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A la carga

¿Y si al final no pasa nada?

Publicada 01/09/2015 a las 06:00 Actualizada 31/08/2015 a las 21:11    
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Durante estos últimos años hemos visto en muchos países desarrollados un malestar creciente con el funcionamiento de la política y la economía. El desencadenante de este malestar ha sido, evidentemente, la gran crisis que se inició en 2008 y el crecimiento de la desigualdad.

En Grecia, el ejemplo más extremo, ha colapsado el sistema de partidos y, por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, gobierna en Europa occidental un partido a la izquierda de la socialdemocracia. En Francia encabeza las encuestas el Frente Nacional de Marine Le Pen. En muchos países del Norte los partidos xenófobos están obteniendo sus mejores resultados en décadas. En Italia el Movimiento 5 Estrellas, una agrupación anti-política, ha llegado a ser el partido más votado, con un 25,5% del voto en las elecciones generales de 2013. Incluso en los países con mayor estabilidad política, como Gran Bretaña y Estados Unidos, han surgido (dentro de los partidos tradicionales) candidatos rompedores y radicales como Jeremy Corbin y Bernie Sanders.

En España, Cataluña, una de sus regiones más prósperas y avanzadas, amenaza con constituirse en Estado propio y han surgido nuevos partidos que cuestionan el bipartidismo imperfecto que ha dominado la política española desde 1977.

Me gustaría defender la tesis de que, a pesar de esta pulsión de cambio, al final las cosas seguirán más o menos igual.

Observando el caso español, el apoyo al independentismo catalán ha ido cayendo en los últimos meses y es bastante probable que si se celebrara en algún momento un referéndum acordado entre las partes, el no a la secesión saldría victorioso. Aunque los partidarios de la separación se hacen oír con más fuerza, mucha gente, seguramente la mayoría, aborrece la incertidumbre que supondría constituir un nuevo Estado, buscar el reconocimiento internacional, negociar su estatus en la Unión Europea, etc. Algo parecido hemos visto en el caso escocés. Como ha mostrado José Fernández Albertos, los procesos de secesión que se observan en el mundo tienen lugar en niveles bajos y medios de desarrollo económico, nunca en países ricos (ahí están los fracasos de Quebec y Escocia).

En cuanto a Podemos y su proyecto de provocar una ruptura constituyente, todo parece indicar que, pasado el momento inicial del entusiasmo y la novedad, el nuevo partido se quedará en una especie de Izquierda Unida reforzada, con un nivel de apoyo en torno al 15%, un éxito importante para una formación tan reciente, pero que le deja muy lejos de la victoria o de tener un papel protagonista en el futuro Gobierno. Son muchos quienes piensan que ello se debe a los errores del equipo dirigente, aunque me temo que las causas son más de fondo: el mensaje radical de Podemos puede tener buena acogida a nivel local, donde no hay tanto en juego, pero provoca temor entre amplios sectores del electorado cuando se piensa en la política nacional. De nuevo, la incertidumbre económica que acompañaría la elección de un Gobierno de Podemos hace que buena parte de la ciudadanía, aun pudiendo compartir los diagnósticos de Iglesias y los suyos, no esté dispuesta a darle su voto por miedo a las consecuencias que tendría poner en práctica su programa.

La contradicción de nuestro tiempo se puede formular de modo muy simple: aunque las encuestas confirmen que en muchos países hay mayorías amplísimas hartas de sus establishments políticos y económicos, de su corrupción, de su falta de visión y arrojo, de su deferencia hacia los poderosos, a la hora de la verdad la gente no está dispuesta a votar por cambios radicales debido a los costes de la transición a un nuevo modelo social. Este es el mecanismo que exploró en su día Adam Przeworski para explicar por qué la clase trabajadora prefería llegar a un compromiso con la burguesía dentro del capitalismo antes que lanzarse a recorrer el “valle de lágrimas” de la transición del capitalismo al socialismo.

Ahora ni siquiera estamos hablando de superar el capitalismo, sino simplemente de limitar sus excesos financieros y recuperar algo de margen para poder hacer políticas económicas que rebajen los niveles de desigualdad e injusticia que se han disparado en los últimos años. Pero incluso objetivos tan modestos como estos podrían desencadenar crisis bancarias y de financiación exterior, por lo que la gente tiende a recelar ante cualquier cambio real del sistema.

La ironía consiste en que a pesar de que las transformaciones propuestas no son tan ambiciosas, los ciudadanos se han vuelto mucho más temerosos, de modo que rechazan incluso la incertidumbre que una transición tan modesta podría generar. La razón es que cuanto más tiene la gente que perder, más conservadora y medrosa se vuelve ante lo incierto. A medida que las sociedades se han ido desarrollando, ha ido creciendo el número de familias que son propietarias de una vivienda, que tienen ahorros en bolsa, que poseen fondos de pensiones, etc., con lo que ha disminuido la tolerancia a cualquier tipo de riesgo.

