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ODS 1 - Pobreza | Objetivo: Sostenibilidad

La pobreza en España continúa... pero con ducha en casa

  • España se sitúa en las peores posiciones en este ODS, solo por delante de Portugal (penúltima) e Italia (última), entre los países antiguos miembros de la UE a 15
  • Las medidas correctoras contra la pobreza y la desigualdad en España parecen del todo insuficientes

Observatorio de la Sostenibilidad
Publicada el 04/06/2018 a las 06:00 Actualizada el 04/06/2018 a las 19:22
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Manifestación contra la pobreza energética convocada por Unidos Podemos en noviembre.

Manifestación contra la pobreza energética convocada por Unidos Podemos en noviembre.

EFE
Eurostat selecciona 10 indicadores para evaluar diferentes facetas de la pobreza y del confort vital. Estos indicadores permiten la comparación entre países. Según los datos de 2016 (último año de la serie de Eurostat), al integrar la información y establecer una valoración cuantitativa (homogeneización de valores entre 0 y 1 y suma directa o ponderada para obtener una posición comparativa) entre los países europeos con datos), España se sitúa en las peores posiciones en este ODS, solo por delante de Portugal (penúltima) e Italia (última), entre los países antiguos miembros de la UE a 15.

Los indicadores de Eurostat manejan diferentes aspectos de la pobreza. Los indicadores relativos al AROPE (personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social) y a la privación material parecen, a priori, los más sustanciales para determinar, a nivel general, la cercanía al cumplimiento de las metas de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. 

En la evaluación final del ODS se ha aplicado un peso doble a estos tres indicadores para realizar una suma ponderada entre los países con economías tradicionales de mercado y antigua pertenencia a la UE.

En el ranking final se excluyen, pues, los países del antiguo Bloque del Este y Grecia, esta última por presentar valores muy inferiores a los del resto de países del grupo seleccionado debido a su dificilísima coyuntura durante la crisis financiera.

Los indicadores que utiliza Eurostat son:
 
  • Tasa AROPE (población en riesgo de pobreza y exclusión)
  • Tasa AROPE después de transferencias sociales             
  • Tasa de privación material severa         
  • Tasa de población que vive en hogares con muy baja intensidad de empleo   
  • Porcentaje de población que dedica más del 40% de sus ingresos a costear su vivienda           
  • Tasa de población que vive en hogares sin servicios sanitarios y de agua corriente     
  • Tasa de población que vive en hogares con carencias estructurales (goteras, humedades…)  
  • Porcentaje de población con imposibilidad de acceso a atención medica         
  • Porcentaje de población total que pasa frío     
  • Porcentaje de población con menor poder adquisitivo que pasa frío  
  • Porcentaje de población con mayor poder adquisitivo que pasa frío   
  • Tasa de hacinamiento en hogares

A estos indicadores el OS añade, además:
 
  • Hogares con dificultades para llegar a fin de mes
  • Hogares con dificultades para afrontar gastos imprevistos
  • Población infantil sometida a privación material severa
  • Renta disponible

Los primeros permiten conocer la situación relativa de España en la UE; los segundos, más domésticos y sin paralelismo en Eurostat, matizan las conclusiones del análisis cuantitativo que definirá la situación de cumplimiento del ODS 1.

Los valores obtenidos desde Eurostat se reproducen en la tabla siguiente, destacándose los valores mínimos y máximos alcanzados entre 31 países.  


  España obtiene una valoración de 0,3 puntos en la horquilla (0-1). El valor 1 se corresponde con el país que ha conseguido el mayor valor agregado a partir de las puntuaciones parciales de cada indicador, también normalizadas entre 0 y 1 y sumadas según ponderación comentada; el valor 0 corresponde a la peor combinación de valores parciales. España ocupa la antepenúltima peor posición entre 14 países (puesto número 12) en la valoración general del ODS 1 según el criterio de Eurostat (10 indicadores).

