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Muy fan de... Munilla, obispo de San Sebastián

Publicada el 04/05/2015 a las 06:00
Monseñor Munilla, qué alegría cuando me dijeron que, coincidiendo con la efervescencia primaveral, había publicado usted un nuevo libro: Sexo con alma y cuerpo. ¡No veo el momento de comprarlo y ponerme como loca a subrayar, a subrayar, que el mundo se va a acabar! Muy fan.

Excelentísimo y reverendísimo doctor don Ignacio, solo con el avance de lo que encierran esas 168 páginas escritas al alimón con la seglar Begoña Ruiz Pereda, especialista en educación afectiva sexual, me he quedado con la boca más abierta que cuando me pongo el rímel frente al espejo. Si su libro fuera el código de la circulación, yo sacaría un cero patatero en el teórico. Del práctico ni hablamos…

Por ejemplo, que las mujeres somos diferentes a los hombres, lo sospechaba, pero le confieso que eso de que los procesos hormonales femeninos están directamente relacionados con la limpieza del hogar, lo ignoraba por completo. Me ha iluminado con su manual: “Una persona, por el hecho de ser mujer, va a ser cíclica, y tendrá unos procesos hormonales concretos en relación a su fertilidad. Hay mujeres que se enteran poco de estos cambios, pero otras los sienten mucho, de tal manera que afectan incluso a sus estados de humor: pueden estar más sensibles o susceptibles, a algunas les da por la actividad o por la limpieza”. ¡Vamos, Don Limpio, que estoy en esos días!

Yo, tan ilusa, creía que lo de coger el plumero y liarnos a menearlo como si no hubiera un mañana era cuestión de supervivencia, una lucha encarnizada contra esos ácaros okupas del polvo. Y resulta que no, ¡que si no existiera la ovulación las casas estarían más llenas de mierda que un parque el día de después de un botellón! ¡Alabado sea Dios!

También toca el asunto de la masturbación. Y he de confesarle que ese acto solitario, o en compañía, que los sexólogos denominan “estimulación genital”, los románticos “amor propio” y el portero de mi tía “un Juan Palomo”, tal y como lo describe en su libro, da pelín de miedo: "Una especie de violencia sobre el cuerpo, porque pretende arrancarle el placer sin vivir a cambio la verdad del amor que le da sentido". ¡Vade retro!

Acojonada total con lo de la “violencia sobre el cuerpo". Y, para más inri, la mente me juega una mala pasada y me lleva inmediatamente de su “arrancarle el placer al cuerpo” al calentón más memorable de todos los tiempos: “¡Trata de arrancarlo, Carlos, trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo, por dios!".

Me ha sorprendido menos lo que escribe sobre los homosexuales. Hace tiempo le oí decir en un programa de tele que tres jóvenes homosexuales habían acudido a usted para que curara las heridas de su infancia y que ya había conseguido, en plan exorcista, quitarle la tontería de encima a uno de ellos, que se había enmendado y había empezado a salir con una chica… Resumiendo, según su teoría, la atracción entre personas del mismo sexo es como un sarampión, vamos, que la homosexualidad tiene cura. Ajá.

En este nuevo libro se reafirma. Citando su fuente, “la Sagrada Escritura”, define las relaciones homosexuales como “depravaciones graves, ya que la tradición ha declarado siempre que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”. Aquí me da que se ha liado un poco, lo de “desordenados” creo que tiene más que ver con las orgías. Según me han contao, en estos eventos falta, a veces, organización…

También le da cera a “la cultura del rollo” de los jóvenes, eso que usted define como “cada fin de semana me enrollo con uno o con otro” porque “genera heridas y nos acostumbra a utilizar y ser utilizados por los demás…". O sea, si lo he entendido bien, dos personas que deciden tener una relación sexual, sin más y de mutuo acuerdo, se utilizan sí o sí. En cambio, si hay compromiso formal, con sello y firma de por medio, ya no hay utilización que valga. Pues yo juraría que se han dado casos…

Lo que me ha encantado es su dominio del lenguaje juvenil, se cachondea de la expresión salir a “pillar cacho” y se pregunta: “¿Cacho de qué? ¿De chorizo? ¿De morcilla? ¿De butifarra?”. Su manual es más completo que un hipermercado, tiene hasta sección de charcutería…

Y sin moverse de la industria cárnica, añade: “El placer que se obtiene de una relación sexual sin amor es muy distinto del que se obtiene de otra en la que amor es lo que se quiere comunicar. Es como el jamón de jabugo o el jamón de paleta cocida. Se llama jamón pero no es lo mismo”. ¡Qué seguridad al establecer la diferencia entre un placer y el otro, ni que fuera usted maestro jamonero!

Otros asuntos que podemos aprender en su libro:

–Los anticonceptivos: MAL, porque han convertido la idea de “¡a que tenemos un nene!” en “relájate y disfruta”.
–La educación afectivo-sexual en la red de enseñanza pública: MAL, porque asumen la “ideología de género”.
–La castidad: BIEN, porque es una especie de brújula que nos señala el norte, más frío por cierto que Invernalia, cuando el grajo vuela bajo…

Pues nada, a vender libros, la ficción tiene muchos adeptos. Y enhorabuena por el derroche de imaginación. Tiene mérito que, quien ha contraído el voto de castidad, se mueva con tal desparpajo en el territorio del sexo con alma y cuerpo.

