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Plaza Pública

La traición de las élites a la democracia (y III). La izquierda de arriba y la izquierda de abajo

Publicada 14/01/2017 a las 06:00 Actualizada 14/01/2017 a las 21:15    
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En los últimos tiempos, la explicación canónica de la pérdida de influencia política del PSOE se ha hecho sobre la base de dos evidencias: la pérdida de apoyos de los socialistas entre la gente joven y en el mundo urbano. De esas dos evidencias los analistas sacan una conclusión inmediata: el proyecto del PSOE se ha vuelto viejo y caduco. Lo que dice mucho de la mala opinión que los analistas tienen de las personas mayores y de las que viven en el mundo rural, pero, ¿de verdad una ideología es nueva sólo porque la apoyen los jóvenes? ¿simplemente porque un proyecto político guste más en las ciudades que en los pueblos lo podemos considerar moderno?

¿Qué significan en términos políticos la edad y el hábitat? ¿Son los jóvenes urbanos la nueva clase universal, como lo era la burocracia para Hegel o la clase obrera para Marx? Ocurre, además, que ambas categorías, la edad y el hábitat, pueden estar encubriendo, en parte, la influencia de otras variables políticamente más relevantes. Quienes sostienen que Madrid y Cataluña están discriminadas fiscalmente, porque aportan más de lo que reciben, suelen olvidar que, en realidad, son regiones privilegiadas en las que se concentran las personas ricas y las sedes de las grandes empresas. Cuando hablamos de jóvenes y urbanos estamos hablando de unos segmentos sociales con mayor proporción de personas con alto nivel de estudios y alto nivel social que entre los segmentos sociales formados por mayores y rurales.

Tradicionalmente, para los socialistas, y la izquierda en general, la clase social ha sido la variable que mejor explicaba tanto los proyectos políticos como el voto. Reconociendo, eso sí, la influencia de otras variables en el voto, como la identidad nacional y las creencias religiosas. O el hábitat y la edad, por supuesto. En todo caso, los datos de la última encuesta postelectoral del CIS, correspondiente a las elecciones del 26 de junio de 2016, muestran que, independientemente del hábitat en el que vivan y la edad que tengan, a mayor estatus laboral y educativo, baja la probabilidad de voto al PSOE, por el contrario, a menor estatus aumenta la fidelidad al PSOE.

Resulta, a tenor de los datos de la encuesta postelectoral, que después de haber escuchado hasta la saciedad que el PSOE se ha alejado de la “gente que sufre”, el 57% de los votantes socialistas son de clase obrera, frente al 37% de los votantes de Unidos Podemos, que es más bien un partido de clase media alta y nuevas clases medias universitarias. El 22,4% de los votantes del PSOE pertenecen a hogares con ingresos inferiores a 900 euros mensuales, en tanto que en el caso de Unidos Podemos son el 13,7%. Los parados que votan al PSOE llevan más de 3 años en el paro en un 35%, y un 23% los de Unidos Podemos. Dicho de otro modo, “la gente que sufre” o “que lo pasa mal” no parece compartir la idea de que el PSOE se ha alejado de ellos.

La realidad que nos muestran las estadísticas es que “la gente que sufre”, esa expresión eufemística que suelen usar políticos y analistas que no saben de lo que hablan, la gente que tiene menos estudios y peores empleos, la que es más vulnerable, sigue apostando por el PSOE antes que por ningún otro partido. No es por la izquierda, sino por arriba, por donde se le han ido la mayor parte de los electores al PSOE. Al PSOE se le ha ido su electorado de más estatus social y educativo, y se le ha quedado la gente que "lo pasa mal".

