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Tiempos Modernos

Autorretrato de Trump

Publicada 01/02/2017 a las 06:00 Actualizada 31/01/2017 a las 19:38    
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Ojeando un libro de divulgación política en el que se define aristocracia como “el gobierno de unos pocos justificado en la premisa de que no todo el mundo está preparado para gobernar”, me topo con este perturbador párrafo: “Al ver las noticias todo el mundo ha experimentado alguna vez ese momento de confusión en que se ha preguntado: ‘¿Cómo ha podido salir elegido ese payaso? ¡Yo lo haría mejor que él!’ Este juicio, lo queramos o no, es también aristocrático”.  Llevo un par de meses en los que no hay día que no me asalte  esa reflexión en la persona de Donald Trump y por primera vez me enfrento a la posibilidad de que el problema no sea él sino yo, que, sin saberlo, guardo en mi interior un aristócrata impenitente. Jamás lo hubiera sospechado de mí. Es verdad que luzco apellido compuesto, pero desde que tuve uso de razón percibí mi entorno familiar como el de una familia normal tirando a pobre. Aunque pudiera ser que viviera engañado y lo que yo percibía como apreturas propias de la falta de recursos fueran en realidad debidas a un exceso de campechanía.

Lleno de dudas ante el temor de haber sido injusto con el presidente norteamericano, acudo a la página web de The Trump Organization. Busco en ella al verdadero Trump, un Trump sin filtros periodísticos, seguramente sesgados, que me predispongan en su contra. Quiero saber qué dice Trump de Trump. Y para eso nada mejor que sumergirse en su biografía presidida por una foto en la que aparece sonriente, sentado en un recargadísimo salón con un predominio del dorado capaz de cegar a un albino. Lo peor de tener mal gusto es disponer además de dinero para subvencionarlo, me descubro pensando en una reflexión que, para mi zozobra, podría perfectamente haber hecho una condesa rusa asilada en París huyendo de los bolcheviques.

Vacilante, me adentro en la lectura de esta semblanza autorizada de Donald Trump con miedo a descubrir en mí a un clasista prejuicioso y en él a un  señor encantador. Enseguida se me pasa. Apenas leo su comienzo: “Donald J. Trump es la definición misma de la historia de éxito americana, estableciendo continuamente estándares de excelencia mientras amplía sus intereses en bienes raíces, deportes y entretenimiento. Es el hombre de negocios arquetípico, un negociador sin igual”. Como puede verse, no hace falta ser el duque de Windsor para apreciar en la insustancial grandilocuencia del pasaje que lo mismo puede servir para presentar a Donald Trump que para el perfil en Linkedin de un representante de mamparas de Trujillo. Con todos mis respetos para Trujilllo, los representantes y las mamparas; no así para el señor Linkedin que todos los días me envía algún correo sin tener yo el gusto de conocerlo.

La redacción de este arranque debe de haberle gustado tanto que, salvo la última frase, puede leerse también en el correspondiente apartado que la página web de la Casa Blanca dedica al 45 presidente de un país que tiene complicado llegar al 46.

El texto, que es una loa sin freno del biografiado, incluye una cita del propio Trump sobre su padre, con quien inició su carrera empresarial en una oficina en Brooklyn: “Mi padre fue mi mentor, y de él aprendí muchísimo sobre cada aspecto de la industria de la construcción”. Cada uno recuerda a los suyos como quiere, pero les juro que he visto referencias más amorosas a un padre en la familia Lannister. Del padre también aparece una cita en la que afirma que algunos de sus mayores negocios fueron hechos por su hijo, quien “parecía convertir en oro cada cosa que tocaba”. Basta con mirar la foto del saloncito para creerle.

A continuación hay una relación de las propiedades inmobiliarias de la organización que, curiosamente, en un toque feudal muy acorde con el personaje,  se enumeran no como activos de la Trump Organization sino como propiedades exclusivas del “señor Trump”. Hay también una exhaustiva relación de los múltiples negocios del magnate que, además de los inmobiliarios, incluyen hoteles, viñedos, campos de golf, la producción televisiva o una agencia de modelos. Se nos recuerda también que, junto a la NBC Television Network, poseyó durante un tiempo los derechos de concursos de belleza como Miss Universo, Miss USA y Miss USA adolescente. Es imposible, conociendo al personaje, no imaginarlo paseando su inagotable rijosidad de garañón desbocado por entre esas mujeres con cuerpos de pecado que en su forzoso trato con gentes como Donald Trump llevan la penitencia.