He flipado mucho. Nunca te acostarás sin saber una cosa más. Bueno, según su libro, nunca te acostarás y punto. AJO y AGUA.
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10 Comentarios
  • Machuca Machuca 06/05/15 13:10

    Raquelita ¡Y A MI QUE ME CAE BIEN ESTE SUJETO! Su libro, en la línea del kamasutra o las Mil y una noches, me recuerda a los místicos aunque más delirante. 

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  • ROSAGIL ROSAGIL 05/05/15 18:13

    Mira que se lo tengo dicho monseñor: ¡No se toque, coño! que se le deshacen las neuronas y hasta puede quedarse ciego.

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  • Wallander Wallander 05/05/15 14:00

    Buen repaso a Su Excelencia Reverendísima, doctor¿ en qué? ¿Derecho Canónico. Teología Dogmática, etc.? Desde luego no en otras ciencias: urolgía, sexología y otras disciplinas académicas y científicas.Ha copiado aquello de Pablo VI en  la ONU Experto en Humanidad y tira "pa lante" ya puedo decir lo que me apetezca. ¿Cuándo aprenderán a dejar a la gente que, sin despreciar ni perjudicar a nadie, folle con quien pueda y cuando pueda? Me gustaría que tanta ilustración teológica me demostrase cuánto hay de amor consciente y cuanto de pasión en una unión conyugal. No niego el amor en la intencionalidad  remota,  inicial, pero en la próxima...

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  • Alfar Alfar 04/05/15 18:52

    A mí, lo que me gustaría saber, es quién ha sido la editorial que se ha atrevido a editar el panfleto. Supongo que será alguna vinculada con la iglesia, como la del Arzobispado de Granada (menuda cuadrilla) esa que editó el libro de la italiana retrógrada, "Cásate y sé sumisa".  Si no, no se explica porque quiero creer que éxito de ventas, no va a ser.

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  • nicanor nicanor 04/05/15 18:20

    la linde se acaba y el tonto sigue, y si es obispo ni te cuento. Genial tu articulo Raquel.

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  • josetorres josetorres 04/05/15 12:18

    Claro y riguroso análisis de un cretino inmoral.

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  • maite maite 04/05/15 12:17

    No puedo perderme tus artículos..........tengo 64 años y nunca en la vida había disfrutado  tanto con las contestaciones que les das a las afirmaciones de Obispo Munilla....un 10 una vez mas raquel..

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 04/05/15 09:31

    Pues aunque no me pienso comprar el libro, tengo que agradecerle a este Señor que me dé la tranquilidad de que, si como predican éllos, el sufrimiento en la Tierra te garantiza el paraiso (como los yihadistas oye...), yo me he castigado pero que mucho y ahora soy muy feliz con mi pareja, y nos seguimos castigando y sin intención de dejarlo. Respecto a la visita de los 3 homosexuales, también hay que agradecer que, teniendo la cantidad de sotánas que tiene para "tratar" haya dedicado tiempo a los civiles, e incluso "haya curado alguno", con la cantidad de enfermos que le rodean...

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  • MarcFerrer MarcFerrer 04/05/15 03:21

    Hombre, a los curas se les puede "acusar" de lo que se quiera pero de inexperiencia no! Experiencia tienen y mucha, pero necesitan materia prima y la educación sexual es su mayor enemiga: les vacía su particular lumpen de jóvenes (y jovenas también, a veces) que son los más deseados por los que tienen pulsión del cachondeo, o sea, todos. Yo me imagino el aburrimiento que tiene que tener un curita, un curazo, una monjita o una monjaza sin dar un palo al agua en toda su vida activa (y la otra también). Y cuando uno se aburre ¿a dónde se van los pensamientos? Pues al cachondeo, claro, y ellos/ellas, que no vinieron de Marte, no se libran. Por eso que experiencia, en teoría, tienen, seguro. Pero todos sabemos que en la práctica, también. ¿Pedirles sinceridad? amos hombre, que se saben al dedillo todos los preceptos divinos y humanos que hay que saltarse para sentir el "picante" de la vida y no fallan ni uno. Les gusta pecar más que a un adolescente el culo de su profesora de ciencias.

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  • Giordano Giordano 04/05/15 01:46

    Hay una especie de sacerdotes para los que la supervivencia de su oficio como absolvedores del pecado depende del mantenimiento de la represión sexual que lo ampara. Cuando la ciencia ya ha descubierto que las ETS no son castigo de Dios sino de la ignorancia de la naturaleza estos sacerdotes tienen que inventarse supuestas enfermedades del alma. Desenmascarando al “mejorador” típico de la humanidad, el sacerdote, dice Nietzsche: “¿qué aspecto ofrecía luego ese hombre «mejorado», llevado engañosamente al monasterio? El de una caricatura de hombre, el de un engendro: había sido convertido en un «pecador», estaba metido en la jaula, había sido encerrado entre conceptos todos ellos terribles ... Allí yacía ahora, enfermo, mustio, aborreciéndose a sí mismo; lleno de odio contra los impulsos que incitan a vivir, lleno de sospechas contra todo lo que continuaba siendo fuerte y feliz.”

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