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¿De qué hablamos cuando hablamos del derecho a decidir?

Lorena Calderón
Publicada el 24/10/2014 a las 06:00
Existen determinados patrones de comportamiento que son aceptados por la sociedad, de manera casi unánime, y que difícilmente serían reprobados. Este consenso queda ejemplificado en la Sección 1ª del capítulo II de nuestra Constitución, que lleva por título: De los derechos fundamentales y de las libertades públicas. Supongo que a cualquiera que se le ocurriera negar públicamente los derechos y las libertades que allí se recogen sería reprendido. Tiene bastante lógica que ir contra el derecho de la libertad ideológica, la integridad física, o simplemente del derecho al honor, o la intimidad, provoca rechazo social. Es por tanto comprensible que el derecho a decidir sea uno de esos valores incuestionables que todo buen demócrata debiera defender si este estuviera en peligro.

Saco a colación este asunto, -sobre el más que debatido “reto soberanista catalán”-, para plantear la siguiente cuestión: ¿de qué hablamos cuando hablamos del derecho a decidir? Para aproximarnos a dicha cuestión es preciso recordar algunos nudos de acción indispensables. El actual presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, hace apenas dos años fue acusado por Mariano Rajoy de “querer imponer un concierto económico”, pocos meses después se convocaron de forma anticipada unas elecciones en Cataluña cuyo epicentro tenía por objeto la independencia. Es difícil olvidar aquellas promesas de CIU sobre la esperanza de vida o la tasa de supervivencia del cáncer. De aquellas elecciones pro independencia salió un Artur Mas dependiente de Junqueras, entre la espada y la Esquerra republicana de Junqueras.

Desde aquél noviembre del 2012, la gestión política de la Generalitat se ha reducido a la “amenaza” de llamar a votar sobre la independencia de Cataluña, siendo este útil para encubrir la pésima gestión de la derecha catalana, un buen ejemplo de ello fue el indigno euro por receta que tumbó el Tribunal Constitucional, el incumplimiento reiterado en materia de dependencia o, sin ir más lejos, la subida de las tasas universitarias que sitúa a Cataluña entre las más caras de Europa. Pero de esto poco se habla, y muchos menos deciden. Dicho lo cual, no se puede ignorar un sentimiento, -que mayoritario o no-, no cesa en reivindicar un derecho a voto asociado a la mejora de vida de la ciudadanía catalana. Llegados a este punto cabe preguntarse si este “derecho a decidir” tiene cabida en el marco legislativo internacional, y si de llegar a celebrarse dicho “nuevo Estado” supone un beneficio para los intereses de Cataluña.

La consulta catalana, -amparada en el Estatut-, encubre un referéndum no vinculante sobre el génesis o no de un nuevo Estado, y por ende de su secesión (por mucho que la consulta incluya la posibilidad de un Estado dependiente y con menor competencia que en actual modelo autonómico). Si analizamos el Derecho Internacional Público comprobamos que éste no reconoce la secesión como derecho, -aunque tampoco lo prohíbe-, lo que sí queda claro es que el derecho a la libre determinación se contempla en relación a la descolonización (artículo segundo de la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1960). Si el Derecho Internacional no alude a la secesión lo que sí hace es abogar por la protección cultural de las minorías lingüísticas, como se recoge en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966. No podemos olvidar que las Naciones Unidas se compone de 193 Estados soberanos, y la mayoría de los Estados son plurinacionales, no está de más recordar que sólo en Nigeria existen más de 500 lenguas indígenas.

Pese a lo anteriormente citado, y partiendo de la Carta de las Naciones Unidas, ningún Estado-nación podrá intervenir en los asuntos internos de cualquier otro Estado miembro. Hace más de un año la Casa Blanca, a través de la plataforma “We the people”, rechazó apoyar la secesión de Cataluña argumentando que dicho conflicto correspondía únicamente al Gobierno de España resolver según la legislación vigente de nuestro país. La Constitución la conocemos, así como el concepto de soberanía, pero también sabemos que la declaración unilateral de independencia puede darse por hecho o por derecho, sin embargo dicho “Estado” corre el riesgo a no ser reconocido por la comunidad internacional, y lo que ello conlleva.

