X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




A la carga

El contrato social se ha roto

Publicada 06/11/2014 a las 06:00 Actualizada 05/11/2014 a las 17:08    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 23

Todo el mundo anda muy revuelto con las últimas encuestas. El bipartidismo tradicional del sistema político español parece hecho trizas. El domingo pasado, Metroscopia colocaba a Podemos en cabeza, con un 27% (después de haberle dado tan solo el 13% un mes antes, una diferencia tan grande que revela más un cambio arbitrario en los métodos de estimación que un cambio social verdadero). Pero este miércoles el CIS anunció una intención directa del 17,6% a Podemos y una estimación del 22,5%. Se rompe así la tendencia de muchos institutos de opinión que trataban de minimizar el avance de Podemos.

¿Qué está pasando? Apelar a los escándalos de corrupción resulta muy tentador, pero hay mucho más. El ascenso de Podemos se explica sobre todo por la fuerte erosión del “contrato social” que ha estado en vigor en nuestro país desde el inicio de la democracia. Las políticas que se han puesto en práctica durante la crisis están acabando con el esquema básico de justicia que hace posible la convivencia social y política en un país. Se han pisoteado derechos y se han cometido graves injusticias y abusos que minan la confianza tanto en el sistema económico como en las instituciones de la democracia representativa.

El “contrato social” es una ficción inventada por los filósofos. Aunque en el mundo real nadie firma un pliego de condiciones para vivir en sociedad, las sociedades funcionan sobre una base de expectativas mutuas acerca de los derechos y obligaciones de la gente que hacen las veces de un “contrato”. Muchas de las acciones que llevamos a cabo en sociedad (reciclar, pagar impuestos, no molestar a los vecinos, cumplir con las tareas laborales, no colarse, votar en las elecciones, no encender un fuego en el campo, etc., etc., etc.) son en parte voluntarias y en parte consecuencia de la coacción. El Estado, desde luego, impone castigos a aquellos que incumplen las leyes, pero buena parte de la cooperación que engrasa los rodamientos de la vida en común se debe más bien a las normas difusas de reciprocidad y justicia que hay en toda sociedad civilizada.

El “contrato social” no es, pues, sino una fórmula para referirse al esquema básico de justicia que está implícito en los intercambios que rigen en la vida pública. En la medida en que los otros cumplan su parte, nosotros cumplimos la nuestra. Cuando se rompen las reglas de reciprocidad, el esquema de justicia se resquebraja.

¿Qué razones hay para pensar que hoy el contrato no es más que papel mojado? Desde 2010, las élites económicas y políticas del país han fallado estrepitosamente en su respuesta a la crisis. Las reformas que se han ido aprobando, así como los ajustes y recortes aplicados, han pasado por alto toda consideración sobre justicia y reciprocidad. No me refiero solo a los partidos políticos que han estado en el poder, sino también a toda esa legión de economistas y analistas que pensaron que con consolidación fiscal y reformas estructurales se podían resolver los problemas del país. Muchos de ellos, visto el desastre provocado, ahora se desentienden de sus apuestas pasadas y, con total descaro, se presentan en estos momentos como críticos de las políticas de austeridad, pero las hemerotecas están ahí para mostrar que la very serious people acogió con entusiasmo las políticas de ajuste.

Hace cuatro años, el consenso del establishment español era que hacía falta políticos a los que no les temblara el pulso, políticos que se olvidaran de la opinión pública y que aplicaran el bisturí sin anestesia. Bastaba leer la prensa en papel (de La Razón a El País, con la honrosa excepción del extinto Público) para encontrar por todas partes una larga lista de reformas que había que imponer, quisiera la gente o no. Se trataba de un reformismo de inspiración tecnocrática, basado en la aceptación acrítica de las políticas procedentes de la UE, que no prestaba atención alguna a la sostenibilidad política y social de las medidas que se aprobaban (las reformas son sostenibles cuando tienen un grado de suficiente de aceptación entre la ciudadanía, de manera que pueden ser aprobadas y aplicadas sin excesivas resistencias).

Se reformó el mercado de trabajo (dos veces). Se reformaron y recortaron sustancialmente las pensiones (otras dos veces). Se salvó a las entidades financieras en apuros. Se procedió a la devaluación interna. Se rebajó la inversión pública y se recortaron los servicios sociales, con el desmantelamiento de los servicios de dependencia entre otras muchas consecuencias fatales.

Todo esto nos ha llevado a un aumento inusitado de la desigualdad y de la exclusión social, a una tasa de paro del 24%, a la condena de las cohortes más jóvenes al precariado, a la aparición de la pobreza infantil. El sector público está seriamente amenazado, con sueldos en la administración propios de un país tercermundista y servicios sociales cuestionados por el deterioro generalizado de su calidad.

