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Desde la tramoya

Lo que la izquierda europea puede aprender de Chávez

Publicada el 07/03/2013 a las 09:58 Actualizada el 08/03/2013 a las 07:18
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En la historia reciente no hay ningún líder latinoamericano, ni probablemente del mundo entero, que se haya ido después de 14 años de gobierno con un nivel de aprobación del entorno del 60 por ciento. Sí, es difícil de creer, pero Hugo Chávez ha muerto tras un deterioro físico que ha acabado con él en algo menos de dos años, sin que 14 años de presidencia le produjeran un deterioro político notable. En su peor momento no bajó del 30 por ciento de aprobación (Rajoy tiene tras año y medio de Gobierno un 20 por ciento). A partir de ahí subió y rara vez bajó del 50.

Los líderes de la oposición venezolana sufren esa popularidad entre la indignación (los de la derecha) y la resignación (la izquierda moderada). La impotencia de la oposición se constató en la reciente derrota de Henrique Capriles, elegido como candidato presidencial por la oposición. Capriles es un líder joven pero con experiencia, moderado pero carismático, y que desarrolló una campaña más que digna. Sí, claro que hubo motivos perversos en la sostenida popularidad de Chávez y en su reciente victoria electoral: el control férreo de los medios de comunicación; el abuso de los recursos del estado en una confusión entre el partido, el Estado y el líder que avergüenza a cualquier demócrata europeo; una arbitrariedad indiscutible en el manejo del país, persiguiendo enemigos sin pudor, tomando decisiones por decreto, amedrentando a los adversarios… Por supuesto, hay poco que aprender en Europa de esas prácticas del Chávez-caudillo.

Pero hay algunas otras prácticas del telepresidente Chávez que, sin ser tampoco homologables a la más discreta política europea, ofrecen sin embargo algunas claves que, por contraste, podrían explicar algo de lo que le sucede a la izquierda moderada en el viejo continente. Podríamos describirlas en cuatro puntos concretos:

Odiado o amado, Chávez al menos resultaba coherente. Dormía tres o cuatro horas como mucho. No paraba. Iba y venía. Obligaba a que todas las televisiones emitieran sus intervenciones, que a veces se alargaban durante horas. Decretaba, cesaba o expropiaba en vivo y en directo. Tenía su propio programa de televisión, y su cuenta de Twitter, con un último mensaje de agradecimiento a los médicos y a Cristo, tenía (tiene) 4,2 millones de seguidores.

Su megalomanía era síntoma de hibris, ese síndrome de la desmesura y egocentrismo que se atribuye a tantos gobernantes. Pero había una enorme coherencia en todo lo que hacía: exagerado, extemporáneo, autoritario… pero coherente. Obligar a los fabricantes y distribuidores a bajar los precios por decreto sólo fomentó un mercado paralelo de divisas y no evitó que la inflación se disparara. Pero la mayoría de la gente (y en Venezuela mucha de esa gente a duras penas lee y escribe) no sabe que es la inflación, y sí sabe, sin embargo, que Chávez obligó al supermercado a mantener los precios controlados. Esa coherencia contrasta con la ambigüedad y la falta de audacia con que actúa la izquierda europea, que no es capaz siquiera de ponerse de acuerdo sobre la conveniencia de una tasa sobre las transiciones financieras, por poner un ejemplo trivial. Paradójicamente, Chávez deja un país en una situación económica objetivamente penosa y con una inmensa y carísima burocracia. Pero pasa por ser un tipo coherente y valiente, que contrasta con los líderes socialdemócratas europeos del momento: miedosos, incoherentes y sin credibilidad.

En tiempo de angustia, la gente busca héroes. Los grandes superhéroes del cómic estadounidense nacen en las décadas posteriores a la Gran Depresión. Los líderes populistas y autoritarios se imponen en épocas de crisis. Chávez aprovecha la brutal crisis económica, política y social de su país para sublevarse, intentar un golpe de Estado, pasar por la cárcel y volver luego a la política formalmente democrática. Chávez manejó bien esa angustia para plantear, mantener y tratar de perpetuar su revolución bolivariana. Bersani en Italia u Hollande en Francia, pueden ganar elecciones, pero en este tiempo de tanta angustia en la gente común, sus victorias resultan devaluadas por los populismos de derechas o de izquierdas que presentan a esos personajes que saben entender y responder a las angustias de la población. Chávez, en otros términos, absorbió en Venezuela las mismas pulsiones que Grillo en Italia o Le Pen en Francia, o tantos otros partidos extremistas o pintorescos en otros países. La izquierda moderada europea podría quedar arrollada por esos populismos si no reacciona con una pizca al menos de su audacia.

