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Verso Libre

¡Oh bancos! ¡Mis bancos!

 

Publicada el 10/07/2016 a las 06:00 Actualizada el 09/07/2016 a las 19:12
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Es bueno y legítimo recordar de vez en cuando la pregunta que Bertolt Brecht deslizó en su Ópera de los tres centavos: “¿Qué es el robo de un banco comparado con el hecho de fundar uno?”. La pregunta es una respuesta sobre el modo en el que una sociedad puede legalizar operaciones de explotación ilegítima. Y ahora que se habla tanto de corrupción, dinero negro y fraude, conviene recordar que los verdaderos cuchillos que dibujan en la piel de cada individuo el mapa de una sociedad se ofrecen en los escaparates y se venden de forma legal.

Mientras estaba leyendo en el periódico que Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea entre 2004 y 2014, acaba de firmar como presidente no ejecutivo de la casa de especulación Goldman Sachs, recibo una llamada del despacho laboral de un banco para avisarme de que en una semana van a proceder contra mí por una deuda de 85 euros. Primero pienso que debe tratarse de un error, que no tengo nada que ver con ese Banco Mare Nostrum, pero después recuerdo que la Caja de Ahorros de Granada acabó en sus garras cuando se desataron los procesos de absorción. Junto con las dos últimas reformas laborales, el desmantelamiento de las cajas de ahorros, obligadas a invertir parte de sus beneficios en obra social y en desarrollos del territorio, ha sido la actuación política más graves de los partidos que cantan la internacional del neoliberalismo. Los colmillos de los grandes bancos exigían ese cuello.

Abrí una cuenta en la Caja de Ahorros de Granada en 1981, cuando empecé a trabajar. Confieso cierta melancolía al escribir sobre una oficina situada en mi barrio de siempre, junto a la casa de mis padres, regentada por gente a la que conozco y de la que recibí un trato amable hasta que decidí cambiar mi nómina de entidad. A Granada le tengo lealtad, al Banco Mare Nostrum ninguna. Dejé la cuenta a cero y busqué cueva en otra selva más cercana a mi vida de hoy. En cualquier caso, cuando me acerqué a la vieja sucursal a preguntar qué pasaba con los 85 euros ya sabía que me iba a guardar en el bolsillo la impertinencia con la que traté a la abogada del teléfono. No dudé en decirle que iría a solucionar la situación, aunque sospechaba que se trataba de alguno de esos robos que los bancos legalizan con el nombre de comisión... Cajeros, ingresos, transferencias, sístoles, diástoles, lo que antes era gratis a cambio de especular con nuestro dinero, ahora resulta carne de cañón y comisión. Pero no iba a pagar el pato con los trabajadores de la vieja sucursal. ¡Qué culpa tienen ellos!

De una forma muy educada me explicaron que, aunque llevaba años con la cuenta a cero, me habían enviado una tarjeta de crédito (que yo nunca pedí ni recibí), que la comisión por enviar la tarjeta era de 40 euros y que los intereses por impago de esos 40 euros sumaban otros 45. De ahí mi deuda. Para cerrar mi cuenta tuve que pagar, además, una comisión de 35 euros. Esa modesta riqueza de 120 euros no le llegaba al mundo desde los barcos de pesca, ni desde los huertos que dan tomates, ni desde los talleres que producen bienestar, sino de la explotación legalizada. Y la califico de riqueza modesta porque si la comparamos con la legislación española sobre desahucios, que ha sacado la sangre y el alma a miles de vidas, es sólo una broma barata.

También es una broma barata si la comparamos con el negocio que representa para los bancos la Unión Europea. Hace unos días Begoña P. Ramírez publicaba en infoLibre una crónica sobre el comportamiento feliz de unas entidades que reciben dinero gratis del BCE y luego lo prestan a una media del 8,6 %. ¿Podemos extrañarnos del Brexit o de las indignaciones sociales, que a veces derivan hacia al racismo y la extrema derecha, con un BCE que trabaja en favor de la especulación de los bancos en vez de ayudar a los Estados, es decir, a la ciudadanía?

¡Oh especulación! Durão Barroso firma por Goldman Sachs en Londres para ver cómo se puede convertir el Brexit en beneficio especulativo. ¿Por qué hay guerras? Porque hay industria armamentística que alimentar. Quien participó en la reunión de las Azores en marzo de 2003, junto a Bush, Blair y Aznar, apoyando la guerra de Irak y convirtiendo en negocio la mayor catástrofe humana de los últimos años, bien puede ahora sacar beneficios del Brexit. Contará con el sabio consejo de Mario Draghi, otro hombre de Goldman Sachs, además de presidente del Banco Central Europeo.

A España le toca en estas cosas bailar con el más feo. Nuestro ministro Luis de Guindos era el presidente en España y Portugal de Lehman Brothers, ese nido de especuladores que quebró en 2008, dando el pistoletazo de salida a la crisis y a sus buitres. El alma de Europa está en manos de los bancos y la especulación. Hablar de derechos sociales y democráticos es una farsa que legaliza lo que no es legítimo. Walt Whitman escribió un conmovedor poema en homenaje al capitán que había salvado un barco del naufragio a costa de su vida: “¡Oh capitán! ¡Mi capitán!”. Nuestra Unión saluda a los especuladores que viven a costa de nuestra vida y nos llevan al naufragio: ¡0h bancos! ¡Mis bancos!”.

