x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Verso Libre

Un país manicomio


Publicada el 12/10/2014 a las 06:00 Actualizada el 11/10/2014 a las 20:04
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

La locura clásica se representa con el personaje que confunde su identidad y afirma con absoluto convencimiento que es Napoleón. Cuesta poco trabajo imaginar su paseo por el patio del manicomio, muy solemne, con andares de general en jefe y la mano en el pecho, dándole vueltas a la estrategia de la próxima batalla.

A cuenta de don Quijote, me indicó una vez Carlos Castilla del Pino que la locura no es una enfermedad a tiempo completo. Alguien puede opinar de forma razonable sobre la libertad, la justicia, las bellas artes, el amor, la política, y de pronto, cuando la vida roza su herida mental, actuar como si fuese un héroe dentro de un libro de caballería. El hombre sensato pasa en un segundo a acometer las aventuras más altas que han visto los siglos pasados y que verán los días inciertos del porvenir.

El misterio anida en el momento de la quiebra, en la guillotina psicológica que separa una cabeza y una experiencia de la realidad. Pasear hoy por España se parece demasiado a ir por el patio de un manicomio, un itinerario en círculo que nos lleva de quiebra en quiebra. Nos encontramos con Napoleón o, por ejemplo, con un estafador que dice estar casado con la hija de un rey. Bien situado, con una vida majestuosa, con las revistas del corazón a sus pies y los consejos de administración en sus manos, acaba envuelto en un manto de villanías capaz de amargarle para siempre la existencia.

Se puede hablar de la avaricia, de la condición humana, de la sangre podrida de una élite que nunca ha sido azul, y es verdad. Pero hay algo que no casa del todo, una quiebra. La ambición se vuelve contra nosotros mismos, nos hace su primera víctima, cuando establece mundos paralelos, diferencias tajantes sobre la realidad y nuestros comportamientos.

Entre la existencia de un pobre diablo y Napoleón, hay la misma quiebra que entre el yerno del rey y el delincuente, o entre el ejecutivo de sueldo millonario y el cretino que utiliza una tarjeta de crédito, opaca pero con registro, para pagar la cuenta de una barra americana. Es también la misma quiebra que se da entre el minero revolucionario, líder de la clase obrera, y el defraudador que utiliza una amnistía fiscal para el blanqueo de millón y medio de euros.

¿De dónde sale ese dinero? De la ambición, sí. De la corrupción, también. Pero es necesaria además una quiebra, una separación de la realidad, un convencimiento de que se está por encima del bien y del mal, de que se vive en un mundo paralelo donde nada de lo que hagamos tiene consecuencias reales. Nadie nos va a pedir cuentas porque nuestras batallas con los molinos de viento pertenecen a una ética y un reino distintos.

No encuentro un concepto más adecuado para designar esta quiebra que el de neoliberalismo. La cultura neoliberal consiste en separar de una manera radical el mundo del dinero de la realidad, la especulación abstracta de la economía de lo real. Además de las operaciones de Bolsa, buenos ejemplos son los sueldos de los altos ejecutivos. Se disparatan con la intención de abrir una brecha entre los de arriba y los de abajo, entre algunas nóminas y el rumor precario de la calle. Dos experiencias distintas de la verdad.

Las tarjetas de crédito simbolizan bien esta quiebra. El uso normal de las tarjetas ya es un proceso de abstracción. Pero su uso radical, el hecho de poner en juego un dinero que no tiene que ver con nuestro patrimonio o nuestra cuenta de banco, lleva al extremo la experiencia neoliberal de cancelar la ética de la realidad para convertirnos en napoleones. La verdad del cuerpo es sustituida por un mundo virtual.

Los neoliberales que detentan el poder y controlan la cultura han repetido en medio de la crisis que vivimos por encima de nuestras posibilidades. No era sólo una excusa para culpabilizar a sus víctimas y empobrecerlas de forma despiadada. También se trataba de una constatación de su lógica, de una invitación: el deseo de sugerir una inercia en la que todos vivamos como pobres diablos, pero igual que si fuésemos Napoleón.