Chávez sabía elegir sus batallas y sus enemigos. De hecho, eligió el enemigo más grande: Estados Unidos. Y también a sus aliados más controvertidos: simple y llanamente quienes fueran hostiles también a “los gringos”. No sólo Correa o Castro, sino también Ahmadineyad o Gadafi. Tenía claro que no hay nada más movilizador y unificador en una población (al menos en la parte que consigas que lo sienta como tal), que un enemigo común y concreto. Eligió desde el comienzo, a su manera, la batalla contra el capitalismo injusto y el colonialismo. Reforzaba el contraste con sus enemigos sin ningún pudor, insultándoles en foros tan solemnes como el plenario de las Naciones Unidas. Maleducado, impetuoso, vergonzante, pero – hasta sus adversarios se lo reconocían – valiente y coherente. Había un motivo para apoyar a Chávez, aunque solo fuera para quien quisiera creer su maniqueo: hay una conspiración mundial de los ricos, los capitalistas y los imperialistas, contra los parias de la tierra. El enemigo y la batalla están claramente identificados. Yo acabo de llegar de Washington de una reunión de progresistas europeos de 20 países y hemos estado dando vueltas durante día y medio para concluir que el “enemigo” que parece que estamos más o menos de acuerdo en que queremos batir es “la austeridad”. Parece que la izquierda europea quiere pelear contra “la austeridad”; batalla inútil, por descontado, porque todo el mundo quiere “austeridad”. Con todos los cantos de sirena sobre la importancia de los “big data” y la tecnología de su tratamiento, la campaña de Obama en Estados Unidos (me cuentan aquí en Washington), tuvo un éxito indiscutible en crear grandes alianzas (con los trabajadores, los pequeños empresarios, los artistas, las mujeres, los latinos, los gays, etc.) para luchar contra un enemigo al que se comenzó a atacar de forma inmisericorde desde el pasado verano, cuatro meses antes de la elección: los ricos como Romney que solo defienden sus intereses frente a la inmensa mayoría de la gente, de la clase media. Sin las excentricidades de Chávez, Obama definía también con nitidez su batalla: ¡cuidado que, con este señorito Romney, América puede retroceder!

Orgullo y optimismo. La gente no quiere perdedores. Y menos en tiempo de crisis. Esta larguísima tristeza que atenaza a la izquierda europea resulta ya insoportable. También este endogámico y circular cuestionamiento de los motivos por los que la gente “no escucha el mensaje progresista”. O la aceptación de verdades conservadoras sin demostrar como que “¡ya no podremos vivir nunca como hemos vivido hasta 2010!, o que “el estado de bienestar es insostenible”. Esa resignación contrasta con el optimismo de Chávez, aunque fuera frívolo y temerario. Chávez era, como confiesa todo el mundo, un hombre arrollador, directo y carismático.

Un populismo autoritario como el de Chávez sería tan improbable como indeseable en Europa. Pero el fenómeno de Chávez, catorce años sin despeinarse y ahora probablemente elevado a la categoría de mito, arrojan bastante luz sobre algunos motivos por los que, en contraste con personajes tan aburridos y anodinos como los líderes de la izquierda moderada europea, surgen en otros lugares – y también en la propia Europa – líderes más vibrantes y atractivos. A veces peligrosamente atractivos.
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8 Comentarios
  • angeles  g angeles g 15/03/13 00:35

    Chávez hizo más cosas de las que apuntas, por ejemplo, poner a los pobres en el centro atención. Llevar misiones de médicos cubanos que entre otras cosas operaban a los abuelos de cataratas , que al volver a ver no lo dejaron de votar. En cuanto a que controlaba los medios de comunicación, allí se nota porque los tenía en contra, ya que siempre pertenecen a gente acaudalada aquí no se percibe, porque mdios de comunicación, banca y poder político coinciden, si no no existiría este periódico Las elecciones , aunque se le llame dictador han sido limpias, llegó a estar Clinton como observador y que yo sepa está libre de sospecha. Lo más chocante es que los que le llaman dictador, se pirraban por Monti