Los datos de opinión pública muestran que la gente percibe un reparto profundamente injusto de los sacrificios durante la crisis. Puede sonar demagógico, pero desgraciadamente es cierto: el Estado ha salvado a los bancos en apuros y ha librado a las grandes empresas de sus obligaciones fiscales mientras dejaba caer a las familias más vulnerables. Ni siquiera el ominoso asunto de los desahucios se ha resuelto. La caída salarial, especialmente pronunciada entre los trabajadores de baja cualificación, se ha agravado con aumentos generalizados de impuestos.

Por si todo esto no fuera suficiente, afloran escándalos de corrupción que agudizan aún más la decepción de la ciudadanía. Aunque sabíamos que a nivel local la corrupción está muy repartida, a mucho nos ha pillado por sorpresa descubrir que el partido de la derecha, el Partido Popular, ha operado como una red criminal con contabilidad en negro, fraude fiscal, blanqueo de dinero y contratos públicos a cambio de donaciones ilegales. Hasta la sala en la que se reúne todas las semanas la cúpula del PP se pagó con dinero negro.

Llegados a este punto, mucha gente se está plantando. La injusticia es demasiado palmaria. No es asunto de “ira”, de emociones desbordadas, como ha titulado algún periódico. Se ha tirado demasiado de la cuerda y una parte importante de la ciudadanía siente que el contrato social se ha roto.

El país necesita cambios profundos, pero estos sólo se podrán realizar si se restablece la confianza entre la gente y el sistema, es decir, si se pacta un nuevo contrato social. Aquí se ha intentado introducir las reformas por las bravas, sin querer compensar a los grupos más afectados por las mismas. Desde 2010, las políticas se han hecho al margen de los ciudadanos. Y las mismas élites y grupos de poder que han apoyado o protagonizado el programa económico de estos últimos años, se alarman ahora porque surge un grupo en los márgenes del sistema que amenaza la estabilidad de los partidos tradicionales. Acusan a Podemos de populistas, de tener propuestas delirantes, pero las críticas que hagan se las llevará el viento mientras no reconozcan su responsabilidad en la catástrofe de estos años.

Nada cabe esperar del PP a estas alturas. Es un partido achicharrado por la corrupción y la ineficacia. En cuanto al PSOE, puede todavía escapar del agujero en el que se ha metido durante estos años si entiende la causa de su actual descrédito y plantea un nuevo pacto con la ciudadanía. Para recuperar la confianza, no le valdrá presentarse como un “mal menor” frente a las incertidumbres y temores que Podemos despierta. Al establishment es lo que le gustaría, pero no funcionará. Es imprescindible ir más lejos. Sólo planteando un nuevo esquema de justicia que dé una esperanza fundada a los más golpeados por la crisis podrá el PSOE remontar el vuelo.



Hazte socio de infolibre



10 Comentarios
  • hartodjetas hartodjetas 11/11/14 21:01

    El Supremo tumba la censura de la Generalitat a TV3 en la Comunitat Valenciana También anula la multa de 100.000 euros al entender que la Generalitat no tenía competencias para sancionar las emisiones. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • L´inconsciente L´inconsciente 09/11/14 20:24

    Llama la atención y particularmente ofende que las personas mejor preparadas de este país se hayan dado cuenta de la crisis únicamente cuando les ha afectado a ellos y no me estoy refiriendo al señor Sánchez-Cuenca. Mentes preclaras que sólo tenían ojos para su ombligo y su cartera más pendientes de no fallar una coma del argumentario que de conocer la verdad y decirla a los cuatro vientos. Visto desde aquí, con la única capacidad del observador, parece que les haya estallado la realidad en la cara y resulta divertido ver como todos los argumentos que nos arrojaban se desvanecen para su pasmo, desde el Estado del Bienestar al de Derecho, desde los sindicatos a las patronales, desde el Congreso al Senado, de las Fuerzas Armadas a la judicatura. Hoy despiertan. Contrato social no, se llama omertá.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • L´inconsciente L´inconsciente 09/11/14 20:12

    El “contrato social” está sobrevalorado, esto es España y aquí desde hace décadas la mayoría de los contratos han sido precarios. Este no iba a ser la excepción. Deduzco que para el autor antes de 2010 no existían motivos para la descontento y claro, así nos ha ido. No hace falta tener mucha memoria para recordar que a los trabajadores españoles se nos ha acusado desde todos los medios de no querer trabajar y por ello trajeron millones de trabajadores exiliados para paliar la vagancia autóctona. ¿Por qué pagar sueldos dignos si se pueden obtener tener mayores beneficios? Mejor aún, un SMI de miseria con servicios a precio europeo. La desfachatez y la desvergüenza son señas de identidad del periodismo y la política española que callaron con Maastricht como hoy callan con el TTIP.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • molete molete 09/11/14 15:52

    Pues llega con dos años  de retraso, tendrà algo que ver la demagogia en ello...? Sr. Jimenez Villarejo...?