Por desgracia, cambiar una explicación de la pérdida de apoyos al PSOE, basada en la edad y el hábitat, por otra, basada en la clase social, no impide que para esta nueva explicación aparezcan enseguida argumentos tan malos como para la otra. Explicaciones, más o menos desvergonzadamente clasistas, que insinúan que la crisis ha quebrado las expectativas de los universitarios, como si los que abandonaron la escuela sin ningún título no tuvieran expectativas rotas; o la más descarnada, que atribuye una mayor inteligencia y conciencia política a las clases altas. Otra línea de respuesta, que escuchamos con cierta frecuencia, es que a los universitarios les molesta más la corrupción, de nuevo hay un cierto clasismo implícito en el argumento. ¿Acaso los universitarios tienen unos estándares morales superiores a los que no tienen estudios universitarios? ¿Se trata de decir que a los obreros de izquierdas no les molesta que les roben?

Por supuesto, este tipo de explicaciones que, con palabras políticamente correctas, vienen a insinuar que los trabajadores manuales tienen la piel más gruesa, menos inteligencia política y más bajos estándares morales, no las suelen dar los trabajadores sobre sí mismos. Este tipo de explicaciones responde más bien a la visión prejuiciosa que una parte de las clases medias tienen sobre la clase obrera. Y, claro está, de esas clases medias son tanto los dirigentes políticos de la izquierda como los periodistas, tertulianos y analistas en general. La explicación de la ruptura por clase del voto de la izquierda la ha dado la izquierda de arriba, que es la que tiene más acceso a los medios de comunicación y a las redes sociales, y es una explicación muy conveniente para ellos.

Obviamente, estas explicaciones no nos gustan a los socialistas, pero lo cierto es que no parece que estemos muy finos a la hora de aportar otras. De modo que sería bueno que los socialistas, también los de clase media, nos diéramos una explicación algo menos prejuiciosamente clasista y más adecuada a la realidad, de la fractura de clase que se ha producido en nuestro electorado. Una explicación respetuosa no sólo con las razones de los que se han ido, sino, especialmente, con las razones de los que se han quedado. Porque tan importante es entender por qué se han ido los que se han ido, para recuperarlos, como comprender por qué se han quedado los que se han quedado, para conservarlos.

La fractura de clase en la izquierda también es evidente para los dirigentes de Podemos. De hecho, el debate en el seno de Podemos tiene que ver con la conciencia de sus dirigentes de que les falta el apoyo de los trabajadores. Los dirigentes de Podemos no quieren que su organización sea un partido de clase media, o sólo un partido de clase media, pero es lo que es. El 24% de los electores de Unidos Podemos son de clase alta o media alta, frente al 13% de los electores del PSOE. El proyecto de Podemos no ha hegemonizado la izquierda, sino que la ha fracturado, y la línea de fractura es, en buena medida, una línea de clase social.

Si Unidos Podemos es, sobre todo, un partido de clases medias es porque, en buena medida, tiene un proyecto político que gusta a ciertas clases medias más meritocráticas y populistas que democráticas, aunque sus líderes no se hayan enterado, o no quieran enterarse. Del mismo modo que el PSOE es un partido de clase trabajadora, que se reconoce como sujeto de un proyecto histórico de éxito. Y precisamente los trabajadores, otra vez más, han demostrado la misma madurez política que demostraron en la Transición. También entonces los antecesores de los actuales dirigentes de Podemos hicieron una apuesta radical que los trabajadores rechazaron a favor de un proyecto homologable con la socialdemocracia europea. Dicho esto, para que el PSOE pueda recuperarse como fuerza de cambio social es necesario que recupere a los sectores de clase media para el proyecto socialista, socialdemócrata o laborista, como queramos llamarlo en función de si vivimos en España, Suecia o Australia. Eso sí, no al precio de renunciar a su proyecto. Y el proyecto socialdemócrata es bastante claro: Estado del Bienestar y una democracia representativa y deliberativa que garantiza la libertad de las personas. Los dos elementos juntos.

