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Ni dios lo tiene fácil el 27-S

Publicada el 24/09/2015 a las 06:00 Actualizada el 24/09/2015 a las 01:18
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Las elecciones de este domingo 27-S en Cataluña visibilizan una fractura (¿al 50%?) que viene de lejos, pero también la dramatización de un conflicto en el que escasean las certezas y abundan las exageraciones, las manipulaciones y las falacias.

1) Los independentistas de Junts pel Sí saben muy bien que no se trata de un plebiscito, y que una mayoría absoluta en escaños no significa un sí a la independencia. Pretender que haga falta una mayoría cualificada para cambiar la ley electoral pero basten 68 escaños para proclamar la independencia es simplemente ofensivo.

2) El Partido Popular también sabe perfectamente que no se trata de un plebiscito, pero ha preferido jugar a que lo es porque calcula que la tensión generada sobre la unidad de España le viene muy bien con vistas a las elecciones generales de diciembre. No busca tanto el voto en Granollers como en Majadahonda.

3) A Artur Mas le va estupendamente figurar como número cuatro de la lista electoral con el compromiso de que una victoria holgada le garantiza seguir siendo presidente de la Generalitat; pero sobre todo le va bien que las ventajas y perjuicios de la independencia acaparen todos los focos, de modo que apenas se hable de una gestión al frente del Govern que ha consistido en recortes sociales, aplicación disciplinada de la mal llamada austeridad y una responsabilidad política personal sobre los sólidos indicios de financiación ilegal de Convergéncia más allá de operaciones policiales o investigaciones judiciales en marcha.

4) A Mariano Rajoy también le resulta muy conveniente (o eso cree) que los focos se sitúen en la unidad o la ruptura de España, debate en el que pretende ejercer de firme columna de la estabilidad, intentando obviar que durante casi cuatro años en la Moncloa ha ejercido el papel de estatua, sin un solo movimiento capaz de frenar el auge del independentismo. Desde la oposición, el PP de Rajoy dinamitó cualquier posibilidad de arreglo (aunque fuera provisional) con Cataluña. Desde el Gobierno, ha sido incapaz siquiera de renegociar una financiación que dejara sin una parte de su argumentario al soberanismo.

5) A las grandes empresas y a la banca les produce urticaria el clima de incertidumbre e inestabilidad que provocaría el éxito de los grupos independentistas, por la inseguridad jurídica y por las consecuencias prácticas que acarrea para sus negocios. Han preferido no mojarse sobre el asunto hasta la recta final de esta campaña, de modo que, si los riesgos que observan en la hoja de ruta independentista son tan elevados, cabe preguntarse hacia dónde han estado mirando desde 2010, cuando empezaron a manifestarse por la independencia (o al menos por el derecho a decidir) con una fidelidad casi “religiosa” en torno a dos millones de catalanes. Lo que era un dato (una Cataluña independiente tendría que solicitar desde cero el ingreso en la UE) se convierte en amenaza o es interpretado como tal cuando se lanza justo en vísperas del 27-S.

6) Rajoy, gracias a los esfuerzos de su mano derecha Jorge Moragas y de su amigo y ministro García Margallo, ha conseguido ser más escuchado en Berlín, Londres, Bruselas o Washington que en Santa Coloma. Desde Merkel hasta Obama han resaltado en los últimos días los perjuicios que para Cataluña acarrearía la secesión. Todos arrancan con un latiguillo: “no puedo opinar sobre asuntos internos de otro país…”. Lo cual tiene su gracia (o desgracia) a estas alturas, cuando tan acostumbrados estamos a que dirigentes e instituciones internacionales sugieran o incluso exijan decisiones internas sobre salarios, reformas laborales, pensiones, privatizaciones… y lo que se ponga por delante y por detrás.

