x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Verso Libre

Los obispos y los libros

Publicada el 06/07/2014 a las 06:00 Actualizada el 05/07/2014 a las 18:13
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

A veces los lectores cuentan algo de su vida. Los lectores cuentan. El escritor se siente recompensado, tomado en cuenta, alegre de que la literatura sea un viaje de ida y vuelta, feliz de que los libros, sus libros, formen parte de una educación sentimental. Más allá de las ventas, las cifras y las listas, un escritor necesita reconocerse en sus lectores, sentirse orgulloso de ellos. No es cuestión de cantidad, sino de condición.

Se acercan dos jóvenes al escritor en busca de una firma y le cuentan su historia. Uno se llama Eduardo, el otro Javier. Acaban de casarse. Durante meses mantuvieron la apariencia de una relación de amistad, sin que ninguno se atreviese a hablar de amor. Sentían miedo a la incomprensión, a la posibilidad de romper algo. Cada uno llevaba en su memoria el peso de una ciudad provinciana, una familia difícil, muchas ofensas soportadas y una costumbre de silencio como forma de resistencia.

Un día, justo cuando Javier se iba a pasar las Navidades a casa de sus padres, Eduardo decidió dar un paso. Copió a mano un poema del escritor, lo metió en un sobre y se lo dio a su amigo en la Estación de Atocha. Por favor, dijo, no lo abras hasta que el tren esté en marcha. Javier hizo caso, leyó el poema de amor cuando Madrid se despedía sobre la ventanilla con casas de suburbio, entendió la situación, decidió bajarse en la primera parada y tomó un tren de vuelta. El escritor observa la felicidad con la que los lectores cuentan su vida y se siente feliz. No puede dejar de imaginarse los momentos de silencio, el instante en el que Eduardo decidió elegir su poema, el lugar donde lo copió, la inquietud de Javier mientras empezaba a leerlo en un vagón de tren. Rincones de la vida.

En otra ocasión se acercan dos mujeres. Una de ellas, la más silenciosa, está embarazada. Me llamo Teresa, dice la otra, y quiero que me firme el libro. Antes de que el escritor empiece la dedicatoria, le toca el vientre a su amiga para definir la situación. Ella se llama María y el niño que esperamos se llamará Fernando. Quiero que nos dedique el libro a los tres. Luego Teresa se pone a contar una historia en la que aparece un poema de cuatro versos. El escritor observa su felicidad y se siente feliz. Imagina una cafetería frente al mar, una conversación entre dos profesoras de instituto. Rincones de la vida.

La Conferencia Episcopal publica Testigos del Señor (2014), su nuevo catecismo. Una nueva edición con los miedos y las represiones de siempre. Como cada uno suele tener los lectores que se merece, el escritor piensa en los suyos. La mayoría de ellos no van a sufir mucho porque viven ya en un mundo no gobernado por el infierno de la Iglesia. No estamos, por suerte, en la España clerical que denunció Pérez Galdós en Electra (1901). Los jóvenes Baroja, Valle-Inclán, Azorín y Maeztu fueron convocados a moverse contra la Restauración por aquella obra de teatro en la que una muchacha con derecho a ser feliz era maltratada por las supersticiones beatas de la España oficial. No, no estamos en la situación de Electra. Tampoco Doña Perfecta (1876) tiene ya poder de decisión sobre el amor y la muerte bajo la soberbia sumisa de las sotanas. No es casualidad que una buena parte de la mejor literatura española se haya escrito desde el siglo XVIII contra los daños y las mezquindades de la Iglesia. Algo se ha conseguido, señor Jovellanos, señor Clarín, señor Ortega y Gasset, señora Ana María Matute.

Tampoco es casualidad que García Lorca se identificara como poeta con Cristo frente a la intolerancia del Vaticano y de la institución católica. Se trataba de vivir el amor contra el deseo de poder. La Conferencia Episcopal no dedica su teología al amor, eso es mentira, sino al poder, a entender la religión como forma de poder, y por eso desprecia a los enamorados que no asumen sus reglas de obediencia. Y por eso maltrata también a los sacerdotes y a los cristianos que se empeñan en vivir de acuerdo con el amor, con la pura y libre incondicionalidad del amor.

