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Verso Libre

Votar sin miedo

Publicada 20/12/2015 a las 06:00 Actualizada 19/12/2015 a las 13:53    
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Se puede votar con dudas, pero no hace falta votar con miedo. De todas las formas de cobardía que nos acompañan a lo largo de la vida, la más innecesaria es la del voto miedoso.

Las dudas son inevitables en una sociedad que ha convertido el tiempo en actualidad, en hecho inmediato, y la información en murmullo. Hablamos mucho del ruido informativo, pero está tan generalizado y nuestros oídos se han habituado tanto que prefiero usar la palabra murmullo, un término que, además, se adapta bien a la otra característica de nuestra sociedad: la sospecha.

Las encuestas electorales son ya la nueva forma del rumor. Más que ofrecer información, pretenden ocupar el espacio que antes protagonizaban los rumores cortesanos. El poder siempre ha sabido utilizar la confusión entre los saberes y los rumores. Por eso hay tantas encuestas cocinadas, tanto juego con la existencia líquida, la volatilidad y el instante. Nuestra vida parece ya un puro rumor. De ahí el imperio de las indecisiones.

Dudar no es malo, pero se convierte en una estrategia de la mentira cuando las dudas están provocadas por el miedo. Dudar resulta lógico porque el mundo no es perfecto, porque el absolutismo se queda vacío en cuanto nos tomamos las cosas en serio y porque muchas veces no estamos de acuerdo ni siquiera con nosotros mismos. Pero el deseo de no caer en la existencia volandera y rumorosa no tiene por qué significar un regreso a la corteza pétrea de los dogmas. La búsqueda de matices suele componer un buen equipaje.

Es una de las enseñanzas de la poesía. La otra enseñanza consiste en reconocer las verdades de la lentitud. Hay muchos adornos, retóricas, agitaciones, pero la emoción profunda surge cuando un poema se parece al olor de la tierra mojada por la lluvia, o al bienestar que provoca el sol de invierno al rozarnos la piel, o al calor de un cuerpo. La rutina del vivir, eso que se llama la vida cotidiana, se parece más a un tren de largo recorrido que a la firma de una sentencia de inmediato cumplimiento.

Los que usan el miedo para reclamar apoyo pretenden decirnos que de un voto pueden salir cataclismos y grandes desastres. No es verdad. Después del domingo electoral, amanece como siempre un lunes, las cafeterías sirven desayunos, la gente acude a sus quehaceres y la ciudad sigue con sus hábitos. Así que las tragedias no tienen que ver con el voto repentino. Tienen mucho más que ver con las dinámicas lentas de la vida cotidiana.

¿Es que el voto no es importante? Claro que sí, mucho. Pero es importante en la medida en que un gobierno puede influir en las rutinas de la vida. Por ejemplo, más que el voto, a mí me asusta la mancha de desigualdad que se va extendiendo lentamente por países como España, Francia o Alemania.

Sociedades incultas con tanta gente en el umbral de la pobreza y tantos trabajos precarios pueden provocar verdaderas locuras. Si la rutina del vivir se pudre corremos mucho más peligro que cuando decidimos cambiar de tiempo y votar algo que tenga que ver con nuestras ilusiones radicales, o con nuestras medias ilusiones, o simplemente con nuestra conciencia. Votar de corazón es el mayor acto de prudencia, ya sea para quedarse solo, ya sea para participar en una esperanza colectiva. Lo que resulta siempre falso es votar con miedo.

No se trata de creer o de descreer en las promesas electores. Si llegan nuevos gobernantes, hablarán, pactarán, gobernarán y harán lo que quieran o lo que puedan. Y no pasará nada grave, nada que no sea propio de una rutina democrática. Por encima de los espectáculos y los rumores, la memoria y la razón nos dicen que unos quieren, dentro de lo posible, más que otros, y que unos se parecen, también más que otros, al sentido de nuestro voto. Y nada más, no hay ningún peligro que salga de las urnas.

Pero lo verdaderamente peligroso es aceptar una rutina basada en la desigualdad, el desamparo, la falta de amor, la incultura y el miedo. El mal se forma lentamente, igual que el bien. Por eso conviene huir de la cobardía a la hora de votar y, sobre todo, saber que nuestra modesta capacidad de intervención en la realidad no acaba en las urnas, sino que tiene que ver con los hábitos del día siguiente, con la lentitud de la vida, con el tedio y las alegrías de la normalidad.

En la sociedad de la incertidumbre, después de dudar y decidir sin miedo, me queda una certeza: conviene que el futuro nos encuentre organizados. A mí, además, me encontrará leyendo.
EL AUTOR


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10 Comentarios
  • Munir xyz Munir xyz 22/12/15 00:19

    Es evidente: desde su piso de Malasaña (vbg.) con la calefacción puesta a tope, mientras degusta un brandy de la mejor calidad, el comunista Luis García Montero anima a sus correligionarios a que voten a la nada. ¡Gracias, Don Luis! Le prometo que si algún día alcanzo su posición económica, a mí también me será indiferente si las cosas cambian o no. Ande yo caliente, que dijo aquel...

