x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




a la carga

¡Pobre Felipe VI!

Publicada el 25/06/2014 a las 06:00 Actualizada el 24/06/2014 a las 22:59
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

La coronación de Felipe VI fue una ocasión extraordinaria para recordar el estado en el que se encuentran nuestras instituciones y nuestra clase dirigente. La solemnidad de un acto de Estado como este nos permitió ver a los principales responsables de nuestras instituciones reunidos en el Congreso, luciendo sus chaqués, trajes y corbatas de color “Viva El Rey De España”. Allí, en la sede parlamentaria, puestos en pie, el pecho hinchado, dando vivas al rey y a España, sintiendo la emoción de una sucesión constitucional en la línea dinástica, estaban muchos de los protagonistas de los principales escándalos políticos de estos últimos años.

En primer lugar, a la derecha del rey, estaba Mariano Rajoy, presidente del Gobierno y del Partido Popular. Él es el principal responsable del mayor caso de corrupción partidista de la historia de la democracia española. Su partido, durante décadas, se ha financiado irregularmente, ha mantenido una contabilidad B, ha defraudado a Hacienda y ha repartido sobresueldos con dinero negro procedente de las donaciones de grandes empresarios. Ni Mariano Rajoy ni nadie de su partido han sido capaces de dar una explicación razonable a la ciudadanía de cómo se han manejado los dineros del partido. Y se resisten cuanto pueden a asumir responsabilidad política alguna. Que un partido como el PP pueda estar gobernando el país en estas condiciones es uno de los grandes misterios de nuestra democracia.

Sentado al lado de Rajoy, se encontraba Pío García-Escudero, el presidente del Senado, que, como él mismo ha admitido, aparece justificadamente en la contabilidad B de Bárcenas. García-Escudero, uno de los senadores más agresivos y faltones durante la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, ha reconocido haber recibido sobresueldos (declarados ante Hacienda, si bien, muy probablemente, procedían de la contabilidad paralela del partido), así como un préstamo que obtuvo de Luis Bárcenas y Álvaro Lapuerta para hacer reformas en su casa y que no declaró al fisco. García-Escudero fue presidente del PP madrileño entre 1993 y 2004: durante su mandato hubo financiación irregular del partido a través de una fundación pantalla, Fundescam, que gestionaba las donaciones ilegales realizadas por empresarios ejemplares como Gerardo Díaz-Ferrán y Arturo Fernández.

A la izquierda del rey, podíamos ver al presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, un exmilitante del PP, partido al que siguió pagando su cuota de afiliado cuando ya estaba en la presidencia del alto Tribunal. Autor, además, de profundos aforismos que pasarán a la historia política de España, como “no hay en Cataluña acto político que se precie sin una o varias manifestaciones de onanismo”, o aquel de "el dinero es el bálsamo racionalizador de Cataluña". En fin, un constitucionalista que podrá prestar una ayuda incalculable al nuevo rey cuando tenga que enfrentarse a la crisis catalana.

Justo detrás del rey, se sentaba el presidente del Tribunal de Cuentas, en cuya institución acaban de destaparse recientemente algunas irregularidades bastante cutres (nepotismo, adjudicación de obras a un empresario que había hecho reformas en las viviendas de varios cargos del Tribunal). El anterior presidente, Ubaldo Nieto, aparecía en los papeles de Bárcenas por haber donado unos 1.800 euros a la caja B del Partido Popular.

¿Cómo podrá Felipe VI prestigiar la institución monárquica rodeado de todos estos personajes, por no mencionar a su familia más directa?

Pero no es este el único problema al que se enfrenta el nuevo monarca. Algunos parecen deseosos de protegerle demasiado: el día de la coronación, las autoridades restringieron el paso por el centro de Madrid a aquellas personas que exhibían insignias republicanas, impidiendo asimismo la celebración de actos de protesta. En una línea parecida, la Casa Real no ha querido entregar el listado de las personas invitadas a la recepción en el palacio real, como si no fuéramos los ciudadanos quienes, con nuestros impuestos, hemos sufragado los actos festivos de la sucesión. Son éstas medidas que parecen chocar con la imagen y el espíritu que el nuevo monarca quiere transmitir a su reinado.

Felipe VI tendrá que lidiar no sólo con quienes le protegen sin cuento, sino también con aquellos que le quieren marcar el paso y le exigen, ya sea de forma suntuosa o mediante una regañina algo paternalista, que lidere cambios institucionales y se ponga al frente de la “regeneración democrática”. Esa no es, sin embargo, la función constitucional del rey. No hay nada más peligroso para la monarquía que los monárquicos exaltados. Si algo puede hacer peligrar a la institución regia, es que el nuevo rey se exceda en sus cometidos e invada el terreno que es propio de los poderes representativos del Estado. Si el rey se metiera a promover cambios políticos, la gente tendría razón en pedir la elección del jefe del Estado mediante sufragio universal.

