotógrafos, se perpetúa un progresivo silencio de los medios sobre una tragedia que causa miles de muertes, explican desde RSF. También se da un paulatino abandono de la información sobre migración por parte de periodistas locales. Además, las trabas dificultan que siga habiendo periodistas trabajando sobre el terreno si no tienen contenido que ofrecer a las agencias. Javier Bauluz lleva más de dos décadas tratando temas migratorios y nunca había presenciado "tantas trabas", se lamenta.

"Hay una forma muy sutil de lograr que una información molesta deje de darse: poner todas las trabas posibles, hasta que el periodista desiste.”, afirma Alfonso Armada, presidente de RSF España.

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