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El buen juez

Publicada el 09/02/2014 a las 06:00
El escritor José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, Azorín.

El escritor José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, Azorín.

La vida, que es una retórica de los días, se cuela siempre en nuestro estilo. Cuando la vida es altisonante, corremos el peligro de abultarnos a nosotros mismos, exorbitados y sacados de quicio. Por eso conviene siempre volver a Azorín, a sus frases limpias y pudorosas. El escritor sabía que vivir es ver pasar las nubes y, sobre todo, ver volver. Igual que regresan los escándalos, el deterioro de la política y los padecimientos del periodismo, regresa la necesidad de decir y de contar. Azorín es una de esas cosas a las que conviene volver.

A principios del siglo XX, el pequeño filósofo caminaba por Madrid con un paraguas, un sombrero de copa y una cajita de plata repleta de fino y oloroso tabaco. Nosotros hemos tenido que dejar el tabaco porque, como los sueños, resulta peligroso para la salud, y bajo nuestro paraguas sólo cabe una humilde gorra para combatir el invierno. Pero con gorra y sin tabaco vemos cosas muy parecidas a las de Azorín, el escritor que aprendió la claridad y el diálogo directo con el lector gracias a las páginas de los periódicos. Lo despidieron de muchos, El País, El Imparcial, Diario de la Marina…, por opinar a contracorriente, pero él aprendió a volver y a llevarse el buen estilo a su literatura. Lo mejor de la letras española ha vivido, y no sólo por cuestiones alimenticias, con la ayuda de los periódicos.

En La voluntad (1902), criticó de forma despiadada la España de la Restauración. La mentira de los políticos había separado de forma tajante el reino oficial y la vida real, las discusiones del Parlamento y las necesidades de la gente. La sucesión de turnos entre los unos y los otros, los conservadores y los liberales, era una farsa que servía para consolidar el predominio de las élites. No es difícil comparar el cinismo de Romero Robledo, el cacique de la política que provocó su expulsión de El Imparcial, con el espectáculo del embuste sin sonrojo que campea hoy en las declaraciones del Gobierno y de su partido. No es difícil sentir vergüenza ante algunas santas indignaciones de la oposición, como si en dos años se hubiese olvidado de su comportamiento cuando estaba en el Gobierno.

Mi libro preferido de Azorín es Los pueblos (1905). Vuelvo a él y me encuentro con la España de hoy. Basta con cambiar el sombrero de hongo por la gorra, los casinos por las redes sociales y la hora del café por la llamada del móvil. Ya sé que es mucho cambiar, pero también sé que bajo tanto cambio permanecen algunas cosas decisivas. La España dormida de los pueblos de Azorín rodaba por la decadencia a fuerza de glorias falsas y sueños imperiales. Nosotros rodamos también con la marca España en el bolsillo, aunque las falsas glorias sean hoy deportivas y los sueños imperiales pinten menos que la corrupción política aceptada como costumbre. La misma corrupción, pero sin coartadas imperiales.

Leo El buen juez, un capítulo de Los pueblos compuesto por dos artículos publicados en España los días 6 y 8 de septiembre de 1904. El escritor se acerca a la jornada laboral de un juez que cumple con su trabajo. Provoca un revuelo de extrañeza al dictar sentencia contra los intereses del poder y de su orden. Lo normal es darle la razón a la autoridad social, al rico, al que come caliente y duerme en un lecho de seda. Pero de pronto el buen juez de Azorín, después de la lectura oportuna de las sentencias del presidente Magnaud, se pone de parte del que sufre y decide que la justicia no se basa en cumplir a rajatabla las leyes, sino en reparar injusticias.

Lo ideal es que las leyes se identifiquen con la reparación de la injusticia. Pero la retórica que se cuela en nuestras sociedades suele servir de paraguas para el desmán de los poderosos. Por eso el buen juez necesita con frecuencia buscar huecos, retorcer un poco la ley, ir por delante para hacerla avanzar, con la intención de coser los desgarrones provocados por la injusticia. Si los ministros de interior retuercen la ley para violar derechos, los buenos jueces la retocan para impedir injusticias.

Leo a Azorín y pienso en el buen juez que toma declaración a una infanta de España sospechosa de participar en asuntos turbios. Pienso en los jueces que no consideran delito el escrache en el domicilio de los déspotas. Pienso en los jueces que paralizan un desahucio, una expulsión de inmigrantes menores de edad o un proceso de privatización de la sanidad pública. Leo a Azorín y pienso que vivir es ver volver.

Pienso también que la calidad literaria es inseparable de la rebeldía. Conforme el maestro perdió indignación cívica, sus palabras se fueron quedando más huecas. Escribir y vivir son dos formas de resistencia frente al poder de la muerte.

