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Plaza Pública

Descolonizar el feminismo

Dina Bousselham Publicada 07/12/2016 a las 06:00 Actualizada 07/12/2016 a las 14:08    
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"Despertemos humanidad, despertemos porque no hay tiempo. Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de estar solo contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal".
Berta Cáceres

 
Ya no hay tiempo. Hemos estado muchísimo tiempo invisibilizadas, oprimidas, maltratadas, discriminadas, explotadas, violadas, asesinadas, marginadas. Y sobre todo silenciadas. Por justicia y por sentido común somos feministas y nos reconocemos en esa lucha que lleva tanto tiempo peleando, ese movimiento feminista que ha conseguido muchas conquistas presentes y seguirá luchando por las futuras.

Y me acuerdo de mi primer despertar, ese momento en el que dices "me siento feminista por esto". Y me viene a la mente un episodio que viví siendo muy pequeña y que me marcó mucho. Tenía 11 años, aún vivía en Tánger y me gustaba mucho el fútbol. En mi instituto (el Severo Ochoa de Tánger) habían decidido crear un equipito de fútbol femenino. Y decidí apuntarme. A mi madre, que en un principio no le convencía mucho la idea por ser un deporte poco femenino, decía, cedió finalmente y me acompañó en mi primer día. De camino a la escuela decidimos parar en una tienda de alimentación para comprar una botella de agua y mientras la esperaba en la calle se acercó un grupo de adolescentes, todos hombres, que viéndome vestida y preparada para jugar empezaron a gritar y a abuchear. "Te crees Zidane, las mujeres sólo servís para cocinar", decían. Cuando mi madre salió de la tienda fingí que me dolía la barriga y nos fuimos a casa.

Ese día me marcó mucho, no por el hecho de sentirme mal y abucheada por aquellos jóvenes, sino porque a pesar de eso al día siguiente me puse mis botas y decidí salir a hacer lo que más me gustaba: jugar al fútbol. Con esto quiero decir que es nuestro deber pelear y luchar para que a ninguna niña le arrebaten sus sueños o le hagan dudar sólo por el mero hecho de ser mujer. Que podamos hacer y decidir en libertad, sin que nadie nos juzgue por ello. Somos guerreras, somos valientes, somos libres y no necesitamos que nadie nos diga qué hacer.

Otras miradas al feminismo

A veces hablamos del feminismo como si fuese algo homogéneo. Pero existen muchas miradas. Creo que es interesante analizar cómo se reactiva el colonialismo en el feminismo blanco, urbano, de clase alta y media y como efecto del poder tiende a institucionalizarse porque no sólo tiene las condiciones materiales y simbólicas para funcionar como institución sino que parte de una estructura colonial histórica y racial que en última instancia no es más que otra forma de dominación ejercida por el heteropatriarcado sí, pero también por las propias estructuras político-sociales y económicas que se enmarcan dentro de ese neoliberalismo depredador que margina a las más pobres, a las más humildes y que son mujeres.

Una mirada que comparten feministas indígenas, campesinas, árabes, tercermundistas, pero también feministas blancas, por supuesto. Uno de los retos de quienes asumimos la difícil tarea de descolonizar nuestros feminismos ha sido el reconocer nuestro etnocentrismo (y eurocentrismo), rompiendo con las estrategias y estereotipos orientalizadores. Muy en la línea de lo que expone Edward Said en su libro El orientalismo.

Dicho de otro modo: se trata de no caer en la trampa de asumir un feminismo etnocentrista, eurocentrista occidental, capitalista, blanco, laico y de una supuesta clase media: es decir, el llamado "feminismo ganador". Porque muchas son clase obrera, no tienen DNI sino NIE, no hablan sólo castellano sino otros idiomas. Porque somos migrantes, pero sobre todo somos ciudadanas, vivimos aquí y peleamos igual que el resto de mujeres para que haya justicia, dignidad y para que se cumpla el respeto a los derechos humanos, el derecho a imaginar una vida mejor, un futuro mejor. Mujeres que pelean en primera línea (incluso con su cuerpo) por el derecho a la vivienda en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, en Stop Desahucios, en las Mareas, en las asociaciones de vecinos y en tantos otros espacios de lucha.

Por eso es importante tener claro quién es nuestro enemigo: ese sistema cultural e ideológico de Occidente que jerarquiza, marginaliza, segrega y explota a mujeres, vengan de dónde vengan. Por eso debemos reivindicar un feminismo amplio, plural, diverso, alegre y combativo.

