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@cibermonfi

Así vamos mal

Publicada el 17/11/2015 a las 06:00
Hay gente que critica estos días a Pablo Iglesias por no aprovechar los atentados del 13 de noviembre en París para sumarse al pacto antiyihadista suscrito por Mariano Rajo y Pedro Sánchez a raíz de la matanza de Charlie-Hebdo. No soy de ellos: me temo que ese pacto está vacío de cualquier contenido que pueda ser útil en la lucha contra ISIS, Al Qaeda y semejantes. Si lo único que contiene es la amenaza de cadena perpetua para esos bárbaros, estamos apañados. Los yihadistas, como ha recordado el general (o ex general) Julio Rodríguez, asumen el suicidio. Lo hacen, añado yo, casi con alegría. ¿Se han fijado en que no se rinden jamás? Hacen explotar sus cinturones en cuanto se ven acorralados. Lo hicieron en el piso de Leganés tras el 11-M madrileño y en París tras los atentados de Charlie-Hebdo y el pasado viernes. Les espera ese paraíso repleto de goces carnales del que les hablan sus predicadores.

Los políticos profesionales tienen una tendencia irresistible a hacer alharacas tras atentados brutales. El gobernante recibe en su palacio al líder de la oposición para hacerse juntos una foto; se anuncian “pactos de Estado” que son tan eficaces como la declaración de Miss Kentucky a favor de la paz mundial; se convocan cumbres internacionales a las que hay que acudir con el rostro grave y el verbo contundente; se desencadenan guerras que suelen ser muy contraproducentes (recuérdese la de Irak, uno de los polvos de los que proceden los lodos de ISIS); se recortan los derechos y libertades de las víctimas, o sea, todos nosotros, los pacíficos ciudadanos de unas democracias cada vez más escuetas…

Los políticos están pensando en sus minutos en los telediarios, en que el exhibicionismo de rapidez y firmeza les hace ganar puntos en los sondeos y en las próximas elecciones. Lo piensa el gobernante, aunque, como en el caso de un Rajoy que apoyaba la guerra de Irak y negaba que el 11-M hubiera sido obra de yihadistas, tenga escasa credibilidad en esta materia. Y lo piensan esos jefes de la oposición ansiosos por realzar su perfil de estadista y cosechar editoriales favorables de la prensa conservadora.

Llevamos quince años o más afrontando la barbarie yihadista y las cosas no van a mejor. Y no es precisamente porque no se haya usado la fuerza bruta. Ejércitos occidentales han invadido las tierras de Afganistán e Irak y han actuado o actúan en Yemen, Somalia, Libia, Irak y Siria, por no hablar del recurrente castigo israelí a Gaza. Los drones de Obama no paran de disparar misiles allí donde la CIA sospecha que hay escondida gente muy mala. Nuestros gobiernos han creado los presidios de Guantánamo y Abu Ghraib, han legalizado en la práctica los secuestros y las torturas, practican el espionaje sistemático de todos y cada uno de los habitantes del planeta… Ahora anuncian que van a reforzar los bombardeos en el avispero sirio… Y sin embargo, ¿nos sentimos más seguros que el 11-S?

A los que proponemos un combate tan intenso como inteligente contra el yihadismo, se nos acusa estos días de desear que nos sentemos todos en una plaza llevando flores y cantando Imagine a la espera de los próximos atentados. Esta zafiedad no tiene un pase ni tan siquiera como comentario de taberna o, lo que empieza a ser lo mismo, de tertulia televisiva. Fíjense en que he escrito combate –lo cual implica acción–, aunque, sí, le he añadido inteligente, faltaría más. Detesto con toda mi alma a los yihadistas. Por mí y por mi gente en Europa, amenazados en nuestras libertades y hasta en nuestras vidas por ese delirio criminal. También por mis amigos en el mundo árabe y musulmán, que son sus víctimas cotidianas. Pero reivindico el Siglo de las Luces, el uso de la razón contra la sinrazón, ¿les parece mal?

No derramé la menor lágrima por la muerte de Bin Laden. Pero no olvido que aquello fue fruto de una operación de espionaje a la antigua usanza, no de ir bombardeando aquí y allá a ver quién cae. La realidad está pidiendo a gritos una notable mejora de la eficacia de nuestros servicios policiales y de espionaje. Washington no se olió el 11-S, aunque los terroristas habían sido detectados entrenándose para pilotar aviones en Florida sin pasar por las clases de aterrizaje. Jorge Dezcallar confiesa en un libro recién publicado que el CNI no tenía la menor idea de que unos malnacidos andaban preparando el 11-M, aunque España se hubiera sumado a la guerra de Irak y Bin Laden la hubiera designado explícitamente como un objetivo para la violencia de sus seguidores. Los terroristas del viernes en París eran bastantes –algunos fichados– y andaban trapicheando con explosivos y Kalashnikov en un país en estado de máxima alerta desde la matanza de Charlie-Hebdo. ¿De veras no piensan los políticos profesionales que aquí hay materia para mejorar?

