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El vídeo de la semana

¿Y después ya veremos?

Publicada el 03/10/2015 a las 06:00

¿Y después ya veremos?

Los 62 diputados obtenidos por Junts pel Sí en las elecciones del domingo han posado juntos esta mañana en las escalinatas de la Generalitat. Estaban todos los que son y son todos los que estaban porque contados ya los votos por correo el reparto de escaños no ha variado y el reparto se ha quedado como estaba el domingo. La foto de familia ha sido informal, con president en funciones sin corbata y Raül Romeva ataviado con vaqueros y una sudadera. Ni Mas, ni Junqueras, ni Romeva se han colocado en el centro, todos, sí en la primera fila. La instantánea escenifica la fuerza de sus 62 escaños para avanzar en el proceso hacía la independencia. El número uno de Junts Pel Sí lo decía al finalizar el acto, se sienten legitimados por una mayoría clara y reconocía que ya se habían iniciado los contactos para lograr el apoyo de la CUP, aunque no van a dar detalles de las negociaciones.

Todo deja una impresión de incomprensible despropósito. Lo más coherente es precisamente el nombre de la candidatura, Junts pel si, que define exactamente la realidad de ese grupo de hombres y mujeres: lo único que les une es su deseo de independencia para Cataluña. Lo cual está muy bien para un primer paso, pero no parece equipaje aconsejable cuando en el segundo se intente ir en una dirección concreta. Democristianos de la burguesía catalana de siempre, republicanos de izquierda, activistas de movimientos ciudadanos. Y por si eran pocos, ahora pendientes del voto de quienes se confiesan y ejercen de formación antisistema.

Reconozco que tengo desde hace tiempo serias dificultades para comprender que alguien de izquierdas sea al mismo tiempo nacionalista. Me sucedió con la llamada “izquierda patriota” vasca y desde hace tiempo con la Esquerra Republicana catalana. En general, con toda la izquierda que se autodenomina “nacionalista”. Siempre entendí, supongo que erróneamente, que el internacionalismo, la igualdad sin fronteras, era condición sin la cual la izquierda o no lo era tanto o directamente no podría definirse como tal. El tiempo y la actitud de esta izquierda no me han sacado de dudas. Y ahora que las posiciones heredadas del XVIII se van diluyendo en modernidades cargadas de tonos moderados y pragmatismos, me temo que nunca conseguiré aclararme.

Mucho menos con paisajes, realidades y movimientos como el que nos está dejando la política catalana en esta semana en que, ingenuamente, creí que la CUP sería una excepción coherente en todo este lío cuando anunció que mantenía su no al democristiano Mas como President y renunciaba a su reclamación inmediata de independencia a la vista de que la victoria en diputados de JPS no lo era en porcentaje de votos favorables. Menos de una semana después, ya están buscando un artificio “coral” para apoyar a Mas sin que la sonora contradicción haga demasiado ruido.

Un Artur Mas, representante hasta hace una temporada de la más conservadora y tradicionalista burguesía del nacionalismo catalán, hijo político de un olvidado Pujol que fue durante décadas la encarnación de la “realidad catalana”, y que esta semana, en el colmo del paroxismo victimista tan del nacionalismo de por aquí, ha llegado a criticar al Estado supuestamente por impulsar una decisión judicial de imputación que tanto le beneficia políticamente que sus abogados intentaron que esa decisión –del Supremo Catalán, no de otro tribunal– se anunciara durante la campaña electoral.

