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VERSO LIBRE

España como anomalía

Publicada el 17/11/2013 a las 06:00
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

Efe
“Pero no ha llegado la paz, Luisito: ha llegado la victoria”. Esa es la respuesta que le da don Luis a su hijo en la escena final de Las bicicletas son para el verano de Fernando Fernán Gómez. Se trata de una escena memorable no sólo porque pertenezca a una de las mejores obras de nuestro teatro contemporáneo. El presente político español suele devolverle también la realidad. Nuestra historia nos condena a vivir instalados en la anomalía.

Leo con estupor que María Dolores de Cospedal anuncia en una convención de los jóvenes del PP que el gobierno quiere impedir a los tribunales internacionales la posibilidad de corregir decisiones tomadas en España. Sus palabras son gravísimas y suponen un disparo en el corazón de la democracia española. Nos devuelven a lo peor de la mentalidad intransigente del tradicionalismo patrio. Negar la legitimidad del derecho internacional (por ejemplo, de un Tribunal de Derechos Humanos) es una postura que nos coloca una vez más en la anomalía democrática. ¿Hemos salido alguna vez de ella?

La sentencia sobre la “doctrina Parot”, aunque responde a una impecable sensatez jurídica, ha levantado revuelo en el orgullo nacional. Supongo que no alcanzará tanto eco, ni la mitad de la mitad, otra intervención extranjera que sin embargo me parece de mucho más calado histórico y social. Me refiero al informe del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias. Los resultados son muy duros por lo que se refiere a España y no ya porque denuncie el desamparo en el que han vivido las víctimas del franquismo. Después de Camboya, somos el segundo país del mundo con más desaparecidos. Lo que me parece de verdad grave es que se denuncie el uso de la Ley de Amnistía de 1977 como una medida de punto final típica de las dictaduras para impedir la investigación de crímenes contra la humanidad. Ese es el uso que ha hecho de ella el triste, feo y desacreditado Tribunal Supremo.

En definitiva: la tan cacareada Transición Española no pertenece a la Paz. Fue el capítulo último de la Victoria.

La manipulación de la historia de España ha sido decisiva a la hora de legitimar la perpetuación de la oligarquía económica del franquismo como bloque de poder en la democracia. Las élites económicas nunca vivieron la Transición como una oportunidad para la verdadera transformación democrática y social del país. Buscaron una estrategia que les permitiera a la vez mantener sus privilegios y conectar con el capitalismo europeo. Se manipuló la historia para ocultar las responsabilidades de la guerra y de una alargada y cruel posguerra en la que se estableció la anomalía española.

Considero de lectura obligada el libro de Julián Casanova titulado España partida en dos. Breve historia de la Guerra Civil española (Crítica, 2013). El prólogo y el epílogo son tan importantes como el estudio del enfrentamiento bélico. En el prólogo se explica que España era un país europeo normal en el primer tercio del siglo XX. Los enfrentamientos y las tensiones propias de la época no fueron más violentas que en otros lugares y desde luego no justifican la interpretación de un inevitable golpe de Estado en 1936. Con la derrota de la república, llegó la Victoria, o lo que Julián Casanova llama la “paz incivil”. Entre 1939 y 1946, se ejecutaron al menos 50.000 personas y la cuenta no paró hasta 1975. Al contrario de lo que ocurrió con los caídos por Dios y por España, estos muertos fueron condenados al olvido, junto a tantos demócratas que acabaron en las tumbas, las fosas, el exilio y la cárcel a causa del golpe de Estado de 1936. No ocurrió lo mismo en Italia, Alemania, Austria o Francia. “En la larga y cruel dictadura de Franco –concluye Casanova-, reside, en definitiva, la gran excepcionalidad de la historia de España del siglo XX”.

Esa anomalía llegó a la Transición con las consignas del olvido, la equidistancia y la manipulada reconciliación. Nadia quería venganzas en 1975. Pero hubieran sido muy aconsejables la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas para no condenarnos a una democracia sin raíces, sin valores y sin pudor público.

María Dolores de Cospedal expresa ahora el deseo de una España al margen de los tribunales internacionales y los derechos humanos. Es algo que llena de angustiado asombro. Seguimos soportando la ignorancia bárbara de unos políticos que no se avergüenzan de sentirse herederos del franquismo porque piensan, o les interesa pensar, que la palabra crimen tiene que ver con la República y no con unos militares que, apoyados por la Iglesia y los terratenientes, se levantaron en armas contra la democracia constitucional que estaba intentando modernizar el país. Y así nos va.
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10 Comentarios
  • ruival ruival 21/11/13 23:29

    No se puede escribir un artículo.........., toda una tesis........basándose en una hipótesis tan endeble........................: ''''''Leo ... en una convención de los jóvenes del PP... 