Es difícil, lo sé, pero también sería bueno que esos políticos profesionales le confesaran  la verdad a la buena gente angustiada por la sucesión de matanzas: Nueva York, Casablanca, Marrakech, Madrid, Londres, Bombay, Ankara, Beirut, París… Le dijeran que van a reforzar la seguridad de inmediato y sin minar la democracia, pero que la peste del yihadismo no puede erradicarse en un santiamén. Tiene causas complejas, lleva décadas creciendo en el mundo árabe y musulmán y ha terminado alcanzando en Europa a algunos jóvenes procedentes de la inmigración. No se puede deshacer ese inmenso entuerto con sobresaltos tacticistas, se precisa una auténtica estrategia, un pensamiento y una acción a largo plazo. Hace falta tiempo y un trabajo laborioso que incluya acciones no sólo policiales y militares, sino también políticas, culturales y socioeconómicas. De lo primero hemos tenido y tendremos; de lo segundo apenas se habla en las photo opportunities de los palacios ni en los platós televisivos.

¿Cuál es la alternativa si no? ¿Deportar a todas las personas de origen musulmán que viven en Europa y América como hicieron los Reyes Católicos con los sefardíes? ¿Gasearlos en campos de concentración como hizo Hitler con los judíos? ¿Terminar bombardeando con armas nucleares todo el universo islámico hasta que no quede nadie vivo? ¿Es eso lo que proponen los que hacen las estúpidas bromitas sobre Imagine? ¿Es lo que piensan en su fuero interno los que dicen que todos los musulmanes son irremediablemente fanáticos y violentos?

Quizá sea lo que piensen algunos. Quizá sueñen con un Occidente de fascismo de cuello blanco que, usando la islamofobia allí donde el anterior usó el antisemitismo, reverdezca frente a la yihad los laureles de las cruzadas. En ese caso, lamento decirles que eso, exactamente eso, es la reacción que buscan los apocalípticos de ISIS, Al Qaeda y compañía.
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49 Comentarios
  • icaria icaria 25/11/15 12:19

    Es evidente de toda evidencia, que las guerras duran lo que a los países que las provocan interese. Vaya por delante mi condena a todo tipo de terrorismo. Occidente tiene medios para terminar con esta guerra y cualquier otra que se quiera formar. Si terminamos con los suministros de armas, medios tecnológicos, etc. Que ahora se necesitan para este tipo de guerras y atentados. Pero la industria de las armas incluida la española solo mira por sus intereses. Persigamos las fuentes de suministros , los intereses de las energéticas en los paises en conflicto .....etc. Pero mucho me temo que hay que seguir vendiendo armas , explotando yacimientos estratégicos de lo que sea, reconstruyendo países . Y a nosotros vendiéndonos seguridad que nos ara menos libres , mas manejables , y mas cretinos de lo que somos. ¡NO QUIEREN TERMINAR CON LAS GUERRAS!. ¡ES UN MERCADO DE INMENSOS BENEFICIOS !. ¡Y EL DE LA SEGURIDAD TAMBIEN!.

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  • phentium phentium 19/11/15 19:28

    Cito....." ¿Terminar bombardeando con armas nucleares todo el universo islámico hasta que no quede nadie vivo? ¿Es eso lo que proponen los que hacen las estúpidas bromitas sobre Imagine? ". Fin de la cita.  No hace falta bombardear todo el universo islamico. Yo creo que como maximo con cinco petardos nucleares en las cinco ciudades mas pobladas seria mas que suficiente. Los kamikaces japoneses tampoco le temian a la muerte y se inmolaban para hacer estallar una sola bomba, pero si le temian al sufrimiento de sus familiares, por otro lado como a la mayoria de mortales.  Es duro, lo se. pero mientras los partidarios de las soluciones de salon discuten en sus salones, los terroristas siguen matando y en esas discusiones o pactos de salon pesa mucho el a ver quien da mas y mas fuerte. El que emplee mas brutalidad tiene mas facil marcar las reglas del juego. Asi que pienso que lo mejor es una solucion intermedia: que los señores de zapatos de charol hagan su trabajo lo mejor que puedan mientras los que calzan botas hacen el suyo tambien con el mejor de los desempeños. Pienso que el autentico problema, en realidad radica en que los señores del calzado de charol no estan por la labor y acabaran encerrandonos a todos en una carcel para protegernos de la amenaza islamica.  ¿Es eso lo que queremos?. A causa de 11-S en NY, en el resto del mundo se han cortado libertades colectivas e individuales hasta el punto de que ya se ha instalado en la sociedad esa sensacion de que invocando la seguridad cualquier recorte de derechos es posible......justo lo que llevaban buscando desde hacia varios años los poderes facticos, que por cierto suelen calzar zapatitos de charol. Realmente ¿Cuando votamos le estamos dando el poder de decidir a quien nosotros pensamos?. ¿Tienen nuestros gobernantes en este mundo globalizado la posibilidad de tomar aquellas decisiones que creen mas beneficiosas para sus gobernados?. Todo un tema........

