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Arabia Saudí es el segundo cliente de la industria militar española, según expertos

Arabia Saudí es el segundo cliente de la industria militar española, según expertos

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Arabia Saudí fue en 2015 el segundo cliente de la industria militar española, que exportó a esta potencia del Golfo Pérsico material de Defensa por valor de 546 millones de euros, según datos del Centre Delàs d'Estudis per la Pau recogidos en un informe de la Fundación Alternativas.

En el documento Arabia Saudí: un gigante con pies de petróleo de la investigadora Itxaso Domínguez de Olazábal, la autora dedica un apartado a las relaciones de España con esta monarquía absoluta, el primer país de la región con el que España entabló relaciones diplomáticas cuando el franquismo buscó aproximarse a América Latina y el mundo árabe para superar el aislamiento del que fue objeto tras la Segunda Guerra Mundial.

Coincidiendo con la visita del Rey Felipe a Riad, Domínguez afirma que Arabia Saudí es uno de los principales aliados de España en Oriente Próximo, "como evidencia el aumento de la colaboración en materia de seguridad y antiterrorismo".

A partir de 2013, las exportaciones de material de Defensa de España a Arabia Saudí dieron un salto cualitativo y pasaron de 21 millones de euros en 2012 a más de 400 millones al año siguiente. En 2015 alcanzaron los 546 millones de euros.

La construcción del AVE entre La Meca y Medina por un consorcio español –el mayor proyecto logrado por empresas españolas en el extranjero, por 5.400 millones de euros– o la participación en la puesta en marcha de tres líneas del metro de Riad son un ejemplo de cómo las empresas españolas están cada vez más presentes en el país, sobre todo en sectores en los que España tiene ventaja comparativa, como es el caso de las infraestructuras, la energía, la tecnología y los servicios.

La autora sostienen que las relaciones "cordiales" que mantiene la Casa Real española con la dinastía de los Saúd se consideran "un factor clave" para que las empresas españolas hayan podido participar en el proceso de modernización del país árabe.

Pero Arabia Saudí es además uno de los principales suministradores de petróleo a España y el país árabe con más intereses económicos en nuestro país, donde ha invertido 71,68 billones de euros entre 1993 y 2008, según datos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Los retos internos

Más allá de presentar una panorámica de las relaciones bilaterales, el análisis expone cómo Arabia Saudí hace frente en el plano doméstico "a una bomba de relojería económica, social, demográfica y sectaria". "Algunos de los problemas que llevaron a los ciudadanos a tomar las calles para provocar la caída de gobernantes autoritarios en países más pobres, como Egipto y Túnez, son hoy motivo de tensión en el país: corrupción, desempleo, pobreza y ausencia de cualquier perspectiva seria de reforma política", avisa.

El pacto social por el que los ciudadanos renuncian a un modelo de democracia a cambio de recibir una serie de subsidios, entre ellos los que hacen del petróleo y la electricidad bienes extremadamente baratos, podría verse amenazado por los recortes que los gobernantes saudíes se verán obligados a hacer para reducir el déficit público y diversificar su economía, cuyas reservas de crudo se agotarán en 80 años, según expertos.

El rey saudí sustituye al actual heredero por su hijo Mohamed bin Salman, a cargo de la guerra en Yemen

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Arabia Saudí es además un país eminentemente joven (el 70% de su población tiene menos de 30 años) y sin embargo está dirigido por una gerontocracia "desconectada" de la población joven, preocupada por las dificultades para acceder a un empleo (la tasa de desempleo juvenil alcanza el 28%) o acceder a una vivienda.

Si el plan que lidera el hijo del Rey Salman y vicepríncipe heredero, el poderoso Mohamed bin Salman (MBS), para modernizar la economía saudí tiene éxito podrá devolver al país a un lugar cómodo entre las naciones ricas. Pero si fracasa, quizás deba plantearse dar a los saudíes mayor voz en el futuro del reino, algo que podría representar una amenaza para la propia dinastía, según la autora.

Pero hoy en día la estabilidad de Arabia Saudí no sólo pasa por garantizar la ausencia de muestras de descontento socio-político dentro de sus fronteras, sino también en evitar vacíos políticos que puedan ser rentabilizados por Irán, su archienemigo en la región.

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