Reconozco que no consigo entender nada en este puzle. Nada. Pero seguramente estoy equivocado o me falta información. A no ser que todo este barullo no sea sino el reflejo de una realidad más que inquietante: que alguien está utilizando en beneficio propio el sentimiento nacionalista para situarse en el momento presente o pasar a la historia como el gran hacedor o hacedores. Sin pensar que la historia tiene perspectiva y que si uno quiere hacer o deshacer probablemente deba, en rigor, saber a dónde quiere ir y, sobre todo, por qué y con quien navegar. Y todavía, que yo sepa, nadie ha dicho en qué se parecen la Cataluña que quiere Mas y la que está dispuesta a apoyar la CUP. Porque alguna querrán, supongo. Y me imagino que no serán la misma cosa.
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12 Comentarios
  • Angelelros Angelelros 04/10/15 19:49

    Totalmente de acuerdo con los comentarios de Luís F, Maroto e Hipatia. La visión de De Lucas y su incomprensión solo se entienden desde una lectura bastante cerrada y sesgada. El respeto a la diversidad y su aceptación en la normalidad es un elemento clave para una convivencia sin problemas. Pero el rechazo de la España salerosa a la peculiaridad y su negación de acercamiento a ésta han sido errores españoles que nunca reconocéis ni los más leídos.  Históricamente, la no renuncia a la peculiaridad socio-cultural y la no entrega total a la cultura oficial cerrada centralista, por parte de los catalanes, la veis inaceptable.  Y de lagrimitas, nada. Jo no soy nacionalista, pero la política española al uso de toda la historia convivida impulsa a la determinación de los catalanes de que mejor se está separados que juntos sometidos estas maneras impresentables.

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  • veopiensocritico veopiensocritico 03/10/15 19:32

    Le doy la razón, Sr. Lucas. A mi también me resulta complicado entender que una persona de izquierdas en un estado con 500 años de historia en común  se reivindique nacionalista.  Veo a la izquierda de este país muy perdida y dividida. Y no deja de ser penoso y frustrante.

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  • Victruma Victruma 03/10/15 15:58

    Para mi modesto entender la confluencia de tan diferentes fuerzas esta clara: unos quieren la independencia realmente a cualquier precio ( ERC, CUP y formaciones civiles), sin importarles las consecuencias que tendrian para sus ciudadanos y el otro ( CIU ), quiere perpetuarse en el poder para seguir mangoneando y además librarse de las consecuencias penales que se pueden derivar de sus actuaciones delictivas, sin importarles las consecuencias que tendrian para sus ciudadanos. Como se puede observar, el punto en común de toda esa peña es el mismo: "no les importan las consecuencias que tendrian para sus ciudadanos".

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  • maroto maroto 03/10/15 13:25

    Sr. Lucas, le intento aclarar sus problemas de comprension. Mejor dicho, intento dar otra vision a su articulo, lo primero creo que es perder el tiempo..."Comprender que alguien de izquierdas sea al mismo tiempo nacionalista": Es muy facil. Cuando llevas 35 anyos o mas de partidas de Ping Pong entre PP y PSOE llega un momento en que la unica solucion que ves es hacer las cosas mas pequenyas para poder arreglarlas. Es un poco como ese puzle al que usted se refiere. Primero tienes que montar una pequenya parte para saber donde estas y despues ir anyadiendo otras para formar un gran mosaico. Sr. Lucas, un mosaico nuevo. No este que usted y los medios intentan conservar por un mezquino interes propio mientras vemos como la Humanidad y su Hogar se van degradando hasta limites insospechados. Tan sencillo como eso. Maroto, un ciudadano del mundo votante de la CUP por esperanza.

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  • jucasade jucasade 03/10/15 13:21

    Es otra manera de camuflar la corrupción del sistema político que ha gobernando hasta ahora Cataluña. Es decir, supongamos que soy un politico conocido y soy corrupto. Y conozco toda la corrupción de mi partido y los míos. Que hago, lo mismo que el iluminado de Rumasa y la Nueva Rumasa. Me dirijo desaforadamente  hacia adelante, para evitar el parón y que tengan tiempo de investigar. Es decir un corrupto y los suyos, han visto una salida a su próximo futuro judicial: nos independizamos y dificultamos la vía judicial, que al final, es lo que más nos interesa. Otra vez la teoría de la cínica política, primero sus intereses y después la gente. Vanos más de lo mismo, pero en Cataluña.