Acabo con otra frase de Brecht: “Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque”. Los que no somos partidarios de la violencia, de los francotiradores o de la extrema derecha, estamos obligados a buscar y crear políticos que nos defiendan.

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24 Comentarios
  • Frank Einstein Frank Einstein 16/07/16 01:34

    Bravo, Wayo. Como siempre. Pero no sales en sálvame. Asín no hay quien te escuche. 

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  • phentium phentium 12/07/16 13:42

    Uno de los mayores placeres que he experimentado en estos últimos años ha sido sacar mis exiguos ahorros de la entidad do de los tenía. Me pregunto gustaron porque lo hacía y me quedé a gusto. Más o menos le vine a decir a aquel lo de director de una agencia de pue lo de uno de los mayores bancos del país que no me gustaba lo que hacían con mi dinero. Para empezar, pagar bufetes de abogados carisimos que pertenecían o tenían relación con políticos para que redactarán leyes en contra mía. No quiso escuchar mucho más, pero le dije que ha ia otras entidades más competitivos as que empleaban mi dinero más acorde con mis sensibilidades y que tenía dudas entre una de estas entidades o u a caja de galletas. La verdad es que es más rentable lo de la caja de galletas. Y que si todos hiciéramos lo mismo la actitud de los bancos para.con nosotros sería muy distinta.

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  • Ramaca Ramaca 12/07/16 11:36

    Lo que me ha parecido mejor de tu artículo, Luis, es algo que deberíamos hacer todos: construir el análisis y la interpretación de la realidad a partir de los hechos y acontecimientos pequeños y cotidianos pero que encierran las claves para la comprensión de lo individual y lo social. ¡ Magnífico relato el que has hecho porque puede ser inspirador de muchos otros relatos !

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  • Rimagu Rimagu 11/07/16 21:02

    Un gran articulo sobre este mundo al reves

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  • taxista y rojo taxista y rojo 11/07/16 19:44

    Pues cada vez estoy menos seguro del final de tu artículo. Estamos de acuerdo en que estamos perdiendo la guerra ¿no?

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  • Copito Copito 11/07/16 15:05

    Luis, me gusta mucho el final de tu artículo. En ello estamos muchos, en buscar y crear políticos que nos defiendan. Gracias !

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  • M.T M.T 11/07/16 09:45

    Leonora dijo...   Comparto en buena medida su desánimo, no en su totalidad, ya que si bien de manera individual parece difIcil defenderse de estos abusos de los bancos, y el sistema bancario debe conocer esta situación de indefensión a título individual de los ciudadanos, entiendo que este espléndido artículo de García Montero y todos los comentarios tan afortunados en la misma línea de queja ha suscitado sirven para aunar voces de queja en defensa de nuestros intereses ante tales abusos,. En mi opinión es una forma de crear una conciencia colectiva y podría servir para debatir y analizar modos de actuación colectiva que lleven a plantear si por la prestación de ciertos servicios tales como mantenimiento de una cuenta corriente de ahorros, cobro de nóminas o pensiones de jubilación... etc, se deben aplicar por parte de los bancos las comisiones que aplican ante tales servicios o las sanciones indirectas por no aceptar las condiciones que unilateralmente en beneficio de sus propios rendimientos nos aplican.

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  • Leonora Leonora 11/07/16 07:09

    Me identifico con tu artículo, Luis, Pero me inunda el desánimo porque  los ciudadanos tenemos que "tragar" sí o sí. El sistema está tan pervertido que no se puede hacer nada, al menos individualmente, y no hay una conciencia colectiva dispuesta a acciones de defensa, ni menos aún de ataque. ¿Renunciar a la tarjeta de crédito? ¿Pasar de los bancos? Hay servicios de la propia Administración o de servicios básicos como agua, luz, etc. que solo a traves de ellos se pueden abonar. El cobro de nóminas o pensiones ha de ser necesariamente mediante cuenta bancaria, salvo que se cobre en negro. Estamos atrapados en sus comisiones y abusos. Y los políticos que nos pudieran defender tienen que hacer aún la travesía del desierto.

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    • Daimon Daimon 12/07/16 15:50

      Comparto parte del desánimo que sientes pero aunque probablememnte todos los bancos abusan no todos cobran comisiones y claro que a nivel individual podemos ayudar a  recuperar la conciencia colectiva.....Te recomiendo la lectura de Eckhart Tolle. Saludos.

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  • Kovacs Kovacs 11/07/16 00:38

    sistema bancario = usura legalizada

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  • paco suarez paco suarez 10/07/16 20:01

    Esa forma de actuar de los bancos es el denominador común de todos ellos, bien por una tarjeta no solicitada, bien por una comisión por mantenimiento de la cuenta, bien por otras miles de triquiñuelas, los bancos o los fondos buitres que compran a los bancos cuentas de dudoso cobro. Empiezan a amenazar a los ex-clientes , primero con juzgados y cuando les haces ver que por ahí no, te amenazan con entrar en el RAE. Solo les voy a decir una cosa . ojala se hundan los bancos, ojala vacíen los bolsillos a los partidos políticos que por no pagar sus deudas permiten el oligopolio de los banqueros para que les condonen las deudas. Ya hemos pagado bastante el despilfarro de los bancos manejados por políticos corruptos con la complacencia de sus partidos.

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