La pobreza en España tiene su rostro particular: los hogares más pobres no se caracterizan comparativamente por carencias fundamentales para la higiene (ducha, lavabos, agua corriente, sanitarios…/solo un 0,3%) ni por problemas estructurales graves (malas condiciones, goteras, pudriciones, humedades…/5,9%). No tenemos demasiados problemas de hacinamiento ni de dificultad de acceso a atención médica. Sin embargo, un 23,2% de la población con menores ingresos (< 60% del ingreso medio) pasa frío en invierno. España ocupa la posición 25 entre 33 países. Solo Italia (32,4%), Portugal (42,7%) y Grecia (52,5%), entre los países con economías tradicionales de mercado, ofrecen una situación peor que la nuestra. Los valores positivos de los indicadores secundarios (temáticos, que representan cuestiones ad later al AROPE, privación material, intensidad de trabajo…) no logran enjugar la preocupante posición de España en uno de los ODS más influyentes y perceptibles de la batería de la Agenda 2030.
 

NO EXISTEN POLÍTICAS EFICACES EN ESPAÑA PARA MEJORAR LA SITUACIÓN 


La tasa AROPE española en 2016 alcanza al 27,9% de la población total (valor idéntico al de Croacia). Es el valor más elevado entre los antiguos miembros de la UE si exceptuamos a Grecia (35,6%), Italia (30%) y algunos países del Este (Bulgaria/40,4%; Rumanía/38,8%; Lituania/30,1%; Letonia/28,5%). La pobreza se combate mediante decisiones políticas que implementan transferencias sociales para mejorar la situación de la población afectada. Sin embargo, en el ranking de AROPE después de transferencias sociales de 2016 España se sitúa como el país occidental con una tasa más elevada (22,3%) tras Rumanía (25,3%) y Bulgaria (22,9%); Lituania y Letonia, que en 2015 ofrecían peores resultados que España, han evolucionado de forma positiva situándose en 2016 en posiciones más ventajosas. España es el país con la peor tasa entre los antiguos miembros de la UE, superando a Grecia y a Italia, y su tendencia es de incremento de pobreza (+0,2 puntos porcentuales respecto a 2015 y +4,3 puntos respecto a los valores mínimos de 1996, 1998 y 2000, años en los que la tasa era del 18%).

La interposición de transferencias sociales se perfila en muchos países como un moderador muy importante de la pobreza. En España en 2016 la diferencia tras haber aplicado medidas llega tan solo los 5,6 puntos porcentuales (27,9% sin transferencias, que se reduce al 22,3% tras su aplicación). Pero en países como Bulgaria, en la que la diferencia entre ambas situaciones es de 17,5 puntos porcentuales, Rumanía, Grecia, Hungría o Chipre, la protección gubernamental es esencial para mantener condiciones de vida dignas. En España, el AROPE así medido crece paulatinamente en los últimos años (20,6% en 2011; 22,3% en 2016). Contrariamente, el AROPE sin transferencias sociales decrece moderadamente desde su máximo valor en 2014 (29,2%). El descenso entre 2016 y 2015 ha sido de -0,7 puntos porcentuales. Las medidas correctoras contra la pobreza y la desigualdad en España parecen del todo insuficientes.
 

LA SEGUNDA PEOR POSICIÓN ENTRE LOS PAÍSES ANTIGUOS MIEMBROS DE LA UE


En el ranking parcial de AROPE y privación material (valor integrado de los tres indicadores) de los 14 países considerados España ocupa la segunda peor posición tras Italia. Finlandia se sitúa en ambas tasas AROPE con los valores mínimos, 10 puntos por debajo del valor de España en ambas tasas. Nuestro país supera ampliamente las tasas medias de la Zona € 19 (17,4%) y de la UE-28 (17,3%) en AROPE tras transferencias sociales, ranking en el que ocupa la peor posición entre los 14 países considerados.
 


La privación material severa se comporta en España con menor crueldad: con un 5,8% de la población sufriendo esta condición, España se sitúa lejos del terrible valor de Italia (12,1%) entre los países seleccionados en la tabla.

