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Muros sin Fronteras

No es Bárcenas, el problema somos los españoles


Publicada el 18/07/2013 a las 06:00 Actualizada el 17/07/2013 a las 22:19
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Luis Bárcenas

Luis Bárcenas, en la Audiencia Nacional.

EFE


Es una cuestión (in)cultural. En España -también en Italia y Grecia- engañar al Estado es casi una obligación ciudadana; está bien visto por la mayoría. Se percibe al Estado como un ente arrogante que aplasta y roba, no como algo que trabaja por el bien común y al que se puede controlar mediante contrapoderes. Al honrado se le percibe como tonto. Triunfan los roldanitos, los gürtelianos.

Esta permisividad ambiental con la corrupción genera más corrupción e impunidad y es la base de un durísimo texto publicado esta semana por la revista The Economist, la Biblia para los analistas e inversores de medio mundo. En él no sale bien parado Mariano Rajoy; tampoco la oposición. El problema es sistémico.

El malestar de los egipcios con Mursi

Mariano Rajoy fue protagonista en los principales medios internacionales. THE ECONOMIST
 
Tampoco el Financial Times, la otra gran Biblia junto al The Wall Street Journal, confía en que el escándalo le pase factura inmediata a Mariano Rajoy. Según el diario los responsables de esta situación son los españoles que contemplan el espectáculo con cinismo. Esta actitud distante, pasiva, ofrece un colchón de protección a los políticos.

El editorial de este diario económico afirma que Rajoy debe dar explicaciones sobre un escándalo que le daña "mes a mes, semana a semana".

Business Week, otra revista para inversores, asegura que los problemas de Rajoy pueden afectar al frágil equilibrio alcanzado en la UE tras las tormentas de los ajustes que enfrentan a Francia y Alemania.




Rajoy se mueve y habla (poco) bajo códigos de política nacional, de andar por casa, sin darse cuenta, o sin comprender, que todo lo que se dice y lo que no se dice tiene una trascendencia global. No está en juego su prestigio, está en juego la fiabilidad de España como país serio. Open Democracy se pregunta si este escándalo será el Watergate de Rajoy.

El caso Bárcenas convertido en el caso PP ha inundando los medios de comunicación internacionales, que asisten atónitos a la helenización de la política española. Aquí no se va, se resiste. En Japón acaba de dimitir el ministro de Exteriores, Seiji Maehara, por recibir una donación ilegal de 435 euros.

La política tradicional se hundió en Italia con el escándalo Tangentopoli. Desapareció la Democracia Cristiana y el Partido Socialista Italiano, entre otros; se reinventaron con otros nombres. Surgió el Silvio Berlusconi político de la nada. Logró presentarse como un antisistema, un perseguido del sistema corrupto que se hundía.

Berlusconi es el exponente de la inculturalidad a la que hacíamos referencia al principio, el más listo, el que sabe cómo engañar a un Estado ladrón, hacerse rico, rodearse de mujeres, vivir a cuerpo de rey. Es el mito que muchos italianos quieren emular. De ahí los votos. Silvio gusta; no importan los detalles: la corrupción, las prostitutas, las menores de edad. Lo esencial es que es un antisistema, uno de los nuestros. Es un genio de la imagen de sí mismo y de la manipulación.



En Grecia se mantienen las siglas: Nueva Democracia a la derecha y el PASOK no se sabe bien dónde. Fue socialista y socialdemócrata, como el PSOE; ahora es un apéndice irrelevante con un Evángelos Venizelos ansioso de poder sin importar el precio. El doble hundimiento de estos partidos sirve de advertencia de lo que podrá pasar en España cuando se convoquen elecciones. Cae el bipartidismo, sube IU y UPyD.

La izquierda real en Grecia está en Syriza, una coalición de partidos no siempre bien avenidos en la que destaca la escisión eurocomunista del KKE, los comunistas prosoviéticos (aún lo son aunque no haya URSS; eso es perseverancia).