¿Qué aleja, entonces, a una parte de los profesionales de izquierdas de la socialdemocracia o del socialismo democrático? Desde luego no la defensa del Estado del Bienestar. Entre otras cosas porque buena parte de esos profesionales trabajan en los servicios públicos, sea en la educación, la sanidad o las administraciones públicas en general, y no sólo dependen de ellos sus salarios, sino que vocacionalmente están ligados a esos servicios públicos. De modo que lo que los separa de la socialdemocracia no es la parte social. Es más, los dirigentes de Podemos han abandonado pronto sus banderas sociales, ya no hablan de rebajar la edad de jubilación a los sesenta años, ni de dejar de pagar la deuda, ni de un ingreso mínimo garantizado igual para todos, ni de salirnos del euro. Lo que separa a Podemos de la social-democracia es la segunda parte, la democracia.

Tengamos paz, nadie en la actualidad cuestiona la democracia, y por supuesto tampoco la cuestiona Podemos. Lo que dice Podemos es algo que venimos diciendo los demócratas desde hace mucho tiempo, pero especialmente desde el estallido de la crisis de 2008 lo hizo dolorosamente evidente, y es que nuestras democracias resultan impotentes ante los efectos de la globalización. La diferencia con los socialdemócratas y socialistas es la terapia que los populistas ofrecen para ese problema. Nadie apoyaría, por otra parte, a un proyecto político que se manifestara abiertamente antidemocrático. Por el contrario, lo que ofrecen los populistas es cumplir completamente la promesa de la democracia: que gobierne, directamente, el pueblo.

Los dirigentes de Podemos, más honestos y más cultos que muchos de sus protectores mediáticos, reconocen sin ambages que son populistas. Y el populismo se define técnicamente como una democracia sin instituciones. Una democracia sin intermediarios en la que un pueblo, concebido a la manera de los populistas, es decir, sin fracturas, ni intereses contradictorios, y moralmente intachable, gobierna, generalmente interpretado por un líder carismático que, eso sí, ya se encarga de los asuntos prácticos del día a día.

No es raro que los dirigentes de Podemos se hayan hecho populistas, teniendo en cuenta que la mayor parte de ellos proceden de una tradición, la comunista, que, como decía Bobbio, no tiene una teoría de la política, ni del Estado, más allá de la idea de la dictadura del proletariado, que siempre fue concebida como algo transitorio, aunque luego, en la práctica, y ya como dictadura sobre el proletariado, tiende a eternizarse. El populismo es una cáscara vacía, de modo que, a falta de un cobijo mejor, le hace un buen apaño a la izquierda de tradición autoritaria.

Después de varias propuestas programáticas que fueron desechando con rapidez, la única seña de identidad política de Podemos es la que opone al pueblo, que ellos dicen representar, con la casta, las élites, o cómo queramos llamarlo. Si algo los define es su impugnación del sistema político, la atribución de todos los males sociales al sistema de representación, y la reivindicación de un papel más relevante para el pueblo, que ellos ven como un único sujeto y homogéneo, con un único interés, un único pensamiento y un único propósito, y no como una sociedad compleja con múltiples intereses, propósitos y valores, que necesita de la representación, de la deliberación y del acuerdo, es decir, de la política.

La política, con sus procedimientos reglados, con sus tiempos lentos, la política que obliga a la cesión y al pacto, la política inclusiva, la que no considera enemigo vencido al 49% de los que perdieron, sino que los considera una parte esencial de la sociedad cuyas ideas e intereses deben ser tenidos en cuenta, toda esa política se vuelve insoportable cuando el paro, la pobreza, la corrupción, golpean las conciencias desde los grandes titulares mediáticos.