Algunos parecen añorar demasiado la política de la transición, que tuvo su momento pero que no puede reeditarse en las condiciones actuales. Si queremos que el país cambie de verdad, no necesitamos “consensos” entre las élites como los de antaño, sino romper con los malos hábitos que se han ido consolidando en la política, en los medios de comunicación y en las grandes empresas. Eso se logrará sobre todo con una ciudadanía más activa, con mayor protagonismo político, no con un monarca aventurero. La respuesta a la degradación del país no vendrá del rey, por muy preparado, honesto y lúcido que sea Felipe VI.

Me declaro agnóstico y pragmático en cuestión de forma de Estado. Escribo, pues, sin ánimo alguno de perjudicar al rey Felipe. Viendo el estado de las instituciones españolas, muchas de ellas gobernadas por verdaderos corruptos, así como el estado de exaltación y obnubilación de los nuevos felipistas, no que queda más remedio que exclamar: ¡Pobre Felipe VI!
Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

10 Comentarios
  • Jimenju Jimenju 02/07/14 10:31

    Estoy totalmente de acuerdo con el artículo , mi enhorabuena.  Sólo decir , que estos políticos nuestros, actualmente, todos tendrían que predicar con el ejemplo y simplemente ser un poco más honrados, que eso no tributa en hacienda .  Salud 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • LozaZamarrilla LozaZamarrilla 27/06/14 13:35

    Yo me pregunto porque sigue con guardaespalda la hermana del rey, si lo quieren que se lo paguen ellos, que le hemos pagado dnemasiado

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • ateo ateo 26/06/14 20:08

    Está claro que en esta pseudodemocracia de mentira en la que vivimos, el empalagoso circo mediático acerca de lo maravilloso que ha sido el intocable rey Borbón está alcanzando niveles estratosféricos de hartazgo. Todos los medios de comunicación nos repiten una y otra vez, hasta la saciedad que sin el heredero de Franco, ahora prácticamente viviríamos en las cavernas y que sólo su infatigable y desinteresada labor (bueno desinteresada no tanto, ya que parece ser que el rey ha amasado una fortuna de unos 1.600 millones de euros; eso sí que es un verdadero milagro económico) nos ha salvado de todo lo imaginable y lo inimaginable. Páginas y páginas, horas y horas de TV y radio a cargo de chupatintas serviles glosando sumisa y rastreramente hasta el último grano en el culo de su gloriosa majestad como si de la corte de los milagros del siglo XVI se tratara. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2014/06/la-perfecta-relacion-entre-la-monarquia.html

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Irenepaz Irenepaz 25/06/14 21:13

    Siempre sigo sus articulos porque suelen de mucho calado, pero este es muy pueril, como sin ganas. Todos tenemos dias buenos y malos, espero con impaciencia otro de sus buenos art. un saludo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • baldos baldos 25/06/14 16:45

    Apreciado Ignacio: La proclamación de Felipe VI hubiese sido una proclamación real cuando se hubiesen permitido por los vigilantes del honor de España los signos republicanos, que para mí son tan constitucionales como las banderitas de España que repartieron en agradecimiento de su nueva majestad,pero como hay mas papistas que el Papa, estos para agradar al nuevo monarca se cuidaron muy bien del blindaaje, cosa que según noticias filedignas, esta orden no salio de la Cas Real.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • hartodjetas hartodjetas 06/07/14 00:21

      "...esa orden no salio de la Casa Real",... ¡claro!, porque los que si las dan (esas órdenes) son los cortesanos apegados a la almorrana de este Régimen monárquico-franquista.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • ignacio ignacio 25/06/14 12:09

    D. Ignacio, que comentario tan pobre le sugiere la coronación de Felipe. ¿Es lo más relevante la conocida corrupción del PP ? El hecho del "consenso" bipartidista no merece ni una linea siendo, a mi parecer, de mayor importancia política. Me llama la atención por el contraste que este artículo supone comparado con otros magníficos y profundos que Vd. ha publicado en este y otros medios. Un saludo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Independiente Libre Alaia Independiente Libre Alaia 25/06/14 07:55

    Degradante, pobre país gestionado por personajes de esta calaña, esto es lo que genera más separación, nadie quiere ser gobernado de esta forma vergonzante, farisaica y mentirosa. Si, pobre Felipe, si tuvieras las posibilidades de echarles nos declarábamos seguidor de este tipo de Monarquía Constitucional a favor de la ética, honestidad, verdad, justicia, solidaridad. Ah ! Leticia puedes hacer una gran labor en esa dirección.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Alfar Alfar 25/06/14 00:36

    Verdaderamente, el panorama es dantesco y el futuro nada esperanzador.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Maria garcia Maria garcia 25/06/14 00:17

    No pueden vivir en casas normales como todo el mundo..esos palacios cuestan fortunas de aclimatar y en personal..Las hermanas han vivido en pisos. Los palacios para atender asuntos oficiales. Palacio es simbolo de lujo y ostentacion. Que duerman alli las visitas..

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.