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Plaza Pública

La traición de las élites a la democracia (II). La rebelión de las élites

Publicada 13/01/2017 a las 06:00 Actualizada 13/01/2017 a las 11:40    
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A mediados de los años noventa, el sociólogo norteamericano Cristopher Lasch escribió un libro titulado La rebelión de las élites y su traición a la democracia. Cuando Lasch hablaba de las élites no se refería a esa famosa minoría del 1% que denunciaban los activistas del 15M y los que ocuparon Wall Street por las mismas fechas. Por clases privilegiadas Lasch entiende, “en un sentido amplio el 20% más elevado de la población”. A diferencia de lo que suele hacer la prensa, más que en esas divinidades olímpicas que vemos fugazmente en los medios de comunicación, o a las que ni siquiera vemos, cuando los sociólogos hablan de élites sociales están pensando en los sectores sociales que tienen una mejor posición relativa. Al hablar de élites sociales los sociólogos nos referimos a los profesionales, a personas con formación universitaria y trabajos de cuello blanco, a los profesores, a los médicos, a los funcionarios y ejecutivos, a los empresarios con varios trabajadores asalariados. Por cierto, y valga para el resto del artículo, los sociólogos, cuando hablamos del comportamiento de determinado tipo de personas, por ejemplo, de clases sociales, de segmentos de edad, o determinados tipos de población según el hábitat en que viven, lo hacemos en términos de probabilidad. Sin duda, para cualquiera que conozca la realidad social es evidente que lo que se dice aquí de las clases medias, no se corresponde con el comportamiento de todas las personas de clase media, lo que se sostiene en este texto es que es más probable encontrar el tipo de comportamiento o de valores que describimos en esas clases medias que entre las personas de otras clases sociales.

Dice Lasch que las personas de clase media-alta “son incapaces de comprender la importancia de las diferencias de clase en la configuración de las actitudes ante la vida”. Y el primer problema es que no se ven a sí mismos como clase alta o media-alta ni por asomo. Una persona que tenga unos ingresos netos anuales de veintidós mil euros, y una diplomatura universitaria, difícilmente creerá que cerca del ochenta por ciento de la población tiene menos ingresos y menos estudios que ella y que, por tanto, forma parte de los sectores altos de nuestra sociedad. Lo cierto es que el veinte por ciento de la población con menos ingresos gana, como máximo, siete mil quinientos euros anuales. Un profesor o una profesora de enseñanza primaria en una escuela pública difícilmente se consideraría formando parte de las élites de la sociedad española, pero sus ingresos anuales son tres veces más altos que los del veinte por ciento de los españoles que menos gana, y casi el doble que los del cuarenta por ciento de la población con menos ingresos. Es verdad que alguien podría decir que, si bien una persona con ingresos netos de veintidós mil euros anuales y titulación universitaria forma parte de las élites de nuestro país, las élites de nuestro país son muy pobres, pero lo cierto es que los salarios de los profesores en España son superiores a la media de la OCDE.

De modo que, aunque para ellos resulte increíble, lo cierto es que buena parte de los que se manifestaron en 2011 contra el 1% de los más ricos, en la Puerta del Sol y en Wall Street, forman parte, ellos mismos, de las élites de nuestra sociedad. Son lo que Bourdieu llamaba la fracción dominada de la clase dominante. En la encuesta postelectoral del CIS de las elecciones de 2011, un 11% del total de la población declaraba haber participado en algún acto del 15M. En noviembre del mismo año el CIS realizó una encuesta a una muestra representativa de los jóvenes españoles con edades comprendidas entre 15 y 29 años. Un 18% había participado en la manifestaciones del movimiento del 15M y un 9% en sus asambleas. El profesor Kerman Calvo realizó una síntesis de los trabajos sociológicos sobre los participantes en el 15M en la que, al definir el perfil sociológico de los mismos, afirmaba que “nos encontramos con personas jóvenes, que no adolescentes, con un alto nivel educativo; en torno a un 70 % de las personas que participan en el movimiento 15-M tiene educación universitaria”.