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  • sanedrin sanedrin 20/11/13 11:09

    Aquí tenéis un buen ejemplo de lo que es este país, es decir, Españistán. http://constituquerella.blogspot.com.es/

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  • jucies jucies 17/11/13 12:53

    ¡muy bueno... muy bueno...!como decía aquel, lo bueno, si breve, dos veces bueno...

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  • IRENE IRENE 17/11/13 12:46

    Me gustaría dar voz desde aquí a un escritor Juan Eslava Galán y su Década que nos dejo sin aliento, es un libro al hilo de lo que habla Montero y que nos ofrece alguna respuesta, vaya mi felicitación como siempre por este buen art.

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  • MI15 MI15 17/11/13 12:13

    En todo esto existen dos problemas graves que los españoles no hemos solucionado y que mientras ello no suceda entiendo yo que España no entrará por derecho propio en las democracias occidentales. Uno de ellos sería una transformación radical de la justicia y el otro el reparto de los medios de comunicación a partes iguales o al menos con una cierta ecuanimidad. La derecha tiene tanto altavoz que al final terminan creyendo, por repetición, que la desvergüenza con la que nos dirigen es una ley eterna de obligado cumplimiento y lo peor es que de tanto repetirlo en sus medios, que son casi todos, la gente termina por asumirlo y la justicia por darles la razón al menos eso es lo que pensamos muchos

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  • escoltet escoltet 17/11/13 11:58

    Hem fa fallida el cor quan llig textos com el teu sobre la transició. Quantes discussions, quants desacords, quantes frustracions i quant dolor va produir "la transició". L'esquinçament que va patir l'“esquerra” va ser dramàtic, almenys per a alguns, Avui, crec, per a tots. També el patirem amb les primeres eleccions sense que estigueren legalitzats tots els partits polítics, amb la Constitució, amb l'OTAN, amb la Unió Europea, amb la globalització,... però parem ja. Avui mateix he llegit en InfoLibre a Marcos Ana; “El passat cal superar-ho, però no es tracta de passar pàgina ràpidament sense haver-la llegit detingudament i haver assimilat el que suposa”. Fa poc vaig llegir una carta oberta en “El País”. Les presses per arribar a cap lloc ens segueixen perdent.

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  • Rogerio Rogerio 17/11/13 11:46

    El articulo es bueno en cuanto a lo dicho por Sor Maria del Cospedal, pero no olvidemos que esa amnistia de 1977, junto a colocarnos a Juan Carlos I de España y V de Botsuana como rey fué con el beneplacito del PSOE y del PCE. Estos "democratas" nos ocultaron a la mayoria de la sociedad la dichosa amnistia a franquistas y demas calaña.

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  • baldos baldos 17/11/13 11:33

    Apreciado Luis, un articulo como todos los tuyos inmejorable, en tu buen saber ya se entiende que las palabras tienen el valor, no de la palabra en sí, sino quien la escribe o la dice, y este caso se da la circunstancia, de la incontinencia, verbal de quien las pronuncia, que se añade el "de", para darse aún mas prestigio, ya que en su árbol, genealógico no aparece ese de fantasmagórico "de" prepotencia, y que algunos hermanos no lo llevan, además demuestra, presuntamente su similitud y añoranza, con el régimen franquista.

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  • Juana Juana 17/11/13 09:41

    No se puede decir más en tan poco espacio, muy,  muuuy buena la interpretación del sentido de las palabras de Cospedal. Tomo nota del título del libro, gracias

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  • Retornado92 Retornado92 17/11/13 00:37

    Siempre pensé que el terror de Mola, Franco y toda la camarilla ha tetanizado a los españoles para más de cinco generaciones... La transición fue el apaño de unos tipos que por haberse opuesto durante casi 40 años a la dictadura pensaban que ya habían sufrido bastante y tenían derecho a participar de pleno derecho en la buena vida que ofrecía esa semidemocracia anómala que se beneficiaría de las ayudas de los países del norte, sin sacar las lecciones del drama y sin barrer tanta basura material, moral y, sobre todo, mental que la dictadura había enraizado... Somos un país marcado a fuego con nuestros vicios, nuestra falta de sentido común y nuestra iglesia corrupta...

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