El neoliberalismo ha provocado en nuestras sociedades una verdadera mutación de identidades. Hasta el mismo Napoleón sería hoy un loco si se atreviese a descansar su mano sobre un botón de su uniforme. Esta locura neoliberal se generalizó en Europa en los años 80 y se cebó desde entonces con particular virulencia en una España falta de solidez democrática, abriendo huecos muy profundos para la corrupción y la quiebra de la personalidad.

Daba igual que los gatos fuesen blancos o negros, lo importante era que cazasen ratones. Y aquí me callo, porque yo tengo también mis obsesiones de loco y no quiero volver a meterme con el que siempre me meto. Tengo miedo de mí mismo, porque también yo soy Napoleón.
Más contenidos sobre este tema
Relacionados




Hazte socio de infolibre

17 Comentarios
  • losdel38 losdel38 16/10/14 20:40

    ....En este pais no hay mas chorizos que en otros. ..Hay un refran muy Español que dice..  .  El miedo guarda la viña....            Mientras que en nuestro Pais este un gobierno que persiga  a los Gueces/Fiscales que quieren acabar con la corrupcion,esto sera un Pais corrupto,eso si muy religioso gracias a Dios.        Con mucho circo (Futbol. Semana Santa toros.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Manuel Morales Manuel Morales 14/10/14 06:54

    No creo que sea un problema de fractura con la realidad ni de algún tipo de esquizofrenia ética, hay una explicación más simple: el yerno del rey, el sindicalista millonario y los consejeros de Bankia, todos tenían una cosa en común; estaban completamente convencidos de su impunidad, instalados en la creencia en que nunca les pasaría nada porque siempre habían actuado de la misma forma y nunca había pasado nada. En lo más profundo de la moral católica subyace una idea perversa: si no te pillan, no hay delito y si te pillan, basta con devolver el botín y confesarse. Un padre nuestro y tres ave marías.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Bacante Bacante 13/10/14 16:55

    Un país manicomio porque su Presidente puede que sea un psicópàta peligroso. Ya saben ustedes lo que ocurre cuando aparece un psicópata en el entorno próximo: El terror, el dolor y el caos. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • javielito javielito 13/10/14 01:32

    El sistema económico liberal es en buena parte el culpable de la situación por la que pasamos, pero nosotros añadimos nuestra propia Idiosincrasia hispana, que no es reciente sino histórica, ahí están obras como el Buscón, Lazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo, y el esperpento, de nuestros clásicos, donde se analiza la vida social de la época y la moral y ética, la picaresca la llevamos en los genes, y también una moral católica y beata, trufada de aristocracia en la que el trabajo no era digno de alta alcurnia, por ello en España siempre se ha soñado con vivir sin trabajar. El paso de un país de alpargata a jugar en la champions league de la economía, ha hecho perder a muchos el Norte ético, todo era valido para ganar dinero como fuera y todo ese cóctel nos ha llevado a donde estamos, un país que se desmorona por las miserias éticas y económicas que tradicionalmente nos han asolado a lo largo de nuestra historia. Lo bueno es que siempre nos hemos sobrepuesto a nuestros males.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • jua carrera jua carrera 12/10/14 21:22

    Después de leer este artículo estupendo como siempre,pongo la tele,un anuncio,con un sms puedo salvar la vida de no sė cuåntos niños en África. Yo también me creo Napoleón

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • schopenhauer vive schopenhauer vive 12/10/14 19:48

    El tema que abordas hoy tiene verdadera enjundia. En mi opinión, la quiebra se ha producido entre las expectativas que generó la transición y la acción política que la dirigió. El ciudadano ha tenido que vivir diariamente entre sus expectativas y lo que la realidad mostraba. La maquinaria mafiosa de la dictadura  quedó intacta contaminando al poder político, que la extendió por amplias capas de la sociedad. Los ciudadanos hamos callado. Ahora se dice que nadie sabia lo que sucedía y eso es una gran mentira. Es el silencio, justificado por la supuesta necesidad  de prudencia y por el también aceptado no podemos hacer nada para cambiar las cosas, la causa de lo que llamas quiebra de la personalidad. Las condiciones de entorno afectan a la sociedad en su conjunto y a los individuos que la conforman. Solamente cuando la avaricia y la impunidad ha llevado al país al abismo ha comenzado la mayoría social a expresar la exigencia de un cambio de rumbo, y por cierto timidamente.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Irenepaz Irenepaz 16/10/14 23:01

