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Plaza Pública

El PSOE, ante el nudo gordiano

 

Javier de Lucas Publicada 09/07/2016 a las 10:23 Actualizada 09/07/2016 a las 10:45    
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El PSOE se encuentra en una situación típica de lo que los clásicos llamaban argumento cornudo o dilemático. Ante su ejecutiva federal se abren dos opciones y las dos, malas. El ejemplo clásico es el que Diógenes Laercio atribuye a Sócrates. Parece que una vez le preguntaron a Sócrates si era mejor casarse o no. Y el sabio respondió: es igual, hagas lo que hagas, decidas una cosa u otra, te arrepentirás.

Hay que reconocer la habilidad de Rajoy y del PP para endosar ese dilema al PSOE. Porque, indiscutiblemente, si alguien tiene la responsabilidad de tomar posición, más aún, según se subraya enfáticamente, de decidir a la altura de la “responsabilidad de Estado”, en aras del “interés general”, que debe sobreponerse al del partido (y, además, ya, con toda urgencia, es decir, con la que jamás ha tenido ni Rajoy ni el PP), ese es Rajoy y el PP. De acuerdo con su propio argumentario, como lista más votada les corresponde actuar y cuanto antes. Pero no, estos (ir)responsables, se contentan con pasar la carga al PSOE y a Sánchez y esperar a que se lo solucionen.

Ciertamente, el PSOE lo tiene difícil: si opta por una coalición con un partido al que ha denunciado por las pruebas abrumadoras de corrupción sistémica para la autofinanciación fraudulenta (en la que no puede no estar implicada del presidente del partido, salvo que opte por aquello de “no sé; yo no me ocupaba”, la “ignorancia deliberada”, que no le ha servido a Messi, aunque quizá si a la infanta), sería una traición en toda regla a los votantes del PSOE. También se produce esa traición al mandato de sus casi cinco millones y medio de electores (22.67%), si acaba permitiendo con su abstención que se constituya otro Gobierno de Rajoy. Lo primero parecen tenerlo claro todos en la ejecutiva del PSOE. Lo segundo, no: un sector relevante se alinea con Felipe González y echa mano de la “responsabilidad de Estado”: no se puede permitir que nos veamos abocados a una tercera cita electoral en la que, verosímilmente, las perspectivas parecen especialmente negativas para un PSOE al que todos señalarían con el dedo como responsable. Ahora bien, ¿cómo desconocer que el precio de la coherencia con los principios y programas va a llevar consigo su estigmatización como irresponsable, como origen de un nuevo proceso electoral? Hagas lo que hagas, sin perdón, la cagas.

Sin embargo, creo que ante este dilema es posible salir al modo de Alejandro cuando se enfrentó con el nudo gordiano. El PSOE debe cortar el dilema, negándolo. Porque hay una opción que le puede salvar de la cornada que le pilla sea cual sea la opción del dilema que escoja.. Se trata de negar el planteamiento y hacerlo precisamente acudiendo a un criterio bien asentado en la ética política por Spinoza (y, en cierto modo, por Kant).

Dejó escrito Spinoza (para que lo desarrollara Hegel) que la vía para la determinación es la negación. Me atrevo una interpretación muy poco ortodoxa para relacionarlo con el clásico motto kantiano para describir las dificultades de las decisiones propias del ámbito de la razón práctica (la moral, la política, el Derecho): nuestra necesidad de actuar supera siempre la posibilidad de conocer y, por eso, la angustia ante una decisión que no podemos fundar de modo inequívoco, que comporta el riesgo del error. Pues bien, lo razonable es proceder por exclusión, la vía negativa. No sabemos qué será lo mejor. Pero quizá si que es lo peor, que es lo que no nos gusta, lo que rechazamos. Lo que debemos excluir.

Y eso es lo que viene en ayuda para salir del dilema aparentemente planteado al PSOE. Porque lo peor, lo que hay que excluir, no es no contar con un Gobierno de inmediato. Lo peor es tener un Gobierno que la inmensa mayoría de los ciudadanos no queremos. No se trata de tener Gobierno a toda costa so pretexto de la responsabilidad de Estado. La verdadera prioridad, el verdadero sentido de Estado es tratar de no ofender aquello que la mayoría de los ciudadanos excluyó como opción de Gobierno el 26 de junio: más del 67% no queremos un Gobierno de Rajoy y de su PP. Ergo el PSOE no debe de ninguna manera hacer posible ese Gobierno. La responsabilidad de Estado exige precisamente lo contrario: hacer posible otro Gobierno. ¿Difícil? Evidentemente. Pero es que estamos ante una necesidad en la que han insistido los ciudadanos dos veces en seis meses. Y, además, es lo menos irrazonable.

Porque irrazonable es pensar que el mejor Gobierno es el de un presidente y un grupo dirigente de un partido que insiste en recetas políticas que afectan negativamente a la mayoría de los ciudadanos, que cada día se levanta con un nuevo testimonio de corrupción que evidencia que no se trata de casos aislados sino de un modo de organización y financiación del partido, que ha llevado a España a un cul de sac en la gestión del problema con Cataluña, que practica y justifica disparates como los de la “policía patriótica”, que ha convertido a nuestro país en irrelevante no ya en el panorama internacional, sino en el europeo. Ese partido, que tiene un indiscutible y relevante apoyo de los ciudadanos (casi 8 millones), debe regenerarse: pero sabemos que no lo hará si continúa en el poder.