Los populistas, de derechas y de izquierdas, le han dicho a la gente que sus representantes son torpes y corruptos, y que ha llegado el momento de que sea la gente la que tome, directamente, las riendas de la situación. Mucha gente con buena formación académica cree que las cosas no se arreglan porque no están ellos, o gente como ellos. El primer trabajo de los populistas es construir “su” pueblo, como la primera tarea de los nacionalistas es construir “su” nación. El imaginario de pueblo que han construido los populistas son jóvenes ingenieros y políglotas que trabajan en subempleos en Alemania en lugar de dirigir los ayuntamientos y ocupar los escaños de los parlamentos en nuestro país, pero en las listas reales de los partidos populistas a las instituciones representativas van personas no muy distintas en formación y en honestidad que las que figuran en las listas de los demás partidos. Cuando han llegado a las instituciones, o las han paralizado o no han hecho nada a la altura de las expectativas que han creado. Los representantes de los populistas han sido absorbidos y deglutidos por la lógica de esas instituciones con una rapidez que les produce vértigo hasta a ellos mismos.

La democracia tiene un problema de impotencia ante los poderes de la globalización, pero la respuesta a un problema de impotencia no puede ser deslegitimar y debilitar a la política democrática, a la democracia realmente existente, en nombre de caudillismos plebiscitarios. Es necesario fortalecer las instituciones de la democracia representativa, mejorar los sistemas de control de los poderes presentes en la sociedad, los sistemas de control de los poderes políticos, por supuesto, pero también los sistemas de control de los otros poderes. No se trata de construir un tirano con la multitud, sino de proteger las libertades de la tiranía, incluida la tiranía de la multitud.

Si para ganar a los que dicen que el Estado del bienestar es insostenible, lo privatizamos, y si para ganar a los populistas sustituimos la democracia representativa por un cesarismo electivo, democrático en su elección pero no en su ejercicio del poder, ¿quiénes habrán ganado? Frente a los que dicen que el Estado del bienestar es insostenible, y los que dicen que la democracia representativa y deliberativa es insuficiente, los socialistas debemos defender la integridad de nuestro proyecto. No se gana rindiéndose a los argumentos del contrario. "
___________________
 
infoLibre publica el último capítulo de este escrito de José Andrés Torres Mora, diputado del PSOE por Málaga, sobre "la traición de las élites a la democracia".
La primera parte se publicó este jueves: 'La democracia explicada a gente muy preparada'
La segunda parte se publicó este viernes: 'La traición de las élites a la democracia'


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28 Comentarios
  • Karlos Cancellada Karlos Cancellada 17/01/17 17:29

    Este artículo es un absoluto miting. El psoe, sus dirigentes, estan más preocupados por sus cargos y desprestigiar a podemos que pór reinventarse para aportar algo que merezca la pena. Con la defenestracion de Pedro Sanchez y el apoyo al pp han dilapidado la poca confianza que les tenía como elemento transformador de esta sociedad.

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  • tieri tieri 16/01/17 12:51

    Muy buen articulo, Torres Mora maillot rojo llegando al Angliru, los comentarios en contra son de muy baja calidad.

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  • Bacante Bacante 16/01/17 09:24

    Señor Torres Mora,  perdone mi  osadía,  pero aquí tiene un ejemplo de claridad y honestidad intelectual,  de compromiso y de coraje,  que deja sus peroratas en lo que Bordieu denominaba "prosopopeya" . No es posible tratar así al respetable. Que lo disfrute y que la decencia le acompañe.                   ¶.                           " Fernández , el líder gestor del socialismo español, ha aturdido con su prosa los cimientos de la menesterosa dirigencia del partido centenario. Ha  hablado y mucho de lealtades, será porque no las hay, pero sobre todo  ha discurrido de manera prosopopéyica de su lealtad a España. El PSOE, Fernandez dixit, se ha abstenido por lealtad a España y, además, nos ha iluminado el camino: la agenda del socialismo debe ser la agenda de España. La misma lealtad que exhibe y ofrece Rajoy, como don, a todos nosotros, para seguir iluminando su firme mando sobre los destinos de su España,que debe ser la misma que la de Fernández."     Javier Aroca,  en eldiario.es 

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  • Juli Just Juli Just 15/01/17 23:27

    ¿Tres artículos para llegar hasta aquí? Sinceramente, dudo que este análisis pueda ayudar al PSOE o a la izquierda en general en algo, ... pero si a Vd le reconforta...

