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Verso Libre

¿En qué transición estamos?

Publicada el 03/01/2016 a las 06:00 Actualizada el 02/01/2016 a las 15:30
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Después del resultado de las elecciones del 20 de diciembre, con la quiebra de mayorías y el voto repartido, se invoca una vez más el espíritu de la Transición para favorecer el diálogo y los acuerdos. Y una vez más se juega con el ejemplo español, el camino conciliador para conseguir la democracia, sin precisar bien qué ocurrió en aquellos años de difíciles tensiones, conquistas y derrotas.

Más que una mirada objetiva a la historia de la Transición, en España se han forzado por lo general dos interpretaciones sesgadas. La versión oficial sacralizó un tiempo perfecto, monárquico, protagonizado por verdaderos padres de la patria. Después llegó una lectura contraria, demasiado simple desde el punto de vista histórico e intelectual, en la que todos los responsables del cambio fueron unos traidores. Los partidarios del orden establecido tuvieron mucho interés en defender la primera opción, apostando por el contrasentido de una Transición perpetua. Los cansados del bipartidismo y de la corrupción institucional se sintieron atraídos en los últimos años por el camino del descrédito absoluto.

En muy pocas ocasiones se atendió con objetividad a un tiempo en el que las élites económicas del franquismo tuvieron la necesidad de cambiar para perpetuarse después de la muerte del dictador y para entrar de lleno en los negocios del capitalismo europeo. No hubo batalla real entre la dictadura y la democracia. Hubo tensiones entre dos ideas de democracia: una que se ponía al servicio de las élites económicas de siempre y otra que buscaba la transformación social y la igualdad.

Más que una traición, ocurrió que las élites económicas vencieron a los movimientos sociales que a lo largo de muchos años de clandestinidad habían luchado por una democracia social. Eran más más fuertes. Y contaron con la ayuda indispensable del miedo a un golpe de Estado. Pero no es bueno olvidar que para perpetuarse, las familias del dinero franquista necesitaron renunciar a bastantes privilegios. No fue poco lo que conquistó la sociedad española progresista.

Con la llegada de la crisis y el debilitamiento de las organizaciones sociales, las élites económicas vieron la oportunidad de recuperar los privilegios perdidos. Los agitadores de izquierdas no son los que han roto con la Transición. Son las élites económicas del neoliberalismo las que recuperaron su prepotencia franquista al verse con las manos libres para desmantelar los derechos laborales y sociales.

Los lectores de este periódico hemos leído la noticia de que el Fondo de Población de la ONU confirma que han vuelto a España los índices de desigualdad de los años 80. De eso estamos hablando. Los lectores de este periódico también nos hemos acostumbrado a leer noticias sobre la impunidad real de las grandes familias, empresas y multinacionales que manipulan precios, falsifican la competencia, estafan, trafican con obras de arte y evitan pagar impuestos de forma legal o con cuentas secretas en paraísos fiscales.

Conviene recordar estas cosas en la situación política actual que vive España. Más que entender el acuerdo con espíritu de ingenua bondad navideña, necesitamos preguntarnos en qué Transición estamos. ¿Acuerdos o desacuerdos para que las élites económicas mantengan sus privilegios? ¿Acuerdos para recuperar los derechos laborales y sociales perdidos y empezar así una nueva democracia?

La situación es paradójica. Parece que la realidad política aboca al desacuerdo y a nuevas elecciones, mientras la realidad social permite aprovechar la ocasión para democratizar por fin la economía española. La avaricia del gran capitalismo ha sido tanta y la corrupción de algunos políticos tan grave que el malestar social ha quebrado el paisaje parlamentario que permitía su prepotencia. El mundo del dinero está asustado, el invento de Ciudadanos no ha salido tan bien como esperaban. Están en la obligación a hacer de nuevo concesiones.

La izquierda podría conseguir que estas concesiones fuesen ahora más profundas y para siempre. ¿Pero lo permite la realidad política? Nada más saberse los resultados, Pablo Iglesias propuso líneas rojas para llegar a acuerdos con el PSOE. El referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña levantó un verdadero griterío en la cúpula socialista. Es una línea roja que le viene bien a las dos formaciones. El PSOE oculta así el verdadero problema de una parte decisiva de la cúpula: modificar su relación con las élites económicas que gobiernan en España y en Europa. Podemos, consciente de que ahora recoge el nuevo voto social, el mismo que Felipe González arrastró en el 82, parece interesado en forzar unas nuevas elecciones y suplantar al PSOE en la política nacional.

Son posturas a corto plazo, coyunturales, que pueden volverse en contra de sus protagonistas. El PSOE tal vez demuestre su definitiva inutilidad a la hora de responder a los problemas españoles (incluida la organización territorial). Podemos corre el peligro de sustituir al PSOE en todo…, hasta en su felipismo. No es que todo el mundo vea en eso un peligro. Pero yo sí.