Entiendo que un territorio que sienta vulnerado sus derechos por su Estado matriz reivindique el derecho a la libre determinación, lo que es menos comprensible es que el nacionalismo se ampare de la legítima palabra democracia para saciar sus ansias ilimitadas de superioridad. Aunque al parecer algunos se han desprendido de la careta de la democracia para pedir a cara descubierta la declaración unilateral de independencia, en el caso de no convocatoria de la famosa consulta. Una consulta que a día de hoy, y tras la rueda de prensa de Mas, se han convertido en un intento de autocomplacencia soberanista que parece no concluir con la hipotética y simbólica “participación popular”, y que como advertía Àngels Barceló: “que Rajoy no crea que se ha acabado el "lío"… Lo dicho, tan falaz es la asociación de la independencia con el estado de bienestar de un territorio, como contradictorio es apelar al independentismo como recuperación de una soberanía que deberá ceder de acuerdo con la integración a la Unión Europea. Hipótesis poco factible teniendo en cuenta que la perdida de la nacionalidad española acarrea la pérdida de la ciudadanía europea, y que para volver a ser miembro, de acuerdo con el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea deberá solicitar su adhesión de nuevo. Por lo que, no sólo Cataluña estará fuera de la Unión Europa durante todo el periodo de admisión, sino que lo más seguro es que se decline su petición ya que se requiere el apoyo unánime de los demás miembros.

Si el objetivo de la votación es la mejora de las condiciones de vida de la ciudadanía catalana, la vía de la independencia, - y su no reconocimiento de cara a la comunidad internacional-, parece no ser la respuesta. De igual manera, tampoco es una respuesta la política de oídos sordos que actualmente mantiene este Gobierno de derechas. Por tanto, ¿por qué no reformamos nuestra Constitución para darnos nuevas reglas de convivencia que aporte soluciones a las tenciones territoriales y proteja las identidades y sentimientos? Si la mayoría de las CCAA, como Andalucía, Comunidad Valenciana, Madrid o Cataluña, denuncian desigualdades en relación al sistema de financiación, ¿por qué no atajamos este problema en lugar de remitir al inmovilismo? En definitiva, avanzar hacia un modelo federal que nos permita ir a las urnas a todos para actualizar y adaptar nuestra Constitución a esta generación.

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9 Comentarios
  • luzin luzin 26/10/14 23:40

    Es absurdo plantear un estado federal ya que no existe nada que federar. España es una nación, una de las más antiguas, y su existencia no se debe a ninguna generación, ni a ninguna voluntad política. España es el resultado de mucho avatares históricos y de una peculiar situación geográfica. No tiene sentido pues plantear la ruptura de España, ninguna generación o movimiento político tiene derecho a decidir algo que es indecidible. Evidentemente puede que España sea destruida, pero ello no tiene nada que ver con la democracia, tal y como algunos pretenden. La instauración de un mal llamado "derecho a decidir" sería un auténtico desastre y de hecho dicha figura, el derecho a la autodeterminanción, no existe en la legislación internacional como bien apunta la autora.

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  • ela ela 24/10/14 23:36

    Ela dice: El expólio de los Pujol, los Millet etc. hay quien piensa que estaban haciendo caja para un futuro estado Catalan .

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  • ela ela 24/10/14 23:33

    Ela dice: Siempre creí que cuando una parte de un pais está subyugado o explotado tiene derecho a revelarse o independizarse, pero Cataluña no está en esa tesitura; forma parte de una Unión Europea y de un estado que es España, por tanto su decisión afecta a todos los que viven en España, Cataluña perdería y el resto de España también, por eso creo que deberían de votar todos los españoles. Hay otras soluciones como el estado federal, pero teniendo a Rajoy que se cree que las cosas se arreglan solas y a Mas que se cree Dios el conflicto está asegurado.

