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Qué ven mis ojos

El doble rasero

Publicada el 10/11/2015 a las 06:00

“La desigualdad es que sólo haya dos tipos de personas: las que no tienen límites y las que no pueden cruzar las fronteras” 

Si el día 21 de diciembre el Partido Popular no gana las elecciones, quien llegue a la Moncloa tendrá que cantarle al revés el Que te vaya bonito de José Alfredo Jiménez: cuántas luces dejaste apagadas, yo no sé cómo voy a encenderlas. Porque en estos cuatro años, el Gobierno le ha quitado tantas bombillas a la lámpara que ahora mismo, cuando los discursos deberían estar llenos de promesas, sólo están llenos de negaciones, y ya casi nadie le pregunta a sus adversarios qué harán si vencen, sino qué desharían: prometo invalidar la reforma laboral que ha convertido el trabajo en otro modo de no poder ganarse la vida; derogaré la ley de seguridad ciudadana cuyo único fin es cambiarle a la Justicia la venda por una mordaza; vamos a frenar las privatizaciones bajo cuerda de la Sanidad y la Educación públicas; aquí se va a acabar la dictadura de los bancos y el Ibex 35…

Hablan en singular, pero saben que será muy difícil que todo eso pueda llevarlo a cabo una sola formación, porque en esta legislatura se ha tirado de tijera con tanta prepotencia y tan poco sentido del diálogo, que gran parte de los españoles nos hemos puesto de acuerdo en que para salir del túnel y poner orden es necesario que las cosas estén menos claras y más revueltas; que pasen a la historia el bipartidismo, las mayorías absolutas y la administración por decreto. La paradoja de nuestro sistema es que cuantos más votos recibe un partido, menos democrático es su comportamiento. A nosotros nos lo van a contar, eso o que si le cambias el orden de los factores a la famosa sentencia de Lord Acton, continúa siendo verdad: la corrupción absoluta, corrompe absolutamente al poder. Unos cobran comisiones a cambio de adjudicar contratos a tramas mafiosas y se llevan el botín a paraísos fiscales; los Jordi Pujol e hijos de este mundo nos enseñan con una mano la bandera, como si fuese el capote de un torero, y con la otra vacían la caja fuerte de la patria; y otras, como Esperanza Aguirre, hacen que la Comunidad de Madrid le pague los recibos de luz de su vivienda particular durante diez años, mientras fue presidenta y, eso sí, a la vez que daba lecciones de transparencia y mandaba poner en sus atriles un cartel con la leyenda “comprometidos con los que lo necesitan.” Las compañías eléctricas le cortan cada año el suministro de electricidad a más de un millón de familias que no tienen dinero para pagarla. Lo contrario del esplendor es la oscuridad.

Desde el día siguiente de su victoria en las urnas, los conservadores se han dedicado a tirar piedras contra su techo electoral, porque sus recortes han perjudicado, entre otros, a casi todos; es decir, también a muchos que confiaron en su programa y han visto que era papel mojado. Y ya se sabe que no hay peor decepción que la que uno sufre en sus propios carnés. Esta vez han ido demasiado lejos y ahora no saben por dónde volver, van a la deriva y dan vueltas en una montaña rusa, a cuestas de las encuestas, mientras dudan muy seriamente si en esta ocasión les va a alcanzar con las siglas, que más que un aval son un lastre, y hasta qué punto va a funcionar el característico mensaje del miedo, ahora que hemos caído en la cuenta de que lo que hace insalvable un obstáculo es el temor saltar. Por no saber, no saben ni quién saldrá elegido ni por cuánto tiempo, porque un Congreso muy fraccionado y un Gobierno que se tendrá que basar en alianzas frágiles suele ser igual a una legislatura corta.

