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Plaza Pública

Una vida palestina

Teresa Aranguren
Publicada el 26/07/2014 a las 11:47 Actualizada el 25/07/2014 a las 14:22
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Cuanto más viejo se hace más recuerda el día en el que los soldados del Haganah llegaron a su pueblo. Era junio de 1948. Recuerda el espanto en los ojos de su madre cuando se llevaron a su hermano Ahmad y a su tío Murid, todos sabían lo que había ocurrido días antes en la vecina Tantura, habían juntado a todos los hombres en una calle del pueblo y los habían ametrallado allí mismo, después habían metido a las mujeres, a los viejos y a los niños en camiones y los habían llevado hacia el este. Por eso su padre y el resto de los hombres de la aldea habían huido hacia las montañas del interior. Entonces aún pensaban que podrían volver.

El anciano palestino ve la imagen de su casa perdiéndose tras el polvo que levanta la camioneta en la que van todos apilados. Esa es la imagen que le viene recurrentemente a la cabeza. Y cuanto más viejo se hace, más veces la recuerda. Entonces tenía trece años, su hermano Ahmad y su tío Murid ya habían cumplido los dieciséis. Nunca los volvió a ver. Nunca volvió a ver su casa. Ni su pueblo. Ni el paisaje de su infancia.

Abu Maher, digamos que se llama Abu Maher, se hizo hombre en el campo de refugiados de Ain el Helue en el sur de Líbano, allí conoció a su esposa cuya familia era de la ciudad de Lydda y había sido una familia relativamente acomodada antes de convertirse como todos los demás en refugiados (la expulsión de la población de Lydda, unas 50.000 personas se llevó a cabo entre los días 9 y 13 de julio de 1948). Allí, en Ain el Helue, se casó y tuvo a sus siete hijos de los que solo quedan tres.

Su esposa y sus dos hijas pequeñas, murieron bajo los escombros de su casa, cuando la aviación israelí bombardeó durante varios días el campo de refugiados de Ain el Helue, antes de invadir por tierra el Líbano. Eso fue en junio de 1982. El resto de la familia huyó hacia el norte hacia Beirut. Él y el hijo mayor, Maher, eran miembros de Al Fatah y se sumaron a los comandos que preparaban la defensa de la ciudad. Los demás se instalaron en el barrio de refugiados palestinos de Shatilla. En la tarde del jueves 16 de septiembre comenzó la matanza. Duró tres días con sus noches, mientras el ejército israelí iluminaba con bengalas las callejuelas del campamento para facilitar el trabajo de sus aliados falangistas. Allí, en Shatilla, murieron la abuela y los dos pequeños, Omar y Tarek.

Abu Maher tiene ahora 79 años. Vive en Nablus con su hija mayor. Tiene otra hija casada en Amman. Y luego está Maher que es médico y vive en Gaza.

El anciano palestino tiene la mirada fija en la pantalla del televisor que transmite constantemente imágenes de los bombardeos sobre Gaza, los gritos de las mujeres que levantan los brazos al cielo, el gesto desesperado del hombre con un pequeño bulto ensangrentado entre sus brazos, el horror en los ojos de los niños …El anciano palestino piensa que lo que está mirando, lo ha visto otras veces y quizás no está ocurriendo ahora, quizás es un recuerdo, como la imagen de su casa perdiéndose tras el polvo de la carretera, un día de junio de 1948.

(En esta historia solo los nombres de sus protagonistas son inventados. )

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Teresa Aranguren es periodista

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8 Comentarios
  • María Malva-Roja María Malva-Roja 31/07/14 11:39

    Sra. Aranguren, aún recuerdo su libro El olivo roto. Gracias por darnos la narración de los que ni palabras tienen ya. Creo que pagaremos muy caro en Europa lo que están haciendo nuestros corruptos y asesinos dirigentes. Por lo pronto, ya hemos casi perdido todo rastro de dignidad y eso, en la historia se ve, siempre se ha pagado carísimo . Buen trabajo.

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  • SitaPepis SitaPepis 29/07/14 12:10

    Tenemos que rebelarnos ante esta injusticia. ¿os imagináis lo que es ser palestino? A mi se me come la impotencia.

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  • Nico Nico 28/07/14 22:34

    Gracias Teresa por este certero y delicioso artículo. Gracias por escribir con tanto talento y buena intención. Victoria

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  • terrícola terrícola 26/07/14 18:31

    El mismo horror. Peor aún, el holocausto de Hitler estuvo dirigido por un psicópata, Adolfo Hitler.El holocausto Palestino, está dirigido por gobernantes cultos, ricos y bien equilibrados psíquicamente. Hasta dónde puede llegar el ser humanoide ? El holocausto Palestino merece una respuesta del mundo civilizado. Dónde está el gendarme norteamericano ? Jamás me creeré al pueblo y gobierno norteamericano. Soís colaboradores necesarios de la barbarie contra Palestina.

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  • rosa rosa 26/07/14 18:30

    Gracias por tu artículo, querida Teresa. Eres siempre para todos nosotros un ejemplo de excelente profesional, y de persona comprometida, lúcida y buena. Gracias,  Rosa Regàs

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  • Alfar Alfar 26/07/14 13:55

    Cuanto dolor y cuanta  desesperación en la vida de ese hombre. ¿Cómo se puede seguir adelante con tantas pérdidas a tu alrededor? Supongo que sacando fuerzas para sacar adelante a los pocos que han sobrevivido. Siento vergüenza por lamentarme ante cualquier contratiempo que tuerce algún deseo o capricho, y no saber apreciar, lo afortunada que soy.

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  • Luis Luis 26/07/14 11:44

    Querida Teresa, una vez más asistimos a la repetición de una infamia consentida. El único consuelo es la dignidad de persona como tú. Salud

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  • Gª Fajardo Gª Fajardo 26/07/14 10:51

    Teresa, una hermosa y muy triste pieza de periodismo. No hay nada,en nuestra profesión como saber contar una historia tan real y desgarradora como tú lo haces. Quienes conocemos esas tierras, esos pueblos y su historia sabemos lo certeras que son tus palabras. José Caarlos Gª Fajardo

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