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Verso libre

La tragedia del cine

Publicada 20/04/2013 a las 06:00 Actualizada 20/04/2013 a las 18:56    
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Resulta curiosa la utilización que se hace en arte de adjetivos como político, ideológico o comprometido. Una película, por ejemplo, suele calificarse de política cuando trata algún asunto que afecta a los derechos humanos, denuncia las injusticias del poder o expone los dramas de la miseria. Pero se olvida que hay otro tipo de compromisos políticos y que también es ideológico el cine que consagra comportamientos reaccionarios. El simple hecho de renunciar al arte como una forma profunda de conocimiento y de apostar por la trivialización de la mirada, supone ya una forma de compromiso con el pensamiento dominante.

El cierre de Alta Films anunciado por Enrique González Macho es una noticia de calado político, un síntoma de la política cultural imperante y de las formas de comportamiento social. La gran distribuidora de cine de autor nacional e internacional no puede resistir una situación de crisis generalizada. Muchos factores entran en juego, pero todos los caminos conducen a la imposición calculada de la basura como marca actual en nuestro tiempo de ocio. Esta desoladora dinámica reclama el esfuerzo de una meditación generalizada.

El público no acude al cine, las salas se cierran, hacer y distribuir una película en España es casi imposible. Durante los últimos años el desarrollo de la piratería ha sido vertiginoso. También se ha explicado la crisis con el argumento de que el cine español es tan malo que no consigue espectadores, por lo que sólo se mantiene gracias a la subvención pública. La consecuencia de todos estos debates, adornados con grandes palabras sobre la libertad, la independencia y la calidad artística, es la paulatina justificación de un cine de bajísimo interés cultural, un cine comprometido con los valores más reaccionarios del neoliberalismo norteamericano.

Los defensores de la piratería cultural y las descargas ilegales en nombre de la libertad deberían empezar a pensar con más honradez en sus argumentos. El desprecio a la cultura que encierra la piratería se traduce de forma inmediata en la pérdida de independencia de los creadores, que son obligados a someterse al mecenazgo de las grandes multinacionales y los ámbitos globales de control ideológico. Que en España se favoreciera tanto la piratería cultural, fue primero una falta de reflejos, después una irresponsabilidad y ahora un calculado programa de castigo para borrar a las conciencias rebeldes e imponer la dinámica del populismo y la basura intelectual en una población tratada como rebaño. ¿Es que la gente es tonta? No, la gente es gente. Somos personas y solemos responder según la educación que recibimos.

Junto a las razones de calado en la degradación cultural de la sociedad del espectáculo, conviene tener en cuenta otros motivos de andar por casa. Muy importante en esta crisis es el rencor que la derecha española ha alimentado contra el cine. El PP consideró que el compromiso del mundo de la cultura contra la Guerra del Golfo fue una de las causas principales de su inesperada derrota electoral en 2004.

Los actores jugaron un papel importante. Han pasado los años, la historia ha demostrado la injusticia de aquella guerra, las mentiras utilizadas, la crueldad que desató y sus gravísimas consecuencias en la política internacional. Pero en vez de una meditación honrada sobre su equivocación, el PP sólo ha asumido una política de venganza contra los que denunciaron aquel error.

Todas las industrias están subvencionadas en España. El mercado de los coches, la energía, las comunicaciones, los alimentos o las armas recibe subvenciones directas e indirectas. El cine, que además de una importantísima seña de identidad cultural de un país es una industria, también recibe subvenciones. Esta práctica común, y muy menor si se compara con el dinero público que corre por Hollywood, dio pie en España a una calumniosa acusación de pesebrismo. Las manipulaciones populistas utilizan el rencor como uno de sus recursos más eficaces. El odio de todos contra todos evita la respuesta común. La derecha española ha alimentando de forma bárbara el rencor contra el mundo del cine, y después ha practicado otras formas de castigo como la disparatada subida del IVA en las entradas al 21 % o la paralización de las inversiones de TVE.

España se queda sin cine de autor. Sacrificamos así una de las claves históricas en la configuración nacional e internacional de un país. A cambio se nos invita a consumir el cine político de la basura, el héroe solitario que busca las justicia con sus propias armas porque no debe creer ni en el Estado, ni en las ilusiones compartidas, ni en las organizaciones sociales. The end.