Si el día 20 de diciembre el Partido Popular gana las elecciones, sus aliados, quienes le apoyan y en algunos casos financian, ya saben lo que le van a pedir a cambio. La CEOE y el Círculo de Empresarios, por ejemplo, exigen despidos aún más baratos y contratos aún más flexibles, más empleo a tiempo parcial o en prácticas y, en el colmo de la desvergüenza, “que se limiten el derecho de huelga y la posibilidad de impugnar ante los tribunales los despidos colectivos, que no puedan declararse nulos si los jueces advierten en ellos defectos formales y que los magistrados no tengan la capacidad de valorar si son adecuados o no, cuando la empresa alegue problemas económicos.” Las grandes entidades financieras, por su parte, al tiempo que esperan con la cuchara en la mano su trozo del pastel de Bankia, exigen que les sean autorizadas una serie fusiones en cadena que reinstaurarán el monopolio del que tanto nos costó salir y que van a mandar a más de treinta mil personas al paro. Todo ello mientras sus beneficios se multiplican: en la primera mitad de 2015, los seis grandes, Santander, BBVA, la Caixa, Bankia, Popular y Sabadell, lograron unas ganancias conjuntas 7.989 millones de euros, un 48% más que en el ejercicio anterior. Para celebrarlo, algunos de ellos luchan a brazo partido por imponer una comisión de dos o tres euros a quienes usen sus cajeros automáticos sin ser clientes.

En la España de hoy, la unidad de medida es el doble rasero; por eso aquí la desigualdad ha crecido durante la crisis más que en ningún otro lugar de Europa. Mires donde mires, te encuentras con la ley del embudo. La Audiencia Nacional sentará en el banquillo a una concejal que insultó al ex–rey, pero no parece que vaya a investigar si él se quedó con veintiún millones que le dio Arabia Saudí para el Estado y que según se ha publicado acabaron en varias cuentas de las Islas del Canal, Suiza y las Bermudas a su nombre y el de su amiga Corinna zu Sayn-Wittgenstein. El Consejo de Ministros cesa por las malas y para que se vea quién manda aquí, puesto que él había ya dimitido, al antiguo jefe del Estado Mayor, el general Julio Rodríguez, para castigarlo por irse a Podemos y acusándolo de “falta de idoneidad”; pero mantiene al frente de Defensa a alguien que se ha dedicado a repartir dinero oficial entre las empresas de armas de las que antes cobraba como asesor. Las puertas giratorias no se pueden cerrar de un portazo, así que habría que desmontarlas.

A la escritora india Arundhati Roy la conoció el mundo entero por su novela El dios de las pequeñas cosas, pero a su valor como narradora hay que añadir su papel de activista, su defensa sin cuartel de los humillados y ofendidos, como los llamó Dostoyevski y su lucha infatigable contra el sistema de castas que maneja su país. En Espectros del capitalismo, un libro recién publicado por la editorial Capitan Swing, explica cómo en la democracia más grande del mundo, con más de ochocientos millones de votantes, todo se ha manipulado para que tan sólo cien personas acumulen una riqueza que equivale a una cuarta parte del PIB y naden literalmente en oro, mientras el resto subsiste por lo general con veinte rupias al día, unos treinta céntimos de euro, y los que alcanzan los dos dólares se pueden considerar unos privilegiados.

En Bombay, la gente se muere de hambre por las calles, pero el hombre más rico de la ciudad tiene una casa de siete plantas con tres helipuertos, nueve ascensores, varios jardines colgantes, una pista de esquí con nieve artificial, un gimnasio, un salón de baile y seiscientos criados. En Nueva Delhi hay personas acaudaladas que viajan en aviones privados y niñas que se pelean a golpes en los cruces de las carreteras por quedarse una limosna de quince céntimos que le han sacado a una turista. Cuando se celebraron allí los Juegos de la Commonwealth, las fuerzas del orden hicieron desparecer a los vendedores ambulantes y los conductores de rickshaws, y se encerró a miles de mendigos en los barrios de chabolas del sur, que fueron tapados con vallas publicitarias donde se reproducía la leyenda “Delhiciosamente tuya”.

