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Verso Libre

Soledades


Publicada el 22/03/2015 a las 06:00 Actualizada el 21/03/2015 a las 14:03
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El sentimiento de soledad tiene un marcado carácter social. Sentirse solo es un modo de relacionarse, de saberse ante los otros, de definirse en el abandono o en la huida. Bajo el silencio de un solitario, en esa propiedad particular del corazón que forman las inquietudes más íntimas, caben las ciudades con sus calles y sus plazas, las carreteras con sus distancias, las noticias del mundo con sus periódicos, sus emisoras de radio y sus televisiones… y cualquier cosa que vuele por el cielo o que repte en el frío de un sótano.

Los seres humanos somos un vaso de agua en el que cabe el mar. Leo la colección Haikus en el corredor de la muerte (Hiperión, 2015) preparada por Elena Gallego y Sieko Ota. Se trata de una colección de haikus escritos por presos condenados a la pena máxima. Sintieron la necesidad de elaborar en tres versos, dentro de una convención muy fijada por la cultura japonesa, su despedida del mundo. En la puerta de la muerte, la soledad busca una forma de entenderse a sí misma y de dejar testimonio de un sentir personal. Antes de ser ejecutado a los 25 años, Eishun escribió: “Día de la madre, / cerrando los ojos / veo a mi madre”. Había aprendido a escribir un año antes en la cárcel, y quizá también había encontrado allí el calendario en el que descubrió que hay un día del año dedicado a la madre. El tiempo, igual que las soledades, tiene un marcado carácter social.

Hoomei, ejecutado a los 39 años, escribió: “Nombre de mi hijo, / lo escribo y borro, / noche larga”. Como denunció Víctor Hugo, el criminal puede tener madre, padre, hijos, pareja, y la pena de muerte los castiga a todos, aunque no sean responsables del delito. La culpa también tiene un marcado carácter social, y el que va a morir borra y escribe el nombre del hijo, porque sabe que llevará para siempre no sólo su ausencia, sino la marca de una ejecución. ¿Tiene algún sentido, preguntaba Víctor Hugo, que la sociedad acuerde penas que se desdoblan como un eco y castigan a los inocentes? La mano dura es una mano muy imprecisa, cortar por lo sano, pero en el cuerpo de otros.

“Muérete, / me susurro yo mismo. / Luna velada”, escribió Tenmin con poco más de 20 años. Era cuestión de tiempo, de culpa o desesperación, de miedo o de noche reconciliada, mientras la luna se oculta y anticipa una despedida total. Los ciclos de la luna han enseñado al ojo humano a nacer, llenarse, menguar y desaparecer sobre la cuerda del tiempo. Sólo un condenado sabe lo que es una pena de muerte.

Sólo el parado sabe lo que es su paro. Sólo el enfermo sabe lo que es su enfermedad. Sólo el hambriento sabe lo que es su hambre. Sólo el desahuciado sabe lo que es su desahucio como experiencia humana. Pero en la soledad de sus experiencias cabe el mundo entero, sus leyes y sus rumores, igual que en los tres versos de un haiku cabe la noche larga, el viento primaveral, el bambú, la nieve que se derrite, el horizonte inmenso o la hormiga.

“En la ventana de la celda / a una hormiga confieso / mi arrepentimiento”, escribió Yoshimitsu, ejecutado a los 77 años. La dignidad y el amor propio piden ayuda a la poesía, o a una larga y consolidada tradición social en la cultura de Japón, para dialogar con la culpa, la desolación y la muerte. Cada soledad está habitada por los demás. El sentenciado, el hambriento, el desahuciado, el enfermo y el parado están solos con su destino, pero en esas soledades puede sentirse el calor o el frío, el silencio o la palabra, el abandono o la solidaridad, la crueldad o la compasión, la oscuridad o la luz. Hay un tejido humano que llega a vestirnos incluso en los momentos más desnudos.

Por eso las palabras del haiku pasan con facilidad del sentenciado al que sentencia, de la soledad personal a la sociedad tumultuosa y viva. Justo antes de su ejecución a los 28 años, Kooyoo escribió: “El agua se templa. / No se me puede quitar / la suciedad de las manos”. Eso es lo que muchas personas piensan y sienten al ver una pena de muerte, un desahucio, un enfermo desasistido, una población condenada al paro y a la incultura.
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16 Comentarios
  • Dossy Dossy 23/03/15 18:11

    Gracias, como siempre. Necesitamos abrir el alma a la profundidad de nuestro ser para poder conectar con lo que nos rodea y poder comprometernos a transformar la realidad de la que también somos responsables. La soledad, el silencio y la reflexión son palancas necesarias para la ACCIÓN.