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  • viceval viceval 15/01/17 22:58

    La trilogía ha sido, como la primera parte, vacía, tendenciosa y aburrida. Ya indique que me parecía “la parte contratante de la primera parte” un presagio de la nada. Me ratifico. Entonces imagine la escena de los hermanos Marx en “Una noche en la ópera” con las líneas programáticas de su partido. En aquel momento fue una sensación, después de su trilogía y lo acontecido en paralelo en ferranz, me temo es la realidad.

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  • gomados gomados 15/01/17 21:11

    Sr. Torres Mora no se si su soberbia intelectual permite deducir que la gente somos tonta. Resulta que el PSOE cuando gobernó hizo una política de izquierda en los aspectos social, laboral, fiscal, de seguridad ciudadana, de reparto de los cargos institucionales, de indulto a banquero, en materia de bases americanas incumpliendo las condiciones del referéndum sobre la otan y como la gente de izquierdas estaba tan ilusionada con el este partido tan obrero y socialista siguió votando al psoe y cuando surgió un partido que se reivindicaba contra los logros tan maravillosos del sistema del 78 y uno de sus partidos clave llamdo PSOE despreció los cantos de sirena de este partido llamado Podemos y siguió votando al psoe como le votó a Rubalcaba después de la gestión tan maravillosa de ese idealista de izquierdas llamado Zapatero que ni hizo reforma laboral regresiva y congeló las pensiones después de haber acabado con impuestos tan regresivos como los de Sucesiones y Patrimonio y mantener una progresividad fiscal como son las SICAVS, Y Podemos no se comió un torrado porqué el psoe siguió haciendo políticas aunque con su abstención permitiera que siguiera gobernando un partido de extrema derecha. Y los partidos del régimen del 78 siguieron siendo felices y se comieron las perdices y los de Podemos a hacer puñetas por hacer políticas de derechas y no apoyar a un partido tan guay como el PPPSOE. Sr. Torres Mora no nos tome por tontos.

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    • Sancho Sancho 16/01/17 13:20

      Bien dicho, gomados, y mucha salud.

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    • R12 R12 16/01/17 10:37

      Torres Mora trata a los lectores de Infolibre de la misma forma que el PSOE ha tratado tradicionalmente a sus votantes: como a paletos ignorantes. Nos ha ofrecido un panfleto político muy burdo y con un mensaje final totalmente desconectado del resto del artículo, el cual ha sido disfrazado de ensayo académico para camuflarlo de veracidad. Tal vez la gente ignorante caiga en la trampa, pero cualquiera que sea un poco leído captará el olor a podrido desde la distancia. Tal vez sea por eso que el PSOE tiene tanta incidencia en la España rural y sin estudios... ya que el lenguaje utilizado está dirigido expresamente para convencer a ese sector (esto último lo iba a escribir en términos de broma, pero ya no estoy tan seguro de que no sea cierto).

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  • AML AML 15/01/17 18:42

    El Señor de los Anillos también tenía tres partes, pero era mucho más creíble, mejor escrito y más entretenido. Eran más reales los hobbits, los elfos y los orcos que los fantasmas del Sr. Torres Mora.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 16/01/17 10:51

      No creas, no creas: fantasmas hay muchos. Y fantasmones, más. Que se lo digan al archiepíscopo de la cofradía, señor Iglesias Turrión.

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      • AML AML 16/01/17 11:34

        ¡Qué! ¿Tocando las pelotas a ver si pico, srta Rotthenmeier? Pues va dao.

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        • jorgeplaza jorgeplaza 16/01/17 19:48

          Algo has "picao" porque contestas. Has "picao" y te has "picao": las dos cosas. Era más bien por tocar la cosa, reconózcolo. Reconozco también que Iglesias Turrión y Bescansa me crispan de una manera que --exagerando un poco, pero poco--, a mí mismo me asusta . No me pasa lo mismo con ninguno de los otros gerifaltes de Podemos, ni siquiera con Monedero, que tiene cara de estar oliendo una ful perpetua y es un tipo casi tan antipático y desagradable como José Mª Aznar López. (Ya sé que Monedero dejó de ser gerifalte de manera oficial cuando lo pusieron en alcanfor para que no restara votos, pero manda más que muchos con cargo).