Un acuerdo es difícil, está lleno de problemas, nos aboca a la incertidumbre. Pero me parece la única posibilidad de que las élites económicas no vuelvan a salirse con la suya.
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27 Comentarios
  • Rosa73 Rosa73 09/01/16 13:49

    Tiene toda la razón, podemos seguir media vida analizando la desunión de la izquierda y tesis y libros y aferrándonos a dogmatismos y a que "si no se hace lo que yo quiero  me enfado y me escindo" pero al final quien se frota las manos es la élite económica. Mientras no tengamos esto claro vamos mal

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  • Eduardo Molina Eduardo Molina 05/01/16 11:55

    Parece como si todos fueran malvados, tanto el PSOE como PODEMOS. Habla Vd. de que una línea roja por parte de PODEMOS, el referendum. No es una sola sino cinco, reforma de la justicia, puertas giratorias, brindar los derechos a la vivienda, sanidad y educación, reforma de ley electoral y encaje territorial. Sin embargo Vd. mismo no se echa ninguna culpa de que en la Comunidad de Madrid, gobierne la derecha, Vd. no reconoce, conforme a lo que recientemente afirmaba del PCE, que de haber ido juntos en una plataforma como PODEMOS no desgastada como IU, hubiésemos sido la primera fuerza política de la izquierda y que hoy sería mucho más fácil formar un gobierno de izquierdas obligando al PSOE a ir juntos o convertirse en un PASOC

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  • Miguelo Miguelo 05/01/16 07:56

    Comparto con Vd el lúcido análisis que hace en su artículo. Las élites del PSOE tienen mucho que olvidar y siguen sin aprender nada y las de Podemos están más interesadas en pillar los votos de PSOE y los que quedan de IU que en sacar adelante un buen programa social más allá de las palabras. Mal nos pinta esto, volverá a gobernar el PP y otra oportunidad perdida.

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  • Ricarda Ricarda 05/01/16 00:44

    Estoy totalmente de acuerdo con el articulo

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  • Wantoo Wantoo 04/01/16 22:05

    "Podemos corre el peligro de sustituir al PSOE en todo…, hasta en su felipismo." Hombre, Luis, eso que dices es porque puede que no hayas leído las propuestas de Podemos para la próxima legislatura ni conozcas como somos de honestos aquí. Si crees que todos somos iguales es que no te has enterado que ha habido un 15M que rechaza en firme y de verdad (creo que tu también) los comportamientos del PSOE, del felipismo y hasta de IU. 

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  • massaluca massaluca 04/01/16 17:44

    Chapo por el articulo,¿pero quien les vota?, no tienen que desaparecer solo del govierno, sino del pais, C,s y PP, son mala gente, atención ciudadanos apastemos por el cambio, tenemos otra oportunidad.

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  • nicanor nicanor 04/01/16 17:04

    Luis, en tu linena, fenomenal articulo y como siempre cargado de razones.

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  • dobal dobal 04/01/16 13:23

    Comparto,Sr. García Montero su articulo. Un salvedad, no creo que el mundo del dinero este asustado,  como en la transición se adaptaran a la realidad, cual camaleón, sólo hay que ver quienes están al frente de las grandes empresas del ibex y su procedencia. Si en la transición amenazaban con el "elefante blanco" es decir los militares, ahora invocan al miedo de la división y ruptura de España, Venezuela, Bolivarianos etc... . Pase lo que pase, ocurra lo que ocurra  éstos siempre ..siempre estarán con los ganadores. Solamente la unidad de la izquierda, puede hacer- al menos - de muro de contención a la codicia sin limites de esta "tribu" El problema radica en como está el patio progresista, principalmente el psoe, donde a P.Sánchez le están haciendo la cama los suyos, como en su día le ocurrió a Adolfo Suarez. Pensemos por un momento a quién beneficia la actual situación ?  

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  • Villalba Villalba 04/01/16 10:21

    Yo también opino que debería alcanzarse un pacto para gobernar, pero no porque considere un peligro la hipotética subida de Podemos (además, también subiría el PP, quizá más de lo aconsejable), sino porque los resultados llevan a ello. En estas elecciones el juego democrátco ha cambiado, haynuevos  jugadores que han conseguido posicionarse; ahora, además, hay que creérselo y jugar, que otros no jueguen por tí. Los que venían haciéndolo hasta ahora pretenden convencernos de que esta situación es de inestabilidad y desgobierno, lo cual es una mentira profunda que sólo obedece a sus intereses. Inestable es algo que está próximo a perder el equilibrio y desgobierno no puede decirse de una situación en la que se está intentando formar ese gobierno, precisamente. La situación actual es una fase transitoria imprescindible para que las distintas fuerzas demuestren la elasticidad democrática que tanto necesitamos, en ausencia d mayorías facilitadoras. Asumir que esta fase no sólo es necesaria, sino positiva es básico para alcanzar un gobierno democráticamente fuerte que, al menos, habrá resistido a las fuertes presiones del bipartidismo y de los poderes que lo sustentan.

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  • taxista y rojo taxista y rojo 04/01/16 09:35

    Otra vez gracias Luis.

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