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • hartodjetas hartodjetas 09/11/14 12:28

    CARLOS JIMÉNEZ VILLAREJO DENUNCIA a MAGISTRADOS DEL TRIBUNAL SUPREMO por su connivencia con los poderes político-económicos: http://www.eldiario.es/zonacritica/denuncia-magistrados-Tribunal-Supremo_6_322027809.html 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • molete molete 08/11/14 21:21

    La demagogia consiste en aapelar a prejuicios, emociones, miedor y esperanzas del Pueblo para ganaar apoyo Popular, frecuentemente mediante la retòrica y la propaganda. La demagogia ya hemos dejado dicho que puede producir la instauraciòn de un  regimen autoritario, oligarquico ò tirànico, que frecuentemente  nace de la practica demagògica que ha eliminado a toda la oposiciòn. En estas condiciones los demagogos arrogandose el derecho de interpretar los intereses de lass masas como interpretes  de toda la Naciòn, confiscando todo el Poder y  la maxima Rwepresentaciòn del Pueblo, instauran una tirania o dictadura personal, en sentido contrario y n paradogicamente muy haabitual, las  dictaduras se han instalado  sosteniendo que lo hacian  para twerminar con la demagogia.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • molete molete 08/11/14 20:55

    Permitanme una consideraciòn. En la historia de las doctrinass politicas, se considera qque fue Aristoteles quien individualizò por primera vez la Demagogia o Democracia, definiendola como "La forma corrupta o sdegenerada del Gobierno de la Repùblica" que lleva a la instituciòn de un  Gobierno tirànico de las clases inferiores, o mas a menudo de muchos, o de ujnos que Gobiernan en  nombre del Pueblo, sostenia que cuando en los Gobiernos Populares surgen los demagogos que hañlagan alos Ciudadanos, dan maxima importancia a sus sentimientos y llevan la accion politica en funcion de ,los mismos, define por lo tanto al demagogo como  adujlador del Pueblo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • molete molete 08/11/14 20:48

    Cuando decimos  un Gobierno para el Pueblo...como se identifican los intereses del Pueblo....? Cuando las decisiones se toman , el interes de cada unoa debe de ser considerado, a pesar de que no todos puesdan ser  satisfechos.El problema serà cuando estos grupos promuevan sus propios intereses particulares y ese Gobierno pueda ignorarlos.  Sin emebargo, claro que, la Politica debe reflejat un interes mas amplio y general. La Democracia Represeentativa permite que todos los grupos tengan la oportunidad de expresar sus intereses y opinioneds, pero no deben de tomar las decisiones ellos mismos, esto les toca a los  representantes elegidos que son los responsables ante el pueblo, LOS VOTANTES

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • molete molete 08/11/14 20:40

    Algunas perssonas creen que el Pueblo debe de gobernar de forma directa, teoricamenete srà posible dotar a toda la poblaciòn de una computadora donde podria  registrar su voto en cada asunto y asì la mayoria podria definir la politica del Gobierno...? Sin embargo el Esyado debe de existir para servir al Pueblo, no este para servir al Estado, es por eso que las personas deben vivir sus propias vidas desinteresadas por la politica, deben elegir representanates, legislativos y ejecutivos, la democracia descrita como Democracia Representativa ppuede hacer Refereendum para cambiar laa naturaleza de su sistema Constitucional o los Regulamientos bajo los cuales el pueblo està gobernado.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • quevequestem quevequestem 08/11/14 19:36

    todos saben que han puesto a lobos financieros a dirigir Europa, aquí a obedecer en Europa pp, liberales y psoe europeo votan  Junker que amañó paraiso fiscal a multinacionales, psoe español creo, no lo voto o se abstuvo...ahora psoe tiene que decidir cual es es su programa a quien defiende a las multinacionales y lobbys o al bien común del CIUDADANO/CONTRIBUYENTE/VOTANTE...yo admito que se defienda a  multinacionales derechos lógicos, pagar en paraíso fiscal no es equitativo no es de justicia SI NOS VENDEN SUS PRODUCTOS TIENEN QUE TRIBUTAR EN NUESTRO PAIS SED TRANSPARENTES NO QUEREMOS LEYES ABUSIVAS 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.