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          • Arsénico Arsénico 16/01/17 21:17

            Pero, ¿ y tú de quien eres, mi arma?

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    • Galeno1 Galeno1 15/01/17 23:17

      Supongo que todos los partidos, encargarán gruesos informes, de los que este tipo de artículos, puede ser una reseña, para saber lo que les pasa, para saber porque están en caída libre perdiendo votos a millones respecto a sus resultados del 20N de 2011. Informes seguramente muy bien pagados con el dinero que sale de nuestros impuestos directos e indirectos. Un abrazo.

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      • AML AML 16/01/17 10:04

        Y estos informes ¿Los pagan al peso? Cuando yo era pequeño había chamarilerías donde nos compraban los periódicos usados a peseta los 10 kgs. Yo no pagaría mucho más por esto.

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        • Galeno1 Galeno1 16/01/17 14:33

          Supongo que al peso. Yo también, cuando tenía unos ocho años junto con un amigo del colegio, recogíamos periódicos viejos en las casas de familiares, y después íbamos a la tienda almacén de un trapero, que compraba también hierro y cobre, y nos daba una peseta por ello (eran pocos periódicos) lo hicimos unas tres veces. Recuerdo que la primera vez, con el dinero que nos dió el trapero nos compramos en una panadería cercana, dos cornechos de pan, y dos palitos largos también de pan, que se vendían allí. Supongo que esos informes gruesos, acabarán en un trapero, que se los venderán a las castañeras, para sus hojas, sirvan de cucuruchos, para las castañas asadas que vendan. Un abrazo.

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        • Sancho Sancho 16/01/17 13:27

          Tengo un recuerdo muy vívido de esas chamarilerías de las que hablas...¿Y dices que eres de Carabanchel?

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          • AML AML 16/01/17 14:57

            No, yo nací en Tirso de Molina (centro centro castizo), aunque rápido fuimos a vivir a Moncloa, pero en los 50 había chamarilerías por todas partes.

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            • Sancho Sancho 16/01/17 17:56

              En Lavapies viví unos cuantos años, nada más que unos veintitantos...Salud.

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            • Sancho Sancho 16/01/17 17:55

              Gracias.

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    • Bacante Bacante 15/01/17 20:02

      Y ganaron los buenos. El anillo era temible  y el ojo rojo dé Sauron,  terrorífico, espeluznante y horroroso. Podremos.  Tenemos que poder. 

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      • AML AML 15/01/17 20:29

        Sí, señor Frodo, aunque nos tenga que ayudar Gollum, acabaremos con Sauron

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    • Sancho Sancho 15/01/17 19:58

      ¡Qué ingenioso! Te agradezco a tí y otros los buenos momentos de risa que me hacéis pasar. Saludos.

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    • R12 R12 15/01/17 19:17

      Jajajaa! Que bueno! Es verdad!

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  • cexar cexar 15/01/17 14:10

    Sr. Torres Mora, menudo cocinado de los datos del CIS que ha hecho usted, realmente a su gusto. ¡Buen provecho!

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  • Juan A. Cervantes Juan A. Cervantes 15/01/17 13:36

    Pero... de que proyecto habla, dice "debemos responder a la integridad de nuestro proyecto" si no hay proyecto, no se como se puede responder a su integridad. Hace tiempo que el PSOE, se quedó sin proyecto y desde luego debe plantearse hacer un nuevo proyecto. Pues de lo contrario cada vez se estan pareciendo mas a un barco sin timón, sin velamen y si me apuren sin tripulacion, solo capitanes. Su largo e intenso articulo, no deja de ser una opinión que unos compartiran y otros no; sin embargo, no solo se han rendido a los argumentos del contrario, sino que los han apoyado.

