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A la carga

La división es la división

Publicada el 30/09/2015 a las 06:00 Actualizada el 29/09/2015 a las 20:18
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El Partido Popular ha sufrido una aparatosa derrota en Cataluña, obteniendo uno de sus peores resultados en mucho tiempo. Y, sin embargo, cabe defender que Mariano Rajoy se ha salido con la suya. Su partido ha quedado quinta fuerza política, sí, pero, aplicando la lógica marianista, puede concluirse que ha conseguido un gran logro: evitar la Declaración Unilateral de Independencia en el futuro más próximo, pues es evidente que los independentistas no tienen apoyo suficiente para iniciar un proceso de ruptura con España. Un requisito mínimo para lanzarse a una aventura semejante debería ser la mitad del censo: la suma de Junts pel Sí y CUP obtiene el 47,8% del voto y el 36,8% del censo.

Hace 10 años habría resultado increíble la idea de que unos partidos que defienden abiertamente la independencia hubieran conseguido una mayoría absoluta en el Parlament y que dichos partidos se hubiesen acercado al 50% del voto. Se trata sin duda de un éxito muy notable de las fuerzas que apoyan la secesión, pero claramente es insuficiente para emprender un proceso de desconexión de España que culmine con la formación de un Estado catalán. Para algo así se necesita un apoyo más contundente de la sociedad.

Todo el mundo urgía a Rajoy para que hiciese algo antes de las elecciones. Pero él se ha resistido. Es verdad que con algunas concesiones importantes: en 2012 afirmó que “los catalanes hacen cosas” y en el vídeo último de esta campaña pronunció tres palabras en catalán (“Perque units, guanyem”). Además, para no tener que tomar decisiones difíciles, ha promovido una reforma del Tribunal Constitucional por la cual la responsabilidad de cesar al presidente de la Generalitat en caso de que vaya en serio con su plan rupturista corresponde a dicho Tribunal y no al Ejecutivo. Así, Rajoy no tendrá que tomar decisiones complicadas en caso de crisis institucional. Poco más ha hecho el Gobierno español durante esta legislatura que ya se acaba.

Una vez más, Rajoy se ha quedado sentado, esperando ver pasar el cadáver de su enemigo. Instado por todos a negociar y dialogar, él ha preferido hacer de don Tancredo… y el toro no le ha rozado. Su estrategia, que se puede resumir en resistir, resistir y resistir, ha terminado funcionando: no hay proceso de secesión a la vista.

A la vista de los resultados, hubiera sido mucho mejor para Rajoy haber accedido a celebrar un referéndum, un referéndum que muchos llevamos muchos años reclamando. De haberse llevado a cabo, el resultado habría sido inapelable: derrota de la opción independentista. Habiendo sido unas elecciones plebiscitarias, siempre queda una cierta ambigüedad (por ejemplo, no es descartable que una parte del electorado de Catalunya sí que es pot hubiese votado a favor de la independencia en un referéndum). Por desgracia, los dos grandes partidos siguen oponiéndose a encauzar democráticamente un conflicto como este y por eso los independentistas han tenido que utilizar unas elecciones autonómicas como termómetro de apoyo a la independencia. En este sentido, es curioso ver estos días cómo todos aquellos que negaban el carácter plebiscitario de las elecciones ahora hacen una lectura plebiscitaria de las mismas.

Si la opción secesionista no persuade a más catalanes, no creo que sea solamente por la alta estima que puedan sentir por España, sino especialmente por los costes que entraña la transición al Estado propio. No está claro qué sucedería con la pertenencia a la UE, ni cuáles serían las consecuencias para la inversión y el comercio. Sobre todo, resulta muy difícil de anticipar cuántos países reconocerían el nuevo Estado catalán. Probablemente ello dependa de la rotundidad con la que se exprese en las urnas la demanda de independencia. En la medida en que se trate por el momento de una mayoría escuálida, el proceso no tendrá suficiente fuerza para afianzarse en el plano internacional.