Syriza tiene un líder joven, Alexis Tsipras, que parece limpio, nada que ver con el pasado de corrupción del que se quiere escapar. Son la segunda fuerza, muy cerca de Nueva Democracia. En las últimas elecciones hubo una campaña europea contra ellos en la que participó el FMI. Se agitó el miedo, se jugó con medias verdades y con mentiras. Las prensa, en general, sirvió de altavoz. Para entender Grecia, un escritor de novela negra: Petros Márkaris y quizá una novela: Con el agua al cuello (Tusquets).



En Grecia no hay Berlusconis, hay algo peor: está Amanecer Dorado, un partido nazi que cada vez tiene más peso electoral y que ha obligado a Nueva Democracia a escorarse a la derecha, algo que ha hecho sin demasiado esfuerzo y con cierto entusiasmo. Amanecer Dorado es un insulto al pasado griego, a su lucha contra los invasores nazis, a los cientos de miles de muertos. La crisis borra memorias. También en España que ni siquiera tuvo la valentía para hacer justicia a la suya, a la memoria histórica.



España y Grecia comparten escenarios políticos, culturales, sociales y económicos. El más dramático: las cifras de desempleo. En el gráfico de Zero Hedge se comprueba su gravedad: más paro que Nigeria y Sudáfrica.

Mientras, se multiplican las declaraciones triunfales de ministros sobre el final próximo de la crisis, los célebres brotes verdes. La esperanza es que una mejora económica sirva para salir indemnes del embrollo Bárcenas. Con dinero mejora la tolerancia, se olvida la corrupción.


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17 Comentarios
  • fernández turbica fernández turbica 02/08/13 19:34

    España como todos los pueblos mediterráneos son pueblos envidiosos, por eso perdonan aquello que ellos harian con tal de ascender por encima de sus vecinos, y cualquier corruptela es perdonada.

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  • La RAF La RAF 26/07/13 15:05

    Es muy lamentable que tenga tanta razón, Sr. Lobo, en su artículo... ¿Seremos capaces de actuar a tiempo como si fuéramos un solo ciudadano? Con frecuencia se olvida un lema que parece utópico pero resulta ser muy real: "El pueblo unido jamás será vencido"... Mucha salud.

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  • Miranda23 Miranda23 25/07/13 10:29

    El problema es la impunidad de los crímenes del fascismo franquista, no de todos los españoles. Son los que usufructuaron de un poder ilegitimo, que mataron y robaron a los que resistieron, a los que defendieron la legalidad de la república. Crearon sus riqueza despojando al pueblo de sus posesiones, engañando y extorsionando a todos los que no estaban con el régimen. Gobiernan los herederos que siguen engañando y despojando a la gente y pueblos de sus posesiones, que han creado leyes que permiten la impunidad y el despojo. Mientras exista esa impunidad es imposible crear una sociedad sana con verdadera cultura democrática. Y que el franquismo manda es evidente: en las leyes, en el poder judiacial, y en todo los organismo que son dominados por los mismos que la corrompen

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  • Inconsciente Inconsciente 22/07/13 17:36

    Confío en que no considere desdeñoso este comentario. El caso es que durante estos días he leído su entrada varias veces y sigo sin saber qué quiere expresar pues toca muchos palos. “El problema somos los españoles”. Bueno, puedo estar de acuerdo pero buscar la solución en lo que dicen los inversores internacionales viene a ser tanto como confiar en el análisis del capitalismo más inhumano que ya sabemos de sobra a qué aspira. Estoy de acuerdo con usted en cómo la prensa “agitó” el miedo en torno a Syriza al igual que aquí hay quien todavía habla del falaz argumento de la “pinza” de Anguita para evitar que se conozca la manera de construir una sociedad justa. Esto también es culpa de los españoles, que apoyan opciones políticas demostradamente corruptas sin pensar en las consecuencias que conlleva. Seguro que estos mismos serán los que traten de “dinamitar” cualquier proyecto de izquierda. Ella dice “La cuevita de la izquierda”, y sus acríticos votantes le apoyan. Gracias en mil caract

