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Verso Libre

Museo de la memoria


Publicada el 26/10/2014 a las 06:00 Actualizada el 25/10/2014 a las 13:48
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Estoy en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago de Chile. De pronto recuerdo una escena de Trafalgar, el primero de los Episodios Nacionales de Galdós. En un otoño de hace 200 años, los barcos de guerra españoles se preparan para enfrentarse a la armada inglesa. El puerto de Cádiz es un ir y venir de marinos, comerciantes, cargas de víveres, armas, abrazos y despedidas. La voz moderna de la narración comprende entonces que la presencia de los navíos no simboliza ya el poder del rey y de sus nobles, sino la vida cotidiana de una sociedad, el destino de la gente común que sale de sus casas todos los días para trabajar, aprovecharse de las satisfacciones de la existencia y sobreponerse a las injusticias del destino.

Desde luego recuerdo también lo que fue parte viva de mi adolescencia y de mi juventud. Las palabras dignas de Salvador Allende, su más pronto que tarde, sus alamedas libres del futuro, salen de radio Magallanes una vez más y caen sobre la fotografía de Carmelo Soria, el diplomático español asesinado. Caen sobre las imágenes de la dictadura, los desaparecidos, los torturados, los exiliados y los luchadores clandestinos. Caen sobre las mentiras de la prensa partidaria de los golpistas y de la embajada norteamericana. Caen sobre los actos de solidaridad internacional con la democracia chilena y caen sobre los funerales de Franco (Pinochet presente). Caen también sobre los poemas de Neruda, Violeta Parra, Gonzalo Rojas, Oscar Hahn, Gonzalo Millán, y sobre Rafael Alberti, y Antonio Machado, y Luis Cernuda…

Es inevitable que al visitar el Museo de la Memoria de Chile y al observar los trabajos de la Comisión de la Verdad me acuerde de la historia de España, del Museo y la Comisión que nunca existieron en mi país. Mientras las víctimas del franquismo eran desamparadas, los torturadores recibían medallas policiales en la democracia y los descendientes biológicos o políticos de los asesinos ocupaban los cargos de Gobierno.

Veo una habitación de exiliada chilena, sus pocas cosas, su cartel de Víctor Jara, su maleta sin deshacer (porque en la pobre cama de hierro, más de pensión que de domicilio, sólo se piensa en regresar a la patria), y me parece estar leyendo la Memoria de la melancolía de María Teresa León. No se compra nada que pese, nada que ate a un lugar extranjero, siempre vivir en tránsito, sin raíces, aunque sea durante 40 años.

Las fotografías de los fusilados, las cartas a la familia horas antes de la ejecución, los libros censurados y la dignidad clandestina me hablan a la vez de Chile y de España, y me hablan sobre todo de la vida de la gente. Una sociedad es un tejido y resplandece en la bandera de un barco cuando representa a todo un pueblo y habla de la vida cotidiana, de los despertadores y las cocinas, no de los negocios de un rey y de su nobleza. Es difícil identificarse con un himno oficial que se aleja de las calles, el rumor de los talleres y la soledad de los desamparados. Los golpes militares rompen ese tejido. Sólo es posible volver a coser lo que se ha partido en dos con una memoria democrática limpia capaz de devolverle la dignidad a los espacios públicos y al sufrimiento privado.

La democracia española quedó sin raíces sólidas cuando se permitió la impunidad y el olvido de los crímenes del franquismo. La insoportable falta de respeto al bien común tiene mucho que ver con la falta de justicia a la hora de reparar el dolor de las víctimas individuales. Los herederos del franquismo, los que se han negado por sistema a condenar el golpe de Estado de 1936, roban, mienten, venden los intereses de España al negocio extranjero, no dimiten, no dan explicaciones, no saben lo que es la virtud republicana. Piensan que gobernar un país es adornar los navíos del rey, las cuentas del IBEX-35, abrir distancias entre las élites y la ciudadanía y separar la España oficial de la España real. Confunden la normalidad con el vasallaje.

Las grietas territoriales de la identidad española no encuentran solución, entre otras razones, porque la palabra España se negó a adecentar su pasado. Sólo aquí, en el Museo de la Memoria de Chile, me siento español. Mi España, como escribió Cernuda, es la de Benito Pérez Galdós. También la de Antonio Machado y Federico García Lorca, o la de otros muchos nombres que llevo en la memoria. Me duele que no haya en mi país un museo de estas características. Pero en este museo chileno me siento en mi patria.
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14 Comentarios
  • Nosferatu Nosferatu 15/01/15 20:00

    La II restauración borbónica mas que sistema democrático ha sepultado con la timocracia las responsabilidades criminales, civiles y políticas. La propaganda de cartón oscureció la ruptura democrática, no demoliendo instituciones e instituciónados que durante la oscura y repugnante dictadura nos bailaron el agua con folklorismos carpetobetonicos a cambio del miedo al mantenimiento del Régimen del 18 de julio de 1936 en versión sensu estricto, pero también en la desconfianza hacia el empuje socio político de las masas. Estas masas, franquistas por miedo en su día, se movilizaron por un cambio político y económico al uso en el mundo democrático. Sin embargo, nos hicieron tratar con gentuza armada hasta los dientes que blandían sables un día si y otro también. Hubo miedo, o tragábamos por la timocratica II Restauración Borbónica o el fascismo. Las armas fascistas ya no nos doblegarían porque el sistema estaba implosionando. Era cuestión de tiempo, corto, no de doblegarnos. Pero los listos.