Rajoy entiende todo esto con bastante claridad, aunque lo exprese mediante parábolas como la de “un plato es un plato y un vaso es un vaso”. Sabe que la amenaza de los independentistas de ir adelante es un bluf o, en todo caso, un mero recurso para la negociación no del programa máximo, sino de una opción intermedia entre el statu quo y la independencia. Se trata de algo muy parecido a lo que sucedió en Grecia. Tsipras convocó su referéndum, pero el resultado abrumador del mismo no hizo mella alguna en la Troika, que sabía que los griegos seguían apoyando muy mayoritariamente el euro, por lo que no estaban dispuestos a ir hasta el final para conseguir sus objetivos. Rajoy razona en los mismos términos que la Troika: sabe que muchos catalanes, por mucho que anhelen tener Estado propio, no están dispuestos a realizar grandes sacrificios por ello. Así que, no siendo creíble la amenaza independentista por falta de apoyo popular, lo mejor que puede hacer es no entrar a debatir el asunto y esperar que la frustración acabe cundiendo entre los partidarios de la secesión. En la próspera Europa, por mucha crisis que haya, no hay mayorías suficientes para estrategias rupturistas, ya sea en el plano económico o en el plano político. Así traté de argumentarlo en mi artículo anterior (“¿Y si al final no pasa nada?”).

Por supuesto, el inmovilismo de Rajoy tiene costes. El más evidente es la quiebra de Cataluña en dos mitades. Resulta probable, sin embargo, que desde la perspectiva del Partido Popular esta división sea vista como un mal menor que puede ser asumido. Me temo que la división no se va a cerrar en un tiempo. La opinión pública española no está por la labor de reconocer la singularidad o el carácter de nación de Cataluña, ni verá con buenos ojos que la financiación de Cataluña se aproxime a la del concierto vasco y navarro. En esas condiciones, el Partido Popular se mantendrá firme en su posición y los nacionalistas catalanes seguirán pensando en cómo aumentar el apoyo a la causa de la independencia.
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11 Comentarios
  • Angelelros Angelelros 30/09/15 22:08

    .... el PP se mantendrà firme... I los felipistas i los que analizan Catalunya desde la óptica parcial española que excluye sus peculiaridades y se quejan de su falta de españolización a los modos y mandatos del estilo "como Dios manda" ... Como lo exige la triste Carpetobetonia, el espíritu "sano" o "cristiano" de los nacionalistas españoles, los verdaderos y auténticos españoles. O Dios !!!  Sánchez-Cuenca, tu artículo me pare estrecho de miras..

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  • Dudu Dudu 30/09/15 20:41

    El NO tiene mucho recorrido en Cataluña,pero se ha gestionado mal.La mayoría de catalanes,incluidos los de Convergencia,no son independistas.

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  • Urdi Urdi 30/09/15 19:41

    Totalmente de acuerdo con el contenido del artículo, salvo por un detalle. Rajoy no se ha quedado de brazos cruzados estos años, sino que ha nombrado y apoyado al ministro Wert en su cruzada para tocar la moral a los catalanes cuando más cabreados estaban confiando, como dice el artículo, en que van de farol. Esto me hace sospechar que Rajoy no solo está pasivo, sino que incentiva activamente el conflicto porque cree que le beneficia tener la patria en peligro y presentarse como su salvador. Dicho esto, la anomalia que tenemos aquí es que un partido de gobierno como el PP renunció hace décadas a seducir o convencer los electores catalanes. ¿En qué país del mundo el partido que goberna con mayoría absoluta es quinta fuerza en la regunda región más poblada de ese país? A pesar de no ganarse en las urnas una representatividad suficiente en Cataluña, el PP insiste en hacer leyes pensadas ad hoc para regular la vida política y cultural de Cataluña sin llegar antes a acuerdos con las fuerzas que si consiguen representatividad de los electores catalanes. O sea que los ciudadanos de Cataluña perciben como les está gobernando con toda la fuerza del estado una fuerza política que ellos consideran minoritaria elección tras elección. Creo que es una anomalía que explica gran parte del cabreo de la sociedad catalana

