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Verso Libre

Ejercicios de supervivencia

Publicada 01/05/2016 a las 06:00 Actualizada 01/05/2016 a las 19:56    
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Al recordar sus diferencias con Santiago Carrillo en los años 60, el escritor Jorge Semprún escribe: “Todo cuanto atañe al comunismo y a los partidos comunistas en el mundo es prehistoria”. Lo leo en Ejercicios de supervivencia (Tusquets, 2016), un conmovedor libro póstumo en el que Jorge evoca sus años en la resistencia francesa contra los nazis, su detención por la Gestapo, su tortura y su cautiverio en el campo de Buchenwald. Habla también de la década que protagonizó como dirigente comunista en la España de Franco, entre 1953 y 1962, creando la red clandestina de oposición al Régimen. Bajo el nombre de Federico Sánchez, sigiloso profesional de la conspiración, fue el dirigente comunista más buscado por la policía de la dictadura. Después de haber pasado por las mazmorras de Hitler, sabía muy bien a lo que se exponía en una posible caída.

El motivo central de este libro es la tortura. Nada mejor que una narración fuerte para recuperar el amor a la vida y quitarle importancia a las desilusiones o a las desgracias menores. La dignidad humana encuentra lucidez y sentido en las situaciones extremas. Un torturado siente su cuerpo como nunca antes lo había sentido. Al recordar el dolor, las palizas, el descoyuntamiento de los huesos, Semprún saca algunas conclusiones. En primer lugar: sería nefasto para una reivindicación del humanismo considerar la resistencia en la tortura como un valor moral absoluto. Nadie sabe hasta dónde puede resistir, cómo va a reaccionar mientras le arrancan las uñas o es ahogado en una bañera de agua helada, sucia de excrementos.

Después sostiene que la tortura provoca una experiencia extrema de soledad y de solidaridad. La única razón para soportar el dolor propio es el sentimiento de fraternidad. Sólo el amor a los otros, la complicidad con los otros, permite alcanzar un estado de transcendencia humana capaz de superar la barbarie del verdugo. La tortura, de forma paradójica, acaba constituyendo y dándole forma carnal a la palabra nosotros. Hay un punto en el que no están ya la víctima y el verdugo, sino la víctima y todos los que van a salvarse del dolor gracias a su silencio. Semprún se supo compensado por no delatar. Recibió lo que había dado antes, porque gracias al silencio de sus compañeros en las comisarías franquistas pudor resistir muchos años de clandestinidad sin caer en las garras del dictador.

La fraternidad es un sentimiento que encaja mal en los aparatos de los partidos, las luchas internas, las calumnias y las traiciones de los arribistas. Pero si la política se sitúa en el mundo de las convicciones y del compromiso con la justicia y con las libertades, la fraternidad da sentido no ya al sacrificio, sino a la alegría y a la existencia compartida. Me emociona leer la delicadeza con la que Jorge Semprún cuenta sus últimas horas de clandestinidad madrileña, escondido en la casa del poeta Ángel González. Jorge estaba convencido de que la preocupación de Ángel ante una posible detención tenía menos que ver con su suerte personal que con la fraternidad de un camarada envuelto en una lucha común.

No es tampoco insustancial la conclusión humana que sugiere Jorge Semprún sobre las consecuencias de la tortura. La víctima puede superar la experiencia y seguir ligado a la vida, seguir considerando al mundo como una casa propia. Será el verdugo quien no podrá superar la experiencia, por más que diga o que finja. Se sentirá para siempre excluido del mundo, un impostor en el tejido de los días. Es muy posible que algunas victorias truculentas provoquen el mismo vacío sentimental. Por eso hay tanto político fuera del mundo.

Gracias a Juby Bustamante, tuve la suerte de tratar a Jorge Semprún en los últimos años de su vida. Charlábamos de literatura y de política, de escritores y de las herencias del Partido. Después de sus conflictos, sus críticas al estalinismo, sus desilusiones, su expulsión, sus éxitos literarios y su ministerio en uno de los gobiernos de Felipe González, creo que se sentía muy orgulloso, sobre todo, de los años de clandestinidad comunista en España. No me ha sorprendido que dé importancia en Ejercicios de supervivencia al encuentro casual con un desconocido en un autobús de París. El desconocido dice: “Esas batallas había que hacerlas, tuvieron ustedes razón en hacerlas”. Aunque la lógica de los acontecimientos hubiese convertido a las organizaciones comunistas y a sus dirigentes en un asunto de prehistoriadores, a Jorge Semprún le merecían mucho respeto algunos recuerdos.