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  • Copito Copito 31/10/14 09:56

    Y en este país, asociaciones con mucha voluntad y casi sin medios,desenterrando fosas y devolviendo el descanso a los seres queridos de tantos desparecidos y ajusticiados, solo a algunos porque el estado español está mirando para otro lado y evitando hacer justicia.

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  • La RAF La RAF 27/10/14 09:44

    Gracias, Sr. García Montero, por otro excelente artículo mostrando el país que somos/ tenemos. Muy pocos periodistas/ medios de comunicación se refieren a la memoria histórica (Gonzo, en EL INTERMEDIO; la pestaña especial de PUBLICO.ES (http://www.publico.es/especial/memoria-publica/) y diferentes asociaciones o personas con interés en que la memoria no se pierda (https://es-es.facebook.com/pages/Museo-Batalla-Jarama-Morata-de-Taju%C3%B1a/231512676863630)... La memoria de la historia de un país es esencial para su convivencia y avance para conseguir los mejores frutos.

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  • Léon Léon 26/10/14 21:15

    Excelente, Lúcido y necesario. ¿Necesitamos más pruebas de la desgracia que implica el olvido impuesto? Es sin duda el más grave error de los primeros, y posteriores, gobernantes socialistas, impedir la curación por el recuerdo. Celebramos el museo chileno como si fuera nuestro, pero no nos resignamos a contar con el nuestro en una España sana.

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  • Giordano Giordano 26/10/14 20:36

    El relator especial de la ONU para la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, Pablo de Greiff, expuso en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra el día 10/9/14 su demoledor informe tras visitar España a principios de año (del 21 de enero al 3 de febrero) para examinar el trato del Estado a las víctimas del franquismo. En una entrevista a EL PAÍS, expresó su preocupación por el desamparo de los represaliados durante la Guerra Civil y la dictadura. Le preocupó especialmente la “indiferencia del Estado” hacia las víctimas, la “privatización” de las exhumaciones –el Gobierno ha dejado en manos de los familiares la localización y apertura de fosas y desde 2011 ni siquiera da las subvenciones previstas para ello en la ley de memoria histórica- así como la insistencia de las autoridades entrevistadas en que es mejor no remover el pasado. ¿Y España está en el Consejo de Seguridad de la ONU?

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    • Irenepaz Irenepaz 27/10/14 11:54

      Blanco y en botella...... Buen comentario el suyo. Un saludo

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  • nitoescribe nitoescribe 26/10/14 16:45

    Gracias Luis, totalmente de acuerdo, mientras poetas como usted se comprometan con la verdad de un pueblo mal tratado, cabe esperar que algún día se aplique la justicia del pueblo a estos malhechores que nos desgobiernan

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  • elcaminante elcaminante 26/10/14 13:17

    Magnifico, Sr. Montero; su artículo, debería leerse en las escuelas de España y de lectura obligatoria, asimismo, deberian ser Los Episodios Nacionales de Galdos, todos sus tomos, aquella España del XIX, es esta España del XXI, tan poco ha cambiado, en esencia. L Historia de España, es la asignatura pendiente de este pais.

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    • Bacante Bacante 27/10/14 11:00

      Opìno como usted, elcaminante. Si estos textos se leyeran y trabajaran en las escuelas, otro gallo nos cantara. Urge un gobierno decente para una Educación excelente, con rima y todo el patín.  Gracias, Sr, García Montero. 

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  • jj51 jj51 26/10/14 12:05

    "Sólo aquí, en el Museo de la Memoria de Chile, me siento español...en este museo chileno me siento en mi patria." Gracias por su artículo, señor Montero. Comparto totalmente este sentimiento con usted. ¿Cómo podemos contemplar cualquier futuro si ni siquiera nos importa nuestro pasado? Un país que calla otorga. Aceptar los crímenes y la injusticia es despreciar y asesinar por segunda vez a quienes lucharon por defender la legitimidad y la justicia. Rechazar la verdad y la memoria histórica, tal como lo está haciendo el gobierno actual de Rajoy, es insultar a todo el país. Estos herederos del franquismo no nos representan en nada.

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  • Antonio Agosto Antonio Agosto 26/10/14 10:12

    Si bien estoy en contra de todas las banderas, ya que pienso que unen a minorías y suelen excluir a los "otros". He de estar de acuerdo con el artículo. La bandera y el himno español nos produce rechazo, por no decir, repugnancia a muchos españoles. No se ha buscado unir sino someternos, otra vez, a la derecha franquista a la que desgraciadamente se le permite todo.

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  • Itsasmir Itsasmir 26/10/14 09:27

    Hay una "pequeña" diferencia: en España, con toda la oposición pregonando la abstención, el Régimen obtuvo en 1976, en el referéndum de la Ley para la Reforma Política, la aprobación del proyecto (SÍ), al recibir el apoyo del 94,2% de los votantes con una participación del 77,8 por ciento de los electores. Sin embargo, en el referéndum que organizó Pinochet en Chile en 1988 para decidir si seguía o no en el poder hasta el 11 de marzo de 1997, el 56% de los chilenos que fueron a votar (hubo una alta participación) votaron NO. A partir de ahí, una transición u otra, un presidente de la república en Chile elegido por el pueblo o un rey en la monarquía española elegido por Franco, etc. ¿Cómo n o van a venir de aquellos polvos todos estos lodos?

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