En su libro, Lasch dialoga con el José Ortega y Gasset de la Rebelión de las masas, para sostener, en cierto sentido, la tesis opuesta a la del filósofo español: son las élites las que ahora actúan como las masas de antaño. Unas masas que despertaban a un mundo que no habían construido pero del que se apropiaban sin sentirse en deuda con quienes lo construyeron. En este sentido, las masas de las que hablaba Ortega son bien distintas de las élites del pasado, que eran hereditarias, y sus miembros eran conscientes de que debían su fortuna a los méritos de sus antepasados, con los que estaban en deuda y hacia los que se sentían obligados. La nueva élite es meritocrática y "se concibe a sí misma como una élite que sólo debe sus privilegios y posición actuales a sus propios esfuerzos", lo que “hace más probable que las élites ejerzan irresponsablemente su poder al reconocer tan pocas obligaciones respecto a sus predecesores o a las comunidades que dicen dirigir”.

Cuando algunos representantes de esas nuevas élites suben a la tribuna del Parlamento para decir que no deben su posición a nadie salvo a sus padres que “se deslomaron” trabajando, y a sus propios esfuerzos personales, olvidan que todo eso no ocurrió en el Estado de naturaleza del que hablaba Hobbes, sino en una sociedad política con unos derechos que fueron conquistados, y unas instituciones que fueron construidas, con el esfuerzo de millones de personas y también con el liderazgo, y en ocasiones el sacrificio, de organizaciones y de hombres y mujeres individuales. Esos mismos representantes que, después de vivir toda su vida en democracia, cuestionan ahora el honor, la valentía y la inteligencia de quienes hicieron la Transición, para reprocharles a ellos, y a sus supuestas cesiones en aquel momento, todos los males de la sociedad actual.

Lasch señala a la ideología meritocrática, en el sentido que le daba Michael Young en El triunfo de la meritocracia, como la razón de los hábitos mentales de estas nuevas élites sociales, cuyos hábitos y valores se han construido en un espacio fundamentalmente meritocrático como es la escuela. "La meritocracia es una parodia de la democracia", dice Lasch. La meritocracia, en teoría, ofrece iguales oportunidades de ascenso social a quienes sepan aprovecharlas, pero esas oportunidades no pueden reemplazar una difusión de los medios generales "de dignidad y de cultura que necesitan todos, asciendan o no". En realidad, los meritócratas no están preocupados porque haya diferencias injustas en el nivel de vida entre las diferentes posiciones sociales, sino porque la atribución de las diferentes posiciones a cada persona se haga con justicia. El meritócrata dice: “yo trabajé y aprobé mi oposición a registrador, tú tuviste la oportunidad y la desaprovechaste, ahora no tienes derecho a quejarte”. Lo que escandaliza a los meritócratas no es que haya diferencias entre ricos y pobres, sino que unos no se merezcan su pobreza y, sobre todo, que otros no se merezcan su riqueza. Por otro  lado, los meritócratas suelen olvidar que en sociedades desiguales como las nuestras, las historias de ascenso social meritocrático son menos frecuentes de lo que la ideología meritocrática supone, por más que esos casos de ascenso sirvan para legitimar esa ideología. Buena parte de las élites de las sociedades meritocráticas son más bien hijas del privilegio que del mérito.

El proyecto político de los meritócratas es, como su propio nombre indica, trasvasar el poder del pueblo a los técnicos. Confundir la meritocracia con la democracia es un error conceptual muy grave, y pensar que los meritócratas son de izquierdas, también. De modo que, cuando la democracia tiene problemas, como la crisis económica y los casos de corrupción, la ideología meritocrática, como una infección oportunista en un cuerpo débil, hace su aparición. La meritocracia es finalmente una tecnocracia.

Paradójicamente, los datos dan la razón a Lasch, el 15M fue la rebelión de las élites, y el lema “no nos representan”, podría significar su particular “traición” a la democracia. Más que las políticas, lo que cuestionaban los manifestantes era la política. No era un desafío al gobierno, sino al Congreso. Había triunfado la idea de que todo nuestro sistema político se había convertido en un sistema de selección adversa, por el que el poder estaba en manos de incompetentes, corruptos, o las dos cosas. El 15M no fletó sino que se subió a un tren que ya había salido antes desde algunos ámbitos de las élites mediáticas y económicas de nuestro país. No conviene olvidar la acusación al gobierno socialista de incompetente a la hora de detectar y combatir la crisis por una parte de esas élites económicas y mediáticas, que, por cierto, llevaron a la ruina a sus propias empresas. Esas élites del poder dieron todo el apoyo mediático a las personas que, con su mejor intención, acudieron a las plazas a protestar por una situación objetivamente muy dura para millones de compatriotas, pero unos y otros sólo coincidían en una parte de la terapia: sacar a los socialistas del gobierno.

