x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




A la carga

¿Cómo podemos reducir la desigualdad?

Publicada el 24/06/2015 a las 06:00 Actualizada el 23/06/2015 a las 21:50
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

Ha costado unos cuantos años, pero al final todo el mundo ha acabado reconociendo que la desigualdad producida por la crisis económica y por las políticas que se han seguido durante la misma es un problema grave. En este sentido, la publicación del famoso libro de Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI, ha marcado un punto de inflexión: incluso el establishment ha empezado a hablar de desigualdad como un motivo de preocupación para el futuro.

Una vez admitido que la desigualdad ha aumentado escandalosamente en España, y que ha sucedido así en mayor medida que en otros países europeos, la cuestión es cómo reducirla. La forma clásica de combatir la desigualdad por parte de los gobiernos socialdemócratas europeos ha consistido en redistribuir hacia quienes menos tienen a través de las transferencias y servicios sociales del Estado de bienestar. El gasto en pensiones, en sanidad, en educación, en ayudas a las familias, en subsidios de desempleo y en otras políticas sociales han sido los instrumentos tradicionales para corregir las desigualdades que el mercado genera.

Pero hemos visto cómo durante las últimas décadas el Estado de bienestar no consigue contener la desigualdad. Antes de la crisis, la desigualdad creció enormemente en Estados Unidos y Gran Bretaña. Los años de Clinton y de Blair no sirvieron no ya para reducir los índices de desigualdad, sino ni siquiera para frenar su crecimiento. Eso no quiere decir que sus políticas fueran inútiles. Por ejemplo, uno de los méritos que cabe atribuir al laborismo de la Tercera Vía fue una reducción importante de la pobreza infantil, que hasta mediados de los 1990s era tan elevada como en EEUU y luego bajó espectacularmente con los gobiernos de Blair y Brown.

Pero más allá de estos logros parciales, los gobiernos moderadamente progresistas de estos dos países no lograron evitar que sus sociedades continuaran volviéndose más desiguales. Algo similar ocurrió con la Alemania de Schroeder: hay mucho debate en aquel país sobre si las reformas de la Agenda 2010 han sido la causa del buen rendimiento económico en la etapa del euro, pero lo que no cabe duda es que dichas reformas coinciden con el inicio del considerable aumento de la desigualdad en Alemania. En otros países, la desigualdad se ha desbocado con la llegada de la crisis económica, siendo España el caso más sobresaliente (en un artículo anterior ofrecí algunos datos al respecto).

¿Cómo se puede luchar contra la desigualdad más allá de la redistribución clásica del Estado de bienestar? Anthony Atkison acaba de publicar Inequality. What Can Be Done? (Princeton University Press, 2015), un libro del que se hablará mucho en los próximos meses (Piketty lo ha reseñado entusiastamente en New York Review of Books). Atkinson es un economista fuera de serie: lleva décadas estudiando la desigualdad, cuando este era un tema despreciado por su profesión. Es un investigador serio y riguroso, sin estridencias, que en esta ocasión ha elaborado un trabajo en el que se permite hacer propuestas destiladas a partir de sus vastos conocimientos sobre la materia.

El libro contiene quince propuestas, unas factibles en el corto plazo, otras requerirán más tiempo para ser puestas en práctica. Algunas de ellas, que son las quiero comentar aquí, desbordan el marco redistributivo del Estado de bienestar y tratan de compensar el desequilibrio de poder que se ha producido entre capital y trabajo durante la revolución neoliberal de los últimos 35 años. La clave es que estas propuestas alteran las relaciones de poder económico mediante una intervención política, con el fin de que no llegue a surgir la desigualdad (en cuyo caso no será necesario luchar por reducirla). Es lo que a veces se llama predistribución, frente a la redistribución que se realiza a través de los programas de transferencias.

No puedo hacerme cargo en un artículo como este de todas las propuestas y razonamientos de Atkinson. Me gustaría señalar algunas de ellas que resultan especialmente rompedoras y que deberían servir para un debate en profundidad sobre las políticas que pueden ofrecer los anquilosados partidos socialdemócratas de los países desarrollados.

La primera de ellas consiste en convertir al Estado en empleador de última instancia. Esto significa que el Estado garantizará el pleno empleo ofreciendo empleo público con salario mínimo a todos aquellos que estén buscando trabajo. Estas personas podrán dedicarse a realizar funciones que el Estado tiene dificultades para cubrir: atención a niños pequeños, colegios, cuidado de ancianos, bibliotecas y otras actividades de servicio público. No sería entonces necesario seguir financiando el subsidio de desempleo, la gente en paro contribuiría a la comunidad, se reforzaría el sector público y el valor del trabajo se incrementaría. (En Luces Rojas de infoLibre Stuart Medina analizó esta propuesta con mayor detalle hace unas semanas).