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8 Comentarios
  • molete molete 12/02/14 23:09

    Jose Augusto Trinidad Martinez Ruiz, ---AZORIB---Anarquista, Ldo. en Derecho, Periodista, Articulista, Gran Escritor, Posiblemente llevado por su ideologia, muy propia de la sensibilidad de Azorìn, muy propia de la màxima "La Justicia no se basa  en cumplir a rajatable las Leyes, sino en reparar Injusticias", entendamoslo asì-Una cosa es lo Real y otra lo Legal-Hay veces en que lo Justo puede resultar injusto, y viceversa, la la injustiicia , ser justa.  El Profesor Garcia Montero, como Azorìn Saben y sabian de edsto-

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  • María Dolores Amorós María Dolores Amorós 10/02/14 01:44

    Me resulta imprescindible ya la columna de Luis García Montero, esa dulce elegancia con que nos lleva de la mano a lo más insospechado del comienzo de la semana. Hoy con Azorín (voy a relerlo) nos conduce por esos caminos de la prepotencia del poder de antaño que se repite en este presente, al igual que la alternancia bipartidista en el poder, ideada por Cánovas en la Restauración de la Monarquía en 1875. Aquel ambiente caciquil lo respiramos aquí desde la "restauración" de Juan Carlos en aquella "modélica" Transición e instauración bajo mano de otro bipartidismo que huele a rancio. A excepción de pinceladas de Libertad y Valentía como las indicadas en el artículo, se impone la caspa de la casta, sus palabras y hechos déspotas y alejados de la ciudadanía, de sus derechos y carencias. Se impone el hambre incluso a los niños sin que el partido de la oposición  ponga el grito enel cielo. Solos nos dejan.Nuestra esperanza radica  en la firme unión de los partidos de la izquierda junto con

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  • losdel38 losdel38 09/02/14 18:51

    El Sr.Azorin,magnifico,parece que lo escribio hace unos años,tambien tenemos "El Quijote" el libro mas leido,tambien hay jueces....y buenos.               Hoy dia se lee en prensa,fulanito ha sido procesado,imputado,sopeschoso,llamado a declarar y cuaqueir español con estudios bajitos,en el 90% de los casos ya sabe cual es el veredicto,la sentencia leindose los  Periodicos......Tiene pasta,esta la Iglesia,es un currante,tiene algun familiar en el gobierno

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  • IRENE IRENE 09/02/14 17:15

    Al final los desamparados los que no tienen mas que el caudal de la moral bien aprendida como patrimonio, tienen que recurrir a los jueces en busca de justicia para que de alguna forma no quede impune su dignidad, algunas veces sale bien ya que el juez comparte con él esa moral y otras no.

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  • Maria garcia Maria garcia 09/02/14 12:02

    No espero nada de la justicia humana. Si de los individuos de cualquier lugar. Cuando sea gratuita para todos, entonces. Se trata de una maquinaria de tornillo sin fin, la rueda pequeña rápida apenas mueve la grande. En la Naturaleza, lo pequeño puede alterar lo grande..Virus, oleaje, riada, hongos, coleóptero...No interesan litigios en que el pequeño haga peligrar el engranaje. De continuar así las cosas,puede que en pocos años la justicia se haga por ordenador..

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    • La RAF La RAF 11/02/14 10:37

      Absolutamente de acuerdo con lo expuesto en el comentario 3. Mi más sincero agradecimiento a Luis García Montero por su artículo describiendo una realidad repetida tan delicada y verdaderamente. Salud y "res publica".

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  • sanedrin sanedrin 09/02/14 10:37

    Como hablas del buen Juez, aquí te dejo un buen ejemplo de lo que es la Justicia en Españistán. http://constituquerella.blogspot.com.es/

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  • jjosse jjosse 09/02/14 10:36

    Gracias Luis por tu reflexión. Hay sin embargo algunas diferencias entre el buen juez de Azorin y las sentencias de jueces que mencionas. El buen juez actúa en contra de las Leyes porque actúa en conciencia. Su buena conciencia. Las Leyes no están a favor de la privatización sanitaria o de la prohibición de las manifestaciones de los ciudadanos. Eso es lo que les gustaría a los del PP. Y si el juez dicta sentencia en contra de ellos, irán a por el (véase Garzón, el juez que metió a Blesa en la cárcel o la jueza actual). No  parece acertada la alusión a la alternancia política de aquellos años con la situación actual. Si PP y PSOE han gobernado tantos años ha sido por la decisión de los ciudadanos, no por cambalaches políticos. Otra cosa es que deseemos un cambio en el que la diferencia entre unos y otros sea más nítida. Y en eso puede estar el PSOE, aunque, para algunos, legítimamente, pueda ser tarde. Otros mantenemos la esperanza. Pero, en definitiva, viva Azorin y su buen juez.

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