Como muchos otros países, España sufrió un aumento de la pobreza severa entre 2007 y 2014. Duplicó su tasa en esos años (2007: 3,5%; 2014: 7,1%, valor más elevado de la serie). En 2015 y 2016 muestra una clara tendencia a la recuperación y el último dato (2016) ofrece un porcentaje del 5,8%. La pobreza severa es mucho más intensa entre los menores de 18 años, tanto en hombres como en mujeres, llegando a rozar el 10% en hombres en 2014 y 2015. Entre la población en edad laboral la incidencia superó el 7,5% en 2014; en 2016 no llega al 7%. Los porcentajes entre los mayores de 65 años no alcanzan el 3%. La tendencia es de descenso firme entre los niños y jóvenes y la población en edad laboral; entre los ancianos la tasa se mantiene estable en valores más bajos.

España (5,8%) se sitúa en 2016 en valores inferiores a los medios UE-28 y Zona € 19. Ocupa la posición 17 en un ranking de 34 países. Pero, entre los países de nuestro entorno socioeconómico, solamente obtienen peores resultados que nosotros Irlanda (7,5%), Portugal (8,4%), Italia (12,1%), Chipre (15,4%) y Grecia (22,2%). La tendencia en España es de clara mejora; la del resto de países enumerados tiende, sin embargo, al estancamiento.
 

LA ODISEA DE LLEGAR A FIN DE MES


La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE establece para España otra forma de identificar a las personas en situación de pobreza atendiendo a la información de las percepciones subjetivas de los individuos sobre su bienestar.

En 2016 en España, la población que percibe dificultades para llegar a fin de mes representa el 62,6% del total. El 37,4% restante considera que su renta disponible le permite satisfacer sus necesidades con facilidad.

La percepción subjetiva "con mucha dificultad" engloba al 16,6% de la población; "con dificultad", el porcentaje alcanza el 19,0%; a la consideración “con cierta dificultad” le corresponde un 27,0%.

Entre el estrato que posee renta suficiente el 25,4% estima que llega a fin de mes "con cierta facilidad", el 11,1% lo hace "con facilidad" y el 0,9% "con mucha facilidad".

Los tres primeros deciles por ingresos (los que menos ingresos medios implementan en los hogares) abarcan porcentajes muy elevados: el 90,1% de las personas con el nivel de renta más bajo perciben que tienen dificultades para terminar el mes; en el segundo decil dicho porcentaje es del 85,79%; en el tercero alcanza el 82,1%.

En 2017, si tenemos en cuenta que un 23% de las familias no supera los 1.000€ de presupuesto mensual, un 22% se sitúa entre 1.000 y 1.500 y un 17% tiene de 1.500 a 1.999€, se puede confirmar que más del 60% de familias españoles continúan teniendo dificultades para llegar a final de mes.

En el 2017, el mayor porcentaje de hogares que manifiesta tener grandes dificultades para llegar a final de mes se corresponde con el segmento de la población formado por familias monoparentales con niños dependientes (22,2%). A este grupo le siguen otros hogares con hijos dependientes (15 %) y los compuestos por una sola persona. La menor tasa de familias con grandes dificultades se encuentra en la categoría que forman hogares compuestos por dos adultos sin niños dependientes.
 

Salarios de hambre que no se recuperan... e incremento del PIB


Durante el segundo semestre de 2017, la economía española recuperó el nivel de PIB previo a la crisis. Sin embargo, esta recuperación no ha servido para reducir la brecha de desigualdad (ODS 10, íntimamente relacionado con el ODS 1) que la crisis económica agrandó, ya que los beneficios de la recuperación económica se están distribuyendo injustamente: pese a ser una de las economías de la UE con mayor crecimiento, la mayor parte de los incrementos de renta se están quedando en manos de unos pocos.

Esa injusta distribución de la riqueza en España ha llevado a que, en la actualidad, el 1% de la población más rica concentre una cuarta parte de la riqueza (25,1%), casi lo mismo que el 70% de la población (32,1%). Ampliando el foco, el 10% más rico de la población española concentra ya más de la mitad de la riqueza total (53,8%), más que el otro 90% restante.

Al mismo tiempo, los salarios más bajos en España se redujeron en un 15% entre 2008 y 2016, mientras que los sueldos más altos crecieron un 15,2% durante ese mismo período. Mientras que la remuneración de los trabajadores no ha recuperado todavía los niveles de 2009, los beneficios empresariales ya lo consiguieron dos años antes y se situaron, en el segundo trimestre de 2017, un 8,3% por encima de lo registrado en el primer trimestre de 2009.

