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Primarias y ciudades abiertas

Enrique del Olmo y Jordi Martí
Publicada el 29/03/2014 a las 06:00
“Si se les deja, los ciudadanos quieren participar”. Ximo Puig, candidato del PSPV-PSOE a la Generalitat valenciana elegido en primarias abiertas. “Estábamos en la UVI y nos han pasado a planta”. Militante socialista valenciano.

Decía recientemente Suso de Toro: “Las primarias no tienen vuelta atrás…” Como tantos otros procesos de democratización de la participación política, han empezado tibiamente para acabar instalándose de forma definitiva en nuestra práctica y cultura democráticas. Sirva de botón la gran lucha por la igualdad impulsada por las mujeres con un objetivo limitado inicialmente como fueron las cuotas, o la recuperación del tan evidente “un militante, un voto”. La discusión ha inundado todas las formaciones políticas de forma contundente. Así es en el PSOE y el PSC, pero también en IU, en Equo, en Izquierda Abierta, en Podemos, en el Partido X,….incluso en el mismo Partido Popular.

Sin embargo, algunas direcciones ven las primarias como un mal trago que pasar y no como un primer paso para cambiar la relación con la sociedad. Causa rubor escuchar a un dirigente regional del PSOE decir que “las mejores primarias son las que no se celebran”. Este debate tiene que ver con el cambio profundo que se ha producido en la relación entre ciudadanía y política en estos últimos años. Una sociedad cada vez más politizada y cada vez más distante de los partidos políticos que quiere tomar en sus manos el curso de los acontecimientos, Como dice Victoria Camps en su magnífico prólogo a la Ley de Partidos Políticos impulsada por el Foro+Democracia: “La descripción es desoladora no tanto por los vicios de los partidos políticos, cuanto por la escasa voluntad que ha mostrado en corregirlos. La reforma de los partidos (…) es condición necesaria para la regeneración democrática”.

Las primarias abiertas no son un tema endógeno a los partidos. Es un problema político de primer orden para dar respuesta a la desafección que corroe el actual sistema político. Las direcciones de los partidos pueden mirar hacia otro lado, pueden pensar que con un apaño se sale del mal trago. Pero eso no quita para que el problema siga subsistiendo y que, todavía más, la nueva frustración que se puede generar incida directamente en la recuperación de los partidos ante la sociedad. Las primarias, tarde o temprano, acabarán implicando a todos los partidos y deberán alcanzar a todos los niveles: europeas, Gobierno, gobiernos autonómicos y municipios.

Las primarias abiertas se basan en la confianza en los ciudadanos. Cuanto más amplio y democrático sea el universo de participación y decisión, más implicación política y social habrá. Demandas como listas abiertas y que la política sea un compromiso con lo público y no una forma de supervivencia personal, encuentran un refuerzo muy importante con los procesos de primarias ciudadanas, al estar los candidatos sometidos al compromiso con la ciudadanía y a la evaluación de su desempeño y no al favor de ningún secretario general o de familias internas. Cambia el sentir mismo de la militancia, al no ser simplemente un brazo o un voto en un proceso interno, sino un agente activo de presencia en la sociedad, de búsqueda de conexión con los ciudadanos igual que lo hacen regularmente millares de militantes socialistas en pueblos y ciudades participando en las luchas, en las denuncias o en las mareas ciudadanas. Es una extraordinaria revalorización del sentido mismo de la participación política.

Las experiencias de Barcelona y de Valencia apuntan al futuro. Por el contrario, los que siguen aferrándose al cierre de filas (como el reciente caso de Aragón, que acaba en los tribunales) terminan en división y desprestigio. Madrid, la quinta ciudad de Europa, no puede quedar al margen de este proceso.

Esta filosofía que nos hace defender las primarias abiertas es la misma que impregna nuestro proyecto de ciudad. Estamos implicados en la lucha por el gobierno de nuestras ciudades y apostamos de forma decidida por el encuentro de las mismas, por la recuperación de un papel de vanguardia que nuestro municipalismo tuvo a nivel mundial, ese mismo papel que nos hizo cambiar las condiciones de vida en nuestros pueblos y ciudades y a la vez exportar un papel y un modelo en la escena internacional. Son esos municipios y ese papel que la reforma de la administración local impuesta por el PP quiere dejar reducidos a un mero gestor de unos pocos ámbitos y encima sin financiación anulando su papel como la administración más próxima a los ciudadanos y como motor de cambios sociales en la vida de las personas.

Esta ley tiene que ser derogada con carácter de urgencia y de este modo nos debe permitir impulsar ciudades abiertas y participativas, apostando por ese papel como “redistribuidor de la renta” como señalaba el filósofo Manuel Cruz. Nuestra convicción plena apunta a que la administración municipal debe ayudar a destapar ese enorme potencial que anida en nuestras ciudades, la ciudad de la creatividad cultural, del emprendimiento económico, de la innovación tecnológica, de la apuesta por la inteligencia colectiva que existe y se ha manifestado en múltiples ocasiones; unas ciudades donde la apuesta son los ciudadanos y las ciudadanas para modelar las ciudades colectivamente. Recientemente Josep Maria Pascual señalaba que, ante la crisis económica de las ciudades, la experiencia mostraba que la participación representaba el gran instrumento de la gestión local y de la lucha contra la crisis social.

Apostamos por las primarias abiertas en la participación política y por las ciudades abiertas en la construcción de la convivencia democrática diaria. Queremos pasar de unas Barcelona y Madrid de la cortedad provinciana de Trias y Botella a las ciudades universalistas que en algún momento emblemático han sido. Queremos pasar de las ciudades-mercancía en que las han convertido nuestras dos derechas a unas ciudades de las personas. Por eso, en estos tiempos de división y enfrentamiento que también alimentan nuestras dos derechas, resulta imprescindible afirmar la voluntad de encuentro de ciudades, de establecimiento de vínculos entre administraciones pero sobre todo y en primer lugar entre ciudadanos. El Encuentro de Madrid y Barcelona supone la apuesta por un encuentro estratégico en la Europa de las ciudades donde encontramos un enorme valor añadido y una gran inteligencia colectiva que nuestras ciudades y ciudadanos pueden aportar.

Enrique del Olmo y Jordi Martí son candidatos a las primarias abiertas socialistas en Madrid y Barcelona, respectivamente.

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