El texto, que en veintisiete párrafos incluye dieciséis veces la palabra éxito, está impregnado de esa insana adicción a competir inoculada de forma tan efectiva en ciertos ámbitos de la sociedad norteamericana, solo que en el caso de Trump adquiere tintes tan enfermizos que le crees capaz de jactarse incluso de haberte superado en el nivel de colesterol.  La biografía de Trump escrita –supervisada al menos– por Trump exhibe, a falta de virtudes, posesiones jalonadas por un interminable inventario de cifras victoriosas. Cada detalle que pueda ser reducido a un número será expuesto para atestiguar su triunfo y satisfacer así su onanismo ególatra; ya sea el primer puesto ocupado en las listas de ventas por uno de sus libros, el número de ejemplares vendidos o los ratios de audiencia de The Apprentice (El Aprendiz), programa de televisión en el que participaba.

Leer este retrato de Trump pagado por Trump sirve también para certificar la alergia a la elegancia de este rico para el que nada tiene valor si no se traduce a un importe: “En Julio de 2008, el señor Trump vendió un solar que poco antes había comprado por 40 millones en Palm Beach por la cantidad récord de 95 millones”. Es curioso cómo, en un intento de elevar en el lector la consideración hacia el protagonista, cada nuevo dato aportado por este catálogo de proezas le hace caer un peldaño más bajo: “El señor Trump es uno de los oradores mejor pagados del mundo. En septiembre de 2011, el señor Trump dio un discurso en dos ciudades de Australia por más de tres millones de dólares”.

En el colmo del ridículo, esta hagiografía por encargo llega a resaltar que la frase “Estás despedido” que pronunciaba Trump en el reality televisivo The Apprentice, alcanzó el tercer puesto entre las “más importantes coletillas televisivas de todos los tiempos”.

No es extraño que, en esa obsesiva visión piramidal de la vida donde detrás del uno no hay nada, Trump se queje de recibir un trato injusto por parte de la revista Forbes, que le sitúa en el número 324 de las mayores fortunas del mundo con 4.500 millones de dólares, mientras que él afirma duplicar esa cantidad si se tiene en cuenta el valor de la marca Trump, por cuyo uso pagan algunas empresas que, como estrategia de venta, quieren estamparla en sus productos.

En la web de The Trump Organization hay una buena muestra de algunos de los que sí comercia directamente la empresa matriz: vinos, muebles, su colección de moda en la que las corbatas se promocionan con el sorprendente texto: “Han tenido gran acogida entre los compradores que emulan el estilo Trump”. O sus perfumes: Imperio y –cómo no– Éxito, cuya imagen de marca es, irónicamenre, Ximena Navarrete, una miss mundo mejicana.

No es la única paradoja empresarial del hombre que se ha propuesto instalar a su país en un proteccionismo económico que su propia corporación no practica. El Washington Post informaba en 2016 que muchos de los productos que comercializan las empresas de Donald Trump estaban fabricados fuera de los Estados Unidos. Camisas hechas en Vietnam, gafas de sol producidas en China, muebles ensamblados en Turquía… y así hasta un total de doce países.

Como paradójico resulta acceder a la página de reservas de, por ejemplo,  el Trump New York Hotel, y comprobar que puedes reservar una habitación con vistas a Central Park y –¡oh, bendita incongruencia!– puedes hacerlo, además de en otros treinta idiomas, en español de España y español de Méjico.

Este es Donald Trump, el hombre más poderoso del mundo, un grotesco triunfador al que nos gustaría ver derrotado. Ha alcanzado la cima y, aunque él no lo sepa, ya ha iniciado el descenso. Dentro de unos años podrá añadir a su biografía un logro más: haberse dado el mayor batacazo de la historia. Esa es la buena noticia. La mala, que nos va a doler a todos.


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15 Comentarios
  • el belgicano. el belgicano. 03/02/17 09:41

    siempre he dicho,y no me desdigo de no ser racista,pero todo lo que acabo de leer es el sueño americano.ahi están sus votantes.aqui si peco de antiamericano,pero sigo sin ser racista,pero anti amoralmente anti americano.es tedio y pánico,un todo que para mi es nada (pero ojo,no te ahogues ).

