x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




A la carga

Catalanes fracturados


Publicada el 11/09/2014 a las 06:00 Actualizada el 10/09/2014 a las 20:38
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

En el debate sobre el referéndum catalán de independencia, con frecuencia se mezclan los argumentos en contra de que el referéndum se produzca con los argumentos que propugnan el “no” en caso de que dicho referéndum se llegara a celebrar. En principio son dos cuestiones distintas. Se puede, por ejemplo, apoyar el referéndum por razones democráticas y, a la vez, desear votar en contra de la separación de Cataluña. Así lo argumenté hace algún tiempo, defendiendo una posición que, por desgracia, me parece que es muy minoritaria en España. Para mí, esta es la forma más adecuada de separar la cuestión democrática (si debe haber o no referéndum) de la cuestión nacional (si Cataluña debe tener un Estado propio o no).

En estos dos últimos años ha habido un número enorme de artículos e intervenciones sobre la cuestión del referéndum. Los argumentos han ido evolucionando a lo largo del tiempo, más o menos siguiendo esta secuencia:

Primeramente, se señaló que la secesión resulta imposible desde un punto de vista constitucional, por lo que el asunto no merece ni ser planteado.

A continuación, se insistió mucho en que la independencia de Cataluña dejaría a este nuevo Estado fuera de la Unión Europea, lo cual acarrearía toda suerte de desgracias económicas a los catalanes (y, en menor medida, al resto de españoles).

También se adujo que el independentismo es una especia de locura transitoria inducida por unas élites políticas irresponsables. En la medida en que la población está manipulada, no debería hacerse caso a la demanda de un referéndum. Este argumento se llevó aún más lejos, defendiéndose la tesis de que en estos momentos no se dan en Cataluña las condiciones democráticas mínimas que permitirían un debate público libre y abierto sobre la independencia: aquí entra la “espiral del silencio”, la hegemonía mediática de los nacionalistas, y otros elementos similares.

Aunque a última hora se está utilizando profusamente el escándalo de los Pujol para desacreditar las demandas de referéndum e independencia, creo que el argumento más frecuentado en estos últimos tiempos ha sido el de la fractura social. Según el mismo, un referéndum genera un problema artificial, una elección entre dos opciones extremas, cuando la mayoría de la gente, según las encuestas, prefiere opciones intermedias (para entendernos, federales). Así, con el referéndum, los catalanes se verían obligados a elegir entre ser catalanes o españoles cuando la mayor parte de ellos compatibiliza, en diverso grado, su doble identidad catalana-española. El referéndum, por tanto, provocaría una fractura entre catalanes, que quedarían divididos en dos bandos irreconciliables. Lo más traumático de todo es que, en caso de que ganara el “sí”, aquellos que se oponen quedarían privados de la ciudadanía española y pasarían a ser extranjeros en su propia tierra.

De todos los argumentos mencionados hasta ahora, no hay duda de que este último es el más serio y el que merece mayor atención. No resulta chocante que sea justamente este argumento el que hayan defendido las voces más templadas y razonables entre aquellos que se oponen al referéndum.

Pues bien, creo que el argumento de la fractura social es incorrecto por tres motivos que a continuación expongo.

En primer lugar, no parece que el riesgo de fractura preocupe o alarme excesivamente a los propios catalanes: todas las encuestas, las haga quien las haga, revelan un apoyo popular muy amplio al referéndum, por encima del 70%. Si les pareciera traumático a los catalanes tener que tomar postura a favor o en contra de la independencia, no habría una demanda tan extendida en pro del referéndum. Hay, pues, algo de paternalismo o condescendencia entre aquellos analistas que se oponen al referéndum porque provocaría divisiones sociales: estos analistas parecen suponer que los catalanes no son conscientes del peligro que entraña una consulta. A veces, para cargar las tintas, se trae a colación la guerra civil española, o la desintegración violenta de Yugoslavia, como recordatorio de hasta dónde puede llegar la fractura social, pero este tipo de comparaciones no tienen base empírica alguna (la probabilidad de un enfrentamiento civil violento en un territorio con la renta per cápita de Cataluña es próxima a cero, según indican todos los estudios comparados sobre guerras civiles y conflictos étnicos).

En segundo lugar, debe recordarse que el referéndum que se plantea no es sobre la identidad nacional de la gente, sino sobre la forma de Estado. Este es un error de planteamiento muy extendido: en un referéndum la gente no tiene que decidir sobre sus sentimientos, si se siente catalana o española; lo que está en juego más bien es si los catalanes prefieren vivir en España, en el Estado español, o en un nuevo Estado catalán. Por descontado, la identidad nacional de cada uno afectará a la opción que elija, pero, insisto, las opciones no giran en torno a la identidad, sino en torno al Estado. De la misma manera que, en estos momentos, dentro de la Cataluña española hay gente que se siente más catalana que española y gente que se siente sólo catalana, sin que ello suponga una merma de sus derechos fundamentales, en un eventual Estado catalán podría haber gente que se sintiera más española que catalana o solo española. Pensar que solo la segunda situación (gente que se siente solo española o más española que catalana viviendo en una Cataluña independiente) produce una injusticia o un perjuicio, no así la primera (gente que se siente solo catalana o más catalana que española viviendo en España), es simplemente otorgar un peso arbitrario al statu quo. Si no damos un peso especial al statu quo, entonces lo que debe dilucidarse es qué prefiere la gente mayoritariamente, si ser ciudadanos del Estado español o ser ciudadanos de un Estado catalán. En cada uno de los dos Estados puede haber identidades múltiples y heterogéneas. No hay razón para sostener que en una región española puede haber identidades múltiples y variadas y que esto mismo no pueda ocurrir en un Estado catalán.