Esto significa que desde el primer trimestre de 2012 la productividad por hora trabajada ha crecido diez veces más que el salario promedio por hora trabajada. España es un país que aumenta su productividad a costa de unas condiciones de trabajo en declive, que se traducen en condiciones de vida cada vez más precarias.
 

FAMILIAS ENTERAS SIN NINGÚN MIEMBRO CON TRABAJO…


Las familias tratan de superar la pobreza con los medios a su alcance (cooperación entre sus miembros, uso de las pensiones de los jubilados para sostener a los miembros en peor situación…). A falta de transferencias sociales dignas, la situación de impotencia se agrava cuando el reparto del desempleo se ceba en las familias pobres y no existe ningún integrante de la unidad familiar con empleo o la aportación de ingresos de los que consiguen trabajar es insuficiente.

El indicador de Eurostat de muy baja intensidad de empleo en hogares sitúa a España (14,9% de la población total), en la posición 13 entre 15 países con economías tradicionales de mercado con datos (antepenúltima posición), solo por encima de Grecia (17,2%) e Irlanda (18,2%).

Pero lo más grave es que la pésima posición de España se repite en el ranking general europeo de 31 países con datos en 2016, incluidos los del antiguo Bloque del Este, en el que ocupa la posición 28 entre 31 países, por encima de los citados y de Serbia (21,5%).

Cabe destacar que los países occidentales de economías fuertes y servicios sociales de prestigio se sitúan por debajo de las medias europeas (UE-28=10,5%; Zona € 19=11,1%) o muy cercanas a ellas, aunque en mejor situación que España: es el caso de Alemania. Holanda, Dinamarca, el Reino Unido, Finlandia, Italia o Bélgica. Los países escandinavos, Suiza (la mejor del ranking con un 5,5%) y Luxemburgo comparten los mejores resultados con nuevos miembros como Estonia (5,8%), Polonia (6,4%), Eslovaquia, Eslovenia, Hungría…

La incidencia del paro en la pobreza de las familias comenzó su escalada en España en 2010: entre 2009 y 2013 la tasa se duplicó, pasando del 7,6% al 15,7%; en 2014 se alcanzó el valor máximo de la serie, 17,1%, la peor de la UE después de la irlandesa (21%). La reducción de dos puntos porcentuales en dos años (2015-2016) indica una enorme lentitud en la resolución del problema. En 2016 la tasa se mantiene en niveles similares a los de 2012-2013, muy alejados a los de 2008-2009. Mal pronóstico…
   
Conclusiones
 

La mitad de los indicadores de medición (7 de 14) del ODS 1 en España ofrecen la peor puntuación (valoración de 1 a 5). Entre ellos se encuentran los generales de AROPE (antes y después de transferencias sociales), el de salarios y sus consiguientes efectos para llegar a fin de mes, afrontar gastos imprevistos en los hogares o mantener la casa a una temperatura adecuada, y la incidencia del desempleo en hogares.

Las peores combinaciones de valor y tendencia se dan en la pobreza después de transferencias sociales (muy negativo/estable), nivel de renta y recuperación de los salarios entre la población con menor poder adquisitivo (muy negativo/ligero deterioro) y pobreza energética (muy negativo/estable). El resto de los indicadores con mala puntuación ofrecen mejoras en su evolución tras los peores momentos de la crisis si bien, dada la profundidad de deterioro alcanzada, su recuperación es excesivamente lenta debido a la falta de operatividad o la misma inexistencia de acciones decididas de choque.

España obtiene puntuaciones por debajo de las medias europeas en AROPE con y sin transferencias sociales, prevalencia de la muy baja intensidad de empleo en hogares y pobreza energética, especialmente en el tramo de población con menor poder adquisitivo.

Nuestra pobreza, sin obviar en absoluto la desgracia y la vergüenza de situarnos en el penúltimo lugar de la lista en el ODS 1 entre los países con las economías más grandes de la UE es, al parecer, una pobreza con agua corriente y ducha (algunas veces muy fría)… pese a que el cuarto de baño que pueda convertirse en un congelador en invierno en ciertos barrios.
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