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Desde la tramoya

Si te marcan la baraja, mejor no jugar (sobre el derecho a decidir)

Publicada 01/11/2013 a las 06:00 Actualizada 31/10/2013 a las 20:02    
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El líder del PSC, Pere Navarro, durante una comparecencia ante sus militantes.

El líder del PSC, Pere Navarro, durante una comparecencia ante sus militantes.

ALBERTO ESTÉVEZ
“Derecho a decidir” es una idea tan tramposa como “derecho a la vida”, como dijo el otro día Tomás Gómez, el líder de los socialistas madrileños. Los miembros del Opus Dei reclaman el “derecho a la vida” con un bebé en los hombros y alguien como yo, que soy ateo y tengo cinco hijos, quedo como un desalmado egoísta. Y una mujer que renuncia a la maternidad pasa a ser, en el esquema de esos dogmáticos, una asesina. Se proclaman grandes defensores de la vida quienes cada domingo encuentran consuelo e inspiración en templos oscuros ante la figura de un hombre-dios que acepta su propia tortura por designio del padre, y muere con frente y pies y manos sangrantes. Un marciano consideraría que el catolicismo es la religión más extrañamente sádica de los humanos, a la vista de sus símbolos. Pero en esa lucha tan agónica de las ideas y las palabras por extenderse entre la gente, quienes niegan el derecho a decidir de las mujeres se han apropiado, literalmente, de “la vida”.

Y aunque en Occidente los juristas, los ginecólogos y los filósofos y moralistas hayan determinado por abrumadora mayoría que el sujeto del derecho a la vida debe ser definido convencionalmente, porque es evidente que un óvulo fecundado no es lo mismo que un feto de nueve meses, como una nuez no es un nogal centenario, los defensores de forzar la maternidad han logrado pasar por la historia de la humanidad como los defensores del “derecho a la vida”. Y nos dejan a los demás con palabras feas (aborto), largas (interrupción voluntaria del embarazo) o frías abreviaturas (IVE). Hasta que no logremos explicar que ellos están por “forzar a las mujeres a la maternidad en contra de su voluntad”, no ganaremos la batalla de las palabras.

Salvando las diferencias –pongo el ejemplo del aborto porque es más conocido– el “derecho a decidir” de los independentistas catalanes esconde una trampa del mismo tipo. Derecho a decidir ¿qué? Sí, claro: derecho a decidir si Cataluña sigue en España o no. Pero, ¿cuándo?; ¿cómo?; ¿quiénes votan?; ¿cuál es la pregunta?; si decidimos que no, ¿será la decisión reversible?; ¿y lo será si decidimos que sí? Como el derecho a decidir que se esgrime no está recogido en la Constitución vigente, ¿hasta dónde vamos a llegar en su defensa? Sabemos que en un referéndum puede ganar el “no”, como pasó en Quebec con respecto a la separación de Canadá, o en Chile con respecto a la continuidad de Pinochet. Pero también sabemos que el “sí”, por el hecho de ser “sí”, ya tiene ventaja. Ese es solo un pequeño ejemplo de los numerosos factores que alteran la supuesta sencillez de la decisión entre el “sí” y el “no” .

Quienes plantean del “derecho a decidir” (CiU, singularmente, porque ERC al menos plantea sin ambages la independencia), saben que lo que están persiguiendo es un camino a la secesión. Ni más ni menos. Saben que tras la fachada de un “proceso ilusionante” con cadenas humanas infinitas, camisetas amarillas y banderas estrelladas hay una ruptura de la sociedad catalana en dos partes iguales: la mitad española y la mitad catalana, por imaginar dos nacionalidades en potencial conflicto. Saben que no esgrimen un derecho a decidir, sino una obligación a decidir.

Con todo, lo peor a mi modo de ver, no es eso. Lo peor es que saben que ese proceso pretendidamente espontáneo de emancipación de una nación oprimida es en realidad, como todos los nacionalismos (en realidad como todos los proyectos políticos), una construcción desde el poder. Mas se presenta como un Garibaldi, como un Simón Bolívar, como un Gandhi, cuando en realidad es un zombi que ha puesto en jaque a la sociedad catalana (qué mejor reflejo que el enfrentamiento con Durán, su socio de toda la vida), y que ahora anda como alma en pena perdiendo apoyo electoral y en manos de los dos extremos: de un lado ERC y de otro el nacionalismo español centralista.

Mas sabe que hace trampas: excita los ánimos antes de las dos últimas Diadas, dotándolas de dimensión histórica. Plantea todo, hasta la más insignificante de las cuestiones de la agenda política, en términos de identidad nacional. Evita a conciencia las palabras que asustan –independencia, secesión, división– para adornar su contenido con las que gustan –derecho a decidir, ilusión, pueblo…–. Y presenta el proceso como si el hervidero fuera espontáneo, cuando son él y sus socios quienes encendieron el fuego y gradúan su fuerza con lo que hacen y con lo que dicen.