Poca gente quiso escuchar a Stéphane Hessel, el autor de ¡Indignaos!, cuando les dijo a los indignados del 15M que admiraba las políticas del presidente Rodríguez Zapatero, y poca gente ha querido ver un hecho indiscutible: que la misma sociedad que simpatizaba mayoritariamente con el 15M dio, seis meses más tarde, una mayoría absoluta a una derecha a la que ya había visto actuar con mayoría absoluta hacía menos de una década. A pesar de lo que entendieran algunos de sus organizadores y participantes, una parte numerosa de la sociedad española no vio en el 15M la inspiración para apoyar políticas más democráticas y más sociales. Para esa parte de la sociedad, aquello fue, sobre todo, la oportunidad de expresar su inmenso disgusto por el fin de fiesta, por la frustración de sus expectativas de ascenso social y consumo, y por el temor al desclasamiento. Y le dieron todo el poder al partido que representa a los triunfadores de los negocios.

Por alguna razón, sin ningún fundamento empírico, mucha gente está convencida de que los ricos en política traen prosperidad para todos, de igual modo que la consiguieron para sí. Si para los que se manifestaban en la Puerta del Sol los diputados de la IX legislatura no representaban al 15M, unos meses después, el 20 de noviembre, la sociedad española tuvo la oportunidad de corregir esa representación, y el resultado, ya lo hemos dicho, fue una mayoría absoluta de la derecha, pero como la derecha no devolvió a la sociedad española ni la abundancia, ni la prosperidad, lo siguiente fue poner en cuestión todo el sistema político nacido en la Transición. Sin duda, a ello contribuyó el crecimiento de la percepción de que se trata de un sistema corrupto, de ser la inquietud del 6% de la población llegó a serlo, en algunos momentos de la legislatura, del 60%.

Con todo, tanto el discurso de la solidaridad con los excluidos, como el discurso contra la corrupción, eran sólo vectores para el verdadero discurso político que se ha vuelto hegemónico en las élites meritocráticas: el discurso de la antipolítica. Cuando la política democrática ha mostrado su debilidad frente a la crisis y a la corrupción, una debilidad real, pero bastante menor de lo que se ha publicitado, cada clase ha mostrado, por su parte, su verdadero nivel de compromiso ideológico y político con la democracia y sus instituciones. Siempre en los términos de tendencia, o de mayor probabilidad relativa, en los que nos venimos expresando aquí, por supuesto en la práctica, en cada clase hay una importante diversidad de actitudes, valores y opiniones.

Sin duda, el 15M nació de la indignación de buena parte de lo mejor de la sociedad española respecto a la impotencia de la democracia para hacer frente a una situación de crisis económica que se prolongaba por cuatro años, pero quienes lo lideraron entonces y, sobre todo, se reclaman sus legítimos herederos ahora, no han aportado nada nuevo a la política, salvo la presencia de algunos de ellos en los parlamentos, y a eso todos nos hemos acostumbrado pronto. Quienes recibieron el capital de esperanza de una parte de las élites profesionales y universitarias, de la fracción dominada de la clase dominante, no han hecho una democracia más fuerte, ni una izquierda más numerosa, sino que han bloqueado el funcionamiento de las instituciones democráticas.
___________________

infoLibre publicará el sábado el último capítulo de este escrito de José Andrés Torres Mora, diputado del PSOE por Málaga, sobre "la traición de las élites a la democracia".
La primera parte se publicó este jueves: 'La democracia explicada a gente muy preparada'


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25 Comentarios
  • Karlos Cancellada Karlos Cancellada 17/01/17 16:55

    Describe muy bien a las élites y su rebelion, para luego decir que estas son los actuales dirigentes de Podemos y que su unico fin es el ascenso social y que les importa un rabano la situacion social, desesperada en muchos, casos, de los menos favorecidos. Además culpa al 15M de la mayoria de absoluta del PP en las sigue tes elecciones. Genial, el PSOE no tuvo ninguna culpa. Supongo que los dirigentas del PSOE lo hicieron y lo están haciendo mucho mejor, donde cabe, apoyando aun pp totalmente corrompido a destrozar las instituciones y desmantelando todo que no le interesa o que solo interesa a las élites economicas. No habla mucho de éstas ni de su poder. Hace mucho que no voto al psoe y las pocas veces que lo he hecho me ha decepcionado, no creo que sea capaz ni de arrglarse o coserse él mismo, mucho menos de aportar algo a este pais