En tercer lugar, es importante subrayar que la opción intermedia está al alcance del Estado español. Si las fuerzas políticas españolas desean mantener a Cataluña dentro de España, siempre pueden emprender una reforma constitucional que haga más atractiva para muchos catalanes la permanencia de Cataluña en España, de manera que el apoyo a la independencia pierda peso y se desactive la demanda del referéndum. El referéndum, por lo demás, debería plantear una opción clara y bien definida: o Cataluña permanece en España o Cataluña se constituye como nuevo Estado independiente. Evidentemente, la respuesta de los ciudadanos catalanes a este dilema dependerá de si el Estado lleva a cabo cambios institucionales en la dirección federal o confederal.

Como firme partidario de la permanencia de Cataluña en España, no puedo más que lamentar que hasta el momento el PP se haya negado a abordar la cuestión y que el PSOE se oponga a la celebración de un referéndum. Lo que han hecho estos dos partidos es reforzar la opción secesionista, pues muchos ciudadanos catalanes se han convencido de que no hay margen para dialogar y negociar con el Estado. Por descontado, hay diferencias importantes entre los dos partidos, pues al menos el PSOE ha entendido la necesidad de acometer una reforma federal de nuestro sistema político. Con todo, el PSOE se niega a que los catalanes puedan ser consultados sobre la opción independentista.

La crisis catalana podría resolverse si las partes dejan de lado los malos argumentos y el dogmatismo (ya sea constitucionalista o nacionalista), emprendiendo una negociación constitucional, al término de la cual podría plantearse la celebración del referéndum de independencia. Si en esa negociación se llega a un acuerdo satisfactorio, bajará la presión a favor de la convocatoria del referéndum y, en todo caso, si este llega a tener lugar, es probable que el independentismo pierda buena parte de la fuerza con la que cuenta en la actualidad. Ojalá me equivoque, pero parece que el Gobierno de Rajoy no quiere entender este planteamiento.
Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

20 Comentarios
  • angelitos angelitos 18/09/14 12:00

    Parto de la base que estoy de acuerdo con el referéndum y deseo que en la siguiente legislatura haya el consenso necesario para realizarla. Pero realmente me tiene preocupada es el precio que ha costado esa V gigantesca con una coreografía muy bien diseñada lo que requiere una ardua preparación en los manifestantes venidos de todas las regiones de Cataluña y me pregunto; de dónde lo han sacado cuando proclaman sus problemas económicos. Me gustaría que me informaran del gasto que ha supuesto ya que mirando hacia atrás, hemos visto manifestaciones de este tipo nada recomendables.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • LAIE LAIE 12/09/14 00:40

    Pero cómo vamos a considerar la opción del federalismo? Para eso, hay que modificar la Constitución. Si nos atenemos al mapa político actual pocas esperanzas podemos tener: tanto el PP como el PSOE han fastidiado a Cataluña en cuanto han tenido la oportunidad. Los catalanes no olvidaremos las maniobras de ambos partidos, con responsabilidad mayor de PSOE esta vez, sobre la "depuración" del Estatut. Estamos cansados, decepcionados e incrédulos. Mejor que vayamos por nuestra cuenta. Si con el tiempo los socialistas se acuerdan de que existe el confederalismo y lo implantan en España pues...a lo mejor.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Deupi Deupi 11/09/14 20:27

    Muy acertado su artículo. Los que se denominan demócratas cuestionando y prohibiendo  el acto más sagrado e último de la democracia.  El voto. Ellos que les decían a los de HB , que en Paz se puede hablar de cualquier cosa, toma Ya,.Mientras, personajes siniestros como Rosa Diez  dando lecciones de democracia y españolidad, ríete de Saúl y su conversión. Regeneración Democrática dicen. Primero generen la democracia y luego hablamos .

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • juancfraile juancfraile 11/09/14 18:26

    Por cierto, permitidme la licencia - no entraba en los mil caracteres-, tampoco soy ni del Madrid, ni del Barça. Me importan lo mismo, un comino.  Por cierto, faltaría más, yo también quiero votar, pero no lo que me propongan otros, tipo, ¿ es mejor Messi o Ronaldo? Los políticos han importado las maneras de hacer del periodismo deportivo y es normal, van directos a las emociones. Pero la política es otra cosa, ¿o no?