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  • Trueta Trueta 22/07/13 17:02

    De acuerdo básicamente, pero promovido desde el poder. Quién exige a los ciudadanos que paguen sus impuestos debe tratarlos con justicia, mientras que la actuación de los recaudadores deja mucho que desear: -Hacienda está reclamando empresas sin actividad desde hace muchos años las declaraciones de la renta, no para cobrarles impuestos, ya que no han tenido actividad, sino para sancionarlas y recaudar. -Nuestros Ayuntamientos cobran tasas y exigen licencia de obra (con los consecuentes gastos de proyecto, aparejador, etc...) hasta por limpiar las canales de los tejados. En Francia y en los países civilizados no tienes que pedir una licencia de obras para todo lo que hagas en el interior de tu domicilio. No hay derecho a que te cobren por reparar tu vivienda. -Las empresas de servicios municipales, que deberían dar los servicios al menor precio posible, exprimen a los ciudadanos. ¿Pueden pedir el cumplimiento de obligaciones estos poderes públicos?

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  • Pintaius Pintaius 20/07/13 10:42

    «Si la gente supiera como funciona el sistema financiero y la banca, habria una revolucion antes del amanecer». Henry Ford

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  • Jlobo Jlobo 19/07/13 22:07

    " A mi no me interesa la política", ...tranquilo que a los que te van a gobernar, si les interesa. Mientras tengamos la maravillosa educación política y sobre como funcionan las instituciones no nos quitaremos las sanguijuelas mentales ni económicas que estamos sufriendo. Según escuchado no se a quien, pero me pareció genial, que la crisis no es de moral, ni económica ni política... es de información, si de verdad todos supieramos como funcionan las cosas, nunca hubiermos llegado a esta situación. Aquí tenemos los medios de incomunicación perfectos para crear zombies democráticos de uso cada 4 años.

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  • Pintaius Pintaius 19/07/13 12:05

    Porque fuera del bipartidismo, del sistema, no hay más que miseria, caos y terrorismo, proclaman a los cuatro vientos los medios de comunicación tradicionales, haciendo hincapié en la enorme pobreza que hay fuera del 25% de población privilegiada a la que pertenecemos, y que vive bien gracias a la opresión que ejerce sobre el 75% de población mundial restante. ¿Estamos seguros de que hay una mayoría ciudadana que de verdad quiera cambiar el sistema?

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  • Pintaius Pintaius 19/07/13 12:04

    El bipartidismo ha convertido a los votantes (a muchos de ellos) en auténticos hooligans que no cambian su voto así su «equipo» baje a segunda división, y los políticos aprovechan los resultados electorales favorables para intentar vaciar su «saco de los pecados». Pero no se trata, solo, de ser el listillo del barrio engañando a Hacienda; la pasividad de los estudiantes frente al acoso y derribo de su futuro más próximo, la soledad de médicos y enfermeras luchando por la Sanidad Pública, y tantas otras protestas aquí y allá, tan desperdigadas como inofensivas, hablan de una sociedad proclive al «¡Qué injusticia! ¡Que alguien haga algo!» gritado desde el sofá de la tele. El egoísmo inyectado en vena por el consumismo nos lleva a pensar más en lo que aún tenemos que en lo que podamos perder.

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  • Maria garcia Maria garcia 19/07/13 09:03

    El caso Bárcenas es ejemplar.. De la misma manera que nos ocultan la financiación "b", la mayoría hemos ocultado datos, en mayor o menor escala, y siempre impelidos por el miedo a perder el trabajo. No me creo que en los bares tiren a la basura el pan que se cae al suelo.. Extrapolando sale el carácter desconfiado de la ceja levantada.. En otros lares es peor, no hay extrapolación. Al pueblo mayoritario se le mantiene en la ignorancia supina. No hay más que ver la perfección con la que colocan los adoquines los obreros en Brasil, mientras tienen como paisaje de fondo las colinas de favelas..

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