La segunda propuesta sobre la que me gustaría llamar la atención es la de garantizar un acceso más igualitario al capital siguiendo las ideas sobre el igualitarismo de activos de Bruce Ackerman y Anne Alstott. Se parte del principio de que todo ciudadano tiene derecho a una participación en la riqueza colectiva creada por las generaciones anteriores. Puesto que la herencia familiar es un mecanismo que produce gran desigualdad, lo que Atkinson defiende es que todo ciudadano reciba al llegar a la edad adulta una “herencia social” que equivalga, aproximadamente, al doble del ingreso mediano anual de una familia (esto se financiaría mediante un impuesto del 2% sobre la riqueza personal). Con este capital, las personas tendrían más oportunidades para poner en práctica sus proyectos vitales.

La tercera propuesta busca la protección del pequeño ahorrador, sobre todo del pequeño ahorrador jubilado. En muchos países desarrollados, la tasa de interés del pequeño ahorro es negativa. Las personas jubiladas ven cómo el paso del tiempo va reduciendo el valor de sus ahorros. Para corregir esta situación, Atkinson sugiere que el Estado garantice mediante unos bonos especiales un tipo de interés positivo a los ahorros (hasta alcanzar un máximo por persona).

La cuarta propuesta parte de la constatación de que durante la revolución neoliberal el valor del sector público ha ido reduciéndose como consecuencia de las privatizaciones y del creciente abandono de los programas de vivienda pública, así como del aumento de la deuda pública. Para paliar este problema y que el Estado no sea excesivamente débil con respecto a los poderes económicos, Atkinson apoya que el Estado cree un Fondo de Inversión Estructural para que el valor neto del Estado sea mayor.

Estas cuatro propuestas suponen un cambio en las relaciones de poder económico. Pretenden, en última instancia, que ciudadanos, trabajadores, ahorradores y sector público tengan mayores recursos frente a la presión de los grupos financieros. Sólo así será posible cambiar de políticas y abandonar de una vez las recetas neoliberales (privatización, desregulación, flexibilidad laboral, reducción del papel de Estado) que han generado tanta desigualdad en el pasado.

Es necesario, sin duda, seguir defendiendo, ampliando y corrigiendo el Estado de bienestar. Pero si aspiramos a sociedades más justas, será necesario ir más lejos, usando el poder político para poner límites al poder económico del capitalismo global. Según lo entiendo, la socialdemocracia, si no quiere quedarse fuera de juego, debe entrar cuanto antes en este debate y considerar seriamente el tipo de propuestas que ofrece Atkinson en su libro Inequality. What Can Be Done?

Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

16 Comentarios
  • Ekidad Ekidad 05/07/15 11:34

    Los economistas deben conocer que la tecnología va a ir desplazando a los trabajadores ocupados en los sectores productivos , la productividad crece más rápido que la población activa, por lo cual no existe fórmula tradicional que resuelva esta coyuntura, es decir, las plazas necesarias para contratar a los que arriban a la edad laboral, que en mi opinión solo es posible solucionar con empleo y redistribución equitativa de las rentas.  Esta situación que determinados economistas, por razones ideológicas tratan de ocultar, debiendo conocer que no van a prosperar, son lamentables, y así difunden cada semana, teorías que suponen salvadoras. Cualquier persona con algún grado de razón, se da cuenta que las máquinas y los robots sustituyen a los trabajadores, pero algunos expertos continúan tratando de engañar, sosteniendo que el empleo crecerá, pero sin aclarar que lo lograrán con menos horas de trabajo y menores sueldos, para poder sostener el funcionamiento de las empresas. 