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  • Martin Angel Martin Angel 15/01/17 10:32

    Los tiempos cambian y en pleno siglo XX1 la ciudadanía tiene cada vez más criterio, mejor y información y no se fian de las habladurías de los politiquillos que venden y venden y venden humos. Los políticos reales seon cercenados, se apartan en la cuneta o se les tirá debajo del autobús como posiblemente a más de uno/a conocemos, que por sus valores, ética, corazón, curriculum y sentido de la responsabilidad y de la Justicia. El Psoe cada vez enfoca menos en sus proyectos y programas para la ciudadanía, sigue envuelto en sus batallas por quítate tú que me ponga yo, y así les vá. Me dá pena ver lo que queda del mismo, tristeza por descubrir con estupor la cantidad de horas que nuestros ancestros regalaron gratuitamente por llegar a este momento, y que cuatro talibanes con los colmillos sedientos de dinero, prevendas y poder, maten metafóricamente todo lo que les importune y les estorbe en sus caminos y lucrativos objetivos. Hace bastantes años le pregunté al Profesor Torres Mora en persona y con micrófono en mano en un acto político interno para jóvenes, "Que buscaba la juventud cuando entraba en política?, que pensabas sobre ello?", y me dijo la verdad a medias en su respuesta, ya que me comentó entre alguna risa ya que la preguntaba podía parecer estúpida,que en política entrábamos para salvarnos, una respuesta que me dejó un poco desilusionado, ya que pensaba que la respuesta seria otra más acorde al socialismo y que más me hubiera gustado escuchar. Entrar en política para salvar a los demás y a los que más sufren. A día de hoy solo veo un camino que ya abandone, donde lo toman los más viles vicios, perversiones y malas artes de la salvación personal. En el Psoe hace falta personas que quieran salvar a los demás y a cuantas más personas salve mejor le irá al Psoe. La Ley de Dependencia la vivo de primera mano como uno de los Pilares fundamentales de nuestro estado de derecho y democrático, al construir esa fantástica Ley el Psoe logro sus mejores resultados de la historia.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 15/01/17 15:55

      Aunque en el tono y en general en lo que dice estoy de acuerdo me voy a referir a una cosa: Dice que al construir la LEY de Dependencia el PSOE consiguió los mejores resultados de la historia. Mire, la LEy de Dependencia fue una gran ley que consagraba un nuevo derecho (no beneficiencia o desgravaciones) como le gusta a la derecha, y además la ayuda pública a las personas de los dependientes con menos ingresos o posibilidades. Incluso le acepto que estaba por encima de las reivindicaciones de los mas de izquierdas. Pero no consiguió los mejores resultados de la historia que fueron para Felipe González por dos legislaturas seguidas. Pero no obtuvo los resultados de 2008 solo por la ley de dependencia, sino que se puede decir que en los años 2005, 2006, 2007, 2008 fueron los años en que mayor nivel de vida han tenido los españoles en su conjunto. Mas de 20 millones de trabajadores (2,5 millones mas que ahora), subidas de las pensiones y salario mínimo fuertes, menor indice de paro en la España moderna que llevó a numeroso emigrantes a venir a España, bajada de la deuda del Estado y deuda pública a los menores niveles de la España moderna, el 37% del PIB, fortisimo aumento de lo que ha venido a llamar hucha de las pensiones, etc. Por todo eso y no solo por la ley de Dependencia el PSOE sacó unos buenísimos resultados. Pero había un pero: Una parte de ese bienestar se había hecho con una espectacular aumento de la deuda de las personas, familias y empresas a través de feroces endeudamientos de la banca en especial en inmuebles y pisos. y esa deuda hay que pagarla. Cuando quebró Lehman Brothers y con ello el sistema financiero mundial España no pudo resistir por su elevadisimo endeudamiento con el exterior y la feroz pelea por el dinero prestado y escaso que había en el mundo.

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