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  • Artero Artero 02/02/17 23:51

    No me voy a esforzar lo mas mínimo para opinar acerca de ese asqueroso baracio, porque eso es lo que parce; un enorme sapo, por demás venenoso

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  • Birth 1 Birth 1 02/02/17 00:18

    Hace tiempo vi un documental en el cual se analizaba las diferencias de mentalidad entre el pueblo de Estados Unidos y del Reino Unido. En un episodio se relataba cómo un conocido actor británico supo demasiado tarde la causa de sus fracasadas entrevistas para conseguir trabajo en Hollywood: si le preguntaban sobre su participación en espectáculos mencionados en su CV él les respondía con británica reserva y contención. Ni un adjetivo de más. Esa fue exactamente mi experiencia. Para un estadounidense, si la persona no se considera un éxito y lo mejor del mundo...¿cómo va a ser apreciad@ por l@s demás? Cualquiera que tenga la experiencia de visitar museos, etc. en aquel país sabe que se encontrará según las guias en cada uno algo que lo hace único, extraordinario, fuera de serie en este mundo. Les fascina el triunfo. He ido a la biografía a la q se refiere el autor del artículo, y me pareció incluso mesurada e incompleta, para lo que podría ser. Está destinada a un público que no tiene la sensibilidad europea. El gusto estético es diferente, salvo que se compare por ejemplo con los grandes palacios de las monarquías establecidas. ¿Por qué no pueden tener acceso al barroquismo dorado versallesco o a las cortinas venecianas? Fue en lo que consistió el sueño americano: no se tenía que pertenecer a una especial clase para disfrutar de lo ostentoso. Si no heredan un palacio real, lo construyen. Lo que no viene en esa presentación es la otra cara de Trump. cuando al final del tercer debate entre candidatos se le preguntó a H. Clinton cual sería algo positivo de Trump, esta dijo: una magnífica familia. Trump valoró de Clinton su persistencia en la lucha. Trump no fuma ni bebe y recuerda cada vez que puede que la bebida mató a su hermano mayor, el que tenía que haber sucedido a su padre en los negocios. ¿Es, lo que escribo, una declaración a favor de Trump? Estoy en contra del corazón de sus políticas y de sus excesos y abusos verbales contra los que hay que reaccionar pero no lo reconozco como criminal de guerra, como lo fueron otros. Por cierto, es normal, incluso en DVD que se ofrezca las lenguas españolas e inglesa en versiones distintas.

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    • M.T M.T 02/02/17 04:57

      Excelente comentario y valoración de lo que supone la visión del exito en coherencia con lo que podemos pensar en otras latitudes del sueño americano. Debo darle la razón desde lo que conozco de ese modo de vida. Se valora enormemente el éxito y la competitividad para lograrlo. Únicamente añadiría ¿a qué precio? ¿ qué decir de los work alcoholic y del uso de estimulantes para rendir en el trabajo? ¿anfetaminas? Coincido absolutamente con el contenido de su comentario. También con el valor de las diferentes variedades o usos, versiones, utilizando sus palabras, de una Lengua. Saludos.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 01/02/17 21:55

    Debe ser que no tengo hoy un dia de 'sonrisa profident'. Reconozco el ingenio literario en los arlos de Miguel (Sánchez -Romero) -comienzo a aparecer 'adicta' a su lectura semanal- Pero, el personaje descrito, lo último que me provoca, es hilaridad. Quiero reconocer a Miguel, su tesón, al persistir hasta el final de la lectura, los veintisiete párrafos-que no son cualquier cosa- constatando además, las dieciseis veces que el productor-actor del programa de tv 'El Aprendiz' repite como 'su mantra particular' la palabra : éxito. Considero -en defensa de un mínimo equilibrio, respecto al juicio que el personaje/presidente, puede provocar- referir el comentario#6 de Cepeda, por su pertinencia [detalle imprescindible, a mi entender, en el juicio histórico que proceda] En cuanto a la persona del ínclito y su estética (comportamental) analicemos su programa 'El aprendiz' y la versión en la sexta 'El jefe infiltrado' El tratamiento de 'la personificación del éxito', a los aprendices intervinientes, se puede asimilar en un contexto 'esclavista' Todo lo expuesto por los comentaristas, se corresponde con el personaje. Pero, este individuo no se disfrazaba para 'pillar' a trabajadores, ganándose su confianza o su rechazo, no. Él, representaba su identidad real. Ahora, les pregunto ¿por qué los televidentes de la sexta ven como 'distracción' una humillación semejante a los trabajadores [disfrazad@; con intención de engañar] sin haberse escuchado una sola reprobación a semejante tratamiento? El fin no puede justificar los medios; los trabajadores ¿tienen dignidad, no? Hace unos dias, fui espectadora de semejante 'verguenza' Me han infomado que lleva varias temporadas....Ni pio, oiga; nadie se ha sentido humillado por los medios/objetivos del/la infiltrad@. Creo que, una mínima reflexión merece el tema. Gracias Miguel, un gran arlo. Salud2

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  • AML AML 01/02/17 18:00

    A pesar de que sus supermercados sean muy caros, no nada vd en la dorada abundancia trumpera, lo que le honra. Muy divertido su artículo. Cada vez le leo con más gusto. Muchas gracias por hacerme  pasar un buen rato en un mundo en el que parece que solo hay amenazas y agoreros que disfrutan con  ellas. 

