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Privilegiados

Publicada el 30/03/2016 a las 06:00
No creo que sea precisa una encuesta del CIS para presagiar un incremento de la abstención en caso de que en junio haya que repetir las elecciones legislativas. Cualquiera de nosotros, en conversación con familiares, amigos y compañeros de trabajo, puede registrar un nuevo incremento de la desafección respecto a la política politiquera en los más de tres meses transcurridos desde el 20-D. Lamentablemente, la mayoría de nuestras nuevas señorías han cobrado de nuestros impuestos en este trimestre por dedicarse al tacticismo partidista.

Hemos visto a un Gobierno en funciones que se niega a dar cuenta en el Parlamento de lo poco y malo que va haciendo. Sus mediocres ministros siguen cobrando sus sueldos íntegros (unos 70.000 euros anuales) más los pluses correspondientes (les llaman “indemnizaciones” y alcanzan entre 10.500 y 22.000 euros anuales libres de impuestos) por ser también miembros del Congreso, según informa elplural.com. Esos pluses, precisa otra información de ese diario digital, también se añaden a los 100.000 euros anuales de otros altos cargos del Ejecutivo que consiguieron escaño el 20-D, como Jorge Moragas y Álvaro Nadal.

Entretanto, hemos conocido nuevos escándalos de corrupción del PP que, al menos en Madrid y Valencia, lo aparentan a una organización dedicada básicamente al saqueo de las arcas públicas. Y, gracias a Rita Barberá, hemos sabido que uno puede cobrar del Senado sin aparecer por allí ni presentar el pertinente certificado de baja justificada.

Ha sido un invierno decepcionante. En la oposición al PP hemos visto incesantes ruedas de prensa de portavoces parlamentarios para machacar frasecitas tan simplonas como asesinas que los gacetilleros pudieran presentar como “titulares”. También hemos asistido al fracasado intento de una investidura con trampa: el aspirante llevaba la mano izquierda atada a la espalda aun a sabiendas de que con la derecha no llegaba. Incluso el partido que despertaba más esperanza entre sus votantes se ha enredado de tal manera que cabe imaginar que sería el principal perjudicado por el aumento de la abstención en junio: lo malo de pelearse con un borracho es que tú también pareces borracho.

¿No podrían haber aprovechado nuestras señorías estos tres meses para, a falta de mayoría suficiente para formar gobierno, ir limpiando las sentinas de nuestro sistema político? Quizá la desafección ciudadana fuera menor si se les hubiera visto, por ejemplo, aprobar medidas urgentes para reducir sus propias prebendas. En su recién publicada obra Diputados y senadores: los privilegiados (La Esfera de los Libros), mi compañera Yolanda González les ofrece un montón de pistas para que pongan manos a la obra. ¿Por qué no se contentan con sus sueldos y renuncian a pluses, dietas, ayudas a la vivienda, cacharrería electrónica de alta gama, coches oficiales, taxis pagados sin necesidad de justificar el desplazamiento, viajes gratis a sitios que no son su circunscripción, indemnizaciones por desempleo superiores a las de sus conciudadanos, ventajas ante la pensión por jubilación y chollos semejantes? Y ya de paso, ¿por qué no establecen la absoluta incompatibilidad del escaño con cualquier actividad retribuida?

Privilegiados. Yolanda González

Lo sé: algunas decenas de señorías, en particular las de Podemos y Ciudadanos, se han recortado voluntariamente algunas sinecuras. No digo que todas las señorías sean iguales, lo que digo es que la ciudadanía no ha percibido en este trimestre la existencia de un esfuerzo colectivo, institucional, orgánico, para hacerlo. ¿Dónde están los proyectos para terminar con las puertas giratorias entre la política y las grandes empresas? ¿Para cuándo la abolición de la gran mayoría de los aforamientos? ¿No pueden las Cámaras legislar sobre estos y otros asuntos –como las situaciones de emergencia social– aunque no haya un nuevo Ejecutivo?

Porque de lo que sí que nos hemos enterado es de que 64 diputados de la anterior legislatura han pasado a cobrar un subsidio por desempleo (2.813 euros mensuales) que duplica el máximo atribuido al resto de los asalariados españoles. Nadie les niega a sus señorías el derecho a esa prestación, pero ¿por qué es superior a la de otros?