En todo el país, el Gobierno expropió a los agricultores las tierras que les daban de comer, para vendérselas a precio de saldo a corporaciones privadas internacionales que las destinaron a sus agronegocios. Cuando las víctimas protestaban, ocurría lo que pasó en Kalinganagar: las fuerzas del orden disparaban contra los manifestantes y después acusaban a los muertos de terroristas, exactamente lo mismo que hizo con los maestros de Calcuta que trataban de denunciar los abusos de la policía; con quienes se quejaban por haber sido expulsados de las selvas de Chhattisgarh o de la zona occidental de Bengala; con los campesinos de las junglas del centro de la nación, que suelen acabar en la cárcel acusados por maoístas; o con los habitantes de las poblaciones que fueron desalojadas para construir presas como la de Kalpasar, que conlleva el desplazamiento forzoso de ciento ochenta millones de seres humanos. La avaricia mueve montañas y, como dice Roy, el lema de quienes la practican es: “cuanto más se tiene, más se puede tener.”

Conviene no pasar por alto ejemplos de esa magnitud, porque cuando te detienes en ellos te fijas en la cantidad de similitudes que hay entre lo que ya ha ocurrido en sitios como ese y lo que podría llegar a suceder aquí si hoy no les paramos los pies a quienes mañana van a bailar sobre nuestras tumbas.
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21 Comentarios
  • vel vel 08/12/15 19:59

    La cuerda se ha tensado y mucho. No se trata de sentimiento nacionalista, se trata del sentimiento de derecho a decidir

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  • MASEGOSO MASEGOSO 12/11/15 18:35

    Sí el 20D nuestras esperanzas (falsas posiblemente) se vienen verdaderamente abajo  ¿qué nos queda?volver a tener un militaron  encima o evacuarlos  de encima a garrotazos. La tesitura ya no puede ser pacifica. Ya no hay esperanza en Europa que solo quiere a los países del sur de esclavos y  en esos países no hay mucha gente que se deje pisar. Sí vuelve a ganar PP o lo hace Ciudadanos estaremos en las mismas condiciones. Mal. Gracias por tus escritos. Saludos

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    • Benjamín Prado Benjamín Prado 12/11/15 19:50

      Gracias a ti, Masegoso, y levantemos el ánimo: los votos pueden arreglar lo que estropean los mentirosos.

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  • Libertario Libertario 11/11/15 21:31

    Buenas tardes, Benjamín. Totalmente de acuerdo, no es cuestión de edad sino de ideas, aunque creo que éstas siempre han estado, con su lógica evolución. El problema, creo, está en las piedras del camino y la habilidad para esquivar éstas, por los conductores noveles y algo sobrados. Respecto a otros viejos, aunque creados en el XXI, sólo qué más de lo mismo... Gracias y saludos

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  • Libertario Libertario 11/11/15 20:55

    Buenas tardes, Benjamin. Un gran artículo, te felicito y te doy las gracias por él. Por otra parte, los que somos cortitos y nacimos en la segunda mitad del siglo XX, nos salta la duda, a mí en concreto, al leer tu respuesta en el comentario número 14. Debo entender que ubicas a Podemos y a Ciudadanos (...), en el siglo XXI, y a los otros en otros siglos. Tengo que disentir, no es una cuestión generacional, es cuestión de ideas, principios y servicio, algo que en éste país se aprende solo. La cultura y los precedentes; "que la política es para hacer fortuna o medrar". Yo, seguiré votando y pensando como en el 81, tenga la siglas que tenga y se llame como se llame, en el siglo XXI... Reitero, Gracias. Salud y Republica

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    • Benjamín Prado Benjamín Prado 11/11/15 21:01

      Gracias, Libertario. Esto es lo que necesitamos, gente como tú que disienta con argumentos y defienda sus ideas sin uñas ni dientes, sólo con palabras, personas con las que hasta sea un placer no estar de acuerdo en algo. Felicidades. Y en cuanto a tu pregunta, la verdad es que sí, quería decir que en mi opinión necesitamos no sé si gente, porque yo nunca le he pedido el carnet de identidad ni la fecha de nacimiento a nadie, pero desde luego sí ideas nuevas, o al menos nuevas formas de repensar las de antes. 

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 11/11/15 09:41

    Es muy penoso reflexionar sobre todo lo que "hemos creado" en esta sociedad de malhechores, porqué al final es culpa de todos. Unos por acción y otros por omisión.