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  • LUIS RAMON LUIS RAMON 03/10/15 11:36

    Es fácil de entender. ER y CUP tienen un objetivo que está por encima de todo que es la independencia. Para ello saben que, hoy por hoy, no tienen más remedio que contar con Convergencia, un compañero de viaje que no les gusta pero al que tienen que aguantar por el momento. Cuando en 1978 se reunieron políticos de todas las ideas (derechas, comunistas, socialistas, nacionalistas, franquistas, etc) para elaborar la Constitución, llegaron a un acuerdo porque tenían un objetivo común superior a sus intereses particulares. Aquel consenso se ensalzó y se puso como ejemplo en toda Europa como un ejercicio de responsabilidad política. Esto es lo mismo. No entiendo que se critique tanto. Siempre estamos demandando de los políticos que lleguen a acuerdos y cuando eso ocurre los criticamos si no nos gusta el acuerdo.

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    • Hipatia Hipatia 04/10/15 03:25

      Totalmente de acuerdo. No entiendo que cueste tanto de entender fuera de Cat. Ahora toca la independencia porque estamos hartas de tanto desprecio, despues ya cada uno en su sitio.

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  • nicanor nicanor 03/10/15 10:52

    Tengo la ligera impresión que los motivos son los de siempre, procurar estar lo mas próximo al dinero publico por si surge, que surgirá, la oportunidad de trincar lo que se pueda porque esta visto que en este país, trincar esta bien visto.

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  • maricarmen maricarmen 03/10/15 09:46

    Juan Ramón, absolutamente de acuerdo con tu artículo y tus incertidumbres. Conozco bastante bien a dos personas votantes y emocionalmente vinculadas a la CUP. Los que creen y defienden  una idea son como los que creen y defienden una religión. No ven las manipulaciones que Maquiavelo tan bien describe en su libro. Los cambios, en el caso de Junts pel Si, la CUP empieza a tratarlos como estrategias transversales y sus seguidores están totalmente convencidos. 

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    • jorgeplaza jorgeplaza 03/10/15 13:47

      Tiene usted razón: los fanatismos son todos muy parecidos, incluyendo los fanatismos religiosos y políticos. El independentismo catalán es un fanatismo en el que se diluyen las diferencias secundarias (de clase, de intereses) en la unción religiosa de los actos litúrgicos multudinarios. El Pueblo de Dios, el pueblo catalán, las manadas en estampida: fenómenos colectivos similares y muy respetables todos ellos, ¡faltaría más! El resto de los españoles nos hemos vuelto agnósticos y no compartimos una fe similar. Personalmente, lo prefiero así porque de ese modo se hace más improbable un enfrentamiento sangriento al estilo de Yugoslavia y tengo hijos veinteañeros que difícilmente podrían eludir el conflcto. Pero, al mismo tiempo, esa falta de fanatismo religioso español simétrico al de los secesionistas hace que la separación esté prácticamente asegurada. Y con la escisión, olvidados los fervores y pensando con la cabeza, perderemos unos y otros. Así son las cosas.

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  • Luis F. Luis F. 03/10/15 09:35

    Efectivamente, no entiendes nada. Como muchos otros fuera de Cataluña, te empeñas en leer el libro de derecha a izquierda. Prueba a cambiar la forma de lectura, igual empiezas a ver mas clara la situación.

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    • M.A. Apodaca M.A. Apodaca 03/10/15 10:55

      Bueno el simil. Lo podríamos mejorar si ponemos a los dos lectores enfrentados y para cada uno de ellos la izquierda es la derecha del otro (así todos estarían leyendo de izquierda a derecha lo suyo y de derecha a izquierda lo del otro). También matizar si territorialmente los lectores están todos en un lado o están mezclados y cómo. Si además existen dos lados o muchos más... El tema es complicado y requiere un esfuerzo de comprensión entre muchos, de análisis y diálogo honestos y esforzados, de negociación y acuerdos.

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