El papel de Podemos

Podemos es la mejor herramienta de cambio que tenemos. Una herramienta cuyo objetivo es conectar con los problemas cotidianos de la gente y politizarlos. Pero también tiene una tarea fundamental, que se inserta dentro de ese politizar lo cotidiano, que es conectar con todas las mujeres de este país, visibilizar nuestros problemas y darles una respuesta política. No se trata sólo de feminizar la política, o poner al frente a mujeres, que es fundamental, sino transformar la sociedad, transformar la cultura política de este país, la cultura machista, racista y heteropatriarcal. Ese es el mayor reto de Podemos y eso pasa por trabajar desde las prácticas feministas cotidianas, desde los cuidados, llevar a cabo talleres de empoderamiento de la mujer, que las mujeres tengamos un espacio en el que compartir luchas y experiencias para mejorar la sociedad, y por supuesto empoderarnos. Por eso, en este nuevo ciclo político y en este proceso constituyente de formación de una nueva asamblea ciudadana estatal, es importante que sigamos construyendo un Podemos más feminista. Estamos llamadas a seguir empujando desde fuera y desde dentro para construir un Podemos más plebeyo, rebelde, más enraizado en los territorios y en los barrios. Que no deje atrás a nadie, y mucho menos a nosotras las mujeres.

Obreras y migrantes

Hay una viñeta de una escritora argentina, en la que sale una mujer indígena cogiendo en brazos a sus hijos en la que se lee: "Dicen que en Europa hay una crisis del Estado de bienestar, me gustaría saber qué es eso". Hay miles de mujeres marginadas precisamente por la configuración del propio sistema-mundo. Son las más pobres. Por eso decimos que las mujeres migrantes son triplemente discriminadas: por ser mujer, por ser pobre y por ser migrante.

Lo que decimos desde una mirada descolonial, o desde una mirada antirracista, es que ese sujeto que se define como el ciudadano que está en mejor posición también está marcando la lucha como el ideal al que una podría parecer querer llegar, pero una no termina de darse cuenta, y la propia teoría que hemos producido no da cuenta de cómo no solamente hay que destruir el lugar del subalterno sino también el lugar del opresor, justamente porque ese lugar de bienestar se mantiene en la medida en que una gran cantidad de gente se mantiene dentro de la subalternidad. Esa mujer ejecutiva, blanca, rubia, rica a la que muchas aspiran a parecerse, forma parte de ese modelo de sociedad que debemos combatir. Autorreferenciarse en la idea de clase media (como concepto ideológico) puede perversamente excluir a la mayoría de las mujeres que ya no son clase media, y que nunca lo fueron.

Por ello tenemos que trabajar y defender estrategias políticas que busquen romper y no perpetuar el modelo impuesto por el Estado moderno colonial y por el sujeto blanco burgués. Las diferencias raciales, sexuales o sociales tienen que ser conceptualizadas dentro del terreno político e ideológico y no sólo el de la conciencia individual.
___________________

Dina Bousselham es cordinadora de áreas y responsable de Migraciones en el Consejo Ciudadano Autonómico de Podemos Comunidad de Madrid


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8 Comentarios
  • ArktosUrsus ArktosUrsus 10/12/16 11:36

    A mí el artícuilo me parece excelente. Porque subyace en él (pese a los comentarios contra algunos estereotipos que contiene) la única verdad que puede transformar la sociedad, el mundo, porque sin una transformación mundial cualquier cambio es imposible. Y esa verdad es que los modelos que nos ofrece esta sociedad son cortoplacistas, de soluciones individuales. Se basa en la competitividad y en alcanzar un paraíso personal. Esta visión es profundamente egoísta. Hay que buscar nuevos referentes sociales, nuevas formas de organización social. Formas realmente igualitarias. No quiere decir que quien quiera ser de una forma determinada no lo sea. Lo que quiere decir es que esa forma no debe construirse a costa de los demás, sino por esfuerzo propio dentro de un entramado social mundial justo, por utópico que suene. No se trata de ser iguales sino de que las diferencias no supongan una lacra para nadie. Y eso no se consigue imitando los modelos de una sociedad que basa su existencia en ser más competitivos. Hemos matado la utopía sin poner en su lugar más que el bienestar propio con cierto barniz de bienestar social. Yo posiblemnte no sería capaz de vivir en una sociedad como aquella por la que lucho y suspiro. Mi educación está trufada de referencias al "mí". Mientras el yo no se cambie por el nosotros y el nosotros sea realmente una suma de "yoes" (no el nostros tabula rasa del "socialismo real" que tenía muy poco de nosotros) no hay futuro para la sociedad. El artículo, aún refiriéndose a la mujer y al feminismo, realmente hace una radiografía social: el sueño de muchas personas, incluso activistas, es alcanzar un estatus personal suficiente, un estado de bienestar cerrado. De ahí el auge del nacionalismo y los extraños movimientos de la izquierda que ha olvidado su vocación internacionalista para aliarse con movimientos nacionalistas, sin darse cuenta que el nacionalismo es excluyente. Soy de este país y nadie que no cumpla determinadas reglas (la más estúpida: haber nacido aquí) puede ser nacional de este país. La frase final del artículo es magnífica: la conciencia individual solamente no sirve si no se incardina con una conciencia social mundial.

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  • vibebilbao vibebilbao 09/12/16 00:39

    Este articulo no tiene ni pies ni cabeza. Rebosa resentimiento. Bien por las mujeres ejecutivas que han podido llegar ahí. Ojala hubiera muchas más. Yo que soy rubia voy a tener que teñirme el pelo de morena para ser feminista a estas alturas. Si crees que así. Arreglamos el mundo tenemos para rato.