Y aquí nos encontramos con otra razón que excluye el apoyo al Gobierno de Rajoy como una decisión razonable. Es el propio país el que, por decencia, por pedagogía democrática, necesita otro Gobierno. Se trata de mostrar a la ciudadanía que sí, que es posible una opción de Gobierno más decente, más esperanzadora, mejor. Por ejemplo, ¿por qué no un acuerdo de Gobierno para una legislatura corta que permita reformas elementales, imprescindibles para regenerar la acción política, las instituciones clave, que pueda replantear la relación con Cataluña? Ya sé que no serán las reformas de fondo, las constitucionales, en las que el concurso del PP es imprescindible, también porque no se deben hacer en contra del sentir de 8 millones de ciudadanos. Pero probablemente, tras dos años de otro Gobierno, el PP habría podido llevar a cabo una tarea de regeneración y todos estaríamos en mejores condiciones para seguir trabajando por el bien común.

EL AUTOR


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7 Comentarios
  • otro de los 50 otro de los 50 15/07/16 19:50

    El arranque, la parte expositiva del artículo, es lo más lúcido que he leido en décadas. Mil gracias. Es una suerte no sentirse uno solo en este país. Pero esperar del Psoe que esté a la altura de esa solución zanjadora del nudo gordiano es un imposible. Los miembros de base que conozco son buena gente (y tengo un familiar que fusilaron en la tapia del cementerio, este mes hace 80 años) pero sus cabezas visibles e invisibles anulan toda esa buena voluntad. El partido no tiene válvula de seguridad para evitar ese coladero interno. No es de ahora. Su siglo de historia lo atestigua. El resultado es que hablan con las mismas palabras que nos mueven a muchos pero detrás no hay nada de lo dicho. Y la falacia mata. En esto no está solo el Psoe. Es el gran pecado de los politicos. El método con que nos roban la vida. Lo podeis comprobar observando de qué hablan e inmediatamente aplicando un axioma de Agustín García Calvo: "hablar de, es habar contra".

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  • Paulo Paulo 11/07/16 01:22

    No solo es necesario y deseable que el PP se regenere desde la oposición, sino que ello no será posible sin un nuevo Gobierno que adopte medidas eficaces de regeneración de todo el entramado jurídico que rige en los organismos del Estado, que atribuye poderes y privilegios a castas gremiales e intereses a grupos económicos y financieros en detrimento de las políticas de distribución de rentas y acceso a los servicios públicos por los más débiles, los trabajadores, los jóvenes y los pensionistas de rentas bajas. Sea el PP o el PSOE lo esencial es promover un cambio de orientación en las políticas económicas, sobre los salarios y condiciones de trabajo (subir el salario mínimo por encima de 900€, jornada de 35 horas semanales, aumentar la inspección de trabajo sobre las empresas y perseguir el fraude de contratación laboral, etc), fiscalidad progresiva sobre las rentas salariales de los directivos y sobre los rendimientos del capital por encima de cierto humbral (por tramos, por ejemplo: de 60.000 a 90.000€ tipo del 30%, de 90.000 a 120.000€ tipo del 40%, de 120.000 a 160.000€ tipo del 50%, etc. ), regular la transparencia de las sociedades de capital (fines, composición del capital , recursos mínimos de capital y personal directivo y trabajadores en plantilla, fiscalidad sobre amortizaciones, gastos financieros y operaciones entre empresas del grupo, etc.), política financiera del sector público (financiación de infraestructuras con emisión de deuda al tipo medio del banco central europeo y no con los tipos especulativos de la banca privada y el BEI, con un control exaustivo técnico y financiero de los proyectos de obras) etc. ,

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    • Raúl Suárez Raúl Suárez 12/07/16 20:47

      ¿"Necesario" y "deseable" que el PP se regenere? Aquí por mayoría, o eso creo señor Paulo, pensamos que el PP y sus ancestros nos vienen dando por c... desde el 18 de julio de 1936. Decir que en el PP la regeneración es necesaria y deseable es como decir que tenemos rey porque así lo quisieron todos los españoles y no fue la última voluntad de un dictador asesino y sus secuaces, sables prestos, durante el redactado de la actual Constitución. En fin, para gustos, colores.

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  • CapitanRed CapitanRed 10/07/16 12:00

    ¿pero alguien piensa que el PP puede regenerarse? los Levi,s y Cifuentes son más de lo mismo y peor.

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  • Inguru Inguru 10/07/16 11:22

    Tendrá Pedro Sánchez suficiente apoyo para hacer algo parecido dentro del PSOE ? Creo que hacer un frente común ante los recortes que pronostican desde Europa es imprescindible. 

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  • Angels Angels 09/07/16 18:31

    Como en este pais , la palabra negociar es casi un insulto, al mismo tiempo que votamos al partido que queremos , otra papeleta con los pactos que nos gustan, asi no es necesario bajar a la tierra por parte de nadie.

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  • abitalola abitalola 09/07/16 17:12

    Totalmente de acuerdo. Me parece lo razonable: una legislatura corta liderada por el PSOE como principal partido después del PP y con el apoyo del mayor número de fuerzas políticas para revocar la reformas laboral, la ley mordaza, regenerar y democratizar las instituciones, elaborar una nueva ley electoral, dar una salida a las tensiones nacionalistas transitoriamente y en dos años volver a las urnas.

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