Quizá el caso más dramático sea el de Grecia. A pesar de los efectos catastróficos de las políticas de austeridad y del trato humillante de las instituciones y Estados de la UE, la población griega sigue apoyando mayoritariamente la permanencia en la eurozona. Los griegos dejaron clara la opinión que tenían sobre las propuestas de la Troika en el referéndum del 5 de julio pasado, pero de poco les sirvió, pues menos aún preferían salir del euro, su mayor temor. Economistas y burócratas no se han cansado de afirmar que los costes de la transición a una moneda nacional serían “inimaginables”. De ahí que, tras el referéndum, los acreedores se pudieran permitir el lujo no ya de no realizar concesiones, sino incluso de endurecer los términos del acuerdo, sabiendo que los griegos no se rebelarían. La sociedad griega parece dispuesta a aguantar lo que pida la Troika (por muy dañino que sea para su futuro) con tal de evitar el vértigo de salirse de la eurozona.

En España, Podemos da muestras de haber aprendido la lección y apoya incondicionalmente la trayectoria de Tsipras, pues son conscientes de que cualquier amenaza de ruptura con la unión monetaria sería rechazada por la inmensa mayoría de votantes españoles. Los únicos que podrían seguirles en una estrategia confrontacional serían aquellos que no tienen mucho que perder, jóvenes sin expectativas, el colectivo más duramente golpeado por la crisis.

En sociedades desarrolladas la gente evita el riesgo. Por eso, es muy probable que el malestar profundo que recorre las sociedades occidentales quede en un simple desahogo de indignación. Seguramente hará cambiar algo las formas de la política, pero no tanto el fondo. El desarrollo económico produce estabilidad política, pero también conformismo a gran escala. En contra de las ilusiones que tantos se han creado, la política continuará su curso habitual, cada vez más subordinada a la necesidad de no introducir riesgo ni incertidumbre en el orden económico. El margen de cambio o transformación se estrecha conforme los países se vuelven más ricos.


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12 Comentarios
  • Lunilla Lunilla 14/09/15 19:45

    ....Viene del anterior[...] Pablo Iglesias ha sido un tipo que como Pereira, tuvo una relaciòn  con los  medios del Capital, pero recorrio el camino en sentido inverso, en algun  momento el eencumbrado plagiador de la matàfora marxiana " el asalto a los cielos" debio sentirse ungido por los Dioses para tal misiòn . Acabar convertido en una caricatura de si mismo presa de un ansia Parlamentaria y de  los vaivenes de los creadores de opiniòn  y sus demoscòpicos juegos al sservicio del Capital que  pone y quita idolos de barro.  Molete.

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  • Lunilla Lunilla 14/09/15 19:37

    "Sostiene Pereira": Literatura universal contemporanes del Siglo XX;  Evidentemente Pablo Iglesias no alcanza ni de lejos el grado de dignidad final del Periodista Pereira de la novela de Antonio Tabucchi.  Comparar al personaje "Pereira"-no solo por su decente solucion final (aunque medrosa),  sino por el  crecimiento aùn incompleto de una conciencia polìtica (que nunca pretendiò tener); Con Pablo  Iglesias, siento que es injusta la comparaciòn - En el argumento "sostiene Pereira" el asesinato de un joven antifascista a manaos de la PIDE hace comprender al viejo periodista que el mundo del poder es mas  injustamente cruel y horrendo de lo que habaia captado hasta entonces. Comprende que hay otro mundo  de libertades posible, tras deneunciar el asesinato polìtico SE EXILARA: Pereira avanzo è Iglesias es un cangrejo ermitaño. ........sigue.....

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  • Lunilla Lunilla 08/09/15 07:27

    ¿Es posible en España establecer un frente de izqquierda entre fuerzas qe no son de izquierda ni  derecha- y quien asi se expresa, presume de ello- ...?; ¿Porquè esta efeverscencia de soflamas de naturaleza difusa, convocados a partir de la exclusiòn de fuerzas polìticas de la izquierda trnsformadora realmente existente..? Ej. PSOE, IU y, muchas otras muchas màs-  Con tal actitud parece ser mas bien , no buscaar la unidad reclamada- "frente de izquierdas", y si el  alumbramiento de indefinidos y transversales  proyectos polìticos y electorales a la espera del candidato o candidata que dee publicidad y forma a los mismos. En este caso se requieren pocas  e imprecisas condiciones:  Popularidad reciente no manchada por los partidos, ambiguedad ideològica y mas compromiso social que polìtico. De esta idea ya se advertira que no conviene participar...¡Alla algunos!   Molete.