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  • rita martinez gude rita martinez gude 23/03/15 16:15

    Un lujo leerte. Este poema vino a mi mente al conocer que ibas a batirte en la arena politica.    Al olmo viejo, hendido por el/rayo/y en su mitad podrido/con las lluvias de abril y el/ sol de mayo algunas hojas verdes le han/salido. Mi agradecimiento. Seras lluvia y sol de regeneracion social.

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  • Belita Belita 22/03/15 21:27

    Por supuesto que necesitamos a los poetas honrados y comprometidos como Luis. Gracias por este artículo y por estar siempre al pie del cañòn. Te votaría si fuese de Madrid.

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  • Juliánoller Juliánoller 22/03/15 18:16

    En ti cabe el mar, gracias Luis.

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  • Jaca1930 Jaca1930 22/03/15 17:36

    Maravilloso texto, cargado de poesía con un alto contenido social. Confío en que, si es necesario, don Luis, la soledad pueda resultar más gratificante que la compañía de unos demagogos, más sensibles al "crecimiento" a la "competitividad" y a "los mercados", que a los desahucios, a la asistencia a los enfermos, o al logro de empleos dignos (la solución al paro, si no va acompañado de esto último, seguirá siendo una condena).

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  • esfera esfera 22/03/15 17:30

    " La poesía es un arma cargada de futuro". / .....fieramente asintiendo/ ciegamente afirmando/ como un pulso que golpea las tinieblas/ cuando se miran de frente/ los  vertiginosos ojos claros de la muerte/ se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades./ Se dicen los poemas/que ensanchan los pulmones / de cuantos, axfisiados/piden ser, piden ritmo, /piden ley para aquello que sienten excesivo./.....Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día/ como el aire que exigimos trece veces por minuto/ para ser y en tanto somos dar un si que glorifica..."  PD. A modo de gratitud y por tener la certeza de que ya no hay posibilidad de retorno.

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  • gusalo gusalo 22/03/15 15:13

    Nunca decepciona, señor Gª Montero. Cada domingo en un nuevo texto –se llame artículo o “poema sin versos”– nos muestra en palabras llanas algún aspecto reconocible –y casi siempre olvidado– de nuestra propia personalidad. En éste nos hace ver cómo de alguna manera, como integrantes de esta sociedad, formamos parte activa y pasiva de todo eso que usted indica: desahucios, desasistencia sanitaria, paro, incultura.  Entresaco para releer como proverbios alguna de sus frases. Algunas de ellas son expresiones de esta paradoja que podría llamarse “La sociedad en la soledad”:  -Sentirse solo es un modo de relacionarse, de saberse ante los otros;  -Los seres humanos somos un vaso de agua en el que cabe el mar;  -El criminal puede tener madre, padre, hijos, pareja, y la pena de muerte los castiga a todos;  -La mano dura es una mano muy imprecisa, corta por lo sano, pero en el cuerpo de otros;  -Cada soledad está habitada por los demás. Gracias y hasta el próximo domingo en esta plaza.

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  • Dudu Dudu 22/03/15 13:09

    La soledad es completamente subjetiva.Puedes estar rodeado de gente y sentirte más solo que la una y puedes estar solo,en una soledad buscada,y sentirte el ser más feliz de la tierra.

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    • Bacante Bacante 22/03/15 15:15

      Por supuesto. Y esa es una clase de soledad con mayúsculas. 

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  • Irenepaz Irenepaz 22/03/15 12:41

    Sentirse solo es un modo de relacionarse. En este pais de fragil memoria ¿Cuantos intelectuales han vivido su propia soledad?. Estoy leyendo "Cuentos de Nubes" de Manuel de la Escalera. Un olvidado que paso su vida por el transito de la soledad. Me gusta leer todos los domingos sus árticulos. Un saludo. 

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  • hojas de otoño hojas de otoño 22/03/15 12:38

    F.- Natsume Seibi (1749-1816) El espantapájaros Parece humano Cuando llueve

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