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El número dos


Publicada el 10/05/2015 a las 06:00
A Juan Torres y Lina Gálvez

Federico García Lorca
dudaba de la existencia del número dos. Era su modo de plantear dudas sobre muchas cosas, de poner en cuestión la seguridad del número uno y el perfil de palabras como dios, emperador, tú o yo. En un poema escrito en Nueva York, un Pequeño poema infinito, afirmó: “Pero el dos no ha sido nunca un número / porque es una angustia y su sombra”.

La poesía se pone a contar aquí a través de una matemática imperfecta de la intimidad. Resulta difícil reconocer al otro cuando lo convertimos en una proyección de nuestra angustia, cuando acabamos por borrarlo para que nuestra sombra ocupe su lugar.

Creer en el diálogo significa aceptar la existencia del número dos, aunque sea a costa de reconocer que forma parte de nuestra propia identidad. Eso no soluciona del todo los cuentos y las cuentas de las identidades matemáticas. Tampoco llegamos por aquí a las aspiraciones absolutas. Más bien se complica el asunto. Acabamos sacando a la conclusión de que el número uno carece de existencia. Puede escribirse entonces: “El número uno no existe / porque es una sombra y su angustia”. No estar seguro de uno mismo, de la propia autosuficiencia, es tan real como las sombras que despierta la existencia del otro o como las sombras que proyectamos sobre el otro hasta borrar su existencia.

Tal vez se trata de contar de manera diferente. El amor es el mayor alegato contra el neoliberalismo porque supone el descubrimiento verdadero del otro. Nos descubre la realidad del número dos, la existencia de alguien que existe por sí mismo aunque forme parte inevitable de nuestra intimidad. La economía de la posesión tiene que configurarse y hacerse compatible con la economía del beso, la caricia, el murmullo al oído, esas palabras que rebosan en el uno para encontrar hueco en el otro.

La convivencia empieza allí donde existen los vínculos. Aparece una geografía que dibujan los cuidados. No existe comunidad verdadera en la que falten los cuidados. Sólo nos vincula en la fraternidad el reconocimiento de que necesitamos cuidar y ser cuidados. Esa es la interpelación del amor. Sus conversaciones no son únicamente palabras de cama. El amor y su economía del abrazo pueden darse también en una sala de estar o en una plaza pública.

El sujeto posesivo del neoliberalismo, el gran protagonista de la cultura actual, está dibujado como una unidad cerrada. En el fondo necesita reconocer también la existencia del otro, pero en una economía de la negación y la violencia. El otro es necesario para desahuciar, expropiar, humillar, estafar y explotar. La celebración de la ley del más fuerte no puede darse sin los débiles, exige acumular, privatizar, convertir en mercancía la debilidad ajena.

Si el amor genera vínculos, la angustia de la privatización provoca soledades. La convivencia no existe dentro de las multitudes que no conocen el amor o los vínculos. En otro poema escrito en Nueva York, Paisaje de la multitud que orina, García Lorca da testimonio de esta dinámica multitudinaria: “Se quedaron solos y solas / soñando con los picos abiertos de los pájaros agonizantes”. Un niño japonés agoniza, un sapo es aplastado, la noche se abre de piernas como una prostituta, pero la multitud pasa indiferente ante el gemido de Battery Place.

La pedagogía de los cuidados ilumina el contrato social. La mala lección de las privatizaciones oscurece la convivencia, nos desvincula, contagia soledad en las camas del enfermo, en los pupitres de la niña sin libros de texto, en la mañana inútil del parado, en las lágrimas secas de la persona que padece la violencia y el olvido. Hay distintos modos de contar, de decir uno, de decir dos, de decir nosotros.

Estos pensamientos son cosas de poetas y cosas de economistas. La poesía de los números vive pendiente de la economía de la caricia. En un soneto titulado El poeta dice la verdad, García Lorca murmuró un deseo: “Que no se acabe nunca la madeja / del te quiero me quieres”. Pueden faltarnos recursos, pero nunca el amor, la economía del amor.
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11 Comentarios
  • arrossinat arrossinat 14/05/15 16:59

    Gracias por este artículo, gracias por colaborar en la política activa, y aprovecho la ocasión para decirle que me ha parecido muy acertado su vídeo de campaña electoral. ¡Le felicito por todo ello!