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  • gualdo gualdo 16/01/17 15:01

    DOs puntos problemáticos e interesantes de este muy buen artículo son: 1) que los meritócratas no se preocupan en realidad de la injusticia social y económica, sino de quienes están arriba y quienes abajo, es decir, del proceso social de selección de las élites. Y que estos meritócratas son en realidad los impulsores y protagonistas del 15M. 2) Que esos mismos meritócratas, tan enfadados con la situación vigente, eran en realidad usados por élites económicas para, identificando PSOE y PP,  desalojar al PSOE del poder y dar un gobierno absoluto a la derecha. Este último punto es muy fuerte, y en realidad a mí me dejó desconcertado en su día: poco después de tantas manifestaciones en Sol, y tantas muestras de apoyo, va y el PP obtiene mayoría absoluta... increíble! Para qué sirvió entonces el 15M? Para dar el poder a quienes iban a expoliar aún más si cabe al pueblo? La victoria aplastante del PP, que en realidad no es sino confirmación de lo afirmado por el articulista, a saber, que en realidad el 15M fue la manifestación de una rabia y malestar por su propia desclasación, importándoles poco la injusticia social. Sin embargo, difiero en que Zapatero lo hiciera tan bien. Económicamente, pasó de todas las señales que indicaban que la inflada burbuja estaba pronta a estallar.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 16/01/17 22:41

      Totalmente de acuerdo con usted en todo menos en el último punto: Antes de Lehman Brothers no hubo serios indicios, porque si hubiera habido unos tipos de interés bajos como ahora, la burbuja inmobiliaria podría ser desinflada en mas tiempo. Todos sabiamos que el grado de endeudamiento privado con el exterior era muy fuerte, pero si no hay la crisis economica global de repente, se podría desinflar y usted sabe que un punto politico que era importantisimo para desinflar era eliminar la desgravación fiscal de la vivienda cuando millones de españoles la estábamos desgravando. Era dificil tomar esa decisión. Habia que haberlo hecho, dar ese mensaje, no habria ayuda de todos los españoles a la compra de pisos, pero reconozca usted que era muy dificil si querias seguir teniendo un gobierno socialista. Retrospectivamente sabemos que era mejor haberla hecho porque de todas formas perdió las elecciones, pero era seguro que si la elimina, pierde las elecciones.

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  • holgui14 holgui14 14/01/17 19:45

    Este ciudadano escribiente cobra por palabras escritas ¿vedad? Y, supongo yo, por el nivel de confusión capaz de crear ¿no? Me da que es el clásico intelectual que intenta justificar y justificarse sin aportar nada. Sigamos leyendo

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  • vibebilbao vibebilbao 14/01/17 01:32

    Como diría un Británico, articulo interesante... pero estúpido, no? Se puede llegar a las conclusiones que se quiera, pero casi nada es lo que este individuo cree que parece. Además me ha creado una gran duda, ya no se a qué clase pertenezco, si soy élite o masa, o tal vez asquerosamente meritocrata.

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  • vibebilbao vibebilbao 14/01/17 01:32

    Como diría un Británico, articulo interesante... pero estúpido, no? Se puede llegar a las conclusiones que se quiera, pero casi nada es lo que este individuo cree que parece. Además me ha creado una gran duda, ya no se a qué clase pertenezco, si soy élite o masa, o tal vez asquerosamente meritocrata.

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  • rubica rubica 13/01/17 23:55

    Grandisimo artículo. Demasiado denso, para algunas "élites" .

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  • kalikatos kalikatos 13/01/17 21:12

    Este diputado, está escribiendo una novela por capítulos, y cuando acabe, su conclusión será más o menos que el bipartidismo es la solución, y el PSOE la salvación. Y que no hay que hacer nada mas que retoques a la constitución.