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  • ela ela 24/10/14 23:26

    Ela dice: Irse de España para meterse en Europa, no veo la ventaja; Ahora España pinta poco y tiene que tragar con una política europea que LA AXFISIA, si Cataluña se independiza a parte que probablemente no entre en Europa de forma automática tendría que tragar con lo mismo que traga España, y si el motivo para irse es que el dinero que paga Cataluña por solidaridad con otras comunidades, tambien le tocará pagar en Europa para Naciones mas pobres, luego no veo la ventaja; además nadie explica que pasará el día después, que moneda tendría, de donde sacaría fondos para montar un estado, como pagaría la deuda que le correspondiera, etc. etc. Yo vivo en Barcelona y si puedo votare pero votare NO. 

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  • Antonio Agosto Antonio Agosto 24/10/14 23:15

    Estoy de acuerdo con el artículo, y más después de oír al nacionalista. y dce que socialista Oriol Junqueras, que nos comunicó que sería bueno para las dos partes la secesión, ya que al fabricar más  barato la Cataluña independiente, los españoles podríamos comprar mas barato, Teoría absolutamente manipuladora de la realidad. Creo que se debería dejar decidir a los catalanes sobre su futuro, pero con un proceso democrático. También debería decidir el resto de España si quiere que siga con nosotros una Cataluña insolidaria, a la que durante el franquismo se la incentivó con una protección sobre la demanda y la oferta de sus productos, impidiendo el desarrollo del resto del territorio, al que se le condenó a aportar a Cataluña mano de obra y alimentos baratos

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  • Uber Uber 24/10/14 10:43

    Que barbaridad de articulo . Solo me sirve para dejarme claro una vez mas que una de las dos posturas miente descaradamente , de tener que escojer entre creer a Erc o a Pp y psoe , lo tendria muy claro , 30 años de antecedentes hablan por si solos . Por cierto , lo dijo muy claro Oriol en salvados (y yo le creo) , ellos son independentistas , los nacionalistas son otros .

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  • viaje_itaca viaje_itaca 24/10/14 09:23

    Y está claro que esta es la postura defendido por el autodenominado Partido Socialista Obrero Español. Que se quiten la careta como están haciendo los franceses y digan Partido Neoliberal Español (el PP es neocon).

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  • viaje_itaca viaje_itaca 24/10/14 09:22

    Este artículo muestra la impresentable desfachatez de aquellos que se plantean el nacionalismo de forma prefijada, por lo que es (y les interesa) a nivel legislativo, pero no por el debe ser, y generalmente el argumento colateral es que si no hacéis lo que la ley-nasa (es decir, aquella en la que se entra pero no se puede salir aunque la puerta está teóricamente abierta) interpreto que dice, por supuesto apoyado por el autodenominado Tribunal Constitucional, que en realidad es una estructura de nula legitimidad cuando hasta admite militantes de partidos, os hago la guerra. Por supuesto que las cosas son complicadas, pero está bien claro que hay un sentimiento de identidad debajo de esto. Baste, para ver la manipulación, unas perlas: "saciar sus ilimitadas ansias de superioridad" ¡Vaya! ¡el nacionalismo español ha hablado! o el coco "la pérdida de la nacionalidad española acarrea la pérdida de la ciudadanía europea. Para despues aclarar que no es sentimiento identitario sino inteés.

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  • periquillo gacetillero periquillo gacetillero 24/10/14 07:59

    Gracias por tu paternalismo académico, pero deja que los catalanes decidamos si queremos  convivir con unos españoles que nos dicen lo que tenemos que hacer o vivir en función de nuestras decisiones. ¿No te das cuenta que con tus interpretaciones apriorísticas, con los desconocimientos de la realidad social, con el simplismo binario: nacionalista-español dificultas la libre ahesión de los pueblos de la península Ibérica a un Estado común? Quién fracasa y ha fracasado es la supuesta unidad de España del artículo 2 de la Constitución. En vez de abordar los problemas del Estado español, los proyectais a los nacionalistas catalanes. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y a ti, por mas que las estadística te enseñen que solo una tercera parte de los votantes por el si-si son independentistas y las otras dos favorables a una República catalana, no te vas a enterar.   NO PUEDE HABER UNA FEDERACION SI NO HAY UN RECONOCIMIENTO DE LAS PARTES QUE LA DEBEN COMPONER.

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