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  • Itsasmir Itsasmir 05/09/15 11:04

    La madurez política del pueblo español, tras la consolidación de esta democracia, imperfecta, pero democracia, de que disfrutamos está haciendo que el voto sea cada vez más volátil: el español cada vez más se piensa más su voto y lo entrega, o se abstiene o vota en blanco, en función de cada tipo de comicio y de lo que desea más que surja de esa elección. Por eso no es tan sencillo estratificar al electorado español. Todos admitimos que "la personalidad del cabeza de lista" influye mucho en unas municipales, pero cada vez más también existe el voto "en contra", el voto/no voto de castigo etc. En ese sentido, creo que no  hay que obviar que más de uno vote Podemos con la esperanza de que gane el PSOE necesitando de éstos para gobernar, evidentemente más escorado a la izquierda y, sobre todo, sin que pudiera acabar como lamentablemente lo hizo Zapatero. 

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  • Falín Falín 05/09/15 08:10

    ¿Coletas?...es el lenguaje que utiliza Esperanza Aguirre y sus compañeros de partido.

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  • Arouet Arouet 02/09/15 16:06

    Es un problema de credibilidad de la alternativa. Si hoy miro a Podemos me asusto por lo menos. Unos líderes que no me convencen, que no parecen saberse las recetas de las soluciones, que no tienen el Estado en la cabeza, a los que les tiemblan las piernas cuando hablan con Merkel. En fin un dechado de perfecciones. Y encima crean un movimiento amplio que se desarrolla y se asustan y se encierran en el ordenó y mando, en el conmigo o contra mi. Para eso prefiero al hijo político de Felipe, al fin y al cabo han sabido gobernar España, no muy bien pero me inspiran mas confianza que el coletas. El déficit de gestión de los ayuntamientos esta siendo preocupante y fácil de instrumentar en nuestra contra. La ilusión creada puede ser un boomerang si no sabemos estar a la altura. Nuestro casting ha sido pésimo y nuestros caza talentos parecen peores qu Esperanza y eso se paga. La gente quiere que le solucionen sus problemas no que se los empeoren.

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    • Bacante Bacante 02/09/15 20:30

      No entiendo su despectivo "el coletas" aún comprendiendo su crítica. Nunca pensé  que fuera su estilo. Además, puede no gustar P. Iglesias, pero sin que dejemos de reconocer que no ha robado ni ha cometido felonías sí adjudicables a los otros partidos. Ni siquiera tiene poder. 

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  • Falín Falín 02/09/15 10:53

    Si es cierto que unas elecciones generales se ganan con el voto de las clases medias, no me parece descabellado ni tendencioso el artículo. Después de la indignación suele venir la calma, y así, en contra de nuestras propias convicciones, volvemos una y otra vez al conservadurismo de los dos partidos que se reparten el pastel

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    • jorgeplaza jorgeplaza 02/09/15 15:49

      Tal vez no se vuelva del todo al punto de partida. La situación económica es ahora mucho peor que hace 10 años y lo lógico es que los partidos de los extremos repunten. España es anormal en cuanto a que no hay un partido importante de la extrema derecha por separado (ya está el PP para eso) pero algo parece haber perdido el PP hacia el centro (C's) y, al mismo tiempo, los partidos a la izquierda del PSOE (o sea, IU y Podemos, que intenta hacer ver que no es de izquierda ni de derechas, pero no cuela( se han reforzado en conjunto. Yo creo que el voto de las municipales puede repetirse, más o menos, en las generales, a reserva de las consecuencias del asunto catalán que, francamente, no sé prever.

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  • viaje_itaca viaje_itaca 01/09/15 23:27

    Por otra parte, ya estamos listos para que nos vuelvan a saquear lo poco que nos queda. Cuando lleguen al punto en que no aguantamos más, el BCE suaviza un poco su hijoputada, perdón, quise decir su política, hasta que nos calmemos. y vuelta a empezar. Cosas de la especie-basura. Tenemos la inteligencia de la piedra. ¿Nos empujan arriba? Vamos arriba. ¿Nos tiran para abajo? Vamos para abajo.

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  • Uber Uber 01/09/15 23:19

    Bueno , algo asi se decia antes de las europeas , y en las autonomicas idem . Quedaron muy lejos de sus predicciones y eso son hechos , esto elucubraciones . Un punto de vista muy negativo que en algunos aspectos comparto , pero no el de que la base social se va a comportar igual que hace diez años . Que mas quisieran algunos .

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  • viaje_itaca viaje_itaca 01/09/15 23:18

    Muy cierto. Es normal, la raza humana lleva mucho tiempo sobreviviendo a base de sobrevivir hasta el día siguiente. Pero eso nos hace tremendamente vulnerables y dominables. Y sobre todo, indignos de todo respeto. No nos respetaran, es como el cerdo que va obedeciendo al amo hasta que un día éste lo mata y se lo come. El humano es una especie-basura.

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