Con uno de eso recuerdos acaba su libro. Cuando los primeros americanos llegaron al campo de concentración de Buchenwald, se encontraron con una formación militar de cuerpos harapientos y famélicos. Durante los años de cautiverio la red comunista de Buchenwald había escondido poco a poco armas y había elaborado planes para el momento en el que los nazis se vieran obligados a abandonar el campo. Maltratados, cadavéricos, andrajosos, no se sentaron a esperar a los libertadores. Sacaron las armas, compusieron su ejército y con el fusil al hombro salieron en formación de combate a la carretera de Weimar en busca del enemigo.
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14 Comentarios
  • Copito Copito 03/05/16 09:00

    Emocionante artículo! Estoy leyendo " Volver a Canfranc", sobre los héroes anónimos de la resistencia al nazismo, y como salvaron a miles de judíos jugándose la vida. Un jefe de estación, una camarera, una niña de trece años, un contrabandista...Admiración y agradecimiento enorme a tanta gente generosisima y valiente que siendo muy conscientes del peligro, estuvieron exponiéndose de esta manera. Gracias a ellos, nuestro mundo es mejor.

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  • Rosales Rosales 02/05/16 16:17

    Magnífico articulo D. Luis, como siempre. Cuando el dolor alcanza su máxima expresión, cuando ya no puede haber más dolor, entonces la respuesta suele ser la tendencia a la Unidad, al Todo y a las personas . Me viene al sentimiento y a la memoria la magnifica novela de Jak London , "El vagabundo de las estrellas". Un saludo. Salud y Republica. PD. Ahora a leer los comentarios.

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  • asereje asereje 01/05/16 21:38

    Me ha conmovido y removido el artículo de Luis G. Montero. Y estupendos vuestros comentarios, de un nivel y una calidad humana magníficos.

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  • esfera esfera 01/05/16 19:53

    ¿Casualidad? Estamos llamados a nuevas elecciones el próximo 26J.- fecha muy señalada o internacionalmente celebrada por ONU : Día de apoyo a las víctimas de tortura.http://blog.omct.org/wp-content/uploads/Nothing-Can-Justify-Torture_logo_OMCT14.jpg

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    • Bacante Bacante 01/05/16 21:18

      En cualquier caso, oportunísimo. Gracias por la indicación . 

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  • Dossy Dossy 01/05/16 19:46

    Que confianza en el ser humano produce la lectura del artículo de García Montero sobre Jorge Semprún. En estos momentos en los que todos contemplamos tantas tragedias humanas que parece no sabemos o no queremos resolver, la memoria histórica de tanta gente decente y fraternal nos sirve de acicate para seguir trabajando por una sociedad mejor y más justa para todos. Gracias

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  • jhgb jhgb 01/05/16 18:02

    Benedeti diria que usted sabe poner el acento en el hombre.

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  • esfera esfera 01/05/16 17:56

    Sucintamente, horrorizada por la pretensión de la UE de borrar las huellas del pasado genocida, nazi y salvaje de Weimar ,- no olvidar que la población civil participó activamente "La noche de los cristales rotos" en 1938; así como en quema de libros e incluso, en pogromos . Con estos antecedentes, es incomprensible , desde mi humilde p.v.,haber sido declarada en 1999 "Ciudad Europea de la Cultura" y (repugnantemente) por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad. ¿ Acaso el estilo bauhaus puede lavar lo indigno, aberrante y terrorífico en " el estilo" Buchenwald?

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  • laguncar laguncar 01/05/16 17:40

    Leer al Sr. García Montero  es como un acto "íntimo", para la reflexión individual de cada cual. Suelta sus palabras y caen en cada uno/a de nosotros según el "abono" que tengamos acumulado. Seguir a continuación con los comentarios que nos habéis regalado Gusalo, Macrons, Bacante, Luis Ramón, mel, marasme. Diego de Miranda y Mari Carmen, resultan un complemento impagable de generosidad y empatía a través de la red. Gracias.  

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  • Mari Carmen Mari Carmen 01/05/16 17:08

     Que importante es la memoria. También para los que no lo hemos vivido. Y aún más ponerle voz para que sea conocido por los demás. Llegar hasta aquí ha sido muy costoso y muy doloroso para muchos. Por favor, los movimientos de los políticos de los últimos meses parecen juegos de niños. Qué poca altura de miras !!! Los problemas reales que no tienen espera son los de la gente que sufre  por falta de techo, de comida, de educación, de sanidad. y DESPUÉS hablaremos de otras cosas. Votaré y votaré lo mismo pero con mucha irritación y coraje. GRACIAS LUIS. TU VOZ ES IMPORTANTE.

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  • Diego de Miranda Diego de Miranda 01/05/16 13:42

    El torturador no es un funcionario que sin más cumple su cometido. Es un militante o subordinado –policía, soldado…-  que realiza su trabajo asumiendo su crueldad y sadismo, porque hay algo que le da un sentido y lo redime. Eso puede la fe (Inquisición), la ideología (Stalinismo) o el compendio de las dos anteriores: el patriotismo (ETA y determinados funcionarios policiales). 

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    • Bacante Bacante 01/05/16 17:07

      Y los secuestradores de mujeres o simples compañeros sàdicos. 

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    • Bacante Bacante 01/05/16 14:25

      Y los mafiosos

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    • Bacante Bacante 01/05/16 14:23

      Y los nazis, y los cuerpos de seguridad del franquismo. Por no dejar lugar a dudas. 

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