7) A la llamada “mayoría silenciosa” le puede resultar excesiva la carga de responsabilidad que se le adjudica en cada llamamiento a movilizarse para frenar “este disparate”. Nadie se acordó de ella cuando las cúpulas de partidos nacionalistas y no nacionalistas se permitían pactar el reparto de poder y la gobernabilidad, aunque fuera a costa de contradecir sus programas o hacer la vista gorda a los indicios de corrupción.

8) Si se leen las encuestas más allá del pronóstico de escaños, conviene atender a algún otro síntoma. No es baladí, por ejemplo, que el 80% de quienes se declaraban indecisos o abstencionistas en el último ObSERvatorio de MyWord eligieran responder al sondeo en castellano y no en catalán. O la distinta respuesta que aparece cuando se plantean a los votantes dos situaciones diferentes. Si se pregunta por la posibilidad de que la UE impida la entrada a Cataluña, sólo un 10% de los que se declaran independentistas dicen que cambiarían su voto, mientras que si se propone un escenario de acuerdo futuro entre Cataluña y el Estado, entonces un 20% de los independentistas rectificarían su decisión. “En esta recta final de campaña, los mensajes en positivo tienen más posibilidades de cambiar el voto”, afirma Belén Barreiro, responsable de MyWorld y exdirectora del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Motivar, movilizar, ilusionar a la gente siempre ha sido más factible con un horizonte afirmativo que negativo. El Gobierno, el PP y los principales altavoces mediáticos han preferido optar por las advertencias apocalípticas. Y todo aquel que defienda opciones de diálogo y se aleje de los polos de la crispación (y manipulación) es tachado (como siempre) de blando, ingenuo o buenista, cuando no de "cómplice" de los unos o de los otros.

9) Quizás la mayor falacia de esta campaña electoral consiste en transmitir que se está eligiendo en un falso plebiscito entre independencia o inmovilismo, cuando todos los actores saben que la siguiente fase de este proceso, en caso de una amplia mayoría independentista, será la negociación de posibles reformas que de uno u otro modo han de incluir el llamado “derecho a decidir”. Con las condiciones que sean precisas. Por eso no sólo importa el techo de apoyo que logren los independentistas o el que obtengan Ciudadanos y PP en el polo opuesto, sino también el peso de posiciones moderadas como la del muy castigado PSC o el estreno de Cataluña Sí que es Pot, defensor de una consulta pero con muy diversas opiniones en su seno que habrá que comprobar cómo administra Podemos.

10) A todo ciudadano o ciudadana suficientemente informada le resultará ofensivo el argumento de que un Estado independiente acabará con la desigualdad, la corrupción o el fraude fiscal, porque eso tiene tanto rigor como decir que una reforma de la Constitución solucionaría el paro en España. Basta repasar los datos aportados por Josep Borrell y Joan Llorach para descubrir unas cuantas trampas en los números económicos de la independencia. 

11)  El órdago lanzado por los soberanistas y el “veo ese órdago” por parte del Gobierno de Rajoy han aportado al menos un beneficio al encastillado debate territorial en España: ya pocos niegan la necesidad de reformas constitucionales, institucionales o electorales o un mix de todas ellas para desatascar este embudo suicida. No hay encuesta sobre el independentismo que no recoja un porcentaje significativo de catalanes partidarios de renegociar profundamente el encaje de Cataluña en España, y entre ellos figura un número indeterminado de votantes de lo que era Convergència.

12) La trampa política del 27-S es inseparable de la cita de las generales de diciembre, y consiste fundamentalmente en que la tensión generada sobre el futuro de España garantice la continuidad en el poder de Artur Mas en Cataluña y de Rajoy en la Moncloa. Dramatizar (en principio) moviliza a los electorados. Y hay quien no desperdicia la más mínima posibilidad de hacer un drama si de ello puede sacar provecho a corto plazo.

Ni dios lo tiene fácil este próximo domingo. En un sentido literal (sólo para creyentes católicos), dios estará en un apuro al observar que unos obispos rezan “por España y su unidad” mientras otros defienden “la personalidad y los derechos nacionales propios de Cataluña”. Pese a tantas exageraciones y falacias, religiosas o civiles, la solución democrática pasa por las urnas y no por los púlpitos.