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  • LUIS RAMON LUIS RAMON 30/09/15 18:53

    Parte usted de una premisa con la que no estoy de acuerdo. Dice usted que Rajoy ha conseguido evitar la declaración unilateral de independencia. Si eso fuera cierto (yo no lo tengo tan claro) desde luego, no ha sido gracias a Rajoy. Más bien todo lo contrario. En mi opinión, Rajoy con su actitud no ha hecho más que alimentar la independencia, echar gasolina al fuego. Si en ved de amenazar con las siete plagas en caso de separación hubiera adoptado una actitud más dialogante y comprensiva hacia Cataluña, otro gallo hubiera cantado. En todo caso más mérito tendrán, digo yo, Ciudadanos y el PSOE que se han convertido en la segunda y tercera fuerzas políticas. El PP ha quedado como una fuerza residual en Cataluña sin apenas apoyo.

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  • rita rita 30/09/15 13:31

    Parece que todo el mundo da por sentado que todos los afiliados y votantes de Convergència son independentistas... y nada mas lejos de la realidad. Mas vendió a sus feligreses que conseguiria de su amigo y colega Rajoy, las favores con favores se pagan, el mismo trato fiscal que los vascos, como mínimo, si no mejor. Los planes no salen según lo previsto y el lider dels barretina boys encuentra rápido la salida al atolladero. Todas estas ansias independentistas convergentes se diluiran cuando Madrid engrose y engrase las arcas catalanas. No quieren un referendum legal estilo Escocia porque el fracaso seria monumental y se convertirian en el hazmereir del mundo mundial. Todos mis respetos para la CUP, porque ellos, de momento, si dan la talla, dicho sea de paso.

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  • jucasade jucasade 30/09/15 13:28

    Intentaré resumir las claves políticas de tan insigne presidente: voy a esperar a ver qué pasa, porque mientras vaya pasando, pasamos de lo que está pasando. Enorme presidente, que talento, que alborozo otro ........... sí amigos esto parece una tómbola y nos han tocado dos premios: Mas y Rajoy , voy a ir al notario a ver si puedo renunciar a esta herencia.

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  • JJJ JJJ 30/09/15 13:14

    Sólo cabe un solución a un problema que viene ya de lejos y amenaza con prolongarse indefinidamente: Catalunya, dentro de la soberanía española, pueblo con plena capacidad fiscal, legislativa y ejecutiva.

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  • maricarmen maricarmen 30/09/15 09:44

    Solo en las últimas semanas he leído y escuchado voces críticas y discrepantes con la hoja de ruta hacia la independencia que el govern de Mas, muy bien apoyado por Òmnium Cultural (subvencionada por la Generalitat) y la ANC, cuya financiación se desconoce, ha llevado a cabo hasta el final. No sé cuándo serán las próximas elecciones pero si los apoyos de intelectuales, políticos, periodistas y ciudadanos que se oponen a la independencia pero no a  la Democracia callan creyendo que esto es agua pasada, se equivocan. Miren fotos de concentraciones ciudadanas en las que niños y bebés ya llevan tatuado el eslogan y la estelada. A eso lo llaman LLIBERTAT

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    • Uber Uber 30/09/15 09:57

      Bueno , donde yo vivo cuando hace falta se fletan autobuses desde 100km de distancia para acudir a una manifestacion con bocadillo y dia de fiesta en el curro incluido . Tambien son nacionalistas , españoles , aqui se cuecen habas en todas partes .

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  • roda libre roda libre 29/09/15 23:50

    Hace un tiempo minimo esfuerzo independista. Hoy cerca de la mitad.(Contar la abstencion como no indepe. es una falacia)Yo no vote y soy independista en la situacion actual. Si sigue asi la politica en 4 años llegaremos a msyoria absoluta.

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    • Fentparet Fentparet 30/09/15 10:20

      Pienso que, si después de las generales, vuelve a gobernar el PP con Rajoy a la cabeza, la mayoría independentista se alcanzará no en 4 años, sinó en ¡4 meses! 

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