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Verso Libre

Los amigos

Publicada el 21/06/2015 a las 06:00 Actualizada el 20/06/2015 a las 14:06
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Ojo conmigo. Con este aviso para lectores comienza Rafael Sánchez Ferlosio su Campo de retamas (Random House, 2015), la reunión de sus pensamientos breves. Para dar la bienvenida establece una desconfianza: “Los textos de una sola frase son los que más se prestan a ese fraude de la profundidad, fetiche de los necios, siempre ávidos de asentir con reverencia cualquier sentenciosa lapidariedad vacía de sentido pero habilidosamente elaborada con palabras charol”.

Un pecio es un resto de la nave que ha naufragado. Ferlosio llama pecios a sus reflexiones. Pensar de forma seria no sirve casi nunca de refugio, no regala un consenso tranquilizador. Las ideas gustan de la radicalidad, se sumergen, quedan escondidas en los fondos, reflotan, buscan su contradicción y su deriva. El pensamiento suele llevarse la contraria, detesta la palabra única. Por eso necesita la desconfianza más que las trampas de lo único y lo indiscutible. Ojo conmigo.

Los pecios de Ferlosio suponen un alegato contra las patrias y los fervores religiosos. Las consignas que fundan un sentido preciso de la pertenencia, del nosotros y lo nuestro, desembocan de un modo inevitable en la paranoia. La fe del “Todo por la patria” tiende a pasar por las armas aquello que no se identifica con la unidad de destinos. Patriotismos y religiones nos paran en cualquier esquina y nos piden la identificación.

Dice Ferlosio: “La tierra como hábitat es el suelo de la vida, la tierra como territorio es el solar de la dominación”. Los credos y las identidades buscan un escenario en el que prime como frontera una expresión empobrecedora y peligrosa: ser de los nuestros. Empobrece porque enmascara, borra matices, excluye. Y supone un peligro de autoritarismo porque la pobreza intelectual no aspira a convencer, sino a ser obedecida.

Pero el pensamiento no puede quedarse tranquilo ni siquiera cuando niega lo absoluto. Poner en cuestión la identidad colectiva provoca de inmediato una melancolía, la necesidad de un sentimiento de pertenencia para evitar el abismo. Se trata, quizá, de una pertenencia flexible, poco imperativa, sin órdenes de obligado cumplimiento. En cualquier caso, resulta necesaria, sobre todo en épocas que extienden el individualismo como consigna colectiva.

Somos una conversación con nuestros libros, nuestros amigos, nuestra gente. Como espacio de convivencia, la edad enseña que es mucho más razonable una buena amistad que una patria. En los años de juventud se fraguan amistades al calor del futuro. Nos reunimos para cambiar el mundo, defender una solución política, cantar un himno. Luego los himnos, la política y los cambios suelen perder el sentido de la amistad, se hacen patria, grito, trampa. Las discusiones acaloradas dejan de dar calor, conforman una reunión de soledades.

Ferlosio se siente incómodo ante algunas reuniones. “Tan cierto es –escribe– que la unión hace la fuerza, que hace precisamente sólo eso: la fuerza, sacrificándole todo lo demás: los sentidos, el entendimiento, la palabra, el albedrío”. Por deformación política, yo añado también el sacrificio de la fraternidad. Hay unidades que disuelven. Son las unidades que sustituyen la amistad por la acumulación de consignas o silencios.

Contra los años malos, las patrias, las guerras y las cegueras, el sentido de pertenencia puede sostenerse sin pudor gracias a la amistad. Tanto en la pérdida como en la celebración, mientras el tiempo se viste de entierro o de boda, ahí están los amigos para confirmar que la soledad es un sentimiento compartido y que la fiesta es también un modo de respetar la palabra individual, la singularidad del albedrío y el entendimiento.

Da igual que las cosas no salgan según lo esperado. Lo importante es que la vida nos mire con cara de buenos amigos. Tan importante es contar como saber con quién contar. Por eso una buena lectura se parece mucho a un acto de amistad.

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10 Comentarios
  • Maria garcia Maria garcia 23/06/15 10:27

    Dentro del partido podemos existen gran número de bomberos en Madrid, llevan muchos años, quejandose ante gobiernos sucesivos, sin ser atendidos. Los podemicos luchan contra gigantes. Tienen claro que no van a soltar las riendas con buenas formas..Tienen asumido un futuro sangriento, si no queda otra. 

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  • Armengod Armengod 22/06/15 06:46

    Bonitas palabras, mensaje discutible. ¿Por qué no es possible mantener la amistad con quien discrepas, incluso acaloradamente?

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    • Macrons Macrons 22/06/15 07:53

      En lo escrito por Luis García Montero no se argumenta que no sea así, muy al contrario, su mensaje alerta contra la trampa de la amistad mal entendida; la amistad como refugio, que conduce a la renuncia al sentido crítico, propiciado por la pertenencia al clan. Es un certero alegato del precario equilibrio entre lo individual y lo social. Un cordial saludo.

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      • esfera esfera 27/06/15 15:49

        Completamente de acuerdo. Lo mismo ocurre con los club de footbol e incluso con la militancia en partidos políticos; el grado de pertenencia o dependencia respecto a ellos hace imposible tener o dar una respuesta crítica y objetiva.

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        • esfera esfera 27/06/15 16:00

          Honestamente, éstos ejemplos bullían en mi cabeza.Sin embargo, no son propias; creo recordar haberlo leído en: " Enseñanzas para Amador" F. Savater, hace una friolera de años. Un saludo.

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  • Maria garcia Maria garcia 22/06/15 02:14

    Hoy much@s se iran a la cama alegres, lo se, porque yo simpatizo desde los 16...

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  • Irenepaz Irenepaz 21/06/15 17:02

    ¡La vulnerabilidad nos hace buscar por dentro las repuestas!.Y la amistad.  Cada vez mas presente/como si un rayo raudo/ Te trajera a mi pecho/Como un lento rayo lento. Cada vez mas ausente/Como si un tren lejano/Recorriera mi cuerpo/Como si un negro barco negro. Miguel Hernandez. 

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  • Maria garcia Maria garcia 21/06/15 12:07

    La Retama es propia de suelos pobres. Sin embargo, su presencia testifica el futuro desarrollo hacia el bosque ibérico, sin su labor preparatoria no llegaran arboles que den cobijo a animales superiores.

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  • Macrons Macrons 21/06/15 10:36

    Gracias de nuevo. Los libros (los buenos libros) cumplen una función esencial. Transmiten saber, ideas, sentimientos, sensaciones,... Representan la música del alma y a ellos podemos siempre acudir, como agua que calma la soledad. Son pacientes, permitiendo tantas lecturas como gustemos. Vivimos en tensión constante entre un ansia de libertar sin renuncia a nada, con fronteras de individualidad egoísta y pertenencia social, que sobrepasada conduce al tribalismo, a la justificación de todo, renunciando al sentimiento crítico de nuestro propio clan. Vivir con dignidad, es siempre complicado y más siendo conscientes de lo que aguarda al final. Rubén Darío lo expresó: Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente…

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  • Angels Angels 21/06/15 09:11

    Gracias, sus articulos son de los que te convierten en un ser humano mas consciente intelectualmente y en mejor persona. Son un balsamo de esperanza para las heridas de la vida. Muchas gracias.

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