Los nacionalistas del otro lado también hacen trampas. Por ejemplo, cuando dicen que si Cataluña quiere irse, España también tendrá que aceptarlo. Saben que eso es imposible: basta que quiera romper uno de los socios en cualquier actividad –un matrimonio, una pandilla o una empresa, por ejemplo– , para que la ruptura se consume. Niegan que Cataluña sea “sujeto político” y esgrimen para ello no sé qué sesudos argumentos constitucionalistas, sabiendo que para su contraparte la Constitución es precisamente el obstáculo a superar. Afirman que quieren a Cataluña mientras hacen todo lo posible para menospreciar, suprimir o ridiculizar su identidad cultural específica.

Cuando hay trampas, cuando la baraja está marcada, la solución es no jugar. Levantarse de la mesa, denunciar a los tramposos y no jugar. No jugar, en este caso, significa abstenerse en todas y cada una de las iniciativas que uno sabe que son engañosas, como la de UPyD contra el “derecho a decidir” del martes: no sé qué necesidad tenía el PSOE de regalar a sus adversarios los llamativos titulares de prensa del día siguiente votando a favor y dejando al PSC a los pies de los caballos. Lo lógico habría sido que el PSOE se abstuviera, como hicieron los diputados del PSC, por respeto a sus hermanos catalanes y porque la abstención significa que no juegas. Incluso podrían haber abandonado el hemiciclo, o podrían haber girado su escaño como señal de rechazo, o lo que fuera que demuestre que ni el PSOE ni el PSC están dispuestos a seguir jugando a este enfrentamiento provocado por el Gobierno catalán, del que también sacan provecho los nacionalistas españoles.

Como tampoco puedes permitir que tu ausencia te deje en la irrelevancia, acto seguido debes iniciar tu propio juego. Por eso el PSC hizo bien hace ya tiempo, en plantear la solución federal. Y ha logrado que hasta los socialistas más viejos acepten con resignación que alguna solución hay que plantear que no sea ni la de los nacionalistas españoles ni la de los nacionalistas catalanes. Quienes creemos que el PSOE y el PSC pueden aún seguir siendo hermanos bien avenidos y defender las mismas cosas, habríamos aplaudido que el martes pasado presentaran una moción por una reforma de la Constitución, aunque sea la enésima, para avanzar en un Estado Federal.

Si en la mesa de al lado hay dos jugadores tramposos, levántate y juega tu propia partida, incluso aunque por el momento sea un solitario.


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10 Comentarios
  • Emii¡li Emii¡li 15/11/13 23:59

    Esto al final es un divorcio, depende de una parte. Queremos irnos. ¿Porqué os oponéis si no nos queréis? ¿Violencia de nacionalidad (genero)?

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  • Asikas Asikas 06/11/13 18:30

    "...quieren a Cataluña mientras hacen todo lo posible para menospreciar, suprimir o ridiculizar su identidad cultural específica". Esta es una frase que no entiendo. ¿Quién y como menosprecia o ridiculiza? ¿podrías ponerme un ejemplo?

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  • Victor Abellon Victor Abellon 06/11/13 09:30

    No soy catalán, para empezar. Me parece tramposo yuxtaponer "derecho a decir" (la forma de gobierno de una comunidad política) al "derecho a la vida" que propone la Iglesia Católica y sus seguidores más estrictos, derecho que se supone que se inscribe en el ámbito de la persona. El autor nos hace una introducción de dos párrafos un poco fuera de propósito y que de entrada ya contamina connotativamente el argumento. Después señala: "Saben que tras la fachada de un “proceso ilusionante” con cadenas humanas infinitas, camisetas amarillas y banderas estrelladas hay una ruptura de la sociedad catalana en dos partes iguales". Retóricamente, esta muy bien, pero no como argumento. Pensemos: ¿no está ya dividida la sociedad catalana? La respuesta me parece inapelable. Lo que sí me parece discutible -y mucho- es que sea "en dos partes iguales". A partir de ahí el resto ni lo comento.

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  • Miju33 Miju33 05/11/13 23:17

    Lo que no tiene sentido es que una sociedad que con sus altibajo  es una desde los romanos, pueda separarse en un proceso de dos años. Hace tres años los independentistas no hubieran superado un25% de los votos. ¿Tiene derecho esta micro generación a separar algo que ha estado tantos siglos unido?¿y a condenar a sus descendientes a quedar excluidos del importantísimo bagaje cultural que conlleva España? Fuera Cervantes, Velázquez Goya, Picasso, Machado, García Márquez, La Alhambra...En unos años los catalanes conocerían el español igual que el francés , 0. Y todo para seguir siendo dependientes de Bruselas, que es su máxima aspiración de independencia. El nacionalismo es pequeño, provinciano y contrario al cosmopolitismo, pero la pasta es la pasta y se han creído lo del Estado nos roba. Entretanto el Sr.Mas y sus socios expoliando el país.