Yolanda González acierta al no emplear esos eufemismos politiqueros que tanto dañan la credibilidad del periodismo español, ella llama a sus señorías por la palabra en castellano que corresponde a su situación: privilegiados. No hace tanto tiempo, cuando alguien planteaba este asunto, recibía de oficio un aluvión de críticas que solían incluir el latiguillo de demagogia –habitual entre la élite política y periodística para descalificar una propuesta sin tener que estudiarla a fondo– y la fórmula castiza de chocolate del loro. La eliminación de estos privilegios, se decía, tan solo supondría la eliminación del chocolate del loro.

¿Qué quieren que les diga? Esta respuesta siempre me ha parecido un insulto a los españoles para los que dos mil o tres mil euros pueden suponer la frontera con la miseria, la frontera con un desahucio, un corte de luz, el abandono de la atención a un familiar dependiente o la renuncia a los estudios por parte de un hijo. ¿Cuántas situaciones concretas podrían resolverse con los millones de euros que los contribuyentes nos ahorraríamos con las renuncias a los privilegios denunciados por Yolanda González? Digamos que tan solo unas miles: pues eso ya sería fenomenal.

La falta de empatía de tantos políticos profesionales con los sufrimientos de la gente ha contribuido al malestar de millones de españoles en los últimos años. De ellos esperaban iniciativas que aliviaran esos sufrimientos, y también que predicaran con el ejemplo y se apretaran el cinturón. Con honrosas excepciones, esas esperanzas han sido vanas.

El recorte de los privilegios de diputados y senadores tiene también otra dimensión profunda. Nuestras señorías repiten que están en ello por “vocación de servicio público”, pero dan la impresión de que en realidad lo hacen como un jugoso ganapán. Si no, ¿por qué no establecen reglas de juego que limiten su estancia en la política? ¿Es saludable que alguien ocupe puestos legislativos o ejecutivos durante veinte o treinta años seguidos? A mí no me lo parece: me gustaría que los políticos tuvieran su propio trabajo al que regresar tras un período en despachos oficiales: fontanero, profesor, abogado, comerciante, funcionario, agricultor…

Crisis es cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer, decía Gramsci. Y eso, fíjense, es lo que ocurrió el pasado 20 de diciembre.
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10 Comentarios
  • ANIKA ANIKA 02/04/16 13:06

    Mi propuesta de retribuciones para cualquier persona que ocupe un cargo politico es 1 € mas del salario que venga cobrando en el trabajo anterior, porque considero que el desempeño de un cargo publico no tiene que suponer un empobrecimiento economico, y si por su capacidad en su trabajo le pagan bien, tambien en su trabajo como cargo publico debe estar bien retribuido, pero tampoco debe suponer el ejercicio de un cargo publico una plataforma para sueldos y privilegios injustificados e injustificables:si antes de ser cargo publico no lo cobraba , y nadie se lo pagaba, porque despues si?

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  • Paviqui Paviqui 01/04/16 10:29

    Pues que se busquen la vida. Que es lo que tienen que hacer muchos despedidos por la Reforma Laboral del PP.

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  • sere_fino sere_fino 31/03/16 09:00

    ¿Me quiere alguien explicar como vuelve un fontanero o un agricultor de nuevo a su trabajo después de, por ejemplo ocho años dedicados a la política sin ninguna otra actividad económica?. Digo agricultor y no ganadero porque seguramente en ocho años el ganado se le habría muerto. ¡Demagogos!

