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De la "limpieza étnica" a la "segregación racial": Birmania relega a los rohinyá a un estado de apartheid

  • El informe de Amnistía Internacional "contextualiza la reciente oleada de violencia en Myanmar", pero se apoya en declaraciones de estos musulmanes a lo largo de dos años
  • Cerca de 900.000 musulmanes rohinyá birmanos permanecen hacinados en condiciones insalubres en los campamentos de refugiados del sur de Bangladés

Publicada el 21/11/2017 a las 10:03 Actualizada el 21/11/2017 a las 10:50
Refugiados rohinyás esperan en lo alto de una colina para colocar sus tiendas de campaña en el campamento Balukhali, en Ukhiya, Bangladés.

Refugiados rohinyás esperan en lo alto de una colina para colocar sus tiendas de campaña en el campamento Balukhali, en Ukhiya, Bangladés.

La ONG Amnistía Internacional ha calificado la represión al pueblo rohinyá por parte de la República de Myanmar (Birmania) como un "sistema de apartheid".

Así lo ha recogido el último informe de Amnistía Internacional (AI) sobre el apartheid y la violación sistemática de derechos humanos que sufre esta minoría. El informe, titulado Caged without a roof  (encerrados sin techo), "contextualiza la reciente oleada de violencia en Myanmar, en la que las fuerzas de seguridad mataron a personas rohinyá, incendiaron pueblos enteros reduciéndolos a ceniza", pero se apoya en declaraciones de estos musulmanes a lo largo de los últimos dos años.

“Las autoridades de Myanmar mantienen a las mujeres, hombres y niños y niñas rohinyás segregados e intimidados en un sistema deshumanizador de apartheid. Se violan sus derechos a diario y la represión se ha intensificado aún más en los últimos años”, afirma Anna Neistat, directora general de Investigación de Amnistía Internacional.

Mientras la ONU ya calificó la situación a principios de septiembre como una "limpieza étnica" y racial por parte del Gobierno birmano, la ONG opta por la "segregación racial". Amnistía compara la violencia estatal contra estos musulmanes con la experimentada por la población negra en Sudáfrica y Namibia (entonces Sudáfrica) desde la década de los 40 hasta 1992 por parte de la minoría de piel blanca.

La palabra apartheid significa "separación" en afrikáans, una lengua germánica derivada del neerlandés y hablada en las mencionadas zonas, además de en Botsuana.

Cerca de 900.000 musulmanes rohinyá birmanos permanecen hacinados en condiciones insalubres en los campamentos de refugiados del sur de Bangladés. Más de 620.000 han huido de sus aldeas del estado de Rajine, al sudoeste de Birmania, desde finales de agosto.

En la actual República de la Unión de Myanmar –antes Birmania– en torno al 85% de la población practica el budismo, por lo que los musulmanes son una pequeña minoría. La representación en el gobierno y en la economía estatal del resto de minorías étnicas y religiosas –unas 125– es un conflicto atemporal que ahora se está recrudeciendo.

Una de estas minorías, que constituye alrededor de un millón de habitantes, son los rohinyás, un pueblo musulmán que habita principalmente el estado de Rajine (antiguamente, región de Arakán). Esta zona es una de las más pobres de Birmania y limita con Bangladés.

La Real Academia Española de la Lengua define apartheid como "segregación racial, especialmente la establecida en la República de Sudáfrica por la minoría blanca".
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