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  • Tonio Ant Tonio Ant 13/01/17 21:01

    Señor Torres Mora: En resumen, el PP gobierna gracias a los votos de la gestora del PSOE de Susana Díaz. Señor Torres Mora: respétese a sí mismo. Haga el favor

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 13/01/17 21:55

      No; el PP gobierna porque en diciembre de 2015 Podemos no se quiso abstenerse en el Parlamento a un gobierno PSOE CS, voto en contra (votó lo mismo que el PP) y salvó a Rajoy, que en las sengundas elecciones, las inmorales, salió tremendamente fortalecido politicamente

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      • R12 R12 14/01/17 00:14

        No Basanta: el PP gobierna en España porque el PSOE se abstuvo. Podemos nunca se abstuvo. Sigue si quieres con la venda en los ojos pero no falsees la realidad sólo porque no te guste. El PSOE le dió el gobierno al PP, acéptalo.

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      • Tonio Ant Tonio Ant 13/01/17 22:14

        Ya... ya... ya... ... José Antonio Pérez Tapias (PSOE): "Fue el PSOE quien bloqueó el pacto con Podemos desde el 28-D". Por favor, dejad ya el teatro y las ridiculeces

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        • Antonio Basanta Antonio Basanta 14/01/17 11:07

          Usted me habla de junio, pero yo le hablo de diciembre. Sin diciembre no habría junio. Para mi es trampa saltarse diciembre y hablarme de junio. En el congreso de Podemos un sector importante habla de lo que pasó entre diciembre y junio. Eso es lo verdaderamente importante: ahí estuvo la oportunidad. El sr Tapias puede decir misa, representa una fracción cercana a 0 de los votantes socialistas y del 10% de los militantes, pero cualquiera sabe que si Podemos hubiera renunciado (por 4 años) a ceder el derecho de autodeterminación de los españoles para que se lo quedara una parte, podría ser posible un pacto. Pero al no ser así podía buscar la abstención al gobierno PSOE_CS y luego negociaciones sobre cada tema, presupuestos, etc durante 4 años. No eligió ninguna de las dos. Para mí optó mal y eso es el origen de las segundas elecciones, el fortalecimiento de la derecha y el gobierno de Rajoy.

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        • R12 R12 14/01/17 00:17

          Basanta vive en su propia realidad virtual, pero mejor dejarle allí, no sea que cuando se entere de lo que pasó en realidad le dé un patatús...

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      • Tonio Ant Tonio Ant 13/01/17 22:04

        Nunca el PSOE quiso un pacto con Podemos. Recuerde la decisión del Comité Federal. Hasta algunos socialistas de ley lo han reconocido. ¿No recuerda a Susana Díaz intentando marcar con cada declaracion cada paso de Pedro Sánchez? Y Recuerde como sumaron los abstencionistas del PSOE los votos a Cs para dar el gobierno al PP, el partido más corrupto que ha conocido Occidente hasta la fecha. No se lo creo usted ni harto de champín, pero sigan con la farsa. ¿Acaso Podemos obligó a los abstencionistas a apoyar un gobierno del PP? Por favor, ante todo un poco de honestidad. Gracias

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        • Antonio Basanta Antonio Basanta 14/01/17 10:57

          Usted me cuenta propaganda de Podemos. Era distinto en diciembre en Junio. En diciembre el PP estaba debilitado. En Junio con la no abstención de Podemos el PP estaba fortalecido politicamente y mucho y Podemos debilitado. No me los mezcle porque es hacer trampa, la trampa propagandistica de Pablo Iglesias. En diciembre Podemos podía obtener un pacto real con el PSOE que pasaba primero por reconocer que la soberanía reside en el pueblo español y que ninguna parte de España podía autodeterminarse, porque eso sería robar la soberania al pueblo español. Podemos podía elegir esa vía y buscar un pacto. No quiso. Pero había una segunda posibilidad (si no quería reconocer la soberania total de los españoles) abstenerse a un gobierno PSOE CS : Objetivo de esa abstención: sacar a Rajoy del gobierno y ponerlo para siempre en un rincón de la historia, sacar al PP del Gobierno y revertir poco a poco la politica de recortes y de eliminación de derechos. Eso pasaba por la negociación constante con Podemos. Pero no quiso porque pensó que en unas segundas e inmorales elecciones daria el sorpasso y se equivoco totalmente. Lo que yo le cuento es anterior a junio. Si se hubiera abstenido no hubiera habido elecciones en junio y el PP ahora estaría fuera del gobierno ¿No es así? Pues expliquelo. Fíjese, le digo más. Podemos decidió ocultar ese debate que sucedió en Podemos y planteó un plebisicto franquista a sus bases en las que no le preguntó por la verdadera pregunta : Abstencion o no para el pacto del PSOE con CS. Pero fíjese que en las democracias cuando se censura un debate aparece después de forma radical. Eso le pasó a Pedro Sánchez cuando censuro y prohibió cualquier debate en el PSOE con la amenaza de llamarles traidores y le pasó a Pablo IGlesias. Ahora sabemos que muchos dirigentes de Podemos apostaban por la abstención y se les censuró llamandoles posibles traidores y ahora aparece en el debate de POdemos. Un sector muy importante dice que esa "negociación politica" de diciembre fue perjudicial para los españoles, para la izquierda y para POdemos y que objetivamente favoreció a la derecha al PP y a Rajoy. Un saludo.