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  • edu edu 11/03/13 01:06

    El artículo, siendo moderados, tiene un sesgo bastante próximo al  discurso del Sr. Capriles o de la Contra cubana que a la columna que cabría esperar de un colaborador o articulista en un medio supuestamente distante de posiciones neoliberales o puramente derechistas. Me pareció más acertado y prómixo a la realidad uno titulado " ¿ Porqué odían tanto a Chaves?", que tuve ocasión de leer en otro medio, ya sé que es competencia, pero os lo recomiendo.  A, por cierto, cuando el famoso " ¿ Porqué no te callas?" que tanta gracia hizo a algunos, Chaves no había dicho ningún disparate como los que nos regalan nuestros gobernantes con copiosa frecuencia, tan solo dijera que Ansar era un fascista. Hasta donde yo sé no se equivocaba en absoluto, y fue bastante más educado de lo que suele se el mentado fascista. Pero bueno, el articulo al igual que mi opinión, no deja de ser eso, una opinión personal, espero que la linea editorial de este medio no sea tan parcialista.

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  • Jaime Jaime 09/03/13 06:56

    Control de los medios?? Autoritario?? Por favor!!!!!! Dejar de manipular ya este periódico forma parte de la misma derecha neoliberal que abc o elmundo, ya veo por donde va infolibre es un panfleto del PSOE. Ser un poquito honestos y hablar de verdades de hecho el 80% de medios en Venezuela están controlados por la oposición a diferencia de aquí en España donde apenas hay medios críticos. Infolibre=PSOE

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  • josevi josevi 08/03/13 21:13

    Según la RAE, MITO: Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen. A mí también me hizo gracia su show en Naciones Unidas, y no le falta razón en

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  • Miguel A. Miguel A. 08/03/13 19:57

    Muy ecuanime se quiere mostrar el Sr. Arroyo con Chávez. En un plato de la balanza coloca su coherencia (lo repite varias veces), que leía mucho, que no paraba y el apoyo popular durante 14 años. En el otro: control férreo de los medios, abuso de los recursos del estado, arbitrariedad, megalomanía, autoritario, maleducado, impetuoso, vergonzante, maniqueo, elegir malos aliados (Castro, Correa, Gadafi, entre otros). Como se ve, el fiel de la balanza está bastante desequilibrado. ¿Por que no habla de los logros de su gobierno? Chávez cambió el destino de millones de venezolanos con transformaciones sociales profundas. Soluciones para el acceso de todos a servicios básicos como la salud, la educación, la alimentación y la vivienda, base de un “estado de bienestar” que ahora mismo es barrido en Europa. Tampoco menciona el papel que jugó Chávez en la unidad latinoamericana, comenzando por descarrilar el ALCA, un proyecto de anexión económica que impulsaba los E

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  • A Dreyfus A Dreyfus 08/03/13 17:21

    Han perdido un lector. Hasta un periodico conservador como La Vanguardia se retracta de la falsedad de la situacion economica de Venezuela ( "14 años de colapso inminente en Venezuela ") que los medios ocidentales siguen distiribuyendo. En el enlace siguiente hay unos datos que desmienten su informacion: http://juantorreslopez.com/impertinencias/la-venezuela-bolivariana-en-datos-y-no-en-juicios-de-valor/ Lo dicho, perdieron un lector a las primeras de cambio. Un saludo

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  • josevi josevi 08/03/13 15:29

    No existe democracia cuando desde el primer momento de la presidencia todos los esfuerzos son para perpetuarse, adoctrinamiento cada día y obligatorio , subvenciones a cambio de fidelidad, todos los recurso económicos a su partidario beneficio. apoderamiento de todos los poderes públicos y finamente privados. No es posible tanta miopía ante tanta manipulación, piedad para los que aún no nos han puesto la venda.

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  • guanche guanche 08/03/13 11:35

    Espectacular el amor que ese pueblo sentía y siente por su presidente. Y aquí la popularidad de la clase política y del jefe de Estado por los suelos. En las ultimas elecciones votaron el 80% del electorado, algo histórico en América, y muy por encima de la participación en USA o la de España. El 80% de los medios de comunicación en son opositores y de derechas, pero a pesar de ello, ganó con 11 puntos de ventaja. Han hecho un buen trabajo los medios de comunicación ocultándonos lo que pasaba en Venezuela. Nunca nos enteraremos de por qué un pueblo quería tanto a su presidente. - ¡Chávez Vive! ¡La Lucha Sigue!http://canariasenlanube.wordpress.com/

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