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  • manuel pérez nespereira manuel pérez nespereira 04/11/13 12:27

    Mientras continuen ustedes pensando en términos personalistas, no entenderán nada, o muy poco. Mas, en estos momentos, no deja de ser un surfer que navega como puede en una ola que ni quería ni creo que quiera en este momento. La sociedad civil le empuja, y el éxito de las dos últimas diadas ha sido un éxito tejido no desde el poder, sino des de plataformas independientes. En estos momentos, más allà que yo y muchos como yo queramos la independencia de este país, el debate se centra en la soberanía. Más allá de un si o un no, el reconocimiento legal de la nación catalana significaría un avance que incluso podría convenir a España, auque parezca contradictorio. Y sería desde la libertad de las partes que podría crearse un pacto federal. No desde una, cuando en realidad no hay nadie al otro lado. Piensen que, como dijo el mismo Manuel Fraga, Cataluña aun no ha dejado hoy día de ser tierra conquistada

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  • Maria garcia Maria garcia 02/11/13 19:22

    Que juego es..La Alternancia??

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  • Celsotino Celsotino 02/11/13 10:16

    Estoy de acuerdo con la línea argumental sobre las incoherencias del PSOE, y también en general con la argumentación en torno al llamado "derecho a decidir".Creo que, en el plano conceptual, el PSOE tiene una asignatura pendiente, a saber: no es aceptable defender la autodeterminación de los pueblos en abstrato, pero negarla en copncreto cuando ello afecta o puede afectar a un pueblo concreto. Por otro lado, sigo sin ver donde está el discurso federalista del PSOE, y eso si me parece grave. Mucho usar la idea federal cuando llueve, y dejar para otro siglo su articulación cuando escampa... En el PSOE no veo por ningún lado verdaderas convicciones federalistas, y ni siquiera me parecen claras las del PSC. Ya está bien de oportunismos a salto de mata: si el PSOE quiere ser relevante, tiene que, además de depurar sus filas de corruptos y trepas, definir con claridad que modelo de estado defienden y sobre todo, cómo reconstruir el Estado del Bienestar y quien pagará para ello. Sin rodeos...

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  • Angel Angel 01/11/13 12:44

    Pocas veces en mi vida habia leido un articulo de opinion con un grado de DEMAGOGIA de tal envergadura. Que los icudadnos o lo miembros de un pueblo puedan decidir lo que deseen sea marcar la baraja y hacer trampas graves, comparandolo con el aborto es demasiaoooo! jajajaja Los españoles si pueden decidir, pero no pueden celebrar referendums, ya que los dirigintes politicos no lo convocan nunca. Los catalanes no pueden decirdir ni tampoco celebrar referendums. Madrid, sede de la famosa frase de "Vivan las Caenas" y de una manifestacion mayor a la que convoca el PSOE en contra de una sentencia sobre los derechos humanos, nos presenta un lider con esta capacidad demagoga, un PSM al que le dieron un golpe de estado despues de ganar unas elecciones porque a dos miembros les dieron un piso y un viaje al caribe. Ufffff YO voto por un estado federal a nivel planetario, e intergalactico y ma alla. Asi no hara falta la secesion de ninguna persona, y todos contentos, jajajajaj

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  • BASTE BASTE 01/11/13 10:51

    Estoy de acuerdo en lo de "tramposo" pues el derecho a la vida es una moneda con otra cara, la de que no me maten y me echen a una cuneta, la de que no me esclavicen con un sueldo de miseria hasta mi muerte y la de los míos, mientras ellos salen en listas de ricos. Y lo del derecho a decidir también tiene otra cara.¿Quién? en un restaurante la decisión del punto de sal la tendrán los cocineros y no los mecánicos del taller de al lado, aunque tambián coman de ese guiso. El qué, el mismo lo contesta.Y se puede seguir mareando la perdiz con el cómo,el cuándo, "la paja en ojo ajeno"...etc. (1000 palabras no dan para contestar tanto).Y la Constitución (el PSC se abstuvo, ¿quizás para no jugar con cartas marcadas?) es otro debate, fue lo menos malo de aquélla transacción y va siendo hora de remozarla y que intervengan aquéllos de menos de 50 años.Creo que las cosas son más sencillas y con sencillez debemos avanzar a una vida mejor, para todos, algo que por cierto, no estamos logrando.

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  • marlboro marlboro 01/11/13 10:20

    Levántate y juega tu propia partida.Me gusta. Genial.

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