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5 Comentarios
  • joriol joriol 22/04/13 19:02

    Lo que me queda claro es que no ha comprado en Libranda, que desconoce lo que es el DRM o el secuestro cultural de las distribuidoras. Decir lo que dice de la piratería tan ligeramente es irresponsable y poco cercano a la realidad. Omite como es imposible acceder a libros y películas cuyos derechos de distribución los han convertido en piezas sólo rescatables a través de internet (la manida piratería), entre ellas el cine de autor español, que muere nada más estrenarse en alguna sala perdida. La distribución libre en internet ha supuesto un resurgimiento musical, no oficial claro, y una plataforma para los nuevos grupos y talentos. Algo parecido ha ocurrido con el género documental y los cortos. Lo que usted llama "piratería cultural" no es más que un intento por devolver el papel del arte y la ciencia a la ciudadanía, que ahora permanece ahogada por gestoras de derechos retrógradas, distribuidoras que ven la cultura como un producto de usar y tirar y autores pagados del establishment.

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  • rumple77 rumple77 22/04/13 18:18

    - No se preocupen por las descargas que la gente no busca pelis españolas en piratebay porque entre otras cosas... es que ni siquiera están. Salvo si hay nueva peli de Torrente, Amenabar, Almodóvar y alguna superproducción o de la guerra civil (porque los que ponen el dinero son los que mandan) o alguna sorpresa..... el resto del cine español puede dormir tranquilo. Es una pena pero es así, en España no gusta el cine español, que le vamos a hacer, nuestra cuota de pantalla es de 15%, mientras que en Francia es casi del 50%, Alemania del 30%, tenemos cuotas similares a las de Bulgaria, Rumanía. Es triste pero en España la mayoría consume cine de fin de semana en el centro comercial peli de persecuciones y ti@s buen@s y palomitas... o Torrentes. Es una pena, pero no somos franceses, ni los cineastas ni los espectadores. Y yo soy de los q van a los Renoir cada finde y siempre encuentro maravillas(españolas, europeas, americanas) Miguel Rios también se quejaba de la piratería, ojo ;-)

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  • rumple77 rumple77 22/04/13 17:47

    - Que cambien las formas de consumir cultura no significa que seamos amigos de lo gratis. Veo cine online vía filmin y pago 3€ por peli (igual que cuando íbamos los al videoclub). Y sigo yendo al cine a pesar de que en muchos me cueste 9€ que me parece excesivo pero soy de los que piensan que si me puedo tomar un mojito por 7€... me puedo permitir ir también al cine. Ambos modelos pueden y deben coexistir. - También me bajo pelis (que no es gratis, ADSL, portátiles, luz...) lo que pasa es que el dinero se va hacia otro lado, y ese es un problema que deberían solucionar proveedores internet y el mundo del cine. Gracias a descargarme pelis he descubierto directores y ahora estoy deseando que estrenen algo suyo para ir al cine. Piensen cómo descubrieron a su escritor favorito, seguramente su respuesta sea igual que la mia "un amigo me dejo un libro y dijo que me gustaría" y después me compré TODOS sus libros, y el escritor se gastó 0 en publicidad. Una descarga no es un espectador menos

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    • joriol joriol 22/04/13 19:08

      El problema es que muchos "autores" están pagados por el establishment. Aun recuerdo una imagen de Victor Manuel protestando hace años, llevaba una camiseta que decía "antes autor que comunista", lo que quiere decir "antes cobrar que socializar" (antes capitalista que cualquier otra cosa). En el mejor de los casos son autores ciegos a lo que suponen las nuevas tecnologías y el secuestro cultural que representan las distribuidoras y las gestoras de derechos; en el peor, son tipos que viven de este modelo de explotación de derechos y secuestro cultural y se comportan como mercenarios de la industria (el rey del pollo frito y otros).

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  • fernández turbica fernández turbica 21/04/13 19:42

    Jamas le ha interesado a la deplorable derechona española la cultura, y el cine, sobre todo el que ellos detestan es cultura.

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