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26 Comentarios
  • Joaquín64 Joaquín64 27/09/15 11:31

    Estoy de acuerdo con lo expuesto. Pero, desde mi modesto punto de vista, la clave está en dos puntos: en desviar la atención de una mala gestión hacia afuera (táctica muy antigua) y lo del órdago (se puede dar de farol) pero utilizarlo para mejorar la posición en una negociación y obligar a rebajar las posiciones contrarias. En resumen, te aprieto y me tomas en serio y tendrás que moverte de tu poltrona y empezar a ceder. Táctica.

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  • Irenepaz Irenepaz 25/09/15 18:07

    Creó entender que el Sr. Maraña va redactando el articulo por partes y a cada parte nos va dotando de información cuyo resumen final sería que ha nadie le preocupa la independencia o no de Cataluña que lo único que buscan es el voto para perpetuarse en el poder. Tanto Psoe como el PP son responsables de ese 3% que hizo rico a Pujol. De verdad los catalanas quieren ser independientes?. O quizás lo que quieren es tener una educación, sanidad y ciudad moderna y de calidad si no es así que me esplique un ciudadano catalán por que quiere la independencia . Un saludo. 

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  • avelino avelino 25/09/15 15:44

    Los que critican los recortes del Gobierno de Cataluña, olvidan su subordinación a los presupuestos generales del estado y a la política en esta materia del gobierno central. Parece como si Mas o cualquier comunidad autónoma, tuviera capacidad legal para saltarse la Ley de Presupuestos y conseguir recursos económicos al margen del Gobierno. Los que sitúan en el debate los recortes sin el rigor necesario, son unos tramposos que primero en el 15 M decían “si se puede” y ahora resunta  que “no se puede” nada. ni la unidad de la izquierda, ni la renta básica universal, ni la ruptura del concordato, ni la proclamación de la republica, ni la reestructuración y condonación de la deuda ilegitima, ni el derecho de autodeterminación de Cataluña. Para eso ya teníamos al PPSOE. 

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    • ursus ursus 25/09/15 17:18

      Ninguna comunidad tiene el derecho, ni la potestad de saltarse la ley de presupuestos, el tema está en cómo se emplea el dinero que te dan. Si tienes TVs autonómicas, compañías aéreas fracasadas y corruptos en tus filas es conveniente, antes de exigir trato diferente o insultar a la generalidad de los españoles acusándonos de ladrones, de mirar hacia dentro y corregir los desajustes propios. Ladrones son los políticos que roban y los empresarios que les apoyan sean del partido que sean, por ello no se debe de insultar ni acusar a la ciudadanía entera.  La subordinación de Cataluña y sus presupuestos es igual a la  de todos los demás y te diré, que no solo al gobierno central, sino a los poderes neoliberales que rigen Europa.  Desde luego yo sería partidario de irme,pero no de España sino de esta Europa de los mercaderes, lo que dudo es que me dejaran hacerlo solo. En cuanto al debate del 15M, estoy de acuerdo contigo, o se abre de nuevo en aquellos términos o habrá perdido todo sentido

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      • avelino avelino 25/09/15 17:57

        El problema central es el rol que la Europa de los mercados ha asignado al Sur y la sumisión con que el PPSOE acepta el papel de España como el “tablao” turístico de Europa. Este rol conduce al Sur al subdesarrollo y al endeudamiento. Mi decepción es con el PPSOE y con los españoles en general que aceptan sumisamente el rol de colonia alemana, pero no permites que su colonia catalana se libere de la servidumbre. Es natural que los catalanes quieran salir del “tablao” del Sur para construir un estado moderno, democrático, libre de corrupción y con los recursos y la actividad económica necesaria para satisfacer las necesidades de sus ciudadanos.

