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La culpa es suya por querer engañar a la banca


Publicada el 08/03/2014 a las 06:00

Preferentistas zarandean el vehículo de Blesa a su salida de la Audiencia Nacional

Un nutrido grupo de afectados por la compra de preferentes de Bankia han zarandeado el vehículo que aguardaba al expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, a su salida de la Audiencia Nacional. Hasta allí ha acudido este lunes a declarar como imputado ante el juez Andreu por idear las participaciones. El Tribunal está tratando de determinar si con la venta de este producto tóxico a 300.000 ahorradores se intentó tapar la insolvencia de la caja. A pesar de los intentos de evitar escenas de tensión entre preferentistas y el propio Blesa, como la sucedida hace un mes –cuando éste fue a declarar a otros juzgados por la compra del Banco de Florida- ha resultado imposible. Decenas de personas, la mayoría de edad avanzada, también han golpeado el coche entre gritos, abucheos e insultos. Agentes de las fuerzas de seguridad del Estado han conseguido disipar la ira con la que muchos han increpado al exbanquero, a quien solicitan que “les devuelva el dinero”.

Ese jubilado es mi padre, o soy yo mismo, que paso el ecuador de los cincuenta. Los hombres que gritan, que insultan a Blesa y meten en el saco de su ira a Rajoy, que vacían su rabia y su impotencia sobre el duro metal del coche, que estrellan sus palabras y sus puños cansados sobre el blindaje del Mercedes del banquero, tienen hijos, quizá nietos y es posible que nunca participaran en manifestaciones ni hubieran querido salir jamás del amable confort del anonimato sin complicaciones. Imagino que se casaron, trabajaron, sufrieron el franquismo o la postguerra, o puede que ambos. Seguro que se emocionaron con Suárez y creyeron en el futuro democrático.

Hay una generación entera como ellos.

Algunos habían estudiado, los que pudieron; otros trabajaron desde jóvenes para poder empezar a “formar una familia”. Se sacrificaron, ahorraron, se privaron de algunos pocos lujos en un presente nada fácil y hoy lejano para poder disfrutar en un mañana que imaginaban sereno y despreocupado, y con los suyos, que así sabe mucho mejor. El ahorro no era mucho, pero calculaban que con la quita de cada mes podrían después de unos años contar con un capitalito para la jubilación tranquila.

Y claro, el dinero en el calcetín no rentaba, de modo que había que ir al banco donde tenían confianza con el director de la sucursal –“qué buen chico, también de familia humilde”– y escucharon su consejo y creyeron a pies juntillas que sus recomendaciones eran las más sinceras y saludables, porque con un mínimo riesgo se grantizaban el porvenir de sus ahorros. Y lo pusieron en sus manos.

A partir de ese momento cambia su destino y, por lo visto, también su intención. Con el dinero ya en el banco, los impositores revelan su impostura y se muestran como lo que en realidad son: lobos financieros, perfectos conocedores de los mecanismos bancarios y el entrelíneas de los contratos, que buscan fácil rentabilidad de su dinero por la vía que sea, abusando incluso de la buena disposición de bancarios y banqueros. Exigen preferencia de trato y producto preferente y por eso reclaman las opciones del mismo nombre. Lo importante es la rentabilidad, no el riesgo.

Los funcionarios ahorradores, las viudas que estiraron la pensión, los jubilados que se privaron de una vida más cómoda no son víctimas, según este relato, sino responsables impulsores de su propia ruina. Cómo hemos podido pensar en algún momento que fueron consciente y reiteradamente engañados si no son “analfabetos financieros”.

Blesa sale de la Audiencia entre carreras de la policía y gritos de ira y dolor, explosiones de rabia de quienes lo perdieron todo por algo que él y los de su clase y religión ordenaron hacer con el dinero que les confiaron. Pero no parece sentirse culpable: ni quizá sienta algo así jamás. No hay dolor ni empatía porque su mentira, la de la tribu del lujo y la vida fácil, es la liturgia que se oficia cuando el dinero llega a sus manos: si hay beneficio, ellos ganan; si no, tú pierdes.

Ellos no engañan, somos nosotros los que queremos engañar a la banca. Esos jubilados que lo perdieron todo y ahora gritan su frustración en la cara del presunto ladrón de cuello blanco.
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7 Comentarios
  • Kali Rossi Kali Rossi 03/05/14 13:15

    ES para LLORAR! si no fuera tan actual y tan cercano este drama podría ser el guión de una tragedia. Además es un retroceso para nuestra cultura para nuestra moral, estamos hablando del envilecimiento total de la sociedad entera, unos por tolerar tanta ignominia y los otros por cometer tantas atrocidades Esto les puede explotar en la cara. Confucio dice: Cuando mandan los malos, sufren buenos y malos

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  • Alfar Alfar 09/03/14 22:15

    La prueba de que las intenciones de los bancos no son buenas, la tiene el hecho de que cuando se abre una cuenta, te largan un tocho de papeles con letra microscópica, que no hay quién entienda, y además te lo dan en el momento de firmar. De todas maneras la culpa no sólo es de ellos, si no del Estado que les consiente esas prácticas mafiosas, hechas solamente con la intención de engañar.

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  • 359gcu 359gcu 09/03/14 19:11

    Lo gracioso de todo esto, es que. las cajas  se crearon para terminar con los usureros y, an sido los usureros los que an terminado con las cajas. ¿y no era esto lo que pretendían?

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  • Enriqueta Enriqueta 08/03/14 18:43

    Su insolencia no tiene límites, pero es así porque esta nueva casta de ladrones, ha tenido el visto bueno del poder político, que tras vaciar bancos con el ladrillo, ha querido tapar sus huecos con dinero hasta el año 9999, a costa de pequeños ahorradores que era todo lo que tenían. No ha sido la especulación, ni la alquimia financiera, ni sabían a ciencia cierta lo que era... pero confiaron en alguien que les engañó, a quien engañó este otro que es y no nos cabe duda alguna, el culpable.

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  • LosCristos LosCristos 08/03/14 17:16

    Extraordinario artículo de Juan Ramón Lucas, que define perfectamente a esta panda de mafiosos que son casi todos estos banqueros. Blesa y su grupo deberán devolver el dinero a toda esta gente y que sean expulsados de España o inhabilitados de por vida para ejercer cualquier actividad.

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  • mariag mariag 08/03/14 12:51

    No entiendo como apenas le han golpeado el coche porque se merece mucho mas por haber robado impunemente para financiar su vida de despilfarro. ¿Hay justicia?

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  • Pepeasenjo Pepeasenjo 08/03/14 12:00

    Creo que Juan Ramón lo cuadra en su articulo. Yo que me veo dibujado en el contexto, nací en el 51, y no me cogieron de casualidad en las preferentes, creo que lo que debemos hacer ahora que podemos tener  mas tiempo, es luchar en el campo de las preferentes y en otros campos o productos bancarios, formandonos y exigiendo, si, exigiendo todo tipo de aclaraciones y explicaciones.

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