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  • Tubal Tubal 01/02/17 16:28

    El megalómano en cuestión (un psiquiatra lo definiría mejor que yo) representa la apoteosis del "americanismo" que ha embobado al mundo durante todo el siglo XX. Yo, que me considero nada brillante, llevaba años imaginando el "trumpazo", cuando aún no había visitado el país de la regalada estatuita portuaria...De la competitividad enfermiza, de la barata filosofía del éxito, del consumismo frívolo y de un montón de rasgos característicos más, vendidos pródigamente desde Hollywood durante decenios, estábamos al cabo de la calle millones de personas. El tal Donald no es causa, sino efecto que a muchos nos parece consecuente. Y la bola sigue rodando...

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  • R12 R12 01/02/17 14:56

    "...Pero les juro que he visto referencias más amorosas a un padre en la familia Lannister" - esto sí que me ha hecho reír con ganas. Enhorabuena!

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  • viceval viceval 01/02/17 12:48

    Excelente. Leer este retrato de trump pagado por trump y valorado por ti, resulta muy divertido. Dejas al personaje, donde debe estar y desde donde nunca debió salir, para ser el hombre más poderoso del mundo… por votación popular. El problema, si la risa o sonrisa, no se helara y se nos convertirá en rictus.

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  • M.T M.T 01/02/17 10:22

    Felicidades al autor por el estilo hilarante con que me ha deleitado la lectura de la biografía del actual presidente Trump. Nunca hubiera pensado que un apellido compuesto gozara de ese caché. Claro que entre los negocios de Trump he tenido que llegar al manejo del ladrillo entre otros para entender ese caché. Eso por no hablar del oro y oropeles de los que se adorna en la decoración : ' estilo remordimiento, lo llaman algunos de mis amigos'.  Penita por los americanos que lo han votado y por el resto de congéneres que lo sufriremos. Claro que en el pecado llevará la penitencia. Y me pregunto yo: ¿ qué diferencias observará entre el español de España y el de Méjico? ¿ Distinguirá entre un cante jondo y un grupo de mariachis? Ambos me encantan. Acabaremos con las maracas de Machín. Enhorabuena Sr. Sánchez-Romero.

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  • cepeda cepeda 01/02/17 10:21

    Los desastres que va a provocar Trump, si los provoca, están por venir... PERO los desastres que padecemos hoy... los han provocado los presidentes anteriores a él... empezando por Obama, siguiendo por Bush y continuando por Clinton.Tanta caña para el que acaba de llegar... y ni un pellizquito de monja para los que destruyeron Irak, Libia y Siria, masacraron a sus habitantes... y reemplazaron a sus estados laicos... por los jihadistas del ISIS.Ni una palabrita respecto a la crisis de refugiados QUE ELLOS PROVOCARON CON SUS ACCIONES, a las masacres jihadistas en Europa y en otras partes del mundo (¿También culpa de Trump y de Putin?), ni de la crisis de "refugiados-inmigrantes" verdaderos esclavos del siglo XXI en manos de mafias inmundas y criminales... conocidas por todos los gobiernos de "occidente"Ni una palabrita respecto a la crisis económica en la que llevamos sumidos una década... ni a las consecuencias sociales que se derivan... incluido el crecimiento exponencial de la desigualdad entre los cada vez más ricos... y la inmensa mayoría cada vez más pobre...EL MAYOR BATACAZO DE LA HISTORIA de occidente es lo que ha provocado el Brexit, es lo que ha traído a Trump... y es lo que está haciendo que la derecha no liberal y la ultra derecha sean las únicas fuerzas políticas que crecen en Europa..Algo habrán hecho mal... los que estuvieron antes que Trump... que está aterrizando en estos días...

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    • R12 R12 01/02/17 15:00

      ¡Qué vienen los moros! ¡Que vienen los moros!

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      • cepeda cepeda 01/02/17 17:00

        ¿Qué vienen?. ¡Ya están aquiii..." y un día de estos vas soltar una inconveniencia en presencia de ellos... y te vas a acabar enterando...

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      • Bacante Bacante 01/02/17 16:31

        ¡ Cuerpo a tierra! Jeje, R12. 

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        • AML AML 01/02/17 17:56

          Y yo con  estos pelos....

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