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  • LF LF 25/09/15 11:03

    Todo es una gran mentira! como los motores e VW, todo trucado, en una hipotética rupture, mentira, tendrán que preguntar a cada ciudadano uno por uno, atención,uno por uno, que documento de identidad quiere mantener o pasaporte, o es que por un 1% arriba o abajo debemos todos seguir comop corderos?, tan zotes creen que somos?, no hacia falta tanto ruido y dinero malgastado en una burda y absurda campaña, somos un pais rico?

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  • ursus ursus 25/09/15 10:27

    Lo que yo no entiendo es el hecho de haber caído en la trampa de los nacionalismos. Estamos todos discutiendo ahora la posibilidad de independencia a partir de una ilegalidad manifiesta, entonces por qué los medios siguen por ese camino. Antes que nada hay que cambiar la constitución para que se pueda declarar la independencia de cualquier comunidad, sin eso todo lo que se manifieste es palabrería, y de esa constitución, digan lo que quieran los políticos y los medios, tenemos que hablar todos los españoles. Es la secuencia normal, porque estamos hartos de que los nacionalistas de cualquier signo desvíen sus atenciones hacia este problema, elevando los tonos y haciéndolo cada vez más escandaloso,  obviando el sufrimiento diario que en realidad afecta a la gente. Esto solo favorece los intereses de los nacionalistas españoles, que han logrado que de Montoro ya no se hable, y de los nacionalistas catalanes, que han logrado que nadie se acuerde del mal funcionamiento de sus instituciones

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  • avelino avelino 24/09/15 22:03

    Los que defienden el utópico derecho a decidir en estos momentos, olvidan la utilización partidista del tribunal constitucional y el portazo a la negociación de una reforma constitucional con el que el gobierno ha cerrado cualquier vía de acuerdo negociado. Los que defienden la unidad de España y abogan por un estado federal habrían podido desactivar el movimiento secesionista. Bastaba con que se hubieran comprometido públicamente a reformar la constitución, regenerar/depurar el tribunal constitucional y poner fecha concreta de referéndum si ganaban las elecciones. No lo van a hacer porque tienen miedo al castigo de los españoles en las elecciones generales. Ni Podemos, ni PSOE pondrán fecha concreta al referéndum y por lo tanto vacían de contenido su discurso y saben que sus propuestas nunca se concretarán porque la mayoría social española es profundamente xenófoba con el caso catalán.

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  • xes xes 24/09/15 21:20

    Los diputados de JPS y CUP tendrán un mandato de sus electores para declarar la independencia, en las filas de CSQEP hay candidatos y electores independentistas. En esta callejón estamos porque no se ha permitido una consulta clara, ahora es demasiado tarde para todo. Los culpables los que no han permitido que el problema se solucionara democráticamente y los que han callado como si vivieran en el limbo.

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  • Ciro2 Ciro2 24/09/15 20:19

    Yo creo que al final no va a pasar nada. Ganarán justitos los independentistas sobrevenidos juntos a los de siempre, harán sus teatros pro secesión y tras los tiras y aflojas nacionales, además de las presiones internacionales, seguirá todo igual y a empezar a preparar la próxima, a ver qué tal se da. Que una cosa es lo que dicen y otra lo que hacen y pueden. Que Mas conseguirá revalidar el título, que es lo que busca, y con el señuelo de la separación de España habrá hurtado a los catalanes el debate sobre su gestión, que es de lo que no quiere hablar ningún dirigente, sobre todo si el saldo es claramente deudor, como en el caso catalán. Que con los cuentos de hadas se duerme al personal, y sabemos que en tiempos de escasez el dormir es media dieta. Desde luego mucho mejor que contar historias del día a día que solo causan terror y encima no sacian el apetito.