      Esta sociedad siempre ha estado necesita de lideres e intelectuales que ayudaran a pasar de las expectativas a los hechos. Es por eso yo creó que nos hemos entregado placidamente a todo los arribistas que ocuparon cargos de responsabilidad en la transición con promesas llenas de humo. Un saludo 

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • ciutatdepalma ciutatdepalma 12/10/14 08:31

      La verdad es que yo cada vez entiendo menos lo que leo.............me limito a esperar..........peor no puedo estar....la ruina y la quiebra se han cebado conmigo y con los mios......ahora a esperar, ya queda poco para que seamos suficientes..luego a por ellos.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Bacante Bacante 12/10/14 10:57

      Dentro de muy poco tiempo seremos legión, pero con leyes represoras más salvajes y sin posibilidad que valga de enfrentarnos a nuestros verdugos. Su ruina es el anuncio de la que nos espera, aunque confìo en la solidaridad y la conciencia despierta de tantos y tantos ciudadanos de bien. Llegan tiempos muy difíciles, que pasarán y sobrellevaremos, porque nada es eterno.  Como ve, parezco incoherente. Espero que usted le encuentre la lógica. Le deseo toda la suerte del mundo, en la creencia de que los deseos fervientes se cumplen de forma inexorable. 

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Giordano Giordano 12/10/14 04:47

    Pues para mí tengo que aquí la única quiebra que ha habido es la de Bankia y lo que mi señor cree ser personalidad, cuyo sostén es el carácter moral, parece que no era tal; pues si de la misma quebranto fuera más de uno tendría ahora la ocasión para desenmascarar el porqué de tanto desmán. ¿Qué Napoleón tendrá valor para recuperar parte del honor perdido afrontando la verdad? Si seducidos por las musas quisiéramos dar algo de belleza a este fea historia mundana podríamos iniciar con este verso homérico “la avaricia, o-diosa, canta de Blesa y Rato…” la narración de una versión hecha realidad de la leyenda del anillo de Giges, cuyo portador se volvía invisible, viéndose retado para demostrar la fuerza de su razón. Y sin querer quitarle la suya, aquél con quien siempre se mete no tiene la culpa de la condición humana; reconozcámosle una cosa: daba igual que los gatos fueran blancos o negros porque todos ellos tenían tar-jeta. Salvo unos pocos, a los que hemos de suponer con personalidad.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Maria garcia Maria garcia 12/10/14 02:18

    Desear La Carne del projimo es el sostén de la cultura hispánica: Es cuestión,  de decidir si quiere uno ser español..Desde siempre la India, fue faro que guía. Hoy lucha por mantener su esencia.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Alfar Alfar 12/10/14 13:42

      María creo que hoy no tienes un buen día, insultar al sur y ensalzar a la India, ¿te has dado una vuelta por allí?

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Retornado92 Retornado92 12/10/14 01:03

    En realidad, los locos de que habla no son tales, sino zafios, corruptos, codiciosos y, sobre todo, con una inmensa conciencia de impunidad... En realidad, todos estos son hijos de los 40 años de dictadura, donde no había lógica ni justicia, sino relación de fuerzas, hijos de la doble moral del franquismo y de la iglesia, que predica la pobreza y es inmensamente rica y avara de sus riquezas y de su posición de privilegio... En esta terrible crisis, así como los ricos evaden sus fortunas y dejan de pagar impuestos que los asalariados pagan a tocateja, la iglesia se niega rotundamente a pagar el impuesto sobre los bienes inmuebles que todos pagamos... Es la hipocresía elevada a la categoría de infamia y hasta de delito recogido en el Código Penal: esa es la doble moral que no han metido hasta la médula, o sea hasta la conciencia, y que los países del norte tienen mucho menos...

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.