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  • Maray Maray 08/12/16 11:49

    Excelente artículo. Gracias Dina por definir tan bien por qué rechazamos muchas el llamado "feminismo ganador". Añadir que dos enemigos de las mujeres son la religión y el capitalismo depredador. Un abrazo

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  • Birth 1 Birth 1 07/12/16 11:46

    En el momento en que incluye como sociedad a combatir a " la mujer ejecutiva blanca, rubia y rica," me he salido del tarro. Es un gran error pensar que creando iniciales prejuicios por razón de color de piel y posición social hacemos un favor al feminismo. Precisamente las mujeres que consiguieron el voto de la mujer en el Reino Unido consiguieron el apoyo eficaz y esencial de las mujeres mejor emplazadas en la élite. Ninguna mujer debería de ser en principio marginada y menos en un movimiento que debería de ser transversal. Enorme error. Espero que haya corrección por parte del Consejo Ciudadano. Como se dice por estos foros: tienen que hacérselo mirar.

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    • itnas itnas 07/12/16 16:33

      Bueno, no he entendido yo el mensaje de la autora de ese modo. Que exista esa mujer ejecutiva, blanca, rubia y rica es un hecho, al que yo añadiría que no sólo, es decir, que tambien existen ejecutivas no blancas, no rubias y ricas. En mi opinión, la autora emplea un estereotipo para identificar un problema, como todo estereotipo tiende a ser simplista, cierto, pero añade claridad al modelo que quiere señalar. No deduzco de esa parte del artículo que se pretenda marginar ni étnica ni socialmente; al contrario, me parece que se habla claramente de un efecto integrador. Dicho lo cual, me parece a mi que la autora debería esforzarse más y emplear un tipo de escritura que eliminase algunos párrafos farragosos, en la seguridad de que se le entendería mejor. Qué fue de aquella moda llamada minimalista que con la mejor de las simplezas describía perfectamente lo que se pretendía analizar? Saludos.

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      • Birth 1 Birth 1 07/12/16 23:05

        Esta es la frase, y se incluye en lo que se denomina "mirada descolonial":" Esa mujer ejecutiva, blanca, rubia, rica a la que muchas aspiran a parecerse, forma parte de ese modelo de sociedad que debemos combatir. " (¿) En el conjunto del que usted llama farragoso, y que acepto y añado: misionero farragoso y cansino, hay una visión que quiebra la transversalidad que, en el tema del feminismo es, en mi opinión, clave. Hay ya diversidad en el tipo de mujeres que pueden ser modelos de igualdad e independencia ( a pesar del sistema). Si. Pero aquí, la imagen no es de un modelo a seguir sino "a combatir" ¿Por qué entonces elegir (necesitaba elegir?) precisamente esa imagen? ¿Por qué no decir entonces la bajita morenita teñida de rubio, con gafas...? Bueno, he releido el artículo y no lo veo tan positivo como usted, !!En realidad ha desmejorado!! (Si le viene bien nos podemos tutear) Saludos, Itnas

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        • Birth 1 Birth 1 08/12/16 00:56

          He dejado fuera (me parecía tan evidente) mi objección principal: no veo que para enfocar el feminismo en España ayude la construcción de la necesidad de una "descolonización" y el despejarse con: "Por eso es importante tener claro quién es nuestro enemigo: ese sistema cultural e ideológico de Occidente que jerarquiza, marginaliza, segrega y explota a mujeres, vengan de dónde vengan." Lo que contemplo es que ese sistema cultural occidental no es homogéneo y parte de el ha posibilitado los avances con los que podemos contar. Si en vez de atacar a la cultura occidental como una unidad, se atacara por ejemplo a instituciones religiosas no solo occidentales, en concreto, lo asimilaría mejor. Al final parece que es una cuestión de "miradas". Tratando de "globalizar" el fenómeno, la presentación se reduce y queda elemental y sin fuelle. Así percibo el planteamiento a través de la lectura de este artículo. Por cierto: en algunos aspectos vale más los hechos que las palabras, Podemos! No es suficiente decir que el partido es el instrumento mas útil. Sigo pensando que el enfoque no es eficaz.

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          • itnas itnas 08/12/16 10:08

            A pesar de que el artículo ha sido eliminado de portada, no me resisto a contestarte. Pues llevas razón si por "sistema cultural e ideológico de Occidente" se entiende que así queda definido todo Occidente; no obstante, queda otra interpretación para el entrecomillado, es decir, ese sistema cultural e ideológico se da en Occidente, sí, pero no es el único a contemplar en Occidente, por cierto, como bien apuntas tu misma (que deduzco seas mujer). También coincido contigo en que sobra la referencia a Podemos como única vía de canalizar la lucha, pues se podría haber dicho que 'una vía' puede ser Podemos (y te lo dice un podemita!). No coincidimos en que sea una cuestión de miradas, pues el hecho objetivo es que este mundo debe feminizarse (no por imposición, más bien por consideración de las capacidades del ser humano, lo que con probabilidad uno significa muchas más mujeres en los puestos de trabajo); por tanto, aquellas exposiciones que no sean claras, mejor ahorrárselas. Saludos cordiales también para ti.

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