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  • luzin luzin 24/09/15 17:47

    La verdad es que Sr. Marañas no acabo de entenderle, no se si se trata de rellenar papel o de obviar lo que es evidente. En Cataluña hay un fuerte movimiento secesionista, y es una situación altamente conflictiva y peligrosa. Se ha llegado a esta situación tras más de 30 años de poder total y corrupto de los nacionalistas catalanes, poder legitimado por la Constitución del 78 que contiene en su formulación la propia disolución del Estado Español, que corre serio riesgo de convertirse de nuevo en un estado fallido. Evidentemente otra cosa muy distinta es la destrucción de la Nación Española, un ente social y geográfico fruto de los aconteceres de muchos siglos, que nos entrelaza y une. Creo y espero que esa entidad sin definición política muestre su fortaleza, no es tan fácil romperla (aunque los españoles lo intentemos una y otra vez) y permita que de una vez consigamos una auténtica democracia en nuestro país, por eso es por lo que hay que luchar.

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  • mel mel 24/09/15 15:44

    Soy un admirador de Jesús Maraña por lo ecléctico, ecuánime y acertado de sus opiniones y artículos, pero es evidente que aquí le puede su nacionalismo español, cuando afirma que "pretender que haga falta una mayoría cualificada para cambiar la ley electoral pero basten 68 escaños para proclamar la independencia es simplemente ofensivo".  Lo ofensivo es que ahora todo el mundo diga esto, cuando desde hace mucho tiempo lo que realmente querían los promotores del junts pel sí era un referendum para contar los votos. ¿O es que si el número de votos "diese" mayoría absoluta considerarían los nacionalists españoles legítima la declaración unilateral de independencia? Evidentemente no. En ese caso volveríamos a aquello de "corresponde a todo el pueble español decidir... y tal y tal..." ¿O no? Por lo tanto, ¿a qué jugamos Sr. Maraña? ¿A qué jugamos, nacionalistas españoles? Simplemente, háganse a la idea de que Cataluña y Euskal Herría van a constituir más pronto que tarde sus propios Estados

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    • Itsasmir Itsasmir 24/09/15 22:18

      ¿Por que dice Vd. que los vascos vamos a constituir más pronto que tarde nuestro propio Estado? En Euskadi muchos vemos atónitos como ahora se está reproduciendo en Catalunya la fractura social que nosotros vivimos, incluso la absurda guerra de banderas o la constatación de que la izquierda nacionalista al final es lisa y llanamente nacionalista. Como bien dice el Sr. Maraña este proceso está trufado de falacias e imposturas. Nosotros lo vivimos con el pacto de Estella-Lizarra o con el Plan Ibarretxe, con la diferencia, en nuestra contra, de que el nacionalismo ponía muertos y pistolas encima de la mesa (o miraba hacia otro lado), lo que nos ha vacunado para muchos años. Tanto que hoy es el día en que las posturas se han suavizado por todas partes, los presuntos nacionalistas de izquierda han ocupado poder institucional y se les ha derrotado democráticamente en las últimas elecciones y el "derecho a decidir" ha entrado en el vocabulario no tramposo de nacionalistas y no nacionalistas.

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    • Caecilium Caecilium 24/09/15 17:05

      Si yo fuese catalán creo que opinaría lo mismo que opino ahora, sin ser nacionalista de ningún tipo. Estaría encantado de tener la oportunidad de separarme de España tal como está ahora, pero tendría muy serias dudas de que por el hecho de sumar un 51% o incluso más de un 60% de votos a favor de la secesión, se pueda imponer al resto, catalanes también, una decisión política de ese calibre. Estará usted de acuerdo en que se trata de algo bastante más trascendente que elegir quién nos va a gobernar durante los próximos años (totalmente reversible al cabo de 4 años, o menos) o decidir si nos vamos al campo o a la playa. Ni tampoco creo que el resto de los ciudadanos españoles tengamos nada que decir al respecto, como algunos, muchos, pretenden. También tengo que decir que, en ese supuesto de que yo fuese catalán, los argumentos de más peso para optar por la independéncia me los ofrecen los del bloque contrario, y no, como debería ser, sus promotores. ¿Estamos locos? Saludos.

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