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  • Dossy Dossy 10/05/15 20:25

    Bello y profundo artículo. !Lástima que exista tan poca poesía en la política cotidiana!. !Gracias por tu esfuerzo en esta campaña!.

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  • Giordano Giordano 10/05/15 18:23

    Este bello artículo me ha llevado a leer el “Pequeño poema infinito” de Lorca. Dispuesto a hacer un comentario me debato entre, por un lado, comprender la relación entre la angustia y su sombra, con el odio de los muertos y el amor desesperado, con el otro infinito y el deseo de pacer las hierbas de los cementerios y, por otro lado, la certeza de la inexistencia del dos, al menos del par de cojones que hace falta para acabar con el afán privatizador de la economía neoliberal. En ambos casos parecemos condenados a equivocar el camino y llegar a la nieve.

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  • Irenepaz Irenepaz 10/05/15 16:18

    Porque si no la sipcologia del miedo no funcionaria. Le deseo suerte el proximo 24M

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  • Irenepaz Irenepaz 10/05/15 16:15

    Si contaramos de manera diferente ahora no estariamos opinando de este articulo, porque no haria falta escribirlo. El uno, el dos el tres..... el infinito es convertir en mercancia la debelidad ajena. Todos hemos pasado ha ser números por eso vivimos en la constante proyección de nuestra angustia, para enternos que la mala suerte del vecino pase de largo por mi puerta sin rozarme si es posible. Esto es una mentira pero nos mantiene en nuestra vil existencia. Un saludo. 

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  • Hermoso Herrera Hermoso Herrera 10/05/15 12:15

    Angustia y sombra del dos. Para Cantor estimar la infinitud lineal de esos números reales de carácter único por medio de la exponencialidad del dos lo fue. Cómo depurar la esencia única de esos números de múltiples representaciones. La habiencia de aquel 1 de compacidad hermetismo y completitud e identidad perfecta, de cuántas maneras queda en evidencias..., 2/2, 3/3, a/a muestran la multiplicidad única o la multiplicidad única de aquella identidad perfecta; 0,999... representa el anhelo de encerrar una infinitud impotente de tal identidad perfecta; (n-1)/n es otro casi 1 completo; y luego están las unidades duales complementarias del uno en el otro y del otro en el uno, a saber, el un dos, o los dos unos: a/(a+b) + b/(a+b), incluso podríamos hablar de la potenciación del uno, como una infinitud indefinida que carece de precisión y nitidez de ser: el 1 elevado a infinito, por no hablar de la corporalidad de aquella identidad perfecta. ¿Cuál es la poética q define a los n´ºs económicos?

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  • Red Red 10/05/15 10:41

    Para el neoliberalismo no existe el otro; sólo existe el objeto a utilizar o a destruir. Como tampoco esgrime razones ideológicas, sino de interés económico. No existe el amor, la empatía ni la conciencia colectiva. Tampoco el arrepentimiento.  A las personas que sólo interesa el poder, el sexo y el dinero se les califica de psicópatas.  Los políticos deben someterse a transparencias económicas. Por supuesto.  Pero, ¿no habría que exigirles un test psiquiátrico de psicopatía? Al fin y al cabo, ponemos en sus manos nuestra confianza para que nos administren. ¿Estarían todos capacitados?

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  • Mats Mats 10/05/15 00:05

    La verdad es que te votaría, pero sé que al votarte no te voto a ti, ni siquiera a tu sombra; voto a quien se oculta trás tu sombra, a un aparato dañino, que ha dado razones al poder cuando dice que no hay alternativa. Si te voto a tí, voto a los que han consentido, sino disfrutado, de las tarjetas black, a los amigos de los burócratas sindicales que venden a l@s trabajador@, a la izquierda que es apéndice del sistema. Tú sombra los tapa, pero por ellos no te votaré.

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    • lamari lamari 10/05/15 10:36

      No has podido expresar mejor lo que yo también pienso. Comparto plenamente tu comentario

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  • Rafael María Rafael María 09/05/15 23:07

    Hermano Luís, que impresionante artículo te has marcado. La poesía y la economía de la mano. Reflejas belleza serena, en el análisis más radical, del capitalismo disfrazado. Gracias, compañero. Me contagias de poesía, con tus hermosas palabras. Así sea.

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    • Rachel Ortiz Rachel Ortiz 10/05/15 07:42

      Gracias Luís por este corazón que estás poniendo en la campaña. La izquierda real mejora y se enorgullece contigo Salud compañero!

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