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    • doricojonico85 doricojonico85 01/04/16 20:38

      Y tu me quieres responder ¿como retorna a su trabajo un desempleado FORZOSO, fontanero o agricultor o ganadero despues de 8 años de paro y cobrando la miseria de la subencion de 400€?. ¿Quien es el demagogo?.  Todo el que se dedique a politica debería pedir excedencia en su puesto de empleo, no deberia de cobrar mas del 3 veces el SMI y cotizar a la Seguridad Social y al IRPF, no deberia de recibir ninguna dieta (solo justificar gastos, segun un baremo determinado), no debería de recibir liquidacion y cobrar el desempleo que le corresponda hasta su incorporación a su antiguo empleo o actividad, prohibicion de tener trato laboral o comercial durante 5 años con empresas que esten implicadas directa o indirectamente con las administracciones estatales, gubernamentales, autonomicas o municipales. Esta deberia ser la conducta en derechos y obligaciones de cualquier persona que quiera entrar en politica, lo demas es cuento y trapicheo y no es DEMAGOGIA, son hechos demostrados.

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      • Sancho Sancho 04/04/16 00:13

        De acuerdo contigo, es trapicheo, chanchullo y compadreo entre clanes, mafias...llámese como se quiera. ¿Demagogia? Ya lo ha explicado muy bien Valenzuela, eso ya no cuela, esa excusa ya huele...Basta de chorizos. Lo que no entiendo es cómo seguimos tragando...

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  • Alfar Alfar 31/03/16 08:19

    No seran nuestros ojos los que veran que renuncien a ninguno de esos privilegios, me temo. Hace unos dias, hemos visto como el senado de la señora Rita, rechazaba la desaparicion de los aforamientos, faltaria mas. Asi que en tocante al dinero, motivo por el que pienso que la mayoria esta ahi, de eso ni hablemos.

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  • Esperanza Berenguer Navarro Esperanza Berenguer Navarro 31/03/16 02:01

    Muchas gracias. Brillante!

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  • frida56 frida56 30/03/16 15:42

    El último párrafo,una síntesis magnífica! Macrons,tiene ud mucha razón.

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  • cepeda cepeda 30/03/16 11:08

    1.Razones de la desafección?. La nueva política era un bluff... y los nuevos políticos tienen los mismos defectos que los anteriores pero además... tienen aun peor preparación... así que mal vamos. 2.Lo primero que destaca de la nueva política es el.... NEPOTISMO. Para este viaje no hacían falta alforjas.... 3.Los escándalos del PPodrido aunque salgan ahora... vienen desde muy atrás... con lo cual la cosa es más grave... pero los escándalos de na "nueva izquierda", en Alicante, en Valencia... si que son NUEVOS y además se refieren a lo mismo... 4.Lo único soprendente en España (se lo tendremos que agradecer a franco....) es que no tengamos todavía aquí un partido como el FN, Alternativa para Alemania... ni líderes estilo Orban... pero como sigan las cosas tal y como van... al final van a conseguir que aparezcan...

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  • Macrons Macrons 30/03/16 10:13

    Brillante artículo ejerciendo una crítica tan certera como necesaria. Enhorabuena. Efectivamente, la situación de privilegio de los diputados y senadores españoles, así como que no se tomen medidas urgentes contra la práctica establecida de puertas giratorias -que es incluso justificada por actuales aspirantes a la presidencia del Gobierno- es sencillamente tan bochornosa como inadmisible. El problema estriba en que tales prácticas han sido establecidas y consentidas durante todos los años que el bipartidismo al uso ha estado turnándose en el poder, desde la muerte del dictador. La sacrosanta transición no fue capaz de desterrar en un primer momento, como debería haber sucedido, unos usos y costumbres feudales, que después tomaron carta de ley y se fueron consolidando, constituyendo un terreno sembrado para las terribles corruptelas que se fueron instaurando y que solo la profundidad de la crisis que vivimos, tornando menos tolerante parte suficiente de la sociedad, comienzan ahora a hacerse intolerables. Pero no deberíamos hacernos ilusiones, ni los líberes históricos del PP ni los del PSOE (y de ahí su salida en tromba para defenestrar cualquier intento de pacto progresista) están en la labor de terminar con unos privilegios que han venido manteniendo y consolidando durante tantos años. Así, que pretender que hubieran aprovechado el tiempo hasta la consolidación de un nuevo gobierno para avanzar en el tema, resultaría completamente utópico. Solo la irrupción de Podemos con suficiente fuerza podría estropearles el negocio. Con todo, el intento, aunque solo sirva como denuncia, se hace tan necesario como digno de agradecimiento.

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