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  • taxista y rojo taxista y rojo 21/12/15 21:00

    Cómo reconforta leerle y, a la vez, escuchar lo leído en la cabeza propia con ese su hablar pausado y envolvente.

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  • soriafar soriafar 21/12/15 12:29

    Pues lo que hay que votar para evitar que los gobernantes lleven robando décadas, es por la cultura y la formación de este país, que lo veo mucho mas atrasaete que cuando comenzó la transcición, y ya sabemos que las personas formadas no van a votar con miedo. Es una barbaridad que con la que esta cayendo, hayan votado al PP mas de 7 millones de personas, entre ellos, están los mas pudientes, que les interesa que la maldita derecha insolidaria siga gobernando y el resto ha votado con miedo . Sea por el futbol, sea por la television basura, sea porque leer entra pánico, pasaran años y este mal continuará. 

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  • Ciro2 Ciro2 20/12/15 18:51

    Hay que votar para que los que llevan gobernando durante décadas dejen de robar por encima de nuestras posibilidades.

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  • Irenepaz Irenepaz 20/12/15 16:57

    Sr.Montero chapeau por su artículo de hoy, pero habría que matizar que clase de miedo. Miedo a los terroristas pues hay tenemos el atentado de Atocha 191 personas dejaron  de soñar con una vida, mas sus viudas, sus hijos, sus madres....... Miedo a perder los dineros que con esfuerzo hemos ahorrado pues hay tenemos a las preferentes ¿De que clase de miedo estamos hablando?. A perder el empleo casí cinco millones de jóvenes y no jóvenes vendiéndose al mejor postor. Hay que cultivar más la cultura, la solidaridad el entendimiento estoy cerca de la jubilación tras trabajar muchos años de mi vida y me gustaría que mis hijos cuando yo no este vivan una vida sin miedo. Un saludo. 

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  • benicadell benicadell 20/12/15 15:26

    Pena que salvo por alguna casualidad este articulo caiga en manos de quien tenga verdadero miedo. Dudo mucho que entre los lectores de infolibre haya alguien que lo tenga. El miedo esta en otra parte. ¿como hacemos para que llegue este articulo allá donde este el miedo?. Es una simple reflexión.

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  • Bacante Bacante 20/12/15 11:47

    ¿Cómo no estar de acuerdo? Confieso que hace ya un tiempo que yo voto sonriente, sin necesidad de que lo sugiriera Iglesias. Llevaba años con cabreo, dudas, desgana y suma decepción. Pero es cierto que el miedo ha calado en muchos ciudadanos porque La Casta hace las cosas a conciencia y sabe lo que hace. FELIZ NAVIDAD para Luis y todos ustedes. 

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  • LosCristos LosCristos 20/12/15 10:58

    Votar con miedo hay varias razones: Si PP, sabes que nos esperan más hurtos, recortes, colocación de amigos, despreocupación por las clases sociales desfavorecidas, no ejercer democráticamente el uso de las urnas. Incremento de la deuda, más desempleo, más precariedad laboral para los jóvenes en fin un desastre. Mentira tras mentira. Si es el PSOE, no tanto como el PP pero al menos se preocupan de las clases menos pudientes, pero son lobos disfrazados de corderos. Otra panda que España no necesita. Si C´s, no lo sé pero tienen historias entre sus filas que no aclaran y están apoyados por los poderes financieros. Más de lo mismo.  PODEMOS, es la única opción , IU y UPYD. Debemos darles una lección a los que han vivido por encima de sus posibilidades y a los que se han engañado al pueblo. Fuera.

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  • manugarrote manugarrote 20/12/15 09:58

    Me satisface leerte y lo del voto del miedo hace tiempo que debería haber desaparecido y ahora hacerlo de forma normal. Tampoco me parece bueno, el llamado voto útil, porque considero ser todos y ser más la satisfacción que te produce hacerlo por lo que verdaderamente sientes y propiciar al mejor en conciencia, no necesariamente votar en contra de alguien. Disfrutemos de la democracia en su fiesta Felices Pascuas

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  • estovamal estovamal 20/12/15 00:49

    Si me permite, añadiría un argumento más para votar sin miedo, y desde la experiencia del que una vez, solo una vez, votó con miedo. Me juré a mí mismo que no volvería a hacerlo jamás. Aparte del engaño que compruebas enseguida, nada más depositar el voto se siente uno sucio y falso, además de cobarde. Es realmente deprimente.

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