No, por fortuna ya no estamos en la época de Pérez Galdós. Pero cuanto daño han hecho y hacen todavía aquellos que buscan los rincones de la vida para obstaculizar la felicidad de la gente. El escritor piensa en sus lectores y brinda por los ojos, las manos y las conciencias que han decidido vivir en libertad.
Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

11 Comentarios
  • Rafael María Rafael María 13/07/14 11:45

    Gracias Luis, necesitamos personas comprometidas como tú. Un abrazo de luz.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • para3 para3 07/07/14 00:47

    Que felices serían Gallardón, Tarancón y compañía si, efectivamente, volieran los tiempos de la Inquisición. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Giordano Giordano 06/07/14 20:35

    La cruzada de Gallardón con la tan odiosa como pomposa “Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada” es un intento más de someter las mujeres a las sotanas. Estos malos cristianos siempre están invirtiendo los valores, como diría Nietzsche. ¡Cuánto daño quieren seguir haciendo quienes buscan los rincones de la vida para obstaculizar la felicidad de la gente! ¡No se lo permitiremos; su triunfo será tan diminuto como grande nuestro corazón!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Luis78 Luis78 06/07/14 17:54

    Una gozada leer siempre sus opiniones, poemas, ensayos y, en los últimos años,  novelas. Desde hace ya lustros es usted un referente literario y cívico para muchos. Le confieso que me encanta que ponga el foco en una de las mayores anormalidades democráticas de nuestro país, a saber, la falsa aconfesionalidad de nuestro estado y las perversas consecuencias que ello tiene a todos los niveles. Les pagamos sus sueldos (a obispos,  curas,  capellanes, monjas,  profesores de la escuela concertada y de religión elegidos por esos mismos obispos...), se les permiten multitud de privilegios medievales y, para más inri, tenemos que soportar sus discursos contrarios a los derechos humanos y la constitución. En fin, no estaría mal ir pensando una buena desamortización del siglo XXI. Saludos cordiales desde Málaga! 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Irenepaz Irenepaz 06/07/14 16:23

    Busco siempre tus artículos para retomar el pulso al amor, que a diario en el devenir de la rutina no vemos claramente ni percibimos hasta que algún poeta o escritor nos hace soñar. un saludo

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • arrossinat arrossinat 06/07/14 12:46

    Sí, Luis, a veces 'los lectores cuentan'. A veces. Pero ‒tú lo sabes muy bien porque escudriñas el 'alma' de la gente‒ en general 'los lectores' NO CUENTAN. Y acarrean en duro silencio sus llagas y sus negruras íntimas a lo largo de una vida que en momentos se hace larga y pesada. Sí, Luis. Tú sabes muy bien que Bertrand Russell dijo «Yo estoy tan firmemente convencido de que LAS RELIGIONES HACEN DAÑO, como lo estoy de que son FALSAS.» Pero, por más que Russell, y tú, y tantas bienaventuradas personas de mente sana y liberada de manipulaciones perversas lo digáis, lo repitáis, lo gritéis por doquier... las religiones siguen ahí, convertidas en manuales de dominación y tortura en manos de jerarcas carcomidos de represión y ambición de Poder... ¡y nuestra Humanidad sigue caminando condenada a ese aciago destino prácticamente fatal! Perdona el pesimismo y gracias por tu artículo y tu obra.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Paqué Paqué 06/07/14 11:05

    Magnífico. Revuelve y emociona en la mañana del domingo. Mis ojos y mi conciencia te dan las Gracias

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Tati Ab Tati Ab 06/07/14 10:59

    Perdona, Luis, si no soy lectora de tus pooemas, sí lo soy de tus artículos, con los que me reconcilio con el ser humano, en estos tiempos de duros. Me he decidido a escribirte, porque, un poco, me siento identificada con estas personas, tus lectores, y sus historias. Vivo con un hombre inmigrante, desde hace quince años, no estamos casados.Pero estamos malditos por mi familia, que además de pensar, y gritar, que vivimos en pecado y que yo soy una zorra, nos hace el vacío, y en mi pueblo, no me empluman, porque no pueden.Hoy estoy triste, pero el resto del tiempo, me uno a gente que lucha por los derechos humanos, tan pisoteados por los que nos ¿gobiernan?.Gracias por definir a "aquellos que bucan los rincones de la vida para obstaculizar la felicidad de la gente".Gracias a ti, a tu artículo, hoy me siento menos ignorada, más cerca de la alegría. Gracias,  Luisito, ( así te llamaba Miguel Rios, en aquel buenísimo "¡ Que noche la de aquel año!". Con todo mi aprecio. Paqui Abellán.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • terrícola terrícola 06/07/14 10:52

    Bocanada de Libertad. (Está con mayúsculas, queriendo). Gracias.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Julio Neira Julio Neira 06/07/14 10:43

    Que grande!, como siempre Luis García Montero. Hay que dejar de lado a las iglesias, a todas las iglesias, las religiosas y las laicas, que también las hay.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.