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    0

  • Pablo Marmol Pablo Marmol 02/07/15 20:31

    Estas medidas que analizas, son capitalismo dentro del capitalismo. El funcionamiento de la economía neoliberal no se rompe con sus propuestas modificadas. Es menester recurrir a otras formas de convivencia y de sociedad para su corrección. El estado ciertamente debe emplear a todos los trabajadores y proporcionar hogar, enseñanza, salud, justicia a todos los ciudadanos de forma que el estado social esté garantizado plenamente. Pero para que esto sea realmente factible es necesario un estado potente donde la fiscalidad impida que existan poderes económicos con alguna transcendencia, dicho de otra forma, que a partir de una cierta relevancia económica, social o estratégica sea inviable seguir creciendo, o acumular capital. El estado social y democrático debe tener la soberanía plena para decidir en cada momento. Esa es la única manera de evitar la desigualdad. Capitalismo es sinónimo de desigualdad creciente de forma exponencial.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • jhgb jhgb 02/07/15 11:54

    Regular los sistemas financieros, si tenemos que asumir las consecuencias de los riesgos que  asumen, ¿no tenemos nada que decir sobre ellos? Son los riesgos asumidos por las entidades financieras los que han arruinado a nuestro pais. Ellos siguen ahi, enfermos,dependientes, pensionistas,parados a pagar.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • phentium phentium 01/07/15 19:43

    ¿De donde saca el dinero Europa?. Me refiero al FMI, el BCE y toda esa fauna parasita. Entiendo que sale de los bolsillos de los europeos via gobiernos europeos. ¿Es transparente esa contabilidad?. ¿Esta publicada en algun sitio?. ¿Se a auditado alguna vez? ¿Con que resultado?. Al fin y al cabo es nuestro dinero. Si este planteamiento es incorrecto que alguien me corrija por favor. ¿Que finalidad tiene ese dinero?. Claro esta, aparte de pagarle un sueldo multimillonario a la lagarta de la Lagarde. Entiendo que una parte de ese dinero debe ser para ayudar a los socios cuando estan en problemas. Como Grecia. y España....dicho lo cual, resulta que a Grecia le estan cobrando unos intereses de usura desde hace unos años por prestarle un dinero que, en realidad es en parte suyo. Como mi banco: yo le doy mi nomina y el me cobra gastos comisiones, mantenimiento y no se cuantas cosas mas. Y si encima le pido un prestamo, me cruje. Pienso que tanto en un caso como en otro, mejor guardo yo la $$$

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • mabe mabe 25/06/15 08:07

    Pues empezaríamos por que devuelvan todo el dinero robado el PP a nivel nacional y el PSOE en Andalucía, con eso se podían paliar mucho sufrimiento; después que se bajan los sueldos y los sobresueldos que cobran muchos políticos y que salen de lo que el estado da a los partidos, con esto también se podría paliar muchos sufrimiento. Imprescindible inversión publica donde falte la privada, para la creación de puestos de tratbajo: crecer, crecer y crecer, todo lo contrario de lo que hace la Troika, Rajoy y Zapatero

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • jorgeplaza jorgeplaza 24/06/15 22:15

    Creo que el problema fundamental es que el Estado es incapaz de recaudar lo que necesita para cubrir los programas clásicos del Estado del bienestar. No me queda nada claro que sí vaya a poder conseguir el dinero que se necesitaría para ser el empleador de último recurso ni gravar la riqueza de manera efectiva ni al 2% ni a ninguna tasa. Mientras haya absoluta libertad de movimiento de capitales y haya competencia entre Estados para conseguir el dinero de los particulares (la caricatura de esta actitud son proyectos como Eurovegas) veo muy difícil revertir la situación actual. Otro problema es la hiperpoblación mundial, que aporta inmensas cantidades de mano de obra semiesclava, desplomando los costes del trabajo. Soy pesimista.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Dossy Dossy 24/06/15 18:50

    Propuestas novedosas que habría que reflexionar y valorar. ¿Lo harán nuestros políticos?. Lo conocido ya sabemos lo que produce. Es necesario innovar. Gracias por tu artículo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • maximilien maximilien 24/06/15 18:13

    Muy buen artículo. Pero mientras debatimos como paliar las desigualdades, hay niños en España que pasan hambre. Echemos una mano  http://miaportacion.org/

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Independiente Libre Alaia Independiente Libre Alaia 24/06/15 11:09

    Magníficos comentarios Ignacio. El libro de Atkinson está en castellano..?? Gracias.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • christopher lee christopher lee 24/06/15 10:59

    Al respecto de las Cooperativas una reflexión. Cuando para hacer un trabajo, coge la concesión una empresa tras otra, con el mismo personal, en mi modesta opinión, tendríamos el mismo resultado si esos trabajadores se constituyesen en cooperativa ó Sociedad Anónima Laboral, para obtener el mismo resultado, aunque estoy seguro que al suprimir el impuesto revolucionario que se lleva el "emprendedor" amiguete, saldría menos caro.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.