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          • Rafans Rafans 15/01/17 19:03

            ¿La razón por la que no se pactó fué que la soberanía de los españoles no la reconocia Podemos? Vamos hombre¿ como se sigue agarrando a esa rama? Si,( y entramos en los si), hubiera dicho que sí, Podemos se hubiera dado un tiro en su propio pié, para fortalecer a la derecha pesoistica: sus dirigentes. Y el pesoe se hubiera cobrado dos piezas: el poder y a Podemos, para seguir haciendo la misma politica que hace la socialdemocracia en Europa.¿ Es eso razonable para cualquier partido que quiera transformar algo el sistema, a favor de las personas y no del capital?

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            • Antonio Basanta Antonio Basanta 15/01/17 20:47

              Si no es razonable, según usted, lo razonable es que Podemos votara igual que el PP, ese No es NO al PSOE y así se fortaleció el PP y Rajoy subió politicamente y sigue gobernando gracias al NO de Podemos y este se debillitó. ¿Es eso razonable? ¿Es razonable que la consecuencia del NO de Podemos sea el fortalecimiento del PP?. Aunque pueda, por lo que dice, que a usted le parezca mejor eso. Cada acto tiene sus consecuencias. Los responsables de cada acto son responsables de sus consecuencias "Etica de la responsabilidad"

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        • Delgiot Delgiot 13/01/17 22:31

          Ya se lo hemos dicho de todas formas y colores, pero Basanta aún no lo pilla. Para él gobierna el pp por culpa de UP, con un par...

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  • Tonio Ant Tonio Ant 13/01/17 20:44

    He llegado hasta "pero unos y otros sólo coincidían en una parte de la terapia: sacar a los socialistas del gobierno." y me ha costado llegar al final. Por favor, qué falta de rigor y de seriedad. Lamentable.

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  • ESCEPTICOUTÓPICO ESCEPTICOUTÓPICO 13/01/17 19:34

    No pude con la (I) parte. Con buen ánimo he intentado incarle el diente a ésta (II) pero lo he tenido que dejar. Que me perdone el autor si no lo intento con la (III). Tengo una teoría y es que cuando te tienen que argumentar mucho algo, es que te quieren engañar. Puede ser que la culpa sea mía por no ser más culto.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 13/01/17 21:52

      Y cuando no argumentan o dan un seudoargumento, o argumentan poco, te engañan directamente.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 13/01/17 21:01

      Otra vez hínqueselo con hache y puede que no tenga que dejarlo, aunque la verdad es que el articulito era poco digerible. (La ortografía en sí no es demasiado importante pero, a cambio, es muy fácil y sirve de piedra de toque. Es como llevar lamparones en la ropa: salvo que sea el mono de trabajo, no es difícil inferir que el que lleva la ropa sucia es él mismo un poco guarro. Si en algo tan fácil como la ortografia se columpia uno, ¿con qué confianza habrá que tratar las afirmaciones, juicios u opiniones que emita, intrínsecament más difíciles que saber si una palabra (por ejemplo, Arroyo) es con ye o con dos eles?

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      • Delgiot Delgiot 13/01/17 22:39

        Como te he dicho muchas veces: El sabio señala la luna y el necio mira el dedo. Parece que vas con un corrector revisando la ortografía de los demás. Fíjate más en el mensaje y aprende un poquito.

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      • ESCEPTICOUTÓPICO ESCEPTICOUTÓPICO 13/01/17 21:42

        Gracias por su comentario. Podría culpar al corrector pero no ha sido así. Puede ser debido a la falta de atención o a las prisas que intrínsecamente te puede dejar sin la 'e' final. Humildemente si participo es para aprender. Un saludo.

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