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La ‘omertá’ láctea


Beatriz Fernández
Publicada el 14/03/2015 a las 06:00
Esta semana ha salido a la luz una noticia que no hace sino refrendar lo que un grupo de ganaderos pertenecientes a Central Lechera Asturiana S.A.T (CLAS) siempre ha temido, y muchos han padecido: que los altos directivos contratados no han sido leales a su trabajo, ni a los propietarios, ni a los numerosos puestos de trabajo que los ganaderos han propiciado en Asturias.

Ante esto, le diría al máximo responsable que no tome por costumbre la amenaza, dado que su condición de empleado y ejecutivo, la falta de confianza al albur de los hechos probados en la CNMC, es su menester ser fiel y leal a los ganaderos y empleados de CAPSA y, por vergüenza torera, poner su cargo a disposición. Las amenazas han quedado de modé como diría algún francés...

Escribo estas líneas por la indignación que me supone hablar en distintos foros y que la respuesta sea la misma: ¡cuidado! ¡CLAS es omnipresente en Asturias! El miedo y las prácticas abusivas están al orden del día, y los tratos de favor, negados siempre, son a veces tan visibles que pasan desapercibidos.

Es más triste aún, pues la justificación de la incompetencia la escudan en la Administración Pública, aunque ésta última se ha hecho rea de tales declaraciones con las últimas publicaciones en los distintos medios de prensa. Desde estas líneas, les pediría, señores políticos, dado que el daño está hecho y demostrado, no intenten ocultarlo con declaraciones pueriles y apoyen a los numerosos ganaderos asturianos que los 365 días del año están dedicados en cuerpo y alma a las labores del campo. Ante tal afirmación, les apelo a la, tan sobrevalorada, conciencia.

Más triste aún es que el presidente de CLAS y CAPSA, sin argumento alguno, cite el envío de una carta a los ganaderos-socios en diversos medios de prensa, la cual se da por enviada cuando a gran parte de la mayoría no les ha llegado. ¿Será cierto que el servicio de Correos es tan lento como parece?, o ¿hasta cuando, va a seguir, ridiculizando la compañía?

Ahora se suman agentes sociales, que no sé a que fin obedecen sus declaraciones. Les increpo en relación a las declaraciones de algún sindicato, y ante sus intervenciones les diría que no existiría la minería sin yacimientos de carbón. Por favor, desde estas líneas les pediría que no sirvan de instrumento para la división. Los ganaderos no están en contra de los puestos creados en CLAS-CAPSA. De igual modo, hay muchos empleados que se dan cuenta de la gestión llevada a cabo, pero el miedo les impide hablar.

CLAS, en su Órgano Rector, está en un 90 % manejado por una representación que prima más la apariencia y las cuantiosas sumas cobradas al año que vigilar el rumbo de la compañía o de sus directivos. Y no se han dado cuenta que quienes les han hecho la campaña los quieren ahí, precisamente, por ser ganado manso a intereses que no son los de los numerosos socios base, a quienes no llega información o ésta llega sesgada, o peor aún, con medias verdades que son las que más daño hacen. En definitiva, han contribuido a que un buque insignia como CLAS sea el hazmerreír nacional. Valiente heredad dejaran a sus descendientes.

En la resolución de la CNMC se pueden leer “perlitas” soltadas por los coparticipes de este expolio del tipo “... Este ganadero siempre tenía un tono amenazador y como nos preguntaba por la subida de precio y la respuesta siempre ha sido negativa...” . Como si fuese una raza a extinguir, en ese sentido, no pude evitar pensar lo siguiente: ¡Cuidado! Igual por tener capacidad de expresarme y luchar contra lo injusto me viene la protectora de animales o me incluyen en la campaña de saneamiento, porque lleguen a considerarme “especie a extinguir”.

Tristeza me produce que en la resolución de la CNMC se haga clara alusión a un ganadero por los copartícipes de este expolio, hoy desgraciadamente fallecido en un accidente. Pero se observa la presión a la que se encuentran, todos los días, mis compañeros ganaderos; ante él, este pequeño homenaje.

Si con estas líneas se han despertado más conciencias, las daré por bien empleadas, al menos este es un minúsculo guiño a mis antepasados, cuando vendían leche por las casas, ahora ni la ley lo permite, y que a la postre, cuando así se hizo necesario, contribuyeron como tantos miles de socios fundadores al nacimiento de CLAS, pero con un fin común: velar por la recogida y un precio digno de la leche. Ahora, para vergüenza nuestra, se encuentra entre las líneas de una resolución que nos afea, precisamente, por ser la única entidad de carácter social que ha ido en contra de sus propios dueños y socios.

Soy una socia más de esta Casa Blanca llevada a la locura, decepcionada por el funcionamiento de la misma, dado que CLAS ha nacido para proteger los intereses de todos y cada uno de los socios que la integran, pero desgraciadamente, esto no es así, por eso les significo que huela a estiércol y a silo para un ganadero es normal, pero el olor a putrefacción y a mierda de otro tipo, no nos es soportable. Por ello creo que es hora de que se bajen de la nube directiva todos y cada uno de los que por hacer o por dejar hacer nos han metido en este lodazal y se ventile y desinfecten los despachos directivos y asesores que han propiciado tal situación. Pero antes de todo ello tengan la dignidad de resarcir el daño que durante estos años nos han causado.

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Beatriz Fernández Fernández, es abogada y representante de los trabajadores de Central Lechera Asturiana.
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