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • juancfraile juancfraile 11/09/14 17:57

    Es una gran tristeza personal asistir a estos debates. Estamos poco tiempo en este planeta y nos imponen polémicas por el hecho de que te hayan parido en un lugar u otro. No soy catalán, no soy kurdo, no soy escocés, no soy quebequense; pero tampoco soy turco, ni inglés, ni me siento canadiense o español. No tengo por qué pertenecer a ninguna tribu preestablecida y bastante es que por necesidad aguante el papel, pasaporte, que me dan desde una administración artificial, llamada Estado, porque es la fórmula a la que hemos llegado por necesidad. Es un debate artificial y antihumanista con un ingrediente telúrico/ religioso: o estás conmigo o contra mí. Pues no estoy contra nadie ni a favor de nadie. Es que no me importa. No creo ni en banderas, ni en himnos. Ni en dioses. ¿Porqué he de ser de Jehová,Ala, Jesucristo o Shiva, por qué? ¿Porqué he de ser finés o monegasco? Nadie me pondrá más firme frente a un trapo, ni emocionado por unos acordes. Mi identidad está a salvo. Soy yo. Perdón.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • giraflorens giraflorens 15/09/14 23:46

      He vivido la mitad de mi vida en Madrid (donde naci) y la otra mitad en Catalunya. Creo que no soy nacionalista, como tu dices, ya que las banderas y los himnos me dejan frio, Pero reconozco que los años de escuela y de juventud me han dejado un cierto sentimiento español. Sin embargo el pasado 11 de septiembre fui por primera vez a la Diada y votaré a favor de la Independencia. Por dos razones: la primera porque supone romper un mito que nos ha tenido adormecidos hasta ahora: España, bipartidismo, transición modélica, democracia cada 4 años, crecimiento a toda costa, repartir la riqueza más adelante, etc, etc. Segunda razón: prefiero la fuerza de la democracia basada en la opinión de las mayorías frente a la fuerza de la violencia (que siempre es de unos pocos). Pero, si después de una manifestación de más de 1.500.000 de personas no pasa nada empiezo a dudar si la fuerza de la democracia es suficiente.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Miju33 Miju33 11/09/14 17:35

    A irenepaz Más allá de lo que yo pueda opinar, se puede obtener mucha información sobre lo que está aconteciendo en C a través de otro diario digital "Crónica Global".- La burguesía defiende sus privilegios. España es su gran mercado.- Durante  40 años el Estado ha ido concediendo más cotas de autonomía a C. Nunca ha sido ni será suficiente, lo quieren todo, son unos trileros, mienten. Ahora con el cuento de que se impugnó el Estatut. A la gente el E. Le importaba un pito. Fue una Maragallada.  Ni un 40% lo votó. Pero, si te están cada día achuchando explicándote lo perversos que son los otros y eres tonto, te lo crees. Y el mundo de los tontos es infinito. Según los medios del Régimen, que son todos los subvencionan, el culpable es siempre Madrit, hasta con temas deportivos, siguen sacando a pasear a DiStéfano, que se lo robó Madrit. Y los catalanes no nazionalistas nos sentimos abandonados por toda esa gente que dice "entender" a los catalanes, porque es como progre, queda bien.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • muebles lopez muebles lopez 11/09/14 11:02

    Gran decepción me ha causado su artículo sr.Sanchez-Cuenca. Quiere estar en las templadas aguas del término medio que desde Aristóteles se toma cómo  modelo de equilibrio intelectual y ético  y en realidad en su caso,  es sólo  muestra  de una salomónica equidistancia, - nacionalismo/constitucionalismo-  que evidencia una  ignorancia profunda de cómo y por qué se ha generado el problema  en Cataluña, y  lo que es peor  de cómo debiera resolverse. No tengo espacio para contra argumentar sus razones. Y además ni siquiera tengo claro que Infolibre fuera a permitirme  demasiados excesos dialécticos. Así que me limito  a resumirlo cómo hace Miju33 con su reflexión: ni puta idea.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • (h)urgandoahí (h)urgandoahí 11/09/14 09:48

    Buen análisis, aunque no comparta el deseo de que Cataluña permanezca en España. Demasiado tarde. Las promesas de mejor encaje son las mismas voces de sirena que ahora intentan halagar el oído a los escoceses. A buenas horas. Sobre la fractura de la sociedad catalana hay algo de cierto: hoy están los que irán de rojo y los que irán de amarillo a formar la V. Bona Diada a tothom y buen día a todos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • terrícola terrícola 11/09/14 08:34

    Cuán acertado hubiera sido, en vez del invento autonómico, haber tenido valor y haber abordado la reforma federal del estado español. A lo hecho, pecho. Ahora habrá que hacerlo, y tarde.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Independiente Libre Alaia Independiente Libre Alaia 11/09/14 05:52

    Los gobiernos corruptos, sin ética, y exclusivos que gobiernas para sí mismos sean los centrales o autonómicos, son los que general mas independentismo. Lo contrario generan simpatía, solidaridad, altruismo, altura de miras y unidad.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.