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  • liana liana 11/11/15 09:02

    Claro y pedagógico,y cómo no,bello,no sólo por el estilo sino por el reflejo de tu sensible humanidad.Es un placer leerte.Escalofriante el final y muy abierto para lo bueno y para lo malo.No deja de resonar en mi cabeza desde hace meses una anécdota aparentemente intrascendente.Se celebraban las elecciones andaluzas y conversaba con un vecino apoderado del PSOE,yo también lo era de Podemos,él reprochaba que en la campaña tuviéramos tanto empeño en mostrar lo mal que estaban las cosas.Debo aclarar que vivimos en Málaga,en una zona elevada desde donde se divisa toda la ciudad.Retomo,me comentaba que cuando regresa de trabajar sale a caminar y,a veces,reflexiona,señalando toda la ciudad percibida desde lo alto,la paz y serenidad que rezuma el espectáculo.Aún no me repongo de la perplejidad que me provocó oír aquello. Quiero ser optimista,me lo impongo.

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    • Benjamín Prado Benjamín Prado 11/11/15 09:57

      Gruacias, Liana. Y bueno, lo que cuentas deja claro que no hay peor ciego que el que no quiere ver, pero también que esos últimos suelen dedicarse a intentar que los demás tampoco vean. Ahora, tenemos una oportunidad de oro para dejar de mirar para otra parte. 

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  • Alfar Alfar 11/11/15 08:35

    Yo tambien espero que el PP, desaparezca de mi vida, si no totalmente, lo suficiente para que no pueda mangonear como hasta ahora. Pero hacia quien vuelvo mis cansados ojos?, siendo de izquierdas y pensando en un voto util, que no romantico, me queda una opcion, y la nueva estrategia de dar golpes de efecto, fichando a personas prestigiosas, todavia no la he evaluado. Por cierto, cuanta admiracion me produce el juez Castro.

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    • Benjamín Prado Benjamín Prado 11/11/15 09:53

      Comparto casi todo lo que dices, Alfar. Pero una cosa está clara y es que en las elecciones de diciembre, además de siglas hay siglos: los partidos nuevos son el XXI y los otros, en algunos casos del XX y en otros del XVIII.

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    • liana liana 11/11/15 09:26

      Me permito decirte lo que pienso yo sobre las incorporaciones.Creo que responden a la idea de que no tienen experiencia,son en su mayoría jóvenes y desconocidos aparte de perroflautas,bolivarianos,profesorcillos,adanistas...Y hacen visible que hay personas con prestigio de diversa índole que cree y se compromete,no solo con el proyecto sino,esto mucho más importante,con el momento.Si no has leído dos artículos de Santiago Alba Rico en Cuarto poder,te los recomiendo.Restauración o reforma y Porqué Podemos y no Marte,creo que se titulan.Un saludo.

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  • BASTE BASTE 10/11/15 20:14

    ¡Algún día despertaran!:La esperanza es lo último que se pierse,¿La hemos perdido?

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    • LUIS RAMON LUIS RAMON 10/11/15 20:25

      Como el 20D no cambien las cosas yo la perderé.

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  • LUIS RAMON LUIS RAMON 10/11/15 19:39

    El defensor del capital dice: Vamos a beneficiar al empresario porque cuanto mejor le vaya más gente contratará y eso beneficia al trabajador. El defensor del trabajador dice: Vamos a hacer que el trabajador tenga un trabajo mejor remunerado y estable porque así consumirá más y eso beneficia al empresario. El primer sistema ya lo hemos probado y conocemos sus consecuencias: trabajadores pobres, empresarios millonarios, precariedad laboral, corrupción galopante, etc. Se escudan en las cifras macroeconómicas para decir que funciona. Yo opino que si el crecimiento de la macroeconomía no va de la mano del de la microeconomía, la economía de un país no funciona. El 20D tenemos la oportunidad de probar el segundo sistema. Espero que no la desaprovechemos. Gracias Benjamín.

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    • Benjamín Prado Benjamín Prado 10/11/15 20:52

      Gracias a ti, Luis Ramón. Yo creo que antes estábamos dormidos, luego despertamos y ahora, además, tenemos los ojos abiertos.

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  • Arkanoid Arkanoid 10/11/15 17:17

    No te preocupes Benjamín, los españoles son sabios y echarán a patadas al PP para sustituirlo por sus juventudes, las de Albert Rivera.

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