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  • isa54 isa54 18/11/15 16:05

    A raíz de los sucesos del pasado viernes, en mi entorno mucha gente anda con el miedo metido en el cuerpo. Para no añadir cosas que ya se han dicho en los otros comentarios, sólo opinar que tras todo el dinero que ha invertido EE.UU. en su presupuesto de seguridad naciona, su Patriot Act y su recorte de libertades, no les impidió prevenir el atentado de la maratón de Boston hace unos años (y fue gente con menos logística que ISIS). No deben colarnos ninguna agenda política disfrazada de seguridad ciudadana, ni de lucha anti-terrorista. Están pidiendo carta blanca para tomar la ofensiva, y nuestras libertades tienen ese precio, ese riesgo: si alguien quiere pegarnos un zambombazo kamikaze nos lo pegará, es inevitable. Añadir leña al fuego como locos no nos hará estar más seguros. Att: El hijo en paro de Isa54. P.D. Me preocupa tener un medio de vida decente con el que sobrevivir, sin dañar a nadie ni aprovecharme de nadie. Ser objetivo de un atentado es mi prioridad nº 997 de 1000.

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    • cepeda cepeda 19/11/15 10:52

      El riesgo cero no existe. Hay más posibilidades, por desgracia, que se repita un 11-M aquí que un 11-S allí. Deberíamos preocuparnos por NUESTRA quinta columna.... que ellos ya se encargan de la suya...

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  • Angels Angels 18/11/15 15:15

    Los hay que en tres dias han cambiado de opinión tres veces de manera contradictoria. Los mismos que los defendian la primera vez, los defienden la segunda y la tercera, y no se les mueren las neuronas. Que fortaleza.

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  • Falín Falín 18/11/15 09:12

    "Esta zafiedad no tiene un pase ni como comentario de taberna o, lo que empieza a ser lo mismo, de tertulia televisiva" . Afortunadísima su símil. La única y sustancial diferencia es que como "tertuliano" se ganan unos buenos euros por los mismos comentarios que dirían en la taberna. Muy buena nota señor Valenzuela

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  • gusalo gusalo 17/11/15 23:11

    De acuerdo de principio a fin. Me parecen imprescindibles artículos como este para luchar contra uno de los efectos de este –de cualquier– atentado terrorista, la “reacción” que usted cita en la conclusión del párrafo. Me resulta indignante  que se haya puesto de moda, como insulto desde esa “reacción”, la palabra “buenismo” para insultar a quienes no piensan como ellos.  Y, ya que usted lo cita, reivindico también “Imagine”, no como vacuna contra los “kalashnikov”, pero sí contra los fanatismos religiosos y nacionalistas. Me encanta también su forma de escribir, señor Valenzuela, y disfruto leyéndole; pero suscribo, sobre todo, el contenido del artículo. 

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  • Dudu Dudu 17/11/15 20:38

    Hay mucha manipulación y muchos intereses creados.No se entiende que estos del ISIS muevan un millón y medio de barriles de petroleo,para su venta,cada día y nadie los detecte.

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  • BravoA BravoA 17/11/15 19:04

    Es una lástima que nuestros líderes reúnan dos de las peores lacras del ser humano: ignorancia y mediocridad. Nunca se les ocurriría algo tan obvio como la reflexión de este artículo. Y como además, no leen o solo leen prensa deportiva (con todos mis respetos a esa prensa), pues tampoco se les puede ayudar a pensar con inteligencia. Qué panorama con esta tropa.

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  • arrossinat arrossinat 17/11/15 18:11

    ¡Magnífico e inteligente artículo, Sr. Valenzuela! ¡Lástima que no servirá para nada en medio de estas masas de fanáticos ciegos y criminales fabricantes de armas!

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  • Ciro2 Ciro2 17/11/15 18:04

    Una visión descarnada de la realidad que nos rodea. Y tan es así, tan es así que estamos desnudos frente a este terrorismo suicida, que hoy no se celebra un partido de fútbol entre la Roja y los diablos rojos belgas, y eso que cuentan con todas las medidas de seguridad, pero como bien se encargan de recordarnos los políticos, no,hay seguridad absoluta, y desde luego los pactos, como el del antiyihadismo, son papel